Domingo XIII de Tiempo Ordinario

Hoy es 30 de junio, domingo XIII de Tiempo Ordinario.

Ven, Espíritu Divino, no te canses de buscarme. Ven, Espíritu de amor, no te canses de perdonarme. Acude a mí que te busco, que te necesito. Ilumina mi corazón que necesita siempre de tu luz.

Sopla Señor te lo pido, quédate esta noche en mi alma
Pues solo tu amor y abrigo, me dará consuelo y calma.
Sopla Señor sopla fuerte, envolveme con tu brisa
Y en tu Espíritu renovame, hazme libre en tu sonrisa.

A pesar de mis caídas, hazme fiel a tus promesas.
Sopla Señor en mi vida, y arrancame esta tristeza.
Sopla, sopla Señor tu grandeza, sopla
Hazme fiel en mi pobreza, sopla.

Sopla Señor en mi oído, sopla fuerte arranca el miedo
Pues sin Ti me hallo perdida, sin tu luz me encuentro ciega.
Sopla Señor y hazte viento, y bautízame en tu nombre
Llámame a servir Maestro, hazme fiel entre los hombres.
Toma mi vida en tus manos, mis sueños mi amor, mi todo
Mi cansancio, mis pecado y moldéame a tu modo.
Sopla, y bautízame en tu brisa, sopla
Renovame en tu sonrisa, sopla.

Sopla Señor tu caricia, y sobre mis sentimientos
Que sea el Ángel de Tú Misa, quien obre en todo momento.
Sopla Señor y hazte canto, pon tu palabra en mis manos
En ellas tu providencia y bendice a mis hermanos.
Quiero ser de tu árbol rama, fruto nuevo de tu cielo
Que madura en tu palabra, como un ave en pleno vuelo.

Sopla, sopla, sopla Señor, sopla
Sopla, sopla, sopla Señor, sopla
Sopla, sopla, sopla Señor, sopla
Sopla, sopla, sopla Señor, sopla

Sopla interpretado por Metanoia, «Tengo sed de ti»

La lectura de hoy es de la carta de Pablo a los Gálatas (Gál 5, 1.13-18):

Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado. Por tanto, manteneos firmes, y no os sometáis de nuevo al yugo de la esclavitud. Hermanos, vuestra vocación es la libertad: no una libertad para que se aproveche la carne; al contrario, sed esclavos unos de otros por amor. Porque toda la Ley se concentra en esta frase: «Amarás al prójimo como a ti mismo.» Pero, atención: que si os mordéis y devoráis unos a otros, terminaréis por destruiros mutuamente. Yo os lo digo: andad según el Espíritu y no realicéis los deseos de la carne; pues la carne desea contra el espíritu y el espíritu contra la carne. Hay entre ellos un antagonismo tal que no hacéis lo que quisierais. En cambio, si os guía el Espíritu, no estáis bajo el dominio de la Ley.

Estoy llamado a la libertad aunque muchas veces me descubro cadenas que me aprisionan. Relaciones que me hacen daño, ambiciones, imágenes distorsionadas de mi persona, adicciones… Señor, ayúdame a mirarme como tú me miras, para poder disfrutar la libertad que me regalas.

San Pablo, que conocía bien a la comunidad de los Gálatas, les pide que no se devoren unos a otros. También en mi comunidad, en mi entorno, en mi sociedad, en mi familia, en tantos lugares, a veces nos criticamos, chismorreamos, nos dejamos llevar por las envidias. Señor, no te canses de perdonarnos cuando nos hacemos daño y ayúdanos a amarnos como tú nos amas.

San Pablo habla mucho de la lucha entre espíritu y carne. A veces descubro en mí la tentación que me lleva a ser egoísta. Aunque otras veces vivo engañado. Señor, ayúdame a descubrir la presencia de tu espíritu que me acerca a ti y me lleva a darme a mis hermanos.

Pablo tiene palabras muy claras para los gálatas porque conoce la realidad que viven. Estas mismas palabras resuenan en mi vida animándome y cuestionándome. Dejo que hagan eco.

Yo me atengo a lo dicho

Yo me atengo a lo dicho:

La justicia,
a pesar de la ley y la costumbre,
a pesar del dinero y la limosna.

La humildad,
para ser yo, verdadero.

La libertad,
para ser hombre.
Y la pobreza,
para ser libre. 

La fe, cristiana,
para andar de noche,
y, sobre todo, para andar de día.

Y, en todo caso, hermanos,
yo me atengo a lo dicho:
¡la Esperanza!

