Notas para fijarnos en el evangelio Domingo XVII de Tiempo Ordinario

• Nuevo escenario (en cierto lugar)… Jesús está orando. Así, Lucas nos presenta un nuevo tema en ese camino hacia Jerusalén: la oración (Jesús enseña a orar). Pero el contexto es diferente al de su paralelo en Mateo 6, 9-15 (en confrontación con los fariseos). Las dos tradiciones del Padre Nuestro deben explicarse por tradiciones litúrgicas distintas: la de Mateo más próxima a la tradición judeocristiana, y la de Lucas, más breve y con menos embellecimientos, más cercana a la original. Pero ninguna intenta reproducir palabras literales de Jesús, sino que son recuerdos vivos y creativos de una comunidad cristiana determinada.

• Lucas nos presenta dos modos de orar el de Juan Bautista y el de Jesús. Este tema es retomado de forma paralela en Lucas 18, 9-14.

• Los discípulos proponen a Jesús el modelo de oración de Juan (v. 2 «como Juan enseñó») que tienen sus rezos (5, 33):

* Modelo de Juan Bautista: se diferenciaba de los fariseos que no piden nada a Dios, como si no necesitaran nada para sí; están perfectamente satisfechos de su condición presente (5, 32; 7, 30); es como si Dios tendría que estarles agradecidos por su fidelidad, desprecian a los demás (18, 13)… Juan Bautista se hace consciente más de su condición de pecador y necesitado de perdón, de ahí que le sale una oración de petición (Salmo 51) y conversión (3, 3-18).

* El modelo de Jesús descolócale; parte del reconocimiento de Dios como Padre (Os 11, 1-9), supone la conciencia de filiación y fraternidad… La voluntad creyente implica por eso dos deseos: 1) el que «sea tu nombre santificado» (Is 5, 16; Ez 20, 41; 28, 22-25): nos recuerda a Ezequiel que decía que Dios mostraría su santidad cuando nos de «un corazón y un espíritu nuevo» (Ez 36, 23-2/); 2) y que «venga tu reino»: que la humanidad sea lo que Dios quiera, sea soberana su  justicia, su verdad, su paz…

• La petición de los discípulos, sin embargo, en este momento tiene un matiz: “…como Juan enseñó a sus discípulos” (1) (Lc 5.33 mencionaba que los diversos grupos religiosos tenían oraciones). Este matiz, junto con la respuesta de Jesús (2-4), enseñándoles el Padrenuestro, donde les vemos utilizan el plural, indica que piden aprender a orar como grupo. Es decir, piden tener una oración que los identifique como grupo de discípulos de Jesús, una oración que les haga orar no sólo al mismo Dios sino pidiendo lo mismo.

• Por tanto, el Padrenuestro aparece como la oración del grupo de discípulos, la oración que los identifica como seguidores de Jesús. Porello decimos que es la oración de la Iglesia.

• El Padrenuestro que nos ofrece Lucas (2-4) es más breve que el de Mateo. Nos pone así ante lo esencial. Por ejemplo, la invocación “Padre” (2) es más incisiva. Es una invocación habitual en la oración de Jesús: Lc 10,21;22,42; 23,34.46. Y, en los escritos de Lucas, Jesús tiene en los labios esta palabra la primera vez que abre la boca (Lc 2,49) y la última (Hch 1.7). Decir “Padre” nos pone ante un Dios personal, creador de vida, al que podemos confiarnos…

• Esta oración pide a Dios lo mejor que podemos esperar de Él: “santificado sea tu nombre” (2). Es una expresión con la que se pide al Padre que se manifieste a todo el mundo. La hallamos, por ejemplo, en Ez 36,23: Dios revela a todos los hombres su poder y su gloria, y les trae la salvación definitiva. Así todos lo pueden reconocer como Dios.

• Se pide al “Padre”, en la misma línea, que sea Señor de todos: “venga tu Reino” (2). El Reino de Dios ya ha sido inaugurado por Jesús (Lc 8,1; 10,9) y se tiene que manifestar por toda la tierra. Dios mismo es quien lo hará posible.

• El Padrenuestro expresa, finalmente, lo que todo ser humano necesita para vivir dignamente: el “pan” (3), el “perdón” (4) y la fuerza en la prueba para no “caer en la tentación” (4). La necesidad de un mundo justo paratodos. Por tanto, la oración cristiana no es posible sin esa conciencia de necesidad.

• Pero es una oración con la que el discípulo mira su entorno y ve que existe el prójimo necesitado (Lc 10,25ss), una oración que se compromete: “también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo” (4), una oración que lo pone todo en manos del Dios que visita a su pueblo (Lc 1,68; 7,16), que actúa haciéndose hombre.

• Jesús completa su enseñanza con la parábola del “amigo” que pide con insistencia, con perseverancia, con “importunidad” (5-8). Así nos anima a no desfallecer en la oración (9-1 0).

Esta parábola del amigo plantea que el amo de la casa no se levanta para hacer un favor al amigo, sino porque éste se comporta de un modo impertinente, y aquél no tiene más remedio que acceder a la petición. Es semejante ala parábola del juez y la viuda (Lc 18,2-5), que es presentada por Lucas como una invitación a la oración (Lc 18,1).Por tanto, no hemos de leer esta parábola buscando cómo actúa Dios, sino buscando cómo es la actitud del discípulo de Jesús, que ora siempre, sin desfallecer. Dicho de otro modo, el discípulo de Jesús es alguien que vive permanentemente ante el Padre, en relación permanente con El.

• Esta página del Evangelio termina mostrándonos un retrato, ahora sí, del Padre: nos da lo mejor, “el Espíritu Santo” (11-13). Es decir, se nos da Él mismo. Se nos ha dado y está siempre con nosotros. La oración es la actitud necesaria para acogerlo (Lc 10,38-42) en esta visita que no termina.

RESUMEN: Tres peticiones: el pan, el perdón, no pecar. Se destaca la necesidad de la petición insistente y la confianza en su resultado (parábola 5-13, y su paralelo 18,1-8). Según la parábola (5-8), la petición se hace a Dios como a un amigo. La constancia consigue su objetivo, pues la petición repetida va capacitando a la persona para recibir el don (9s): elEspíritu (13), que invadirá la Iglesia y el mundo apartir de Pentecostés.

Se destaca el incomparable amor de Dios Padre (11), y la comunicación del don por excelencia: el Espíritu Santo (13) que es comunicación de vida divina que potencia al ser humano, a la persona…. para afrontar con fuerza esa realidad. Lucas elimina así una posible comprensión mágica de la oración de petición.

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