Santa Brígida

Hoy es 23 de julio, fiesta de santa Brígida, patrona de Europa.

La lectura de hoy es del evangelio de san Mateo (Mt 12,46-50):

En aquel tiempo, mientras Jesús estaba hablando a la muchedumbre, su madre y sus hermanos se presentaron fuera y trataban de hablar con Él. Alguien le dijo: «¡Oye! ahí fuera están tu madre y tus hermanos que desean hablarte». Pero Él respondió al que se lo decía: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?». Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: «Éstos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre».

«El que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ése es (…) mi madre»

Hoy, el Evangelio se nos presenta, de entrada, sorprendente: «¿Quién es mi madre?» (Mt 12,48), se pregunta Jesús. Parece que el Señor tenga una actitud despectiva hacia María. No es así. Lo que Jesús quiere dejar claro aquí es que ante sus ojos —¡ojos de Dios!— el valor decisivo de la persona no reside en el hecho de la carne y de la sangre, sino en la disposición espiritual de acogida de la voluntad de Dios: «Extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: ‘Éstos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre’» (Mt 12,49-50). En aquel momento, la voluntad de Dios era que Él evangelizara a quienes le estaban escuchando y que éstos le escucharan. Eso pasaba por delante de cualquier otro valor, por entrañable que fuera. Para hacer la voluntad del Padre, Jesucristo había dejado a María y ahora estaba predicando lejos de casa.

Pero, ¿quién ha estado más dispuesto a realizar la voluntad de Dios que María? «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38). Por esto, san Agustín dice que María, primero acogió la palabra de Dios en el espíritu por la obediencia, y sólo después la concibió en el seno por la Encarnación.

Con otras palabras: Dios nos ama en la medida de nuestra santidad. María es santísima y, por tanto, es amadísima. Ahora bien, ser santos no es la causa de que Dios nos ame. Al revés, porque Él nos ama, nos hace santos. El primero en amar siempre es el Señor (cf. 1Jn 4,10). María nos lo enseña al decir: «Ha puesto los ojos en la humildad de su esclava» (Lc 1,48). A los ojos de Dios somos pequeños; pero Él quiere engrandecernos, santificarnos.

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Liturgia santa Brígida

MARTES. SANTA BRIGIDA, religiosa, patrona de Europa, fiesta

Misa de la fiesta (blanco)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Gloria. Prefacio de santas vírgenes y religiosos. No se puede decir la Plegaria Eucarística IV.

Leccionario: Vol. IV

  • Gál 2, 19-20. Vivo, pero no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí.
  • Sal 33. Bendigo al Señor en todo momento
  • Jn 15, 1-8.El que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante.

Antífona de entrada
Alegrémonos todos en el Señor al celebrar este día de fiesta en honor de santa Brígida; los ángeles se alegran de esta fiesta y alaban a una al Hijo de Dios.

Monición de entrada y acto penitencial
Hoy celebramos la fiesta de santa Brígida, co-patrona de Europa, quien vivió las distintas vocaciones de la vida cristiana; pues fue esposa y madre de ocho hijos, terciaria franciscana, y finalmente, religiosa contemplativa, de los que nos ha dejado constancia en sus escritos.

Nosotros también estamos llamados, como santa Brígida, a la santidad de vida allí donde Dios nos llame; sin embargo, fallamos a menudo en nuestro camino hacia ella. Por eso, iniciamos la celebración de los sagrados misterios de la Eucaristía pidiendo perdón a Dios por nuestros pecados.

Se dice Gloria.

Oración colecta
OH, Dios,
que guiaste a santa Brígida
en los diversos estados de vida,
y le enseñaste de modo admirable la sabiduría de la cruz,
en la contemplación de la pasión de tu Hijo,
concédenos que, siguiendo fielmente tu llamada,
te busquemos en todas las cosas.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Invoquemos ahora confiadamente a Dios, nuestro Padre, que ha enriquecido a su Iglesia con la vida y el ejemplo de santa Brígida.

1.- Para que el pueblo de Dios viva de la fe en la resurrección de Jesucristo. Roguemos al Señor.

