Recursos – Domingo XVII de Tiempo Ordinario

1. La liturgia meditada a lo largo de la semana.

A lo largo de los días de la semana procurad meditar la Palabra de Dios de este domingo. Meditadla personalmente, una lectura cada día, por ejemplo. Elegid un día de la semana para la meditación comunitaria de la Palabra: en un grupo parroquial, en un grupo de padres, en un grupo eclesial, en una comunidad religiosa.

2. Recordad los lugares de oración.

Este domingo “de la oración” puede ser ocasión para recordar los lugares de la oración de la parroquia (iglesia, capilla…), de algún santuario próximo…Se pueden colocar esas indicaciones a la entrada de la iglesia, precisando los lugares, horarios y todas las informaciones útiles.

De cualquier forma, más allá del lugar de culto, es bueno recordar que el gran lugar de oración es el corazón de la propia persona abierta a Dios y a nuestra casa-familia.

3. El libro de las intenciones de oración.

Se podría colocar un libro a la entrada de la iglesia, para quien quiera escribir una intención de oración. Todas esas oraciones (o algunas) pueden ser proclamadas en el momento de la oración universal.

4. Oración en la lectio divina.

En la meditación de la Palabra de Dios (lectio divina), se puede prolongar el momento de la acogida de las lecturas con una oración.

Al terminar la primera lectura: “Dios de bondad, te damos gracias por tu Hijo Jesús; inocente, aceptó morir por los pecadores. Como grande es el clamor que sube de todas las regiones afectadas por los cataclismos, los de la naturaleza y los de origen humano. Ilumínanos sobre las formas de socorrer a las víctimas”.

Al finalizar la segunda lectura: “Dios de la vida y de la resurrección, te damos gracias por nuestro bautismo. Estábamos destinados a la muerte y Tú nos diste la vida, perdonaste los pecados de la humanidad y pagaste por nosotros. Te pedimos por los jóvenes y los adultos que se preparan para el bautismo y por aquellos que han reencontrado la fe, después de un período de abandono. Mantennos en el camino de la conversión”.

Al finalizar el Evangelio: “Padre Nuestro, te damos gracias por la oración, porque Jesús tu Hijo nos enseñó a buscarte, a llamar a tu puerta, a pedirte el pan y a hablarte directamente y con confianza, como hijos de su Padre. Nosotros te pedimos: que tu nombre sea santificado, que venga a nosotros tu reino, danos tu pan de vida, perdona, danos tu Espíritu Santo.

5. Plegaria Eucarística.

Se puede elegir la Plegaria Eucarística I para la Reconciliación. Recuerda de manera significativa la intercesión y la mediación de Cristo, de la que habla la primera lectura.

6. Palabra para el camino.

Rezar el Padrenuestro como si fuese la primera vez.
Como los discípulos, vayamos sin cesar a la escuela de Jesús para rezar.
Volver a aprender de él el sentido y la fuerza de la palabra que él nos dejó.
Volvamos a decirlas, saboreándolas y dejando que nos transformen.
Durante esta semana, procuremos rezarlas como si fuese un descubrimiento, recibiéndolas de boca de Jesús.

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