II Vísperas – Sagrado Corazón de Jesús

II VÍSPERAS

SOLEMNIDAD DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

INVOCACIÓN INICIAL

V./ Dios mío, ven en mi auxilio
R./ Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

<

p style=»text-align:justify;»>Mi Cristo, tú no tienes

la lóbrega mirada de la muerte.

Tus ojos no se cierran:

son agua limpia donde puedo verme.

<

p style=»text-align:justify;»>Mi Cristo, tú no puedes

cicatrizar la llaga del costado:

un corazón tras ella

noches y días me estará esperando.

<

p style=»text-align:justify;»>Mi Cristo, tú conoces

la intimidad oculta de mi vida.
Tú sabes mis secretos:

te los voy confesando día a día.

<

p style=»text-align:justify;»>Mi Cristo, tú aleteas

con los brazos unidos al madero.
¡Oh valor que convida

a levantarse puro sobre el suelo!

<

p style=»text-align:justify;»>Mi Cristo, tú sonríes

cuando te hieren, sordas, las espinas.
Si mi cabeza hierve,

haz, Señor, que te mire y te sonría.

<

p style=»text-align:justify;»>Mi Cristo, tú que esperas

mi último beso darte ante la tumba.
También mi joven beso

descansa en ti de la incesante lucha. Amén.

SALMO 109: EL MESÍAS, REY Y SACERDOTE

Ant. Somete, Señor, a tus enemigos con tu yugo llevadero.

Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies.»
Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora.»

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec.»

El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes.
En su camino beberá del torrente,
por eso levantará la cabeza.

Señor, mis ojos están vueltos a ti,
en ti me refugio, no me dejes indefenso;
guárdame del lazo que me han tendido,
de la trampa de los malhechores.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Somete, Señor, a tus enemigos con tu yugo llevadero.

SALMO 110

Ant. El Señor es piadoso y clemente, él da alimento a sus fieles.

<

p style=»text-align:justify;»>Doy gracias al Señor de todo corazón,

en compañía de los rectos, en la asamblea.
Grandes son las obras del Señor,

dignas de estudio para los que las aman.

<

p style=»text-align:justify;»>Esplendor y belleza son su obra,

su generosidad dura por siempre;
ha hecho maravillas memorables,
el Señor es piadoso y clemente.

<

p style=»text-align:justify;»>Él da alimento a sus fieles,

recordando siempre su alianza;

mostró a su pueblo la fuerza de su obrar,
dándoles la heredad de los gentiles.

<

p style=»text-align:justify;»>Justicia y verdad son las obras de sus manos,
todos sus preceptos merecen confianza:
son estables para siempre jamás,

se han de cumplir con verdad y rectitud.

Envió la redención a su pueblo,
ratificó para siempre su alianza,
su nombre es sagrado y temible.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. El Señor es piadoso y clemente, él da alimento a sus fieles.

CÁNTICO de FILIPENSES

Ant. Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

<

p style=»text-align:justify;»>Cristo, a pesar de su condición divina,

no hizo alarde de su categoría de Dios;
al contrario, se despojó de su rango

y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.

<

p style=»text-align:justify;»>Y así, actuando como un hombre cualquiera,

se rebajó hasta someterse incluso a la muerte,
y una muerte de cruz.

<

p style=»text-align:justify;»>Por eso Dios lo levantó sobre todo

y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;

de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo,

y toda lengua proclame:

Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

LECTURA: Ef 2, 4-7

Dios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo —por pura gracia estáis salvados—, nos ha resucitado con Cristo Jesús y nos ha sentado en el cielo con él. Así muestra a las edades futuras la inmensa riqueza de su gracia, su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.

RESPONSORIO BREVE

R/ Cristo nos amó y nos ha librado por su sangre.
V/ Cristo nos amó y nos ha librado por su sangre.

R/ Nos ha convertido en un reino y hecho sacerdotes de Dios, su Padre.
V/ Por su sangre.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Cristo nos amó y nos ha librado por su sangre.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Nos acogió el Señor en su seno y en su corazón, acordándose de la misericordia. Aleluya.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Nos acogió el Señor en su seno y en su corazón, acordándose de la misericordia. Aleluya.

PRECES

Invoquemos, hermanos, a Jesús, que es nuestro descanso, y pidámosle:

Rey amantísimo, ten piedad de nosotros.

