Jueves XII de Tiempo Ordinario

Hoy es 27 de junio, jueves XII de Tiempo Ordinario.

Aquí estoy Señor, un día más dispuesto a escuchar tu llamada. Siento que en medio de mi rutina y de las dudas, tú estás dispuesto a estar conmigo. Son muchas las voces que escucho en mi vida, pero ahora, entre tanto ruido me dispongo a escucharte a ti, porque quiero que seas la roca que sostenga mi vida.

Tú eres la piedra con que tropiezo
La piedra que me tira por tierra,
La piedra fundamental de mi vida
La más rechazada, la más olvidada. 

Oh Señor roca mía, piedra mía
Ten misericordia de mí
Ten misericordia de mí
Ten misericordia de mí
Ten misericordia de mí

Tú eres la piedra que golpeo
De donde brota el agua que me da vida
Tú eres la piedra con que venzo el combate
Tú eres la piedra con que derribo a Goliat
La más rechazada, la más olvidada. 

Oh Señor roca mía, piedra mía
Ten misericordia de mí
Ten misericordia de mí
Ten misericordia de mí
Ten misericordia de mí.

Tú eres mi roca (Salmo 118) interpretado por Hermana Glenda, «El Señor es mi pastor (Salmos)»

La lectura de hoy es del evangelio de Mateo (Mt 7, 21-29):

Jesús dijo a sus discípulos: “No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’ entrará en el reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo.

Aquel día muchos dirán: ‘Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre, y en tu nombre echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?’ Yo entonces les declararé: ‘Nunca os he conocido. Alejaos de mí, malvados’.

El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.

El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente”.

Aunque a veces dudo, yo te quiero seguir. Creo Señor, que estás cerca de mí y que tienes grandes deseos para mí. Sé que a tu lado mi vida tiene sentido, que contigo soy más fuerte y que la construcción del reino de Dios me apasiona. Trato de pensar en qué momentos soy llamado por ti, y qué señales me dejas en el camino.

Sin embargo, a veces me equivoco y me quedo sólo en las palabras. Sé que tengo buenas intenciones, pero me dejo llevar por otras voces que me llaman también. Son muchos los vientos y las lluvias que impiden que te siga. ¿De dónde vienen los vientos que me hacen temblar? ¿En qué cosas me engaño?

Quiero seguirte con paso firme. También sé que no es fácil y que requiere esfuerzo. Seguirte no es sólo poner amor en las cosas ni tomar pequeñas decisiones. Seguirte implica arriesgar y poner todo en juego. Aunque a veces me pueda caer. Me pregunto ahora qué he arriesgado, o qué estoy arriesgando por seguirte. Y si hay alguna decisión que deba tomar para seguirte más de cerca.

Vuelvo a leer el evangelio. Intento quedarme con alguna palabra que resuene con fuerza en mi vida. Roca, arena, lluvia, vientos, cimientos… todo eso forma parte de mi presente. Intento identificarlo con aspectos de mi vida diaria.

Roca y arena

Son de arena los suelos
donde nada echa raíz.
De roca la base
donde plantamos, firmes,
buenos cimientos. 

De arena, los besos sin memoria,
las lágrimas de cocodrilo,
las promesas fugaces.
De roca, los gestos sinceros,
las palabras ciertas,
la compasión arremangada. 

De arena, la cháchara hueca,
la puerta cerrada,
la pasión de un día.
De roca el clamor de justicia,
la casa sin llaves,
el amor perpetuo. 

De arena, el credo sin preguntas,
la Palabra muda,
el Dios sin misterio,
De roca la fe que se encarna,
compartir la mesa,
perseguir lo eterno.

(José María R. Olaizola sj)

Por último me dirijo a ti, Señor. Quiero seguirte, Jesús, sé que es complicado pero también sé que es apasionante. Ayúdame a no engañarme y a buscar tu voluntad en todo momento. Ayúdame a edificar mi casa sobre roca.

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p style=»text-align:justify;»>Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.

