Vísperas – Martes XIII de Tiempo Ordinario

VÍSPERAS

MARTES XIII TIEMPO ORDINARIO

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Dios mío, ven en mi auxilio
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
Como era en el principio, ahora y siempre, 
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Libra mis ojos de la muerte;
dales la luz que es su destino.
Yo, como el ciego del camino,
pido un milagro para verte.

Haz de esta piedra de mis manos
una herramienta constructiva;
cura su fiebre posesiva
y ábrela al bien de mis hermanos.

Que yo comprenda, Señor mío,
al que se queja y retrocede;
que el corazón no se me quede
desentendidamente frío.

Guarda mi fe del enemigo
(¡tantos me dicen que estás muerto!…).
Tú que conoces el desierto,
dame tu mano y ven conmigo. Amén.

SALMO 19: ORACIÓN POR LA VICTORIA DEL REY

Ant. El Señor da la victoria a su Ungido

Que te escuche el Señor el día del peligro,
que te sostenga el nombre del Dios de Jacob;
que te envíe auxilio desde el santuario,
que te apoye desde el monte Sión.

Que se acuerde de todas tus ofrendas,
que le agraden tus sacrificios;
que cumpla el deseo de tu corazón,
que dé éxito a todos tus planes.

Que podamos celebrar tu victoria
y en el nombre de nuestro Dios alzar estandartes;
que el Señor te conceda todo lo que pides.

Ahora reconozco que el Señor
da la victoria a su Ungido,
que lo ha escuchado desde su santo cielo,
con los prodigios de su mano victoriosa.

Unos confían en sus carros,
otros en su caballería;
nosotros invocamos el nombre
del Señor, Dios nuestro.

Ellos cayeron derribados,
nosotros nos mantenemos en pie.

Señor, da la victoria al rey
y escúchanos cuando te invocamos.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. El Señor da la victoria a su Ungido.

SALMO 20: ACCIÓN DE GRACIAS POR LA VICTORIA DEL REY

Ant. Al son de instrumentos cantaremos tu poder.

Señor, el rey se alegra por tu fuerza,
¡y cuanto goza con tu victoria!
Le has concedido el deseo de su corazón,
no le has negado lo que pedían sus labios.

Te adelantaste a bendecirlo con el éxito,
y has puesto en su cabeza una corona de oro fino.
Te pidió vida, y se la has concedido,
años que se prolongan sin término.

Tu victoria ha engrandecido su fama,
lo has vestido de honor y majestad.
Le concedes bendiciones incesantes,
lo colmas de gozo en tu presencia;
porque el rey confía en el Señor,
y con la gracia del Altísimo no fracasará.

Levántate, Señor, con tu fuerza,
y al son de instrumentos cantaremos tu poder.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Al son de instrumentos cantaremos tu poder.

CÁNTICO del APOCALIPSIS: HIMNO DE LOS REDIMIDOS

Ant. Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

Eres digno, Señor, Dios nuestro,
de recibir la gloria, el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y con tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes,
y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría,
la fuerza, el honor, la gloria, y la alabanza.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

LECTURA: 1Jn 3, 1a.2

Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! Queridos, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

RESPONSORIO BREVE

R/ Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.
V/ Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.

R/ Tu fidelidad de generación en generación.
V/ Más estable que el cielo.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador.

PRECES

Alabemos a Cristo, que mora en medio de nosotros, el pueblo adquirido por él y supliquémosle, diciendo:

Por el honor de tu nombre, escúchanos, Señor.

Dueño y Señor de los pueblos, acude en ayuda de todas las naciones y de los que las gobiernan:
— que todos los hombres sean fieles a tu voluntad y trabajen por el bien y la paz.

Tú que hiciste cautiva nuestra cautividad,
— devuelve la libertad de los hijos de Dios a todos aquellos hermanos nuestros que sufren esclavitud en el cuerpo o en el espíritu.