<

p style=»text-align:justify;»>Jesús, de tu corazón traspasado por la lanza salió sangre y agua, dando así nacimiento a tu esposa, la Iglesia;

—haz que sea santa e inmaculada.

<

p style=»text-align:justify;»>Jesús, templo sagrado de Dios, destruido por los hombres y levantado de nuevo por el Padre,

—haz que la Iglesia sea verdadera morada del Altísimo.

<

p style=»text-align:justify;»>Jesús, rey y centro de todos los corazones, que nos amas con amor eterno y nos atraes hacia ti, compadecido de nosotros,

—renueva tu alianza con los hombres.

<

p style=»text-align:justify;»>Jesús, paz y reconciliación nuestra, que hiciste las paces entre los hombres, uniéndolos en un solo hombre nuevo, y mediante la cruz diste muerte al odio,

—haz que podamos acercarnos al Padre.

<

p style=»text-align:justify;»>Jesús, vida y resurrección nuestra, alivio de los que están agobiados, en quien encontramos nuestro descanso,

—atrae hacia ti a los pecadores.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

<

p style=»text-align:justify;»>Jesús, que, por el gran amor con que nos amaste, te sometiste incluso a la muerte de cruz,

—resucita a todos los que han muerto en paz contigo.

Llenos de fe, invoquemos juntos al Padre común, repitiendo la oración que Jesús nos enseñó:
Padre nuestro…

ORACION

Dios todopoderoso, al celebrar la solemnidad del Corazón de tu Hijo unigénito, recordamos los beneficios de su amor para con nosotros; concédenos recibir de esta fuente divina una inagotable abundancia de gracia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Comentario del 28 de junio

           Que Jesús tiene corazón para compadecerse de las miserias ajenas lo demuestra una y otra vez en su conducta para con los miserables de este mundo, especialmente para con los publicanos y pecadores, algo que escandalizó a los fariseos, que no dejaban de censurarla: Ese –dicen con desprecio- acoge a los pecadores y come con ellos.

           Jesús no se limita a encajar la crítica y a continuar adelante menospreciando tales comentarios. Quiere hacer ver a sus adversarios que su actuación está plenamente justificada. Por eso les propone esta parábola: Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros muy contento; y al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: ¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido. Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.

           Tal sería el comportamiento que se espera de un pastor que tiene realmente aprecio por cada una de sus ovejas. Aunque se trate sólo de una oveja entre cien, le merece todos sus desvelos. Y si se pierde, va tras ella hasta encontrarla. Y cuando la encuentra siente que está de enhorabuena, y en lugar de reñirla o castigarla se la carga sobre los hombros y convoca a sus amigos porque se siente afortunado, ya que la pérdida de la oveja (descarriada) es su propia pérdida, y el hallazgo un motivo extraordinario (un plus) de alegría que hay que festejar con los amigos y los vecinos. Jesús equipara, pues, al pecador con esa oveja descarriada o perdida, pero que no deja de ser oveja de su rebaño. Por eso, su condición de perdida no rebaja el afecto o el aprecio del pastor, que sigue estimándola como suya; al contrario, acrecienta su desvelo y le pone en marcha tras su búsqueda. Puede estar más cerca o más lejos. El pastor no dejará de buscarla, aunque eso le lleve tiempo y fatiga. La actitud de Jesús para con los pecadores no es distinta de la de este pastor que se describe en la parábola. Y él presenta esta actitud como la cosa más natural del mundo: si uno de vosotros tiene cien ovejas…

           Es lo que se espera de cualquiera de ellos en semejantes circunstancias. ¿Por qué admirarse (o escandalizarse) entonces del trato que él dispensa a los publicanos y pecadores? En realidad, la alegría del pastor por el hallazgo de la oveja perdida es su propia alegría, y ésta es sólo el reflejo de la alegría que estalla en el cielo y que inunda el corazón de Dios. La conversión de un solo pecador, que no es sino el reencuentro del hombre perdido con su Dios, será motivo de una alegría inusitada en el cielo. Cabe suponer que esa alegría se multiplicará con la multiplicación de las conversiones. Dios no persigue otra cosa que nuestra salud; por eso nos envía a Cristo como médico y como pastor. La cohesión del rebaño (Iglesia) es sin duda un medio muy importante para evitar la dispersión y el extravío. Aun así, Dios no dejará de buscarnos por diferentes vías para atraernos de nuevo a su redil. Esta búsqueda puede durar años, pero mientras haya vida siempre habrá tiempo para el hallazgo o para el reencuentro. Y, por tanto, también para la alegría. Luego sea cual sea la situación en la que nos encontremos no desesperemos nunca. En cualquier recodo del camino podemos encontrarnos con ese «pastor» que salió hace años tras nuestros pasos descarriados.

