Sábado XVII de Tiempo Ordinario

Hoy es 3 de agosto, sábado XVII de Tiempo Ordinario.

La lectura de hoy es del evangelio de Mateo (Mt 14, 1-12):

En aquel tiempo, se enteró el tetrarca Herodes de la fama de Jesús, y dijo a sus criados: «Ese es Juan el Bautista; él ha resucitado de entre los muertos, y por eso actúan en él fuerzas milagrosas».

Es que Herodes había prendido a Juan, le había encadenado y puesto en la cárcel, por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo. Porque Juan le decía: «No te es lícito tenerla». Y aunque quería matarle, temió a la gente, porque le tenían por profeta.

Mas llegado el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio de todos gustando tanto a Herodes, que éste le prometió bajo juramento darle lo que pidiese. Ella, instigada por su madre, «dame aquí, dijo, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista». Entristecióse el rey, pero, a causa del juramento y de los comensales, ordenó que se le diese, y envió a decapitar a Juan en la cárcel. Su cabeza fue traída en una bandeja y entregada a la muchacha, la cual se la llevó a su madre. Llegando después sus discípulos, recogieron el cadáver y lo sepultaron; y fueron a informar a Jesús.

Hoy, la liturgia nos invita a contemplar una injusticia: la muerte de Juan Bautista; y, a la vez, descubrir en la Palabra de Dios la necesidad de un testimonio claro y concreto de nuestra fe para llenar de esperanza el mundo.

Os invito a centrar nuestra reflexión en el personaje del tetrarca Herodes. Realmente, para nosotros, es un contratestigo pero nos ayudará a destacar algunos aspectos importantes para nuestro testimonio de fe en medio del mundo. «Se enteró el tetrarca Herodes de la fama de Jesús» (Mt 14,1). Esta afirmación remarca una actitud aparentemente correcta, pero poco sincera. Es la realidad que hoy podemos encontrar en muchas personas y, quizás también en nosotros. Mucha gente ha oído hablar de Jesús, pero, ¿quién es Él realmente?, ¿qué implicación personal nos une a Él?

En primer lugar, es necesario dar una respuesta correcta; la del tetrarca Herodes no pasa de ser una vaga información: «Ese es Juan el Bautista; él ha resucitado de entre los muertos» (Mt 14,2). De cierto que echamos en falta la afirmación de Pedro ante la pregunta de Jesús: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Simón Pedro le respondió: ‘Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo’» (Mt 16,15-16). Y esta afirmación no deja lugar para el miedo o la indiferencia, sino que abre la puerta a un testimonio fundamentado en el Evangelio de la esperanza. Así lo definía San Juan Pablo II en su Exhortación apostólica La Iglesia en Europa: «Con toda la Iglesia, invito a mis hermanos y hermanas en la fe a abrirse constante y confiadamente a Cristo y a dejarse renovar por Él, anunciando con el vigor de la paz y el amor a todas las personas de buena voluntad que, quién encuentra al Señor conoce la Verdad, descubre la Vida y reconoce el Camino que conduce a ella».

Que, hoy sábado, la Virgen María, la Madre de la esperanza, nos ayude a descubrir realmente a Jesús y a dar un buen testimonio de Él a nuestros hermanos.

Rev. D. Joan Pere PULIDO i Gutiérrez

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Liturgia – Sábado XVII de Tiempo Ordinario

SÁBADO DE LA XVII SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO o SANTA MARÍA EN SÁBADO, memoria libre

Misa de sábado (verde) o de la memoria de santa María (blanco)

Misal: Para el sábado cualquier formulario permitido / para la memoria de santa María en sábado del común de la bienaventurada Virgen María o de las «Misas de la Virgen María»; Prefacio común o de la memoria.

Leccionario: Vol. III-impar.

  • Lev 25, 1. 8-17. El año jubilar cada uno recobrará su propiedad.
  • Sal 66. Oh, Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.
  • Mt 14, 1-12. Herodes mandó decapitar a Juan, y sus discípulos fueron a contárselo a Jesús.

Antífona de entrada          Sal 53, 6. 8
Dios es mi auxilio, el Señor sostiene mi vida. Te ofreceré un sacrificio voluntario dando gracias a tu nombre, que es bueno.

Monición de entrada y acto penitencial
Hermanos, al celebrar hoy la memoria de la Santísima Virgen María, que llevó en sus seno al Autor del universo, Jesucristo, y permanece virgen para siempre,comencemos la celebración de la Eucaristía disponiendo nuestros corazones para que puedan llenarse de la gracia de Dios, y pidiendo al Señor perdón por todos nuestros pecados.