Concede, Señor, a los jóvenes la realización de sus esperanzas
— y que sepan responder a tus llamadas en el transcurso de su vida.

Que los niños imiten tu ejemplo
— y crezcan siempre en sabiduría y en gracia.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Acoge a los difuntos en tu reino,
— donde también nosotros esperamos reinar un día contigo.

Con el gozo de sabernos hijos de Dios, acudamos a nuestro Padre:
Padre nuestro…

ORACION

Te damos gracias, Señor, Dios todopoderoso, porque has permitido que llegáramos a esta noche; te pedimos quieras aceptar con agrado el alzar de nuestras manos como ofrenda de la tarde. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – 2 de julio

Martes – Tiempo Ordinario

1) Oración inicial
Padre de bondad, que por la gracia de la adopción nos has hecho hijos de la luz; concédenos vivir fuera de las tinieblas del error y permanecer siempre en el esplendor de la verdad. Por nuestro Señor.

2) Lectura del Evangelio

Del Evangelio según Mateo 8,23-27
Subió a la barca y sus discípulos le siguieron. De pronto se levantó en el mar una tempestad tan grande que la barca quedaba tapada por las olas; pero él estaba dormido. Acercándose ellos le despertaron diciendo: « ¡Señor, sálvanos, que perecemos!» Díceles: « ¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?» Entonces se levantó, increpó a los vientos y al mar, y sobrevino una gran bonanza. Y aquellos hombres, maravillados, decían: «¿Quién es éste, que hasta los vientos y el mar le obedecen?»