JOSÉ RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ-CID
Dr. en Teología Patrística

Christus Vivit – Francisco I

María, la muchacha de Nazaret

43. En el corazón de la Iglesia resplandece María. Ella es el gran modelo para una Iglesia joven, que quiere seguir a Cristo con frescura y docilidad. Cuando era muy joven, recibió el anuncio del ángel y no se privó de hacer preguntas (cf. Lc 1,34). Pero tenía un alma disponible y dijo: «Aquí está la servidora del Señor» (Lc 1,38).

La misa del Domingo

Domingo XIII del T.O.C.

30 de junio de 2019

 

Subrayados de la Palabra

  • 1ª lectura (1 Re 19, 16b. 19-21): «En aquellos días, el Señor dijo a Elías: «Unge profeta sucesor tuyo a Eliseo, hijo de Safat, de Prado Bailén.» Elías se marchó y encontró a Eliseo, hijo de Safat, arando con doce yuntas en fila, él con la última. Elías pasó a su lado y le echó encima el manto. Entonces Eliseo, dejando los bueyes, corrió tras Elías y le pidió: «Déjame decir adiós a mis padres; luego vuelvo y te sigo»».
  • 2ª lectura (Ga 5, 1. 13-18): «Hermanos, vuestra vocación es la libertad: no una libertad para que se aproveche la carne; al contrario, sed esclavos unos de otros por amor. Porque toda la Ley se concentra en esta frase: «Amarás al prójimo como a ti mismo»».
  • Evangelio (Lc 9, 51-62): «De camino, entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén. Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron: «Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?» Él se volvió y les regañó. Y se marcharon a otra aldea».

Ecos de la Palabra para jóvenes y comunidades

  • Elías impone su manto sobre Eliseo para significar que le transfiere la misión profética. Es como una imposición de manos: el vestido era considerado como parte de la persona que lo vestía. Por lo tanto, el gesto de Elías significa que Eliseo participa desde este momento del espíritu de Elías.
  • Pablo defiende su comisión divina (y no humana) de la predicación del evangelio. Argumenta la insignificancia de la muerte de Cristo si la salvación tuviera que obtenerse mediante el cumplimiento de las obras de la ley. Pablo también advierte de que el incumplimiento de toda la ley acarrea maldición. Así mismo les recuerda la función de la ley en el pasado, y de la nueva vida ahora en Cristo Jesús. Establece la esclavitud que trae la ley contrastándola con la libertad que trae la fe en Cristo. Esta libertad no es sinónimo de anarquía, sino que cumple la ley del amor, la ley de Cristo.
  • • El espíritu de venganza se apodera de Santiago y Juan. Piensan en un mesianismo espectacular y poderoso, capaz de arrasar todo lo que se oponga. No han entendido que la actitud de Jesús es de misericordia y no de destrucción. Jesús aparece aquí como defensor de la no-violencia. Poco caso hemos hecho los países cristianizados que, a lo largo de la historia, hemos causado miles y miles de muertos, a veces en nombre del mismo Dios.

Proyecto de homilía

Elías no impide a Eliseo decir adiós a sus padres. Tal vez, basados en una lectura superficial del texto evangélico de hoy, muchos han dado una interpretación errónea de la «llamada» al ministerio profético, evangélico; ser «llamado» no puede equivaler a orillar a padres y hermanos para servir a una institución religiosa. La llamada profética es dura, implica aguante, conlleva incomodidades sin cuento…, pero más que un desgarro familiar debe ser una ruptura con un «status quo» profesional. Eliseo mata a los bueyes, quema los aperos…, y come con alegría en medio de los suyos. El discípulo de Jesús deberá renunciar a toda seguridad: cargos, poderes, insignias, influencias, autocomplacencia… ¿No resulta irónico que entre los discípulos de Jesús se pretenda establecer grados? ¿No es sonrojante que muchos cristianos orienten toda su vida a la espera de…? ¿Y qué decir de los que más que atender al pueblo de Dios solo viven pendientes de «caer bien» para ser atendidos? Dulzura con los suyos, radicalidad y actitud sin componendas con la «profesionalización». Esa es la dificultad de la llamada.

