Vísperas – San Gregorio Magno

VÍSPERAS

SAN GREGORIO MAGNO, papa y doctor

 

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Dios mío, ven en mi auxilio
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
Como era en el principio, ahora y siempre, 
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Cantemos al Señor con alegría
unidos a la voz del pastor santo;
demos gracias a Dios, que es luz y guía,
solícito pastor de su rebaño.

Es su voz y su amor el que nos llama
en la voz del pastor que él ha elegido,
es su amor infinito el que nos ama
en la entrega y amor de este otro cristo.

Conociendo en la fe su fiel presencia,
hambrientos de verdad y luz divina,
sigamos al pastor que es providencia
de pastos abundantes que son vida.

Apacienta, Señor, guarda a tus hijos,
manda siempre a tu mies trabajadores;
cada aurora, a la puerta del aprisco,
nos aguarde el amor de tus pastores. Amén.

SALMO 48: VANIDAD DE LAS RIQUEZAS

Ant. No podéis servir a Dios y al dinero.

Oíd esto, todas las naciones;
escuchadlo, habitantes del orbe:
plebeyos y nobles, ricos y pobres;

mi boca hablará sabiamente,
y serán muy sensatas mis reflexiones;
prestaré oído al proverbio
y propondré mi problema al son de la cítara.

¿Por qué habré de temer los días aciagos,
cuando me cerquen y acechen los malvados,
que confían en su opulencia
y se jactan de sus inmensas riquezas,
si nadie puede salvarse
ni dar a Dios un rescate?

Es tan caro el rescate de la vida, 
que nunca les bastará
para vivir perpetuamente
sin bajar a la fosa.

Mirad: los sabios mueren,
lo mismo que perecen los ignorantes y necios,
y legan sus riquezas a extraños.

El sepulcro es su morada perpetua
y su casa de edad en edad,
aunque hayan dado nombre a países.

El hombre no perdura en la opulencia,
sino que perece como los animales.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. No podéis servir a Dios y al dinero.

SALMO 48

Ant. «Atesorad tesoros en el cielo», dice el Señor.

Éste es el camino de los confiados,
el destino de los hombres satisfechos:
son un rebaño para el abismo,
la muerte es su pastor,
y bajan derechos a la tumba;
se desvanece su figura,
y el abismo es su casa.

Pero a mí, Dios me salva,
me saca de las garras del abismo
y me lleva consigo.

No te preocupes si se enriquece un hombre
y aumenta el fasto de su casa:
cuando muera, no se llevará nada,
su fasto no bajará con él.

Aunque en vida se felicitaban:
«Ponderan lo bien que lo pasas»,
irá a reunirse con sus antepasados,
que no verán nunca la luz.

El hombre rico e inconsciente
es como un animal que perece.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. «Atesorad tesoros en el cielo», dice el Señor.

CÁNTICO del APOCALIPSIS: HIMNO DE LOS REDIMIDOS

Ant. Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

Eres digno, Señor, Dios nuestro,
de recibir la gloria, el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y con tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes,
y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría,
la fuerza, el honor, la gloria, y la alabanza.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

LECTURA: 1P 5, 1-4

A los presbíteros en esa comunidad, yo, presbítero como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y partícipe de la gloria que va a manifestarse, os exhorto: Sed pastores del rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo, gobernándolo no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere; no por sórdida ganancia, sino con generosidad; no como déspotas sobre la heredad de Dios, sino convirtiéndoos en modelos del rebaño. Y cuando aparezca el supremo Pastor, recibiréis la corona de gloria que no se marchita.

RESPONSORIO BREVE

R/ Éste es el que ama a sus hermanos, el que ora mucho por su pueblo.
V/ Éste es el que ama a sus hermanos, el que ora mucho por su pueblo.

R/ El que entregó su vida por sus hermanos.
V/ El que ora mucho por su pueblo.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Éste es el que ama a sus hermanos, el que ora mucho por su pueblo.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. San Gregorio traducía en obras lo que enseñaba en sus sermones; por eso, fue un ejemplo vivo de doctrina espiritual.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. San Gregorio traducía en obras lo que enseñaba en sus sermones; por eso, fue un ejemplo vivo de doctrina espiritual.

PRECES

Glorifiquemos a Cristo, constituido pontífice a favor de los hombres, en lo que se refiere a Dios, y supliquémosle humildemente diciendo:

Salva a tu pueblo, Señor.

Tú que por medio de pastores santos y eximios, has hecho resplandecer de modo admirable a tu Iglesia,
— haz que los cristianos se alegren siempre de ese resplandor.

Tú que, cuando los santos pastores te suplicaban, con Moisés, perdonaste los pecados del pueblo,
— santifica, por su intercesión, a tu Iglesia con una purificación continua.

Tú que, en medio de los fieles, consagraste a los santos pastores y, por tu Espíritu, los dirigiste,
— llena del Espíritu Santo a todos los que rigen a tu pueblo.

Tú que fuiste el lote y la heredad de los santos pastores
— no permitas que ninguno de los que fueron adquiridos por tu sangre esté alejado de ti.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que, por medio de los pastores de la Iglesia, das la vida eterna a tus ovejas para que nadie las arrebate de tu mano,
— salva a los difuntos, por quienes entregaste tu vida.