3) Reflexión

• Mateo escribe para las comunidades de judíos convertidos de los años 70 que se sentían como un barco perdido en el mar revuelto de la vida, sin mucha esperanza de poder alcanzar el puerto deseado. Jesús parece que duerme en el barco, porque ellos no veían ningún poder divino que los salvara de la persecución. Mateo recoge diversos episodios de la vida de Jesús para ayudar las comunidades a descubrir, en medio de la aparente ausencia, la acogedora y poderosa presencia de Jesús vencedor, que domina el mar (Mt 8,23-27), que vence y expulsa el poder del mal (Mt 9,28-34) y que tiene poder de perdonar los pecados (Mt 9,1-8). Con otras palabras, Mateo quiere comunicar la esperanza y sugerir que las comunidades no deben temer nada. Este es el motivo del relato de la tormenta calmada del evangelio de hoy.
• Mateo 8,23: El punto de partida: entrar en el barco. Mateo sigue el evangelio de Marcos, pero lo acorta y lo incluye en el nuevo esquema que él adoptó. En Marcos, el día fue pesado por el mucho trabajo. Una vez terminado el discurso de las parábolas (Mc 4,3-34), los discípulos llevan a Jesús al barco y, de tan cansado que está, Jesús se duerme encima de una travesera (Mc 4,38). El texto de Mateo es mucho más breve. Solamente dice que Jesús entra en el barco, y los discípulos lo acompañan. Jesús es el Maestro, los discípulos siguen al maestro.
• Mateo 8,24-25: La situación es desesperada: “! Estamos a punto de perecer!” El lago da Galilea está cerca de altas montañas. A veces, por los resquicios de las rocas, el viento sopla fuerte sobre el lago produciendo repentinas tormentas. Viento fuerte, mar agitado, barco lleno de agua. Los discípulos eran pescadores experimentados. Si ellos piensan que están a punto de hundirse, quiere decir que la situación es peligrosa. Pero Jesús no parece darse cuenta, y sigue durmiendo. Ellos gritan: “Señor, ¡sálvanos! Que estamos pereciendo». En Mateo, el sueño profundo de Jesús no es sólo señal de cansancio, es también expresión de confianza tranquila de Jesús en Dios. ¡El contraste entre la actitud de Jesús y de los discípulos es grande!
• Mateo 8,26: La reacción de Jesús: “¿Por qué tenéis miedo?” Jesús se despierta, no por las olas, sino por el grito desesperado de los discípulos. Se dirige a ellos y dice: “¿Por qué tenéis miedo? ¡Hombres de poca fe!” Luego, él se levanta, amenaza los vientos y el mar, y todo queda en calma. La impresión que se tiene es que no era necesario aplacar el mar, pues no había ningún peligro. Es como cuando uno llega a casa de un amigo, y el perro, al lado del dueño de la casa, empieza a ladrar al visitante. Pero no es necesario tener miedo, porque el dueño está presente y controla la situación. El episodio de la tormenta calmada evoca el éxodo, cuando la multitud, sin miedo, atravesó las aguas del mar (Ex 14,22). Jesús rehace el éxodo. Evoca al profeta Isaías, que decía al pueblo: “Cuando atravieses las aguas, ¡yo estaré contigo!” (Is 43,2). Por fin, el episodio de la tormenta calmada evoca la profecía anunciada en el Salmo 107:
Los que viajaron en barco por el mar,
para traficar por las aguas inmensas,
contemplaron las obras del Señor,
sus maravillas en el océano profundo.
Con su palabra desató un vendaval,
que encrespaba las olas del océano:
ellos subían hasta el cielo, bajaban al abismo,
se sentían desfallecer por el mareo,
se tambaleaban dando tumbos como ebrios,
y su pericia no les valía de nada.
Pero en la angustia invocaron al Señor,
y él los libró de sus tribulaciones:
cambió el huracán en una brisa suave
y se aplacaron las olas del mar;
entonces se alegraron de aquella calma,
y el Señor los condujo al puerto deseado.
(Sal 107,23-30)
• Mateo 8,27: El miedo de los discípulos: “¿Quién es este hombre?” Jesús preguntó: “¿Por qué tenéis miedo?” Los discípulos no saben qué responder. Admirados, se preguntan: “¿Quién es éste, a quien hasta los vientos y el mar obedecen?” A pesar de haber vivido tanto tiempo con Jesús, no saben todavía quién es. ¡Jesús sigue siendo un extraño para ellos! ¿Quién es éste?
• ¿Quién es éste? ¿Quién es Jesús para nosotros, para mí? Esta debe ser la pregunta que nos lleva a continuar la lectura del Evangelio, todos los días, con el deseo de conocer más y más el significado y el alcance de la persona de Jesús para nuestra vida. De esta pregunta nace la Cristología. No nació de altas consideraciones teológicas, sino del deseo que los primeros cristianos tenían de encontrar siempre nuevos nombres y títulos para expresar lo que Jesús significaba para ellos. Son decenas y decenas los nombres, los títulos y los atributos, desde carpintero hasta hijo de Dios, que Jesús recibe: Mesías, Cristo, Señor, Hijo amado, Santo de Dios, Nazareno, Hijo del Hombre, Esposo, Hijo de Dios, Hijo del Dios altísimo, Hijo de María, carpintero, Profeta, Maestro, Hijo de David, Rabuni, Bendito el que viene en el nombre del Señor, Hijo, Pastor, Pan de vida, Resurrección, Luz del mundo, Camino, Verdad, Vida, Rey de los judíos, Rey de Israel, etc., etc. Cada nombre, cada imagen es un intento para expresar lo que Jesús significaba para ellos. Pero un nombre, por muy bonito que sea, nunca llega a revelar el misterio de una persona, mucho menos de la persona de Jesús. Jesús no cabe en ninguno de estos nombres, en ningún esquema, en ningún título. El es mayor que todo, supera todo. No puede ser enmarcado. El amor capta, la cabeza ¡no! Es a partir de la experiencia viva del amor, que los nombres, los títulos y las imágenes reciben su pleno sentido. Al final, ¿quién es Jesús para mí, para nosotros?