2.- Para que surjan en el seno de la Iglesia abundantes y santas vocaciones al ministerio sacerdotal y a la vida religiosa. Roguemos al Señor.

3.- Para que nuestros gobernantes trabajen por la justicia y la paz, y se respete la dignidad y la libertad de todos los hombres. Roguemos al Señor.

4.- Para que las madres de familia, a ejemplo de santa Brígida, vivan con generosidad, entrega y espíritu evangélico la misión que se les ha confiado. Roguemos al Señor.

5.- Para que al celebrar esta Eucaristía se aumente nuestra caridad y se avive nuestro deseo de buscar el rostro de Dios. Roguemos al Señor.

Oh Dios, que nos manifestaste la plenitud de tu amor en tu Hijo Jesucristo; escucha las oraciones que te presentamos en la fiesta de santa Brígida y danos tu Espíritu para vivir la caridad que viene de Ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
DIOS misericordioso,

que en santa Brígida,
destruido el hombre viejo,
quisiste crear al hombre nuevo a tu imagen,
concédenos, transformados del mismo modo,
ofrecer este sacrificio de reconciliación, agradable a ti.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión          Sal 44, 8
Has amado la justicia y odiado la impiedad: por eso Dios, tu Dios, te ha ungido con aceite de júbilo entre todos tus compañeros.

Oración después de la comunión
TE rogamos, Dios todopoderoso,

que, fortalecidos por este sacramento,
aprendamos a buscarte siempre sobre todas las cosas,
a ejemplo de santa Brígida,
y ser portadores, ya en este mundo,
de la imagen del hombre nuevo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santoral 23 de julio

Comenzamos con Santa Brígida de Suecia. Suecia ha tenido siempre a gala a esta mujer santa. Con motivo de sus bodas de plata matrimoniales decidieron ella y su marido hacer una peregrinación a Santiago de Compostela. En el camino leyeron el Libro de bien vivir, que San Bernardo había escrito para su hermana. Ella y su marido hicieron juntos voto de castidad para entregarse enteramente a Dios. Santa Brígida luchó ardientemente para que los Papas abandonaran el «destierro de babilonia» en Aviñón, hasta que lo consiguió de Gregorio XI. Sus Revelaciones, que comprenden varios tomos, son el más fino testimonio de su amor a Cristo. Su lema era: «Mi amor es el crucifijo». Hoy reza desde el cielo por su patria y por Europa, de la que ha sido declarada patrona.

San Juan Casiano fue un monje, originario de Rumania y muerto en Marsella en el siglo V, considerado como uno de los padres del monacato de Occidente. Viajó por el Oriente para estudiar en los monasterios el camino de la verdad y de la santidad y vivió en el monasterio de Belén y en el desierto de la Tebaida, siempre acompañado de su amigo Germán. Se ordenó de diácono en Constantinopla y de sacerdote en Roma. Después aparece en Marsella al frente del monasterio de san Víctor, habitado por una numerosa comunidad de monjes. Aquí escribió las famosas Colaciones, que tanto influyeron en la espiritualidad monástica de la Edad media. El carácter semipelagiano de las doctrinas de Casiano le acarreó la oposición de san Agustín y del concilio de Orange (529), que lo condenó sin nombrarlo. Sin embargo, esto no fue obstáculo para que la Iglesia lo considerara un maestro de la vida espiritual y padre de la vida monástica. Poco después de su muerte Gennadio escribe su libro «De viris illustribus» y lo cuenta ya entre los santos.

Nos encomendamos también hoy a san Ezequiel, profeta, que predijo la destrucción de Jerusalén y la deportación del pueblo a Babilonia, estando él mismo entre los deportados, a Apolinar obispo, Severo mártir, Bernardo obispo, María y Gracia mártires y Valeriano obispo.

Son recordados hoy los beatos Juana, terciaria dominica y Manuel Pérez Jiménez y ocho compañeros pasionistas, asesinados en Carabanchel en el año 1936. Mencionamos también especialmente al beato Pedro Ruiz de los Paños y ocho compañeros mártires, de la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos, que murieron también de la persecución religiosa de 1936 en el cementerio de Almazora (Castellón), Tomás y José María Cuartero mártires, Martín Martínez Pascual y compañeros mártires, Antonio Perulles y compañeros mártires.