Yo confieso…

Oración colecta
MUÉSTRATE propicio con tus siervos, Señor,

y multiplica compasivo los dones de tu gracia sobre ellos,
para que, encendidos de fe, esperanza y caridad,
perseveren siempre, con observancia atenta, en tus mandatos.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Dirijamos nuestras preces suplicantes a Dios Padre, pidiéndole que nos transforme en testigos valientes del evangelio.

1.- Por la Iglesia, por todos los cristianos; para que seamos siempre portadores de amor y de esperanza. Roguemos al Señor.

2.- Por los jóvenes; para que estén dispuestos a entregar su vida en el ministerio sacerdotal. Roguemos al Señor.

3.- Por nuestro mundo; para que Dios escuche sus clamores de justicia y amor. Roguemos al Señor.

4.- Por los que odian, por los resentidos y amargados; para que descubran que la felicidad se encuentra en el perdón. Roguemos al Señor.

5.- Por nosotros mismos y nuestras familias; para que Dios nos acepte como ofrenda agradable. Roguemos al Señor.

Atiende complacido, Señor, las oraciones de tu pueblo, y haz que, por la fuerza de tu Espíritu, sepamos vivir, como Juan el Bautista, siendo testigos valientes de la verdad hasta la muerte. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
OH, Dios, que has llevado a la perfección del sacrificio único

los diferentes sacrificios de la ley antigua,
recibe la ofrenda de tus fieles siervos
y santifica estos dones como bendijiste los de Abel,
para que la oblación que ofrece cada uno de nosotros
en alabanza de tu gloria,
beneficie a la salvación de todos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión          Sal 110, 4-5
Ha hecho maravillas memorables, el Señor es piadoso y clemente. Él da alimento a los que lo temen.

Oración después de la comunión
ASISTE, Señor, a tu pueblo

y haz que pasemos del antiguo pecado
a la vida nueva
los que hemos sido alimentados
con los sacramentos del cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santoral 3 de agosto

Encabeza hoy la lista de los santos una mujer muy simpática cuyo nombre aparece en los Hechos de los Apóstoles. Su nombre era Lidia (Hech 16, 14). De ella sabemos que se dedicaba al comercio de los tejidos bordados con color púrpura, pagana de nacimiento y muy cercana al Dios de Israel. Oyó la predicación de Pablo y se convirtió con toda su familia. Vivía en Filipos y puede ser considerada como la primera cristiana europea. Con ella y en su casa nació la comunidad de Filipos fundada por Pablo (Ibid. 16, 40).

El segundo santo conmemorado es Nicodemo, fariseo, miembro del Sanedrín y Doctor de la ley. Fue de noche a ver a Jesús para no ser descubierto. San Juan nos ha guardado esta conversación (3, 2). Se hizo defensor de Jesús ante sus compañeros en nombre de la Ley (Ibid. 7, 51) y se encargó con José de Arimatea de dar piadosa sepultura al Señor (Ibid. 19, 39). Es el símbolo del hombre que busca, del creyente que vacila, del discípulo que oculta por miedo su fe, del amigo que corresponde fielmente al amigo.

Hacemos memoria también de Abibas tal vez hijo de Gamaliel maestro de San Pablo, Asprenato primer obispo de Nápoles, Dalmacio archimandrita de Gonstantinopla, Eufronio obispo de Autum (Francia), Gamaliel el maestro de San Pablo, defensor de los primeros cristianos en el Sanedrín, Marana y Clara eremitas, Martín monje, Pedro de Anagni monje también, Senach obispo, Trea discípula de San Patricio, San Pedro de Osma, cuya fiesta se celebra en Palencia y Valteno cisterciense.

Están entre los beatos Austín Kazotic dominico croata, Bennón abad, Godofredo de Loudun obispo y Gregorio de Nonantola, abad benedictino. Santos y santas de Dios rogad por nosotros.

Álvaro Maestro Jesús

Laudes – Sábado XVII de Tiempo Ordinario

LAUDES

SÁBADO XVII TIEMPO ORDINARIO

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. Del Señor es la tierra y cuanto la llena; venid, adorémosle.

SALMO 66: QUE TODOS LOS PUEBLOS ALABEN AL SEÑOR

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

<

p style=»text-align:justify;»>Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud

y gobiernas las naciones de la tierra.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

<

p style=»text-align:justify;»>La tierra ha dado su fruto,

nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga;
que le teman hasta los confines del orbe.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Gracias, Señor, por la aurora;
gracias, por el nuevo día;
gracias, por la eucaristía;
gracias, por nuestra Señora.
Y gracias por cada hora
de nuestro andar peregrino.
Gracias, por el don divino
de tu paz y de tu amor,
la alegría y el dolor,
al compartir tu camino.