Pablo recuerda que el cristiano, el seguidor de Jesús, debe ser un hombre libre. Por consiguiente, que para seguir a Jesús, para ponerse en camino, no hay que mirar atrás una vez emprendido el camino, como nos narra el evangelio de hoy (Lc 9,51-62).

Es lo que le ocurrió a Jesús en su camino hacia Jerusalén aderezado de tensiones y cuestionamientos, pero no por ello dejó de plantear el seguimiento con dureza y radicalidad ni dejó de andar el camino. Aquí no hay rebajas, sino que se exige prontitud y decisión irrevocable, porque uno se va a encontrar con algo nuevo que mueve todo y compromete toda tu persona. Porque la libertad, la madurez, la lucidez y la realización personal dependen de este tipo de decisiones tan vitales que uno empeña la vida entera e invierte todo lo que tiene en ese proyecto de vida (eso significan las arras en el matrimonio), porque se encuentra ahí la felicidad y quiere que dure toda la vida.

Este viaje de Jesús a Jerusalén, en el evangelio de Lucas, es una parte muy original cuyo interés es teológico y no histórico. “Es una sección dominada por la perspectiva de la Pascua, comprendida a la luz del Mesías sufriente, y por el interés de Jesús en preparar a sus discípulos para la misión. Es, pues, una instrucción catecumenal dirigida a los creyentes de todos los tiempos”, cosa que descubrimos en el texto, porque no se nombra a los que les pide que le sigan. Ahí podemos encontrarnos nosotros y tener que tomar decisiones. En el fondo de todo esto está el sentido de la vida, como camino de todo discípulo y persona que quiere seguir a Jesús y gozar del Reino. Por eso, en el seguimiento de Jesús, la intolerancia y el fanatismo no son actitudes con las que se construye el Reino; ni tampoco filtrar el mensaje de Jesús según mis conveniencias.

Seguir a Jesús es cuestión de prioridades (pobreza y opción por los pobres, no violencia, tolerancia, humildad, misericordia…); es una actitud generosa de renuncia personal y de fidelidad por la causa del Reino de Dios, porque en ello encontramos el verdadero sentido de nuestra vida y la vivimos con gozo y entusiasmo, ya que merece la pena apostar por ello.

La fe inunda todas las facetas de mi vida, tanto dentro como fuera del recinto sacro, tanto si voy a la Eucaristía como cuando salgo de ella.

José Luis Guzón, sdb

La misa del Domingo: misa con niños

DOMINGO XIII ORDINARIO (C) “Un verano contigo”

30 de junio de 2019

(Con la fiesta de San Juan, con las hogueras, con el ambiente caluroso de verano, han cambiado los horarios y han comenzado las vacaciones. En esta eucaristía trataremos de animar a los chicos y chicas, y también a los mayores, a seguir viviendo con Jesús en este tiempo de vacaciones, y que nos recuerden cuando estén celebrando la eucaristía en otros lugares, campamentos o colonias.

Un signo para la celebración: la gorra para el verano o para el campamento, una camiseta de verano o de campamentos, un saco de dormir, u otro símbolo relacionado con las actividades de verano. También se puede presentar el cartel que anuncia los campamentos o una actividad de la parroquia, el centro juvenil o el colegio.

Si se cree oportuno se puede hacer más festiva la eucaristía como “despedida de la misa con niños”, si es que realmente es así. En algunas iglesias se cambia el horario de misas o se suprimen algunas. En fin, se puede inculcar que en septiembre retomaremos la “misa con niños”.

Una canción para la celebración: “Por tantas cosas como me has dado en la vida”).

1. MOTIVACIÓN

Amigos. Ha llegado el verano y han llegado las vacaciones. Y nosotros queremos dar gracias a Dios por lo bonito que son los días ahora y por las vacaciones que nos esperan. También por el curso que ha concluido y por las personas que Jesús ha puesto junto a nosotros en este curso pasado. Estamos contentos y cantamos con alegría.

