Lunes XVII de Tiempo Ordinario

Hoy es 29 de julio, lunes XVII de Tiempo Ordinario.

La lectura de hoy es del evangelio de Lucas (Lc 10, 38-42):

En aquel tiempo, Jesús entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude». Le respondió el Señor: «Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada».

Hoy, también nosotros —atareados como vamos a veces por muchas cosas— hemos de escuchar cómo el Señor nos recuerda que «hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola» (Lc 10,42): el amor, la santidad. Es el punto de mira, el horizonte que no hemos de perder nunca de vista en medio de nuestras ocupaciones cotidianas.

Porque “ocupados” lo estaremos si obedecemos a la indicación del Creador: «Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla» (Gn 1,28). ¡La tierra!, ¡el mundo!: he aquí nuestro lugar de encuentro con el Señor. «No te pido que los retires del mundo, sino que los guardes del Maligno» (Jn 17,15). Sí, el mundo es “altar” para nosotros y para nuestra entrega a Dios y a los otros.

Somos del mundo, pero no hemos de ser mundanos. Bien al contrario, estamos llamados a ser —en bella expresión de san Juan Pablo II— “sacerdotes de la creación”, “sacerdotes” de nuestro mundo, de un mundo que amamos apasionadamente.

He aquí la cuestión: el mundo y la santidad; el tráfico diario y la única cosa necesaria. No son dos realidades opuestas: hemos de procurar la confluencia de ambas. Y esta confluencia se ha de producir —en primer lugar y sobre todo— en nuestro corazón, que es donde se pueden unir cielo y tierra. Porque en el corazón humano es donde puede nacer el diálogo entre el Creador y la criatura.

Es necesaria, por tanto, la oración. «El nuestro es un tiempo de continuo movimiento, que a menudo desemboca en el activismo, con el riesgo fácil del “hacer por hacer”. Tenemos que resistir a esta tentación, buscando “ser” antes que “hacer”. Recordemos a este respecto el reproche de Jesús a Marta: ‘Tú te afanas y te preocupas por muchas cosas y sin embargo sólo una es necesaria’ (Lc 10,41-42)» (San Juan Pablo II).

No hay oposición entre el ser y el hacer, pero sí que hay un orden de prioridad, de precedencia: «María ha elegido la parte buena, que no le será quitada» (Lc 10,42).

Rev. D. Antoni CAROL i Hostench

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Liturgia – Santa Marta

LUNES. SANTA MARTA, memoria obligatoria

Misa de la memoria (blanco)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Prefacio común o de la memoria.

Leccionario: Vol. III-impar

  • Éx 32, 15-24. 30-34. Este pueblo ha cometido un pecado gravísimo haciéndose dioses de oro.
  • Sal 105. Dad gracias al Señor porque es bueno.
  • Jn 11, 19-27. Creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios.

Antífona de entrada          Cf. Lc 10, 38
Entró Jesús en una aldea y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.

Monición de entrada y acto penitencial
En la Eucaristía de hoy hacemos memoria de santa Marta, la hermana de María y de Lázaro, en cuya casa de Betania se hospedó Jesús; y que puede considerarse un modelo para tantas mujeres que unen su fe en Cristo con una entrega sacrificada al servicio de los demás.

Ahora, al comenzar la celebración, en unos momentos de silencio, abrámonos, hermanos, al amor de Dios que se nos comunica a todos, y con el deseo de hospedar a Cristo en nuestro corazón, pidámosle perdón por nuestros pecados.

Yo confieso…

Oración colecta
DIOS todopoderoso y eterno,
tu Hijo se dignó hospedarse en la casa de santa Marta,
concédenos, por su intercesión,
que, sirviendo fielmente a Cristo en nuestros hermanos,
merezcamos ser recibidos por ti en la morada celestial.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Presentemos ahora nuestras oraciones a Dios Padre, que nunca deja de velar por la Iglesia y por el mundo entero.

1.-Por la Iglesia, por el Papa y los obispos, por las comunidades de cristianos en todo el mundo. Roguemos al Señor.

2.- Por las vocaciones al ministerio sacerdotal y a la vida consagrada en nuestra diócesis. Roguemos al Señor.

3.- Por todos los que ejercen autoridad y tienen responsabilidad en el mundo. Roguemos al Señor.

4.- Por los humildes, por los pobres y por todos los que sufren. Roguemos al Señor.

5.- Por todos los cristianos, por sus comunidades, y por los que empiezan a abrirse al Evangelio. Roguemos al Señor.