También merece nuestro recuerdo la Venerable Margarita María López de Maturana, fundadora de las Mercedarias Misioneras de Bérriz, que por su acrisolada virtud y espíritu misionero esperamos ver pronto en los altares.

Álvaro Maestro Jesús

Laudes – Santa Brígida

LAUDES

SANTA BRÍGIDA, religiosa
PATRONA DE EUROPA

(1303-1373). Sueca de nacionalidad, fue madre virtuosa de ocho hijos; después de enviudar, fundó una orden religiosa.

 

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. Venid, adoremos al Señor, aclamemos al Dios admirable en sus santos.

SALMO 99: ALEGRÍA DE LOS QUE ENTRAN EN EL TEMPLO

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en sus presencia con vítores.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre:

«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades».

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Dichosas sois vosotras que guardasteis
con amor maternal en vuestro seno
la Palabra del Hijo que engendrasteis
en la vida de fe y de amor pleno.

Dichosas sois vosotras que en la vida
hicisteis de la fe vuestra entereza,
vuestra gracia en la Gracia fue asumida,
maravilla de Dios y de belleza.

Dichosas sois vosotras que supisteis
ser hijas del amor que Dios os daba,
y así, en la fe, que muchas madres fuisteis,
fecunda plenitud que nunca acaba.

No dejéis de ser madres en la gloria
de los hombres que luchan con anhelo,
ante Dios vuestro amor haga memoria
de los hijos que esperan ir al cielo. Amén.

SALMO 62: EL ALMA SEDIENTA DE DIOS

Ant. Mi alma está unida a ti, y tu diestra me sostiene.

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mi labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Mi alma está unida a ti, y tu diestra me sostiene.

CÁNTICO de DANIEL: TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR

Ant. El Señor te ha dado su fuerza; por ello serás bendita para siempre.

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
Ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
Astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
Vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor;
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

Ant. El Señor te ha dado su fuerza; por ello serás bendita para siempre.

SALMO 149: ALEGRÍA DE LOS SANTOS

Ant. Tu misericordia, Señor, es mi gozo y mi alegría.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles,
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Tu misericordia, Señor, es mi gozo y mi alegría.

LECTURA: Rm 12, 1-2

Os exhorto, hermanos, por la misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios; éste es vuestro culto razonable. Y no os ajustéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir lo que es voluntad de Dios, lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto.

RESPONSORIO BREVE

R/ Dios la socorre al despuntar la aurora.
V/ Dios la socorre al despuntar la aurora.

R/ Teniendo a Dios en medio, no vacila.
V/ Al despuntar la aurora.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Dios la socorre al despuntar la aurora.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. «El que cumple la voluntad de mi Padre, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre», dice el Señor.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. «El que cumple la voluntad de mi Padre, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre», dice el Señor.

PRECES

Unidos, hermanos, a las mujeres santas, aclamemos a nuestro Salvador, y supliquémosle, diciendo:

Ven, Señor Jesús.

Señor Jesús, que perdonaste a la mujer pecadora sus muchos pecados, porque tenía mucho amor,
— perdónanos también a nosotros, pues hemos pecado mucho.

Señor Jesús, a quien servían en el camino las piadosas mujeres,
— concédenos que sigamos tus pasos.

Señor Jesús, Maestro bueno, a quien María escuchaba y Marta servía,
— concédenos servirte siempre con fe y amor.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Señor Jesús, que llamaste hermano, hermana y madre a todos los que cumplen tu voluntad,
— haz que todos nosotros la cumplamos siempre de palabra y obra.

Llenos del Espíritu de Jesucristo, acudamos a nuestro Padre común, diciendo:
Padre nuestro…

ORACION

Señor, Dios nuestro, que has manifestado a santa Brígida secretos celestiales mientras meditaba la pasión de tu Hijo, concédenos a nosotros, tus siervos, gozarnos siempre en la manifestación de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.