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Liturgia 27 de junio

JUEVES DE LA XII SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO, feria o SAN CIRILO DE ALEJANDRÍA, obispo y doctor de la Iglesia, memoria libre

Misa de la feria (verde) o de la memoria (blanco)

Misal: Para la feria cualquier formulario permitido. Para la memoria 1ª oración propia y el resto de común de pastores (para un obispo) o de doctores, o de un domingo del Tiempo Ordinario. Prefacio común o de la memoria.

Leccionario: Vol. III-impar.

  • Gén 16, 1-12. 15-16. Abrán llamó Ismael al hijo que le había dado Agar.
  • Sal 105. Dad gracias al Señor porque es bueno.
  • Mt 7, 21-29. La casa edificada sobre roca y la casa edificada sobre arena

Antífona de entrada          Cf. Sal 27, 8-9
El Señor es fuerza para su pueblo, apoyo y salvación para su Ungido. Salva a tu pueblo, Señor, y bendice tu heredad, sé su pastor por siempre.

Monición de entrada y acto penitencial
Hoy vamos a pedir la Eucaristía de un modo muy especial por las vocaciones sacerdotales. Es una gran necesidad de la Iglesia, y de un modo especial, de nuestra Iglesia particular, que necesita muchos sacerdotes para llevar a cabo la nueva evangelización de nuestro pueblo. Dispongámonos, por tanto, al comenzar estos sagrados misterios, a recibir el amor de Dios abriendo nuestros corazones para que los renueve, reconociendo con humildad que somos pecadores.

• Tú que nos llamas a seguirte. Señor, ten piedad.
• Tú que nunca abandonas a tu rebaño. Cristo, ten piedad.
• Tú que estás presente en tu Iglesia. Señor, ten piedad.

Oración colecta
CONCÉDENOS tener siempre, Señor,

respeto y amor a tu santo nombre,
porque jamás dejas de dirigir
a quienes estableces
en el sólido fundamento de tu amor.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Oremos a Dios Padre, que nos manda edificar la casa de nuestra vida sobre la roca firme de Jesucristo.

1.- Por la Iglesia, que ha buscar siempre su apoyo en la roca firme que es Jesús y en su Evangelio. Roguemos al Señor.

2.- Por las familias, que han de ser el semillero donde surjan nuevas vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa. Roguemos al Señor.

3.- Por los que gobiernan los pueblos y por todos los que tienen responsabilidades en la vida pública. Roguemos al Señor.

4.- Por los parados, por los jóvenes que no pueden trabajar, por los pequeños empresarios que viven dificultades. Roguemos al Señor.

5.- Por los que celebramos esta Eucaristía, y por nuestros familiares, amigos y conocidos. Roguemos al Señor.

Señor Dios, que eres una roca sólida, atiende nuestras súplicas, y concédenos que nuestra fe no se tambalee en medio de las tormentas y tensiones de nuestro tiempo, sino que, vivamos siempre cumpliendo tu voluntad. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
ACEPTA, Señor,

este sacrificio de reconciliación y alabanza
y concédenos que, purificados por su eficacia,
te ofrezcamos el obsequio agradable de nuestro corazón.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión          Cf. Sal 144, 15
Los ojos de todos te están aguardando, Señor; tú les das la comida a su tiempo.

Oración después de la comunión
RENOVADOS por la recepción del Cuerpo santo

y de la Sangre preciosa,
imploramos tu bondad, Señor,
para obtener con segura clemencia
lo que celebramos con fidelidad constante.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santoral 27 de junio

En este día honramos los agustinos a la Virgen con la advocación de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. He aquí otro de los títulos más populares dados a la Virgen. Es patrona de diferentes entidades, especialmente de sanidad. El origen de esta devoción se debe a los frailes agustinos de la iglesia de San Mateo de Roma, que veneraban con este nombre a una imagen traída de Creta y que se decía muy milagrosa, en el siglo XVI. A los agustinos les fue entregada por un mercader que la había robado en la isla de Creta. Posteriormente el papa Pío IX entregó esta imagen al superior general de los redentoristas para que la pusieran en la iglesia de San Alfonso María de Ligorio de Roma con la misión de que la dieran a conocer a todo el mundo. Los agustinos, sin embargo, han seguido profesando a María con este título una tierna devoción como patrona en los momentos de dolor. Su icono es familiar en todas las iglesias agustinas de España, Francia y América, donde es invocada como Socorrode este mundo atormentado.