4) Para la reflexión personal

• ¿Cuál era el mar agitado en el tiempo de Jesús? ¿Cuál era el mar agitado en la época en que Mateo escribió su evangelio? ¿Cuál es hoy el mar agitado para nosotros? Alguna vez, ¿las aguas agitadas de la vida han amenazado con ahogarte? ¿Qué te salvó?
• ¿Quién es Jesús para mí? ¿Cuál es el nombre de Jesús que mejor expresa mi fe y mi amor?

5) Oración final

Una edad a otra encomiará tus obras,
pregonará tus hechos portentosos.
El esplendor, la gloria de tu majestad,
el relato de tus maravillas recitaré. (Sal 145,4-5)

La mies es mucha

Son muchos los espacios donde se nos necesita.
Hay muchos hermanos viviendo en soledad,
otros en desamor, con el dolor de una pareja rota,
otros enfermos, sin cura y sin compañía,
otros ancianos, sin visitas, sin ilusiones, sin gente,
otros necesitados de ayuda material,
otros que no tienen el pan de cada día,
otros que se mueren de sida y de dolor,
otros que explotan pagando salarios mínimos,
algunos colgados de la droga del consumo,
muchos dispersos en mil actividades,
una gran mayoría estresados y agobiados,
familias enteras sin espacio para la comunicación,
parejas desencantadas, invadidas por la rutina,
ateos alejados del Dios de la vida,
cristianos mediocres instalados en ritos vacíos,
personas desanimadas, deprimidas sin ilusión,
ancianos abandonados, sin el afecto de los suyos,
parados y jubilados que no se sienten valorados,
mujeres maltratadas, mal amadas y esclavizadas,
religiosos hastiados, cansados, desmotivados,
y otros tantos que piden a gritos:
una mano amiga, una escucha atenta,
un poco de cercanía y encuentro, un trabajo digno,
un horario adecuado, un sueldo justo,
un espacio en el mundo, una buena noticia.

La mies es mucha…
y nosotros queremos ser obreros de tu mies,
trabajadores del Amor, testigos de tu presencia,
anunciadores de tu mensaje de salvación
y profetas de tu buena noticia liberadora y esperanzada.

Cuenta con nosotros, Señor, haznos buenos obreros de tu mies.

Comentario del 2 de julio

    El lago de Galilea es uno de esos escenarios geográficos en los que se desenvuelve la actividad de Jesús. Aquí le vemos sobre la barca y en compañía de sus discípulos. De pronto, narra el evangelista, se levantó un temporal tan fuerte que la barca zozobraba entre las olas. Mientras tanto Jesús, aparentemente ajeno al peligro que se cernía sobre ellos, dormía. Entonces, sus discípulos, alarmados y temerosos, se acercaron a él y lo despertaron, gritándole: ¡Señor, sálvanos, que nos hundimos! Él, incorporándose, les dijo: ¡Cobardes! ¡Qué poca fe! E hizo regresar la calma al lago con su sola palabra. Increpó a los vientos y estos se sometieron al imperio de su mandato, cesando de soplar sobre las aguas.

           Semejante acción no podía sino producir asombro en los testigos del hecho, que se limitaban a decir sobrecogidos: ¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y el agua le obedecen! Podían esperar obediencia de hombres o de animales, incluso de espíritus inmundos; lo que no podían imaginar es que hasta el viento y el agua se le sometieran como corderitos. No es extraño que ante tamaña magnificencia se preguntaran: ¿Quién es éste? No podía ser otro que el Creador de esa naturaleza que acataba sus dictados con extraordinaria prontitud. Sólo al Creador le puede obedecer de esta manera su creatura.