2. PROCESIÓN DE ENTRADA MIENTRAS SE CANTA

3. SALUDO DEL SACERDOTE

4. PETICIÓN DE PERDÓN

  • Jesús, tú nos quieres de verdad. SEÑOR, TEN PIEDAD.
  • Jesús, tú no nos dejas nunca. CRISTO, TEN PIEDAD.
  • Jesús, tú conoces nuestros fallos y pecados. SEÑOR, TEN PIEDAD.

5. PRIMERA LECTURA (Primer Libro de los Reyes 19, 16b). “Marchó tras Elías”.Lectura del primer libro de los Reyes:

Eliseo, dejando los bueyes, corrió tras Elías y le pidió:

– Déjame decir adiós a mis padres; luego vuelvo y te sigo.

Elías contestó:
– Ve y vuelve, ¿quién te lo impide?

Eliseo dio la vuelta, cogió la yunta de bueyes y los mató, hizo fuego con los aperos, asó la carne y ofreció de comer a su gente. Luego se levantó, marchó tras Elías y se puso a sus órdenes.

Palabra de Dios

6. CANTO – SALMO: Se puede repetir como estribillo del salmo: Quiero seguir tus pasos, Señor.

7. EVANGELIO. Lucas 9, 51-62. “Sígueme”.

Lectura del santo evangelio según San Lucas:

En aquel tiempo, mientras iban de camino, un discípulo le dijo a Jesús:
– Te seguiré a donde vayas.
Jesús le respondió:
– Las zorras tienen madriguera y los pájaros nido, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza. A otro le dijo:

– Sígueme.
Él respondió:
– Déjame primero ir a enterrar a mi padre. Le contestó:
– Tú vete a anunciar el Reino de Dios.

Palabra del Señor.

8. COMENTARIO

  • Elías y Eliseo: maestro y discípulo. Seguir los pasos de personas que te acercan a Jesús.
  • En el verano, también queremos seguir a Jesús.
  • Preguntar a algunos niños/as dónde van a estar en el verano (campamentos, colonias, con la familia en el pueblo…) y cómo pueden seguir a Jesús.
  • No le dejes a Jesús: oración al final del día, eucaristía… “Un verano contigo”.

9. PETICIONES – OFRENDAS (Se pueden presentar objetos – símbolos de campamentos, o convivencias de verano, o el cartel anunciador de campamentos).

Lector:

Hoy presentamos como ofrenda estos objetos relacionados con el verano, con nuestro verano en campamentos o convivencias de grupos, o sencillamente con nuestro verano en el pueblo o con gente distinta con la que convivimos durante el año. Al ver estos signos hacemos oración con ellos, pidiendo al Señor que ayude a todas las personas con las que nos vamos a encontrar durante estos meses. Por todo ello, ROGUEMOS AL SEÑOR, TE ROGAMOS ÓYENOS.

10. CANTO DE LA PAZ (“Misa Joven”).

Si mueves tú las manos
traerás la paz,
la paz que Dios nos quiere traer (bis).
Traerás la paz como el sol,

derrite el odio, el calor,
olvida el miedo y comparte siempre paz (bis).

Si mueves tú los dedos…
Si mueves la cabeza…
Si mueves tú los hombros…
Si mueves todo el cuerpo…

11. ACCIÓN DE GRACIAS. CANTO: “Por tantas cosas”

Por tantas cosas
como me has dado en la vida, quiero decirte,
gracias, Señor.

Me diste una casa en donde habitar,
y una familia, calor del hogar.

Tú mismo a la tierra viniste, Señor,
y diste tu vida por mi salvación.

(se pueden inventar otras letrillas de acción de gracias, alusivas al verano o vacaciones).

12. PARA LA VIDA. Se despide la eucaristía animando a vivir el verano “siguiendo a Jesús”. Se puede hacer alguna indicación del horario de misas durante el verano, si es que varía.

(Este subsidio de “Misa con niños”, de salesianos.es, se retomará de nuevo a mediados de septiembre, cuando comienzan las catequesis y los grupos. Feliz verano)

Jesús, mi maestro (Oración)

JESÚS, MI MAESTRO

Hola, Jesús. Hoy me acerco a ti para pedirte ayuda. Hay veces que me enfado con papá, con mamá, con mi profe, porque no me dejan hacer algo o me riñen por algo que he hecho. Y no siempre entiendo el por qué. Ellos me dicen que saben qué es lo mejor para mí. Pero yo creo que soy yo el que lo sabe de verdad.