Dios y Padre nuestro, de quien viene todo crecimiento verdadero, escucha la oración de tu Iglesia y haz que la semilla de tu reinodé fruto entre nosotros. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
SEÑOR, al proclamarte admirable en santa Marta,

te suplicamos humildemente a tu majestad
que, así como te agradó el obsequio de su amor,
aceptes de igual modo nuestro servicio.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión          Cf. Jn 11, 27
Dijo Marta a Jesús: «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo, el que tenía que venir al mundo».

Oración después de la comunión
SEÑOR, que la santa comunión

del Cuerpo y de la Sangre de tu Unigénito
nos aparte de todas las cosas perecederas,
para que, a ejemplo de Santa Marta,
podamos servirte en la tierra con amor sincero
y gozar eternamente de tu contemplación en el cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santoral del 29 de julio

Los santos de este 29 de julio son de todos conocidos y de todos los cristianos queridos. Celebramos a tres amigos del Señor Lázaro, Marta y María, y a los padres del género humano Adán y Eva. La Iglesia no olvida los motivos que tiene que alabar y dar gracias a Dios por ellos.

Marta parece que era la mayor de estos tres hermanos que hospedaron a Cristo en su casa con los discípulos cuando subía a Jerusalén. Su pueblo se llamaba Betania. Los tres jugaron un papel importante en la vida del Señor. Marta sirve la cena a los comensales, maría le unge los pies y escucha su palabra, Lázaro es el amigo que muere y hace brotar las lágrimas en los ojos de Jesús, que lo devuelve a la vida. Tres estilos de vida diferentes. los tres eran amigos de Jesús. Los hechos son maravillosos y constituyen los fundamentos de una vida cristiana verdadera.

Las hermanas mandaron recado a Jesús: Señor, tu amigo está enfermo. Marta se hace fuerte en la fe: …pero aun así sé que Dios te dará lo que pidas.Y nos proporciona a todos una profesión de fe admirable, válida para todos los tiempos: Sí, Señor, yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, que tenía que venir al mundo.Marta nos ha dado a todos en su hermana un consejo: El maestro está ahí y te llama.Son actitudes diferentes de la vida cristiana. Jesucristo premió la fidelidad de los tres hermanos con un testamento y mensaje eterno: Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mí aunque haya muerto vivirá y el que cree y vive en mí no morirá para siempre.Nunca se había oído en la tierra ningún pésame semejante (Jn 11, 1-43). Le pedimos a estos amigos que nos recomienden al Señor.

Adán y Eva son los prototipos del género humano. Adán es el hombre hecho a semejanza de Dios, el encargado de guardar y cultivar el mundo, es el hombre de la soledad y la nostalgia, el hombre del hambre espiritual nunca saciada, el hombre que se encuentra a sí mismo desnudo, el que huye de Dios y por eso mismo siempre es buscado por Dios: Adán, Adán, ¿dónde estás? (Gén 3, 9). Eva la mujer que peca y hace pecar, seducida y seductora, es la madre de todos los vivientes y como ha dicho el poeta Mark Twain: Dondequiera que ella está allí está el paraíso. En la providencia divina representa a María, la madre de Jesús.

Pero hay otros santos: Calínico, Félix, Guillermo, Lupo, los Mártires de China seminaristas, sacerdotes y seglares, Olavio, Próspero, Simplicio, Faustino, Beatriz, Rufo y el Papa Urbano II.

También nos encomendamos a los beatos Carlos, Luis Bertrán y dos compañeros dominicos, mártires del Japón en el siglo XVII, beatificados por Pío IX el 7 de julio de 1867, Federico Rubio y compañeros mártires y muchos más mártires de la Orden de san Juan de Dios, dominicos y escolapios, asesinados en la revolución española de 1936. A todos les pedimos su favor ante Dios.

Álvaro Maestro Jesús

Laudes – Santa Marta

LAUDES

LUNES XVII TIEMPO ORDINARIO
SANTA MARTA, memoria obligatoria

En su casa de Betania, supo estar siempre al servicio de Jesús.

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. Aclamemos al Señor en esta celebración de santa Marta.

SALMO 94: INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Entrad, postrémonos por tierra,
bendición al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me asqueó, y dije:
«Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso».»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

La mujer fuerte
puso en Dios su esperanza:
Dios la sostiene.

Hizo del templo su casa;
mantuvo ardiendo su lámpara.

En la mesa de los hijos
hizo a los pobres un sitio.

Guardó memoria a sus muertos;
gastó en los vivos su tiempo.

Sirvió, consoló, dio fuerzas;
guardó para sí sus penas.

Vistió el dolor de plegaria;
la soledad, de esperanza.

Y Dios la cubrió de gloria
como de un velo de bodas.

La mujer fuerte
puso en Dios su esperanza:
Dios la sostiene. Amén.