El espíritu de Jesús están conmigo. Comparto con él lo que me surge en la oración, sabiendo que me escucha sin juzgar, con un amor que me desborda. Que esta oración te pueda acompañar a lo largo de la semana, repitiendo en tu interior, una y otra vez, ese anhelo: Señor, que sea tu Espíritu quien me guía…; Señor, que sea tu Espíritu quien me guía…

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Liturgia – 30 de junio

XIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Misa del Domingo (verde)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Gloria. Credo. Prefacio dominical

Leccionario: Vol. I (C)

  • 1Re 19, 16b. 19-21. Eliseo se levantó y siguió a Elías.
  • Sal 15. Tú eres, Señor, el lote de mi heredad.
  • Gál 5, 1. 13-18.Habéis sido llamados a la libertad.
  • Lc 9, 51-62.Tomó la decisión de ir a Jerusalén. Te seguiré adondequiera que vayas.

Antífona de entrada          Sal 46, 2
Pueblos todos, batid palmas, aclamad a Dios con gritos de júbilo.

Monición de entrada y acto penitencial
Como cada domingo, nos reunimos en torno a Jesucristo para escuchar su Palabra, alimentarnos con su Cuerpo y su Sangre, y fortalecer nuestra misión con Él; renovando así nuestra vida.

Demos, pues, gracias de todo corazón a Cristo, el Señor, que nos ha convocado, y dispongámonos a celebrar estos sagrados misterios con un corazón limpio para acoger al Señor, reconociendo nuestros pecados.

• Tú que nos llamas a seguirte.
• Tú que nos has liberado por el misterio de la cruz.
• Tú que nos has enviado como mensajeros a preparar tu camino.

Oración colecta
OH, Dios,

que por la gracia de la adopción
has querido hacernos hijos de la luz,
concédenos que no nos veamos envueltos por las tinieblas del error,
sino que nos mantengamos siempre en el esplendor de la verdad.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Credo
Afirmemos ahora nuestra fe en el Padre que nos ama, en el Hijo que nos dejó su palabra y su ejemplo salvador, y en el Espíritu Santo que puede transformar nuestras vidas.

Oración de los fieles
Con la confianza de ser escuchados, presentemos nuestras peticiones a Dios Padre, que nos enseña el sendero de la vida y nos sacia de gozo en su presencia.

1.- Por la Iglesia; para que anuncie a todos los hombres el sendero de la vida. Roguemos al Señor.

2.- Por los gobernantes de todos los países; para que trabajen por la libertad y eliminar en todo el mundo el yugo de la esclavitud. Roguemos al Señor.

3.- Por los que dudan en seguir a Cristo; para que no se dejen atar por nada ni por nadie, y no teman mirar hacia delante. Roguemos al Señor.

4.- Por todos nosotros; para que amando a nuestro prójimo andemos según el Espíritu y no bajo los deseos de la carne. Roguemos al Señor.

Oh Dios, que nos llamas a celebrar tus santos misterios, escucha nuestras oraciones y mantén nuestra libertad con la fuerza y la dulzura de tu amor, para que no venga a menos nuestra fidelidad a Cristo en el servicio generoso a los demás.  Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
OH, Dios,

que actúas con la eficacia de tus sacramentos,
concédenos que nuestro ministerio
sea digno de estos dones sagrados.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión          Sal 102, 1
Bendice, alma mía, al Señor y todo mi ser a su santo nombre.

Oración después de la comunión
LA ofrenda divina

que hemos presentado y recibido
nos vivifique, Señor,
para que, unidos a ti en amor continuo,
demos frutos que siempre permanezcan.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Bendición solemne
— El Dios de toda gracia,

que os ha llamado en Cristo a su eterna gloria,
os afiance y os conserve fuertes
y constantes en la fe.
R./Amén

— Y la bendición de Dios todopoderoso,
del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros y permanezca para siempre.
R/. Amén.

Santoral 30 de junio

Consigna el santoral este día a los santos Protomártires de la iglesia romana, los primeros hermanos nuestros en la fe, que dieron su vida por Cristo junto con san Pedro y san Pablo en la misma persecución de Nerón. Conocemos este hecho por una carta del Papa Clemente, del siglo I, y por los Analesdel escritor pagano Tácito. La novela ¿Quo vadis?y la película correspondiente han retratado perfectamente estos tiempos de persecución. Recién nacidos los cristianos ya éramos asesinados. Séneca describe los tormentos usuales en aquella época. Nadie conoce los nombres de estos muertos por su fe en Cristo. Fueron innumerables, pero Dios sí los conoce. Por eso la iglesia de Roma les profesa a todos juntos una gran veneración.

No nos olvidamos este día de san Adolfo, obispo de Osnabrük (Alemania) y monje del Císter. Nacido de familia noble, pero totalmente entregado a Dios, pastor solícito y diligente, amante y querido de su pueblo. Falleció en 1224 y dispuso en su testamento que lo enterraran sin mausoleo alguno, en un rincón de la catedral.