           La imagen de la tormenta es sumamente sugerente. Se nos presenta cargada de simbolismo. No es inusual que en nuestra vida cotidiana se desate una tormenta de tales proporciones que amenace con derribar los muros de nuestras fortalezas y seguridades. Son momentos en los que podemos vernos sobrepasados por las circunstancias, incapaces de hacer frente al empuje y a la fuerza arrolladora de los acontecimientos, sin saber a quién recurrir, sin encontrar lugar donde refugiarnos o espacio adonde huir, con la extraña sensación de que ni siquiera Dios, el Dios en el que creemos, puede hacer nada, porque o bien duerme, o calla, o está inactivo. Podemos pensar incluso que ha abandonado al mundo a su suerte, como si no le importara demasiado lo que en él sucede o lo que nosotros hagamos en nuestra propia casa.

           Pero ¿puede Dios, nuestro Dios, el Dios de Jesús permanecer ajeno a nuestras angustias o ser indiferente a nuestros miedos y penalidades? ¿Puede el Dios que nos lo ha dado todo con su Hijo crucificado no compadecerse y acudir en nuestro auxilio al vernos en aprietos? Sospechamos, al menos, que no. Por eso, puede que cuando ya nos veamos al límite de nuestras fuerzas y al borde de la desesperación, dejemos escapar de nuestro pecho un grito de socorro con la oculta esperanza de ser escuchados por el que está en condiciones de ofrecernos una mano salvadora. Sí, gritaremos con el deseo contenido de despertar a ese Dios que parece dormir plácidamente en su lecho celeste, totalmente ajeno a nuestras luchas a brazo partido con vientos huracanados y aguas embravecidas.

           Y acudiremos a Él, y le diremos clamando vacilantes, desde nuestra barca zarandeada por las olas: ¿Señor, no te importa que nos hundamos? ¿No te importa que tu Iglesia naufrague en el mar tenebroso de este mundo? ¿No te importa que ya no haya nadie que escuche tu llamada o que tu palabra deje de oírse por falta de predicadores? ¿No te importa que nuestros templos se queden vacíos de fieles para llenarse de turistas, y que pasen a formar parte de un patrimonio artístico que remita únicamente al pasado floreciente de su historia? ¿No te importa que agonice la fe de tantos creyentes? ¡Señor, sálvanos, que nos hundimos! ¿No es éste el grito desesperado de unos hombres que se ven al borde del abismo, que ya no pueden hacer pie, y a quienes no les queda otro recurso que gritar al único que puede salvarlos? Ante esta situación no cabe sino esperar que Él, finalmente, se levante y calme la tempestad desatada con su imperiosa palabra creadora y apaciguadora.

JOSÉ RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ-CID
Dr. en Teología Patrística

Christus Vivit – Francisco I

47. Y si hacía falta proteger a su niño, allá iba con José a un país lejano (cf. Mt 2,13-14). Por eso permaneció junto a los discípulos reunidos en oración esperando al Espíritu Santo (cf. Hch 1,14). Así, con su presencia, nació una Iglesia joven, con sus Apóstoles en salida para hacer nacer un mundo nuevo (cf. Hch 2,4-11).

Recursos – Domingo XIV de Tiempo Ordinario

OFRECIMIENTO DE LA PAZ

(El presidente ofrece la paz. Después la comparten todos con todos y todas, y de una manera efusiva, mientras cantan un canto apropiado)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Hermanos, hermanas: al compartir hoy unos con otros y unas con otras la paz, queremos hacer un verdadero compromiso, pues le ofrecemos al Señor todos nuestros esfuerzos como pacificadores en nuestras familias, en el trabajo, en la comunidad y en la sociedad.

– S/. Que la paz del Señor esté con todos vosotros y vosotras.
– R/. Y con nuestro espíritu.
– S/. Démonos fraternalmente la paz.

PRESENTACIÓN DE UN PERIÓDICO

(Puede hacer la ofrenda alguien que esté comprometido-comprometida en la lucha ciudadana, sindical o política; si no, cualquier persona adulta de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo este periódico, porque con él queremos expresar nuestro compromiso en la denuncia de todo tipo de injusticia y en la lucha en favor de la justicia. Y te lo ofrecemos, hoy, después del gesto de la paz, porque queremos unir la paz y la justicia, tal como realmente se dan.

