Notas para fijarnos en el evangelio Domingo XIII de Tiempo Ordinario

• En la indicación que hace San Lucas del comienzo de su camino para “ir a Jerusalén” (51), hacia la Pascua, hay un énfasis especial en el carácter de determinación que este hecho tiene por parte de Jesús: “tomó la decisión” (51).

• Dice el evangelista que eso empieza “cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo” (51). Esta expresión nos lleva al final del Evangelio (Lc 24,51): la Ascensión de Jesús al cielo empieza en el momento de subir a Jerusalén, que será el lugar de su muerte, resurrección y glorificación a la derecha de Dios.

• En este texto hay dos partes. En la primera vemos cómo Jesús educa a los discípulos en el camino, enviándolos, poniéndolos en acción (52-56). En la segunda hallamos que, ante posibles discípulos, Jesús presenta sin rebajas cómo es su camino (57-62).

• La primera de estas partes muestra que la “decisión” (51) de Jesús es firme a pesar de las dificultades (53). Sabe que dificultades, las hay y las habrá. Sabe que hay personas que lo rechazan y que le harán sufrir (Lc 9,22.44). Pero sigue adelante. Y muestra a los discípulos que hay que seguir, que las dificultades no tienen que disminuir la firmeza de la decisión (55-56).

* La actitud de los samaritanos para con Jesús (53) ha de entenderse como una muestra de su enemistad tradicional con los judíos. No acogen a Jesús porque va hacia Jerusalén, el centro del culto judío, que los samaritanos no aceptaban desde el momento en que habían sido excluidos del culto del templo (Jn 4,1-26; 8,48).

• Los discípulos, en cambio, ante la dificultad (53) quieren que “baje fuego del cielo” (54) sobre los samaritanos que no han querido recibir a Jesús. Hay una alusión al profeta Elías, que había hecho bajar fuego del cielo contra los que querían hacerlo prisionero (2 Re 1,10-12). En aquel caso, el fuego era como la prueba de que Elías era el profeta enviado por Dios. Jesús “les regañó” (55). No se reconoce en unos enviados que tienen actitudes prepotentes, que se quieren defender a base de pruebas y argumentos. Jesús sabe que el Evangelio no puede entrar nunca por la fuerza en nadie.

• La única muestra de credibilidad que tendrán los Apóstoles, la misma que tiene Jesús, será la fidelidad a seguir el camino. Y seguir el camino no depende de las circunstancias favorables o adversas, que de todo hay. Depende de la fidelidad a la meta y al mismo camino: no podemos renunciar al estilo de vida, de caminar; no podemos darnos a cualquier método, por más que tengamos argumentos muy lógicos para reaccionar con los mismos modos con los que nos han causado daño. Por otro lado, la adversidad puede ser, ciertamente, el rechazo de los samaritanos. Pero también puede ser el prejuicio de los discípulos hacia los samaritanos (al fin y al cabo, a Jesús no sólo lo rechazan los samaritanos sino también los judíos).

• La fidelidad al camino que Jesús indica (56) acaba dando frutos: después de la Resurrección de Jesús, Samaria acogerá a los cristianos que le traen el Evangelio (Hch 8,5-25).

• La segunda parte, con la presentación del camino a los candidatos a ser discípulos, muestra que seguir a Jesús supone desprenderse de estabilidades y seguridades: es un camino arriesgado, como comprueba el primer posible discípulo (57-58). El segundo (59-60) descubre, por la respuesta paradójica deJesús (60), que el discípulo que lo quiere seguir de veras tiene que poner en un segundo término todas las demás actividades y preocupaciones, como el buen samaritano, que detiene su actividad para servir al hermano: anda, haz tú lo mismo (Lc 10,37). El tercero, finalmente, descubre que lo que de verdad marca la vida es el presente y el futuro del “Reino de Dios” (60), no lo que dejamos atrás, por muy importante que haya sido (61-62). Todo lo que tiene valor, comolos vínculos familiares, lo tiene más todavía si se vive desde la prioridad del “Reino de Dios” (60).

• Los tres (57-62) descubren que el Reino de Dios es prioritario en todos los sentidos. Y que hay que estar dispuesto a vivir en la pobreza y la provisionalidad.

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