Recordamos hoy a San Arialdo, torturado y martirizado por oponerse a la simonía de los clérigos de su tiempo, Crescente, Juliano, Nemesio, Primitivo, Justino, Estacteo y Eugenio mártires de Roma, Gudena mártir de Cartago, José Hien sacerdote dominico y mártir vietnamita, canonizado el 1988, Juan anacoreta, Sansón médico de Constantinopla, Tomás Toan catequista y mártir de Tonkin.

El santoral recuerda además a las beatas Margarita Bays suiza y sastra de profesión, beatificada en 1995 con otras dos compañeras religiosas, María Teresa Scherer y María Bernarda Butler. Los pueblos más alejados entre sí se dan cita hoy en el cielo con estos santos.

Sobresale entre todos los santos de este día una lumbrera del siglo V en la Escuela de Alejandría, San Cirilo de Alejandría, obispo y Doctor de la Iglesia. Este gran teólogo de Cristo contra Nestorio fue también el adalid del concilio de Éfeso defendiendo la maternidad divina de María. Los efesinos hicieron una gran manifestación defendiendo a Diana patrona de la ciudad creyendo que los obispos les iban a nombrar a otra. Sus numerosos escritos siguen iluminando a los creyentes.

Los últimos emperadores romanos Diocleciano y Maximiano fueron fecundos en llevar al cielo mártires cristianos. Descuella san Zoilo a quien sacaron los riñones antes de morir decapitado en Córdoba el año 304. Con él murieron otros muchos compañeros inmortalizados por el poeta de Calahorra, Prudencio, en su famoso poema Persitephanon.

Álvaro Maestro Jesús

Laudes – Jueves XII de Tiempo Ordinario

LAUDES

JUEVES XII TIEMPO ORDINARIO

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

SALMO 99: ALEGRÍA DE LOS QUE ENTRAN EN EL TEMPLO

Ant. Entrad en la presencia del Señor con vítores.

Aclama al Señor, tierra entera,

servid al Señor con alegría,

entrad en su presencia con vítores.

Sabed que el Señor es Dios:

que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,

dándole gracias y bendiciendo su nombre:

«El Señor es bueno,

su misericordia es eterna,

su fidelidad por todas las edades.»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

¡Nacidos de la luz!, ¡hijos del día!
Vamos hacia el Señor de la mañana;
su claridad disipa nuestras sombras
y llena el corazón de regocijo.

Que nuestro Dios, el Padre de la gloria,
limpie la oscuridad de nuestros ojos
y nos revele, al fin, cuál es la herencia
que nos legó en el Hijo Primogénito.

¡Honor y gloria a Dios, Padre celeste,
por medio de su Hijo Jesucristo
y el don de toda luz, el Santo Espíritu,
que vive por los siglos de los siglos! Amén.

SALMO 142: LAMENTACIÓN Y SÚPLICA ANTE LA ANGUSTIA

Ant. En la mañana, Señor, hazme escuchar tu gracia.

Señor, escucha mi oración;
tú, que eres fiel, atiende a mi súplica;
tú, que eres justo, escúchame.
No llames a juicio a tu siervo,
pues ningún hombre vivo es inocente frente a ti.

El enemigo me persigue a muerte, 
empuja mi vida al sepulcro,
me confina a las tinieblas
como a los muertos ya olvidados.
Mi aliento desfallece,
mi corazón dentro de mí está yerto.

Recuerdo los tiempos antiguos,
medito todas tus acciones,
considero las obras de tus manos
y extiendo mis brazos hacia ti:
tengo sed de ti como tierra reseca.

Escúchame en seguida, Señor,
que me falta el aliento.
No me escondas tu rostro,
igual que a los que bajan a la fosa.

En la mañana hazme escuchar tu gracia,
ya que confía en ti.
Indícame el camino que ha de seguir,
pues levanto mi alma a ti.