PRESENTACIÓN DE LAS VELAS

(Dos jóvenes de la comunidad llevan las velas que, situadas sobre la mesa del altar, van a iluminar a la comunidad. Uno o una de ellos es quien hace la ofrenda)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, nosotros y nosotras te hemos traído estas dos velas que van a iluminar nuestra asamblea, como el símbolo de la fe que profesamos cada uno de nosotros y de nosotras en tu Hijo Jesucristo. Realmente la has encendido en cada uno de nosotros y de nosotras como don de tu Espíritu y es un regalo que nos has dado generosamente. Nosotros y nosotras hoy, además de agradecértelo, queremos empeñar en él nuestras personas, pues, por la fe en Jesucristo, reconocemos que nuestras personas y nuestras vidas tienen el sentido que sin ella carecerían.

PRESENTACIÓN DE UN MAPA DE CARRETERAS

(Hace la ofrenda un o una joven)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo este mapa de carreteras, que es una guía para no desorientarse y perderse por los caminos. Y lo hago, porque quiero, en nombre de toda esta comunidad, decirte que Tú eres nuestro mapa y nuestro guía, el camino que queremos seguir para volver al Padre y a su Reino. No permitas que nos distraigamos ni que nos desorientemos.

PRESENTACIÓN DE UNA CESTA LLENA DE RICAS FRUTAS

(Lo pueden llevar dos niñas de la comunidad y otra tercera hace la ofrenda)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Aquí tienes, Señor, esta cesta repleta de ricas y sabrosas frutas, que te las ofrecemos personalmente, pero también en nombre de toda la comunidad, con el propósito de ser todos nosotros y nosotras como los buenos y sanos árboles que las han producido. No consientas que nuestras vidas sean estériles. Haznos, por tu abundante gracia, dar frutos de vida cristiana.

Oración de los fieles – Domingo XIV de Tiempo Ordinario

Señor, siguiendo las instrucciones que das a los tuyos a la hora de emprender el camino, presentamos estas necesidades que encontramos en el nuestro:

SEÑOR, ENVIA TU CONSOLACIÓN.

1. – Igual que aquel día “El Señor designó a otros setenta y dos”, te pedimos hoy por aquellos que un día designaste para propagar tu mensaje, el papa, los obispos, sacerdotes… OREMOS

2. – Igual que aquel día nos dijiste que “el obrero merece su salario”, te pedimos hoy por todos los trabajadores y aquellos que están desempleados, para que puedan vivir de su trabajo. OREMOS

3. – Igual que aquel día nos dijiste “Poneos en camino”, te pedimos hoy por aquellos que se sienten llamados a seguirte para que den el paso sin miedo al camino. OREMOS

4. – Igual que aquel día dijiste “Quedaos en la misma casa” te pedimos hoy por aquellos que nos visitan para su estancia entre nosotros sea agradable y gratificante. OREMOS

5. – También nos dijiste “La mies es abundante y los obreros pocos”, por todos nosotros para que veamos como propia la tarea de la Iglesia y demos una respuesta generosa. OREMOS

6.- Aquel día nos dijiste “estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo”, por todos los habitantes del mundo para que su alegría sea propiciada por sentirse hijos de Dios. OREMOS

7.- Aquel día nos mandaste “decid: Paz a esta casa”, y hoy seguimos pidiendo paz para todas las casas y hogares de nuestra tierra. OREMOS

Señor haz que siempre siguiendo tus pasos vayamos acercando nuestro modo de vivir a lo que Tu, en tu infinita bondad, tienes reservado para nosotros. Te lo pedimos a Ti que junto al Padre vives y reinas por los siglos de los siglos

Amen.


Oremos a Dios Padre, por mediación de Jesucristo, por todas nuestras necesidades y por lo que anhela la humanidad entera para vivir en Paz.