Mira, a Jesús, en su época, le llamaban el Maestro. El enseñaba, hablaba con la gente y no siempre les decía lo que esperaban oír. Sino lo que de verdad les podía ayudar. Escucha el evangelio de hoy, y mira a ver, si puedes distinguir dos situaciones como la tuya.

La lectura de hoy es una adaptación del evangelio de Lucas (Lc 9, 51-62):

A los amigos de Jesús les costaba entender sus enseñanzas. Por ejemplo, un día, en un pueblo, había gente que no quiso dejar a Jesús un sitio para dormir. Los amigos de Jesús se enfadaron mucho. Y como habían visto el poder de Jesús, le dijeron: «¿Y si mandas que baje fuego del cielo para que los castigue?» Jesús les riñó, porque no habían entendido nada de lo que siempre les decía, sobre la paz y el perdón.

Tampoco lo entendían bien los que se acercaban y le decían: «Yo voy a ir contigo», «Yo te seguiré siempre», «Yo quiero ser tu amigo…» Pero cuando Jesús les invitaba a seguirle de verdad, siempre tenían alguna excusa para retrasarse: «Es que tengo que hacer cosas en casa», «Es que soy muy pequeño», «Es que todavía no estoy preparado…» Por eso Jesús les decía: «Si quieres ser mi amigo y vivir como yo, empieza ahora mismo».

Pues, sí. Va a ser que Jesús a veces tenía el mismo problema que mis profes y mis padres. Intentaba explicarse pero no siempre le entendían bien o le hacían caso. A lo mejor tenemos que confiar en todos ellos. Porque cuando alguien nos quiere, no nos dice las cosas para fastidiarnos, sino para ayudarnos. Y tal vez deberíamos escuchar.

Pero atentos, porque si hacemos caso, hay que hacerlo de verdad. Si decidimos seguir a Jesús, hay que hacerlo ya mismo y sin condiciones.

¿Quiero de verdad seguir a Jesús y hacer el bien o pongo alguna excusa como algunos que se acercaban a él?

El canto, Jesús nos va a enseñar, es una invitación a escuchar a Jesús y aprender las cosas que él puede enseñar. Mientras lo escucho, pienso en todo lo que he aprendido de él.

Tened los oídos bien abiertos,
porque algo va a pasar
Si sabéis escuchar con atención
Jesús nos va a enseñar.

Que tenemos que ser buenos, y perdonar,
y querernos de verdad.
Que podemos luchar con abrazos y bondad,
y ayudar al que está mal.

Subido en lo alto de un monte
o desde la orilla del mar
con historias divertidas
Jesús nos va a enseñar.

Un tesoro genial, que tenemos que hallar,
si queremos conquistar el gran Reino de Dios,
nuestro Padre nos da toda la felicidad.

Jesús nos va a enseñar interpretado por Grupo Compasión, «Caminamos con Jesús.» 

Respondemos, después de cada frase, quiero seguirte Jesús.

¡Quiero seguirte, Jesús! 

Porque quiero hacerte caso…
Porque quiero contestarte bien…
Para hablar bien de los demás…
Porque necesito escucharte…
Porque quiero vivir como Tú y darme a los demás…
…¡quiero seguirte, Jesús!

<

p style=»text-align:justify;»>Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.

Comentario al evangelio – 28 de junio

En general, cuando nos encontramos en un paisaje natural, escuchamos una bella canción o contemplamos la obra de un artista, la reacción es de asombro frente a lo que vemos. El Evangelio de hoy nos remite a este tipo de reacción, pero frente a algo totalmente atípico, original y provocador: los secretos del Reino fueron escondidos a los sabios y entendidos y revelados a la gente sencilla. Jesús invierte la lógica de nuestro mundo: el tesoro del Evangelio no está en las manos de los doctores, sino entre aquellos que no cuentan en la sociedad. Son las personas “sin nombre”, los que hoy podríamos considerar los “sin papeles” o tantos otros, los privilegiados de la sabiduría divina.

Esta oración de alabanza suena como un insulto en una sociedad donde los títulos, las metas, la competitividad, la renta y el poder son parámetros que regulan nuestras relaciones. Esta es la única oración de alabanza de Jesús en los Evangelios. En ella Dios no necesita culto, tampoco sacrificios. Sólo aparece el agradecimiento, que es una necesidad nuestra. Aprender a ser agradecidos al Padre. Esto es lo que Jesús nos enseña: el reconocimiento de que Dios nos sorprende con su amor y, en su elección, revela sus secretos a los que tienen un corazón humilde.

