La paz de Jesús (Oración)

LA PAZ DE JESÚS

Hola Jesús. Hoy también quiero pasar un tiempo en tu compañía, que tú seas mi maestro y mi amigo. Quiero aprender de ti, quiero estar contigo. Así que me callo.

Intento ponerme en una postura cómoda. Cierro los ojos. Imagino que tú te sientas a mi lado, como si estuviéramos juntos en el sofá de casa, o en mi habitación, o en la silla de al lado en mi clase. Estás al lado. Yo soy como esos amigos tuyos que aprendían de ti. ¿Qué me cuentas hoy?

La lectura es una adaptación del evangelio de Lucas (Lc 12, 49-53):

Un día Jesús estaba hablando con sus amigos y les dijo: «He venido a prender fuego al mundo, y ojalá esté ardiendo».

Le miraron con los ojos muy abiertos, porque no entendían si les estaba diciendo que había que incendiar algún lugar. Pero Jesús se dio cuenta de que no lo entendían e intentó explicárselo bien.

«Lo que quiero decir es que no siempre va a haber paz por mi causa. En muchos lugares la gente se dividirá. En una familia habrá tres por una parte y dos por otra. El padre pensará de una manera y el hijo de otra. La madre discutirá con la hija y la hija con la madre. Y así todo».
A eso se refería cuando hablaba del fuego y de la división, a que no todo el mundo acepta a Jesús como Maestro y como amigo.

Las personas discutimos cuando no estamos de acuerdo. Seguro que tú a veces también discutes. En casa, con tus padres, hermanos. Con tus amigos… Es imposible que nunca discutamos. A veces es por tonterías y otras por cosas importantes. Pero es normal. Incluso con la gente a la que quieres. ¿Por qué cosas discutes tú? Piénsalo un momento.

Lo que Jesús les dice a sus amigos es que también la gente se va a enfrentar por su causa. Pero discutir no es liarse a golpes, ni insultarse, ni enfadarse. Discutir es esforzarse por ser fiel a la verdad. La verdad de Jesús es el amor. Hoy Jesús lo que te pregunta es: ¿Y tú, quieres ser mi amigo, quieres aprender de mí o prefieres darme la espalda? Intenta contestarle en silencio a esa invitación.

Paz en el cielo,
que haya paz en la tierra
que haya paz entre pueblos,
paz a la humanidad.
Que la paz nos reúna,
que la paz nos hermane.
Construyamos un mundo de paz.

Somos hijos del creador,
moldeados por su amor.
Si seguimos la verdad,
buscaremos un mundo de paz.

Paz en el cielo…

Desde nuestro corazón
la plegaria ya empezó.
No queremos nada más
que vivir en un mundo de paz.

            Una plegaria de paz interpretado por Athenas, «Athenas una plegaria de paz»

La verdadera paz es el amor. Cuando la gente aprenda a quererse, entonces, aunque haya enfados, podremos construir un mundo de paz.

Repite ahora, unas palabras para tratar de entender cómo es la paz de Jesús.

Instrumento de tu paz

Señor, haz de mi un instrumento de tu paz.
Que donde hay odio, yo ponga el amor.
Que donde hay ofensa, yo ponga el perdón.
Que donde hay enfados, yo ponga la unión.
Que donde hay error, yo ponga la verdad.
Que donde hay duda, ponga la Fe.
Que donde haya desesperación, yo ponga la esperanza.
Que donde hay tinieblas, yo ponga la luz.
Que donde hay tristeza, yo ponga la alegría.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.