Viernes XVII de Tiempo Ordinario

Hoy es 2 de agosto, viernes XVII de Tiempo Ordinario.

La lectura de hoy es del evangelio de Mateo (Mt 13, 54-58):

En aquel tiempo, Jesús viniendo a su patria, les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que decían maravillados: «¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? Y sus hermanas, ¿no están todas entre nosotros? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto?». Y se escandalizaban a causa de Él. Mas Jesús les dijo: «Un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio». Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe.

Hoy, como ayer, hablar de Dios a quienes nos conocen desde siempre resulta difícil. En el caso de Jesús, san Juan Crisóstomo comenta: «Los de Nazaret se admiran de Él, pero esta admiración no les lleva a creer, sino a sentir envidia, es como si dijeran: ‘¿Por qué Él y no yo?’». Jesús conocía bien a aquellos que en vez de escucharle se escandalizaban de Él. Eran parientes, amigos, vecinos a quienes apreciaba, pero justamente a ellos no les podrá hacer llegar su mensaje de salvación.

Nosotros —que no podemos hacer milagros ni tenemos la santidad de Cristo— no provocaremos envidias (aun cuando en ocasiones pueda suceder si realmente nos esforzamos por vivir cristianamente). Sea como sea, nos encontraremos a menudo, como Jesús, con que aquellos a quienes más amamos o apreciamos son quienes menos nos escuchan. En este sentido, debemos tener presente, también, que se ven más los defectos que las virtudes y que aquellos a quienes hemos tenido a nuestro lado durante años pueden decir interiormente: —Tú que hacías (o haces) esto o aquello, ¿qué me vas a enseñar a mí?

Predicar o hablar de Dios entre la gente de nuestro pueblo o familia es difícil pero necesario. Hace falta decir que Jesús cuando va a su casa está precedido por la fama de sus milagros y de su palabra. Quizás nosotros también necesitaremos, un poco, establecer una cierta fama de santidad fuera (y dentro) de casa antes de “predicar” a los de casa.

San Juan Crisóstomo añade en su comentario: «Fíjate, te lo ruego, en la amabilidad del Maestro: no les castiga por no escucharle, sino que dice con dulzura: ‘Un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio’ (Mt 13,57)». Es evidente que Jesús se iría triste de allí, pero continuaría rogando para que su palabra salvadora fuera bien recibida en su pueblo. Y nosotros (que nada habremos de perdonar o pasar por alto), lo mismo tendremos que orar para que la palabra de Jesús llegue a aquellos a quienes amamos, pero que no quieren escucharnos.

Rev. D. Jordi POU i Sabater

Liturgia – Viernes XVII de Tiempo Ordinario

VIERNES DE LA XVII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria o SAN EUSEBIO DE VERCELLI, obispo, memoria libre o SAN PEDRO JULIÁN EYMARD, presbítero, memoria libre

Misa de la feria (verde) o de una de las memorias (blanco)

Misal: para la feria cualquier formulario permitido / para la memoria de san Eusebio V.: 1ª oración propia y el resto del común de pastores (para un obispo) o de un domingo del Tiempo Ordinario / para la memoria de san Julián E.: 1ª oración propia y el resto del común de santos (para religiosos) o de pastores (para un pastor), o de un domingo del Tiempo Ordinario; Prefacio común o de la memoria.

Leccionario: Vol. III-impar.

  • Lev 23, 1. 4-11. 15-16. 27. 34b-37. En las festividades del Señor convocaréis asamblea litúrgica.
  • Sal 80. Aclamad a Dios, nuestra fuerza.
  • Mt 13, 54-58. ¿No es el hijo del carpintero? Entonces, ¿de dónde saca todo eso?

Antífona de entrada          Cf. Sal 16, 15
Yo aparezco ante ti con la justicia, y me saciaré mientras se manifestará tu gloria.

Monición de entrada y acto penitencial
Hermanos, al comenzar la celebración de los sagrados misterios, y recordar en ellos el amor inmenso de Dios Padre hacia todos nosotros; reconozcamos que con nuestro comportamiento, herimos el Sagrado Corazón de Jesús, y pidamos, por ello, humildemente perdón a Dios por nuestros pecados.

  • Tú, que eres manso y humilde de Corazón. Señor, ten piedad.
  • Tú, que nos salvas del pecado. Cristo, ten piedad.
  • Tú, que nos amas con un amor inmenso. Señor, ten piedad.

Oración colecta
OH, Dios, que muestras la luz de tu verdad

a los que andan extraviados
para que puedan volver al camino,
concede a todos los que se profesan cristianos
rechazar lo que es contrario a este nombre
y cumplir cuanto en él se significa.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Orgullosos de tener a María como Madre, a Jesús como hermano mayor, y a san José como protector, oremos confiados a Dios, nuestro Padre.

1.- Para que la Iglesia cada día con más gozo la Buena Noticia del Evangelio. Roguemos al Señor.