Y respondemos.

SEÑOR, DANOS TU PAZ

1. – Por el Papa, los obispos, sacerdotes, diáconos y todas las personas que en el seno de la Iglesia se dedican a servir al pueblo de Dios. OREMOS

2. – Por quienes rigen los Gobiernos del mundo y por aquellos que trabajan en los organismos internacionales, para el Espíritu Santo los ilumine con propuestas de paz y concordia. OREMOS

3. – Por todas las personas que trabajan en el sector del transporte, y por los conductores automovilistas de todo el mundo, para trabajen con responsabilidad y sepan llegar a buen destino la preciosa mercancía que transportan en este tiempo de vacaciones. OREMOS

4. – Por los pobres, los marginados, los ancianos, los abandonados, los enfermos de cuerpo y alma, y todos aquellos que no consiguen nunca el menor descanso, para que Dios les inspire en la idea que es el conocimiento de Cristo, el mejor descanso de cuerpo y alma. OREMOS

5. – Por aquellos que atacan nuestra justa convivencia, los terroristas, los inductores de guerras y conflictos, para que Dios les convierta y les haga llegar al conocimiento de la Paz de Cristo OREMOS

6. – Por nosotros mismos, presentes en esta Eucaristía –y por los que no pudieron o no quisieron venir—para que Cristo nos lleve a una zona de descanso espiritual y físico, como hizo con los 72 discípulos que mandó a predicar. OREMOS

Escucha, Dios Padre Nuestro, las súplicas que confiados te hacemos.

Por Jesucristo Nuestro Señor

Comentario al evangelio – 2 de julio

Hemos aprendido que el proceder justo y misericordioso de Dios no exime a la humanidad de hacer buen uso de su libertad. En las narraciones del libro del Génesis la vida de Lot y su familia se presentan no como ejemplo de quienes se libran de la muerte por casualidad o porque se lo merezcan. Son el testimonio de la vida que prevalece y sobrevive en medio de la catástrofe. Una invitación a reconocer la finitud y fragilidad de la vida; y a valorar las oportunidades que tenemos para reivindicarnos como seres humanos. Los habitantes de Sodoma, desviándose de aquello que los conduce a la vida, no han escuchado la voz de Dios. Ahora les toca enfrentar con lamento como se les escapa la vida ante sus propios ojos.

Frente al irresponsable comportamiento de la mayor parte de la humanidad con relación al planeta, queda la esperanza de los pocos que con conciencia ecológica se dedican a revertir los efectos negativos del calentamiento global. Las alertas cada vez mayores pierden credibilidad frente a la sed de quienes piensan que «no hay alternativa». Y aunque “el castigo y la condena” no son propios de Dios, las consecuencias de nuestros actos avasalladores no dejarán de impactarnos.

Con una narración cargada de simbolismo el evangelista advierte a la comunidad sobre los peligros que conlleva ser parte de un proyecto transformador como el de Jesús. Los que sueñen con hacer presente el Reino de Dios deben enfrentar con valentía las persecuciones, no dejándose atrapar por el miedo, la desesperanza o la falta de fe. Con la imagen de la barca sacudida por la tormenta invita, a la comunidad, a prepararse para cuando sobrevengan las dificultades.

Contamos con innumerables testigos que, venciendo el miedo, han enfrentado toda clase de amenazas e incluso la muerte. Recordemos que cuando ocultamos o disimulamos la radicalidad del evangelio terminamos siendo cómplices de las estructuras generadoras de muerte.

Tomemos el ejemplo de aquellos enviados por Dios para salvar a Lot y su familia de la inevitable catástrofe. No dejemos que la indiferencia se adueñe de nosotros y presentémonos como cristianos que oportunamente buscan servir y salvar la vida amenazada.

¿qué acciones ecológicas podrías realizar en tu comunidad para colaborar con el cuidado del medio ambiente?

Fredy Cabrera, cmf.