Otros santos que estimulan hoy nuestra alabanza y acción de gracias a Dios son Basílides soldado romano y mártir, Bertrando obispo de Francia, Erentrudis, hermana de San Ruperto y colaboradora en su predicación, Ladislao rey de Hungría, Marcial Alpiniano y Austricliniano obispos, Otón obispo también, Raimundo y Pedro Li, hermanos  chinos mártires, Teobaldo soldado y camaldulense y Vicente Do Yen mártir dominico vietnamita, canonizado por Juan Pablo II el 19 de junio de 1988.

Recordamos también a los beatos Felipe, presbítero benedictino de Inglaterra mártir y Jenaro María Sarnelli, compañero de san Alfonso María de Ligorio en sus primeras misiones populares.

Álvaro Maestro Jesús

Laudes – Domingo XIII de Tiempo Ordinario

LAUDES

DOMINGO XIII DE TIEMPO ORDINARIO

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza

 

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva. Aleluya. +

SALMO 94: INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Entrad, postrémonos por tierra,
bendición al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me asqueó, y dije:
«Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso».»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Es domingo; una luz nueva
resucita la mañana
con su mirada inocente,
llena de gozo y de gracia.

Es domingo; la alegría
del mensaje de la Pascua
es la noticia que llega
siempre y que nunca se gasta.

Es domingo; la pureza
no solo la tierra baña
que ha penetrado en la vida
por las ventanas del alma.

Es domingo; la presencia
de Cristo llena la casa:
la Iglesia, misterio y fiesta,
por él y en él convocada.

Es domingo; «este es el día
que hizo el Señor», es la Pascua,
día de la creación
nueva y siempre renovada.

Es domingo; de su hoguera
brilla toda la semana
y vence oscuras tinieblas
en jornadas de esperanza.

Es domingo; un canto nuevo
toda la tierra le canta
al Padre, al Hijo, al Espíritu,
único Dios que nos salva. Amén.

SALMO 62: EL ALMA SEDIENTA DE DIOS

Ant. Por ti madrugo, Dios mío, para contemplar tu fuerza y tu gloria. Aleluya.

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mi labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Por ti madrugo, Dios mío, para contemplar tu fuerza y tu gloria. Aleluya.

CÁNTICO de DANIEL: TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR

Ant. En medio de las llamas, los tres jóvenes, unánimes, cantaban: «Bendito sea el Señor». Aleluya.

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
Ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
Astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
Vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor;
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

Ant. En medio de las llamas, los tres jóvenes, unánimes, cantaban: «Bendito sea el Señor». Aleluya.

SALMO 149: ALEGRÍA DE LOS SANTOS

Ant. Que los hijos de Sión se alegren por su Rey. Aleluya.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles,
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos

y aplicar el castigo a las naciones,

sujetando a los reyes con argollas,

a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada

es un honor para todos sus fieles.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo

Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Que los hijos de Sión se alegren por su Rey. Aleluya.

LECTURA: Ap 7, 10-12

¡La victoria es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero! La alabanza y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y el honor y el poder y la fuerza son de nuestro Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

RESPONSORIO BREVE

R/ Cristo, Hijo de Dios vivo, Ten piedad de nosotros.
V/ Cristo, Hijo de Dios vivo, Ten piedad de nosotros.

R/ Tú que estás sentado a la derecha del Padre.
V/ Ten piedad de nosotros.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Cristo, Hijo de Dios vivo, Ten piedad de nosotros.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Las zorras tienen madriguera y los pájaros nido, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Las zorras tienen madriguera y los pájaros nido, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.

PRECES

Glorifiquemos al Señor Jesús, luz que alumbra a todo hombre y Sol de justicia que no conoce el ocaso, y digámosle:

¡Oh Señor, vida y salvación nuestra!

Creador del universo, al darte gracias por el nuevo día que ahora empieza,
— te pedimos que el recuerdo de tu santa resurrección sea nuestro gozo durante este domingo.

Que tu Espíritu Santo nos enseñe a cumplir tu voluntad,
— y que tu sabiduría dirija hoy nuestras acciones.

Que al celebrar la eucaristía de este domingo, tu palabra nos llene de gozo,
— y que la participación en tu banquete haga crecer nuestra esperanza.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Que sepamos contemplar las maravillas que tu generosidad nos concede,
— y vivamos durante todo el día en acción de gracias.

Digamos ahora, todos juntos, la oración que nos enseñó el mismo Señor:
Padre nuestro…

ORACION

Padre de bondad, que por la gracia de la adopción nos has hecho hijos de la luz, concédenos vivir fuera de las tinieblas del error y permanecer siempre en el esplendor de la verdad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.