2.- Para que siempre haya corazones jóvenes dispuestos a seguir la llamada de Dios y dedicar su vida al servicio de sus hermanos. Roguemos al Señor.

3.- Para que quienes gobiernan los pueblos sean iluminados por el Evangelio. Roguemos al Señor.

4.- Para que los pobres y los que pasan hambre encuentren ayuda en sus necesidades. Roguemos al Señor.

5.- Para que Dios nos conceda la felicidad y la paz. Roguemos al Señor.

Concédenos, Padre, todo lo que con fe te hemos pedido, y obra constantemente en nosotros el milagro de seguir cada día a tu Hijo Jesucristo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
MIRA Señor, los dones de tu Iglesia suplicante

y concede que sean recibidos
para crecimiento en santidad de los creyentes.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión          Cf. Sal 83, 4-5
Hasta el gorrión ha encontrado una casa; la golondrina, un nido donde colocar sus polluelos: tus altares, Señor del universo, Rey y Dios mío. Dichosos los que viven en tu casa, alabándote siempre.

Oración después de la comunión
DESPUÉS de recibir estos dones,
te pedimos, Señor,

que aumente el fruto de nuestra salvación
con la participación frecuente en este sacramento.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santoral 2 de agosto

Entre los santos de hoy dedicamos especial recuerdo a Eusebio de Vercelli, apóstol en la vida política y literaria, padre de la Iglesia y maestro de la fe para muchas generaciones, luchador contra la herejía arriana, defensor de la libertad de la Iglesia, hombre de oración y amigo fiel de Dios.

El mismo afecto nos mueve hacia la Beata Juana de Aza, madre de Santo Domingo, de un beato también, Manés, cuya fiesta se celebra el 18 de agosto y de un Venerable, Antonio de Guzmán. La hermana de Santo Domingo fue enterrada primeramente en Caleruega y desde el principio ha sido muy querida de sus paisanos los burgaleses. Destacados a otro beato Pedro Fabro, nacido al pie de los Alpes y compañero entre los primeros con San Francisco Javier de San Ignacio de Loyola.

La familia franciscana celebra a Nuestra Sra. de los Ángeles en el día de la dedicación de su basílica en Asís con motivo del aniversario de la Orden. A la vez celebran también el día del perdón o indulgencia de la Porciúncula, que han extendido por todo el mundo. Con este título la tienen por patrona en Costa Rica donde la llaman cariñosamente «La Negrita», por el color de su imagen. Que ella les bendiga hoy a los hombres de esta tierra tan bella.

Rezan por nosotros en el cielo los santos Auspicio, Betario, Esteban I Papa, Alfreda, Centolla mártir burgalesa, Gaudencio de Évora, Máximo obispo de Padua, el español Pedro de Osma obispo de esta ciudad, Pedro Julián Eymard marista, muy devoto de la Eucaristía, fundador de dos Congregación dedicadas al culto eucarístico, canonizado el 9 de diciembre de 1962 durante el pontificado de Pablo VI, Rutilio mártir, Sativola virgen y mártir, Sereno obispo, Teodota y sus tres hijos mártires de Nicea y Tomás de Dover benedictino. Los jesuitas recuerdan hoy a San Pedro Fabro.

Descuella entre los beatos Ceferino Jiménez, de etnia gitana, hombre de gran caridad y de paz entre sus gentes, encarcelado y fusilado en 1936, en Barbastro, por defender a un sacerdote también asesinado. Su fiesta y beatificación se celebra el 4 de mayo. En la misma persecución fue mártir el dominico Francisco Calvo Burillo. Por último, cierra el santoral de hoy con el beato Gundercaro obispo alemán. La diócesis de Calahorra-La Calzada y Logroño al beato Leoncio Pérez Ramos, mártir.

Álvaro Maestro Jesús

Laudes – Viernes XVII de Tiempo Ordinario

LAUDES

VIERNES XVII TIEMPO ORDINARIO

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.

SALMO 66: QUE TODOS LOS PUEBLOS ALABEN AL SEÑOR

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Así: te necesito
de carne y hueso.
Te atisba el alma en el ciclón de estrellas,
tumulto y sinfonía de los cielos;
y, a zaga del arcano de la vida,
perfora el caos y sojuzga el tiempo,
y da contigo, Padre de las causas,
motor primero.

Mas el frío conturba en los abismos,
y en los días de Dios amaga el vértigo.
¡Y un fuego vivo necesita el alma
y un asidero!

Hombre quisiste hacerme, no desnuda
inmaterialidad de pensamiento.
Soy una encarnación diminutiva;
el arte, el resplandor que toma cuerpo:
la palabra es la carne de la idea:
¡encarnación es todo el universo!
¡Y el que puso esta ley en nuestra nada
hizo carne su verbo!
Así: tangible, humano,
fraterno.

Ungir tus pies, que buscan mi camino,
sentir tus manos en mis ojos ciegos,
hundirme, como Juan, en tu regazo,
y -Judas sin traición- darte mi beso.