SALMO 5: ORACIÓN DE LA MAÑANA DE UN JUSTO PERSEGUIDO

Ant. A ti te suplico, Señor; por la mañana escucharás mi voz.

Señor, escucha mis palabras,
atiende a mis gemidos,
haz caso de mis gritos de auxilio,
Rey mío y Dios mío.

A ti te suplico, Señor;
por la mañana escucharás mi voz,
por la mañana te expongo mi causa,
y me quedo aguardando.

Tú no eres un Dios que ame la maldad,
ni el malvado es tu huésped,
ni el arrogante se mantiene en tu presencia.

Detestas a los malhechores,
destruyes a los mentirosos;
al hombre sanguinario y traicionero
lo aborrece el Señor.

Pero yo, por tu gran bondad,
entraré en tu casa,
me postraré ante tu templo santo
con toda reverencia.

Señor, guíame con tu justicia,
porque tengo enemigos;
alláname tu camino.

En su boca no hay sinceridad,
su corazón es perverso;
su garganta es un sepulcro abierto,
mientras halagan con la lengua.

Que se alegren los que se acogen a ti,
con júbilo eterno;
protégelos, para que se llenen de gozo
los que aman tu nombre.

Porque tú, Señor, bendices al justo,
y como un escudo lo rodea tu favor.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. A ti te suplico, Señor; por la mañana escucharás mi voz.

CÁNTICO de CRÓNICAS: SÓLO A DIOS HONOR Y GLORIA

Ant. Alabamos, Dios nuestro, tu nombre glorioso

Bendito eres, Señor,
Dios de nuestro padre Israel,
por los siglos de los siglos.

Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder,
la gloria, el esplendor, la majestad,
porque tuyo es cuanto hay en cielo y tierra,
tú eres rey y soberano de todo.

De ti viene la riqueza y la gloria,
tú eres Señor del universo,
en tu mano está el poder y la fuerza,
tú engrandeces y confortas a todos.

Por eso, Dios nuestro,
nosotros te damos gracias,
alabando tu nombre glorioso.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Alabamos, Dios nuestro, tu nombre glorioso

SALMO 28: MANIFESTACIÓN DE DIOS EN LA TEMPESTAD

Ant. Postraos ante el Señor en el atrio sagrado.

Hijos de Dios, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado.

La voz del Señor sobre las aguas,
el Dios de la gloria ha tronado,
el Señor sobre las aguas torrenciales.

La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnífica,
la voz del Señor descuaja los cedros,
el Señor descuaja los cedros del Líbano.

Hace brincar al Líbano como a un novillo,
al Sarión como a una cría de búfalo.

La voz del Señor lanza llamas de fuego,
la voz del Señor sacude el desierto,
el Señor sacude el desierto de Cadés.

La voz del Señor retuerce los robles,
el Señor descorteza las selvas.
En su templo un grito unánime: «¡Gloria!»

El Señor se sienta por encima del aguacero,
el Señor se sienta como rey eterno.
El Señor da fuerza a su pueblo,
el Señor bendice a su pueblo con la paz.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Postraos ante el Señor en el atrio sagrado.

LECTURA: Rm 12, 1-2

Os exhorto, hermanos, por la misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios; éste es vuestro culto razonable. Y no os ajustéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir lo que es voluntad de Dios, lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto.

RESPONSORIO BREVE

R/ Dios la socorre al despuntar la aurora.
V/ Dios la socorre al despuntar la aurora.

R/ Teniendo a Dios en medio, no vacila.
V/ Al despuntar la aurora.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Dios la socorre al despuntar la aurora.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Dijo Marta a Jesús: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo».

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Dijo Marta a Jesús: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo».

PRECES

Unidos, hermanos, a las mujeres santas, aclamemos a nuestro Salvador, y supliquémosle, diciendo:

Ven, Señor Jesús.

Señor Jesús, que perdonaste a la mujer pecadora sus muchos pecados, porque tenía mucho amor,
— perdónanos también a nosotros, pues hemos pecado mucho.

Señor Jesús, a quien servían en el camino las piadosas mujeres,
— concédenos que sigamos tus pasos.

Señor Jesús, Maestro bueno, a quien María escuchaba y Marta servía,
— concédenos servirte siempre con fe y amor.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Señor Jesús, que llamaste hermano, hermana y madre a todos los que cumplen tu voluntad,
— haz que todos nosotros la cumplamos siempre de palabra y obra.

Contentos por sabernos hijos de Dios, digamos a nuestro Padre:
Padre nuestro…

ORACION

Dios todopoderoso, tu Hijo aceptó la hospitalidad de Santa Marta y se albergó en su casa; concédenos, por intercesión de esta santa mujer, servir fielmente a Cristo en nuestros hermanos y ser recibidos, como premio, en tu casa del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.