Así es el Corazón de Jesús, cuya solemnidad celebramos hoy. En el se revela el secreto del amor incondicional hacia la humanidad. En los latidos de su corazón contemplamos su infinita misericordia. Recemos, con la oración de Santa Faustina que nos conceda un corazón misericordioso, semejante al de Jesús:

“Ayúdame, oh Señor, a que mi corazón sea misericordioso, para que yo sienta todos los sufrimientos de mi prójimo. A nadie rehusaré mi corazón. Seré sincera incluso con aquellos que sé que abusarán de mi bondad. Y yo misma me encerraré en el misericordioso Corazón de Jesús. Soportaré mis propios sufrimientos en silencio. Que tu misericordia, oh Señor, repose en mí. Oh Jesús mío, transfórmame en Ti, pues Tú lo puedes todo”.

Eguione Nogueira, cmf.

Festividad del Sagrado Corazón

Hoy es 28 de junio, festividad del Sagrado Corazón de Jesús.

Hoy celebramos la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. Señor, quiero conocer tu corazón, a entrarme en lo más profundo de ti. Ser uno contigo, latir con tu latido. Transforma mi corazón para que sea como el tuyo, un corazón lleno de misericordia y ternura. Y si alguna vez me pierdo, ven a buscarme.

La lectura de hoy es del evangelio de Lucas (Lc 15, 3-7):

Jesús dijo esta parábola a los fariseos y escribas: “Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: ‘¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido’. Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse”.

En momentos así te siento tan cerca, tan cerca de mí.
Tu ternura me sana y acaricia
todo cuanto hay en mí.

Te doy gracias, Señor,
por tu misericordia, bondad, por tu amor.

Tú rehaces mi vida.
Curas mis heridas,
mi buen pastor.

Mi Buen Pastor interpretado por Ixcís, «La lluvia de tu misericordia»

Para ti, Señor, no soy un número. Soy único a tus ojos. Soy tu hijo amado. Me conoces mejor que yo mismo. Me amas como si no hubiera nadie más en el mundo. Y así, siento que nos amas a todos, que no excluyes a nadie. Traigo a mi mente tantos momentos en los que he sentido ese amor y te doy gracias.

A veces, para encontrarse hay que perderse. En ocasiones soy esa oveja que se escapa. Esa moneda que no sabe en qué bolsillo está. Ese hijo que malgasta la herencia. Señor, tú que conoces todos mis caminos, atráeme hacia ti. Tu corazón es mi mejor hogar. No dejes que me cieguen otros caminos que al final sólo son fuegos artificiales que en seguida dejan de brillar. Dame luz para que vea con claridad los atajos que no me llevan a vivir en tu alegría y dame la determinación para escoger tus caminos.

Me llamas también a identificarme con tu corazón de buen pastor. Tener tus entrañas de misericordia para sentir mío el dolor de mis hermanos. Me invitas a salir de mi zona de confort para ir al mundo y curar heridas, sembrar esperanzas, abrir puertas, ofrecer tu perdón. Tanta gente que espera en las periferias de la historia a alguien que se acerque y les diga que no están solos, que juntos podemos hacer camino. Te los presento, Señor y me pregunto cómo acercarme a ellos para compartir tu bondad.

Dios hace fiesta cuando nos reencuentra. De nuevo leo el texto con la alegría inmensa que siente Dios cada vez que volvemos a su corazón.

Jesús, el Cristo

En el corazón del mundo,
en su entraña,
en su primer y último aliento
late un Amor infinito.
Habita en su memoria
y en su esperanza,
enciende cada anhelo.
Es pasión y paciencia,
tesón y riqueza,
camino y encuentro,
inicio y llegada,
es hombre y es Dios.
Es respuesta a tantas preguntas,
y misterio impenetrable.
Es la tierra
en que podemos plantar
nuestra raíz
para que cada vida
sea fecunda.

(José María R. Olaizola sj)

Señor, enséñame a amar como tú amas. A sentir como tú sientes. A vivir con tu corazón. Que mire a todos con tus ojos. Que me alegre con quien se alegra. Que haga mía la tristeza del que sufre. Que sienta que soy uno con todos. Que seamos un solo corazón.

Gloria al Padre,
y al Hijo,
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.