Carne soy, y de carne te quiero.
¡Caridad que viniste a mi indigencia,
qué bien sabes hablar en mi dialecto!
Así, sufriente, corporal, amigo,
¡cómo te entiendo!
¡Dulce locura de misericordia:
los dos de carne y hueso!

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Amén.

SALMO 50: MISERICORDIA, DIOS MÍO

Ant. Aceptarás los sacrificios, ofrendas y holocaustos, sobre tu altar, Señor

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti sólo pequé,
cometí la maldad que aborreces.

En la sentencia tendrás razón,
en el juicio resultarás inocente.
Mira, en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.

Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.

Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mi toda culpa.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.

¡Líbrame de la sangre, oh Dios,
Dios, Salvador mío!,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias.

Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Aceptarás los sacrificios, ofrendas y holocaustos, sobre tu altar, Señor

CÁNTICO de ISAÍAS: QUE LOS PUEBLOS TODOS SE CONVIERTAN AL SEÑOR

Ant. Con el Señor triunfará y se gloriará la estirpe de Israel.

Es verdad: tú eres un Dios escondido,
el Dios de Israel, el Salvador.
Se avergüenzan y se sonrojan todos por igual,
se van avergonzados los fabricantes de ídolos;
mientras el Señor salva a Israel
con una salvación perpetua,
para que no se avergüencen ni se sonrojen nunca jamás.

Así dice el Señor, creador del cielo
-él es Dios-,
él modeló la tierra
la fabricó y la afianzó;
no la creó vacía,
sino que la formó habitable:
«Yo soy el Señor, y no hay otro».

No te hablé a escondidas,
en un país tenebroso,
no dije a la estirpe de Jacob:
«Buscadme en el vacío».

Yo soy el Señor que pronuncia sentencia
y declara lo que es justo.
Reuníos, venid, acercaos juntos,
supervivientes de las naciones.
No discurren los que llevan su ídolo de madera
y rezan a un dios que no puede salvar.

Declarad, aducid, pruebas,
que deliberen juntos:
¿Quién anunció esto desde antiguo,
quién lo predijo desde entonces?
¿No fui yo, el Señor?
-No hay otro Dios fuera de mí-.

Yo soy un Dios justo y salvador,
y no hay ninguno más.

Volveos hacia mí para salvaros,
confines de la tierra,
Pues yo soy Dios, y no hay otro.

Yo juro por mi nombre,
de mi boca sale una sentencia,
una palabra irrevocable.
«ante mí se doblará toda rodilla,
por mí jurará toda lengua»;
dirán: «Sólo el Señor
tiene la justicia y el poder».

A él vendrán avergonzados
los que se enardecían contra él;
con el Señor triunfará y se gloriará
la estirpe de Israel.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Con el Señor triunfará y se gloriará la estirpe de Israel.

SALMO 99: ALEGRÍA DE LOS QUE ENTRAN EN EL TEMPLO

Ant. Entrad con vítores en la presencia del Señor.

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre:

«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades».

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo

Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Entrad con vítores en la presencia del Señor.

LECTURA: Ef 4, 29-32

Malas palabras no salgan de vuestra boca; lo que digáis sea bueno, constructivo y oportuno, así hará bien a los que lo oyen. No pongáis triste al Espíritu Santo de Dios con que él os ha marcado para el día de la liberación final. Desterrad de vosotros la amargura, la ira, los enfados e insultos y toda la maldad. Sed buenos, comprensivos, perdonándoos unos a otros como Dios os perdonó en Cristo.

RESPONSORIO BREVE

R/ En la mañana hazme escuchar tu gracia.
V/ En la mañana hazme escuchar tu gracia.

R/ Indícame el camino que he de seguir.
V/ Hazme escuchar tu gracia.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ En la mañana hazme escuchar tu gracia.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.

PRECES

Adoremos a Cristo que salvó al mundo con su cruz, y supliquémosle, diciendo:

Concédenos, Señor, tu misericordia.

Oh Cristo, que con tu claridad eres nuestro sol y nuestro día,
— haz que, desde el amanecer, desaparezca de nosotros todo sentimiento malo.

Vela, Señor, sobre nuestros pensamientos, palabras y obras,
— a fin de que nuestro día sea agradable ante tus ojos.

Aparta de nuestros pecados tu vista
— y borra en nosotros toda culpa.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Por tu cruz y tu resurrección,
— llénanos del gozo del Espíritu Santo.

Ya que somos hijos de Dios, oremos a nuestro Padre como Cristo nos enseñó:
Padre nuestro…

ORACION

Oh Dios, que has iluminado las tinieblas de nuestra ignorancia con la luz de tu Palabra: acrecienta en nosotros la fe que tú mismo nos has dado; que ninguna tentación pueda nunca destruir el ardor de la fe y de la caridad que tu gracia ha encendido en nuestro espíritu. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.