Líbrame del enemigo, Señor,
que me refugio en ti.
Enséñame a cumplir tu voluntad,
ya que tú eres mi Dios.
Tú espíritu, que es bueno,
me guíe por tierra llana.

Por tu nombre, Señor, consérvame vivo;
por tu clemencia, sácame de la angustia.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. En la mañana, Señor, hazme escuchar tu gracia.

CÁNTICO de ISAÍAS: EL BUEN PASTRO ES EL DIOS ALTÍSIMO Y SAPIENTÍSIMO

Ant. El Señor hará derivar hacia Jerusalén, como un río, la paz.

Festejad a Jerusalén, gozad con ella,
todos los que la amáis,
alegraos de su alegría,
los que por ella llevasteis luto;
mamaréis a sus pechos
y os saciaréis de sus consuelos,
y apuraréis las delicias
de sus ubres abundantes.

Porque así dice el Señor:
«Yo haré derivar hacia ella,
como un río, la paz,
como un torrente en crecida,
las riquezas de las naciones.

Llevarán en brazos a sus criaturas
y sobre las rodillas las acariciarán;
como a un niño a quien su madre consuela,
así os consolaré yo,
y en Jerusalén seréis consolados.

Al verlo, se alegrará vuestro corazón,
y vuestros huesos florecerán ocmo un prado.»

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. En la mañana, Señor, hazme escuchar tu gracia.

SALMO 146: PODER Y BONDAD DE DIOS

Ant. Nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.

Alabad al Señor, que la música es buena;
nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.

El Señor reconstruye Jerusalén,
reúne a los deportados de Israel;
él sana los corazones destrozados,
venda sus heridas.

Cuenta el número de las estrellas,
a cada una la llama por su nombre.
Nuestro Señor es grande y poderoso,
su sabiduría no tiene medida.
El Señor sostiene a los humildes,
humilla hasta el polvo a los malvados.

Entonad la acción de gracias al Señor,
tocad la cítara para nuestro Dios,
que cubre el cielo de nubes,
preparando la lluvia para la tierra;

que hace brotar hierba en los montes,
para los que sirven al hombre;
que da su alimento al ganado
y a las crías de cuervo que graznan.

No aprecia el vigor de los caballos,
no estima los jarretes del hombre;
el Señor aprecia a sus fieles,
que confían en su misericordia.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.

LECTURA: Rm 8, 18-21

Los sufrimientos de ahora no pesan lo que la gloria que un día se nos descubrirá. Porque la creación, expectante, está aguardando la plena manifestación de los hijos de Dios; ella fue sometida a la frustración, no por su voluntad, sino por uno que la sometió; pero fue con la esperanza de que la creación misma se vería liberada de la esclavitud de la corrupción, para entrar en la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

RESPONSORIO BREVE

R/ Velando medito en ti, Señor.
V/ Velando medito en ti, Señor.

R/ Porque fuiste mi auxilio.
V/ Medito en ti, Señor.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Velando medito en ti, Señor.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Anuncia a tu pueblo, Señor, la salvación, y perdónanos nuestros pecados.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Anuncia a tu pueblo, Señor, la salvación, y perdónanos nuestros pecados.

PRECES

Invoquemos a Dios, de quien viene la salvación para su pueblo, diciendo:

Escúchanos, Señor.

Bendito seas Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que, en tu gran misericordia, nos has hecho nacer de nuevo para una esperanza viva,
— por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos.

Tú que en Cristo renovaste al hombre, creado a imagen tuya,
— haz que seamos imagen de tu Hijo.

Derrama en nuestros corazones, lastimados por el odio y la envidia,
— tu Espíritu de amor.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Concede hoy trabajo a quienes lo buscan, pan a los hambrientos, alegría a los tristes,
— a todos la gracia y la salvación.

Ya que Dios nos ha adoptado como hijos, oremos al Padre como nos enseñó el Señor:
Padre nuestro…

ORACION

Concédenos, Señor, que nos sea siempre anunciada la salvación, para que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos te sirvamos fielmente con santidad y justicia todos nuestros días. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.