Gloria al Padre, gloria al Hijo,
gloria al Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos. Amén.

SALMO 118

Ant. Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio

Te invoco de todo corazón:
respóndeme, Señor, y guardaré tus leyes;
a ti grito: sálvame,
y cumpliré tus decretos;
me adelanto a la aurora pidiendo auxilio,
esperando tus palabras.

Mis ojos se adelantan a las vigilias,
meditando tu promesa;
escucha mi voz por tu misericordia,
con tus mandamientos dame vida;
ya se acercan mis inicuos perseguidores,
están lejos de tu voluntad.

Tú, Señor, estás cerca,
y todos tus mandatos son estables;
hace tiempo comprendí que tus preceptos
los fundaste para siempre.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio.

CÁNTICO del ÉXODO: HIMNO A DIOS, DESPUÉS DE LA VICTORIA DEL MAR ROJO

Ant. Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación.

Cantaré al Señor, sublime es su victoria,
caballos y carros ha arrojado en el mar.
Mi fuerza y mi poder es el Señor,
él fue mi salvación.

Él es mi Dios: yo lo alabaré;
el Dios de mis padres: yo lo ensalzaré.
El Señor es un guerrero,
su nombre es «El Señor».

Los carros del Faraón los lanzó al mar,
ahogó en el mar Rojo a sus mejores capitanes.

Al soplo de tu nariz, se amontonaron las aguas,
las corrientes se alzaron como un dique,
las olas se cuajaron en el mar.

Decía el enemigo: «Los perseguiré y alcanzaré,
repartiré el botín, se saciará mi codicia,
empuñaré la espada, los agarrará mi mano.»

Pero sopló tu aliento, y los cubrió el mar,
se hundieron como plomo en las aguas formidables.

¿Quién como tú, Señor, entre los dioses?
¿Quién como tú, terrible entre los santos,
temible por tus proezas, autor de maravillas?

Extendiste tu diestra: se los tragó la tierra;
guiaste con misericordia a tu pueblo rescatado,
los llevaste con tu poder hasta tu santa morada.

Los introduces y los plantas en el monte de tu heredad,
lugar del que hiciste tu trono, Señor;
santuario, Señor, que fundaron tus manos.
El Señor reina por siempre jamás.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación.

SALMO 116: INVITACIÓN UNIVERSAL A LA ALABANZA DIVINA

Ant. Alabad al Señor todas las naciones. +

Alabad al Señor, todas las naciones,
+ aclamado, todos los pueblos.

Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Alabad al Señor todas las naciones.

LECTURA: 2P 1, 10-11

Hermanos, poned cada vez más ahínco en ir ratificando vuestro llamamiento y elección. Si lo hacéis así, no fallaréis nunca; y os abrirán de par en par las puertas del reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

RESPONSORIO BREVE

R/ A ti grito, Señor: Tú eres mi refugio.
V/ A ti grito, Señor: Tú eres mi refugio.

R/ Y mi lote en el país de la vida.
V/ Tú eres mi refugio.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ A ti grito, Señor: Tú eres mi refugio.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Ilumina, Señor, a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Ilumina, Señor, a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte.

PRECES

Bendigamos a Cristo, que, para ser ante Dios el sumo sacerdote compasivo y fiel, quiso parecerse en todo, menos en el pecado, a sus hermanos, y supliquémosle, diciendo:

Concédenos, Señor, los tesoros de tu amor.

Señor, Sol de justicia, que nos iluminaste en el bautismo,
— te consagramos este nuevo día.

Que sepamos bendecirte en cada uno de los momentos de nuestra jornada
— y glorifiquemos tu nombre con cada una de nuestras acciones.

Tú que tuviste por madre a María, siempre dócil a tu palabra,
— encamina hoy nuestros pasos, para que obremos también, como ella, según tu voluntad.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Haz que, mientras vivimos aún en este mundo que pasa, anhelemos la vida eterna
— y, por la fe, la esperanza y el amor, gustemos ya anticipadamente las delicias de tu reino.

Con la misma confianza que tienen los hijos con sus padres, acudamos nosotros a nuestro Dios, diciéndole:
Padre nuestro…

ORACION

Te pedimos, Señor, que la claridad de la resurrección de tu Hijo ilumine las dificultades de nuestra vida; que no temamos ante la oscuridad de la muerte y podamos llegar un día a la luz que no tiene fin. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.