Fieles a la recomendación del Salvador, nos atrevemos a decir:
Padre nuestro…

ORACION

Oh Dios, que cuidas a tu pueblo con misericordia y lo gobiernas con amor, concede el don de sabiduría, por intercesión del papa san Gregorio Magno, a quienes confiaste la misión del gobierno en tu Iglesia, para que el progreso de los fieles sea el gozo eterno de sus pastores. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – 3 de septiembre

Tiempo Ordinario

1) Oración inicial

Dios todopoderoso, de quien procede todo bien, siembra en nuestros corazones el amor de tu nombre, para que, haciendo más religiosa nuestra vida, acrecientes el bien en nosotros y con solicitud amorosa lo conserves. Por nuestro Señor.

2) Lectura

Del Evangelio según Lucas 4,31-37
Bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y los sábados les enseñaba. Quedaban asombrados de su doctrina, porque hablaba con autoridad. Había en la sinagoga un hombre que tenía el espíritu de un demonio inmundo y se puso a gritar a grandes voces: «¡Ah! ¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios.» Jesús entonces le conminó diciendo: «Cállate y sal de él.» Y el demonio, arrojándole en medio, salió de él sin hacerle ningún daño. Quedaron todos pasmados y se decían unos a otros: «¡Qué palabra ésta! Manda con autoridad y poder a los espíritus inmundos y salen.» Y su fama se extendió por todos los lugares de la región.

3) Reflexión

• En el evangelio de hoy, vamos a ver de cerca dos asuntos: la admiración de la gente por la manera en que Jesús enseña y sana a un hombre poseído por un demonio impuro. No todos los evangelistas cuentas los hechos del mismo modo. Para Lucas, el primer milagro es la calma con que Jesús se libró de la amenaza de muerte de parte de la gente de Nazaret (Lc 4,29-30) y la curación del hombre poseído (Lc 4,33-35). Para Mateo, el primer milagro es la curación de algunos enfermos y endemoniados (Mt 4,23) o, más específicamente, la curación de un leproso (Mt 8,1-4). Para Marcos, fue la expulsión de un demonio (Mc 1,23-26). Para Juan, el primer milagro fue en Caná, donde Jesús transformó el agua en vino (Jn 2,1-11). Así, en la manera de contar las cosas, cada evangelista muestra cuál fue según él, la mayor preocupación de Jesús.
• Lucas 4,31: El cambio de Jesús para Cafarnaún. “Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de la Galilea, y allí enseñaba los sábados”. Mateo dice que Jesús fue a vivir a Cafarnáun (Mt 4,13). Cambió de lugar de residencia. Cafarnáun era una pequeña ciudad junto al cruce de dos vías importantes: una que venía de Asía Menor e iba para Petra en el sur de Transgordania, y otra que venía de la región de los ríos Eufrates y Tigres y bajaba hacia Egipto. El cambio para Cafarnáun facilitaba el contacto con la gente y la divulgación de la Buena Noticia.
• Lucas 4,32: La admiración de la gente por las enseñazas de Jesús. La primera cosa que la gente percibe es la forma diferente que Jesús tiene de enseñar. No es tanto el contenido, sino la forma de presentarlo lo que impresiona: “Jesús hablaba con autoridad”. Marcos añade que por su manera diferente de enseñar, Jesús creaba una conciencia crítica en la gente con relación a las autoridades religiosas de la época. La gente percibía y comparaba: El enseña con autoridad, diferente de los escribas” (Mc 1,22.27). Los escribas de la época enseñaban citando a las autoridades. Jesús no cita a ninguna autoridad, sino que habla desde su propia experiencia de Dios y de la vida.
• Lucas 4,33-35: Jesús combate contra el poder del mal. El primer milagro es la expulsión de un demonio. El poder del mal se apoderaba de la gente y las alienaba. Jesús devuelve las personas a ellas mismas. Les devuelve la conciencia y la libertad. Y lo hace por el poder de su palabra: «¡Cállate y sal de él!» En otra ocasión dice: “Pero si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios.” (Lc 11,20). Hoy también, mucha gente vive alienada de si misma por el poder de los medios de comunicación, de la propaganda del gobierno y del comercio. Vive esclava del consumismo, oprimida por las deudas y amenazada por los cobradores. Piensa que no vive bien si no compra aquello que la propaganda anuncia. ¡No es fácil expulsar este poder que hoy aliena a tanta gente, y devolver las personas a ellas mismas!
• Lucas 1,36-37: La reacción de la gente: manda sobre los espíritus impuros. Además de la forma diferente que Jesús tiene de enseñar las cosas de Dios, el otro aspecto que causaba admiración en la gente es el poder que Jesús tiene sobre los espíritus impuros: «¿Qué palabra es ésta? Manda sobre los espíritus impuros con autoridad y poder, y ellos salen». Jesús abre un nuevo camino a la gente para poder conseguir la pureza mediante el contacto con él. En aquel tiempo, una persona impura no podía comparecer ante Dios para rezar y recibir la bendición prometida por Abrahán. Tenía que purificarse, primero. Había muchas leyes y normas que dificultaban la vida de la gente y marginaban a mucha gente considerándola impura. Pero ahora, purificadas por la fe en Jesús, las personas podían comparecer de nuevo en presencia de Dios y rezarle, sin necesidad de recorrer a aquellas complicadas y a veces dispendiosas normas de pureza.

4) Para la reflexión personal

• Jesús suscita admiración entre la gente. La actuación de nuestra comunidad en el barrio ¿produce alguna admiración en la gente? ¿Cuál?
• Jesús expulsaba el poder del mal y devolvía las personas a ellas mismas. Hoy, mucha gente vive alienada de si misma y de todo. ¿Cómo devolverlas a ellas mismas?

5) Oración final

Es Yahvé clemente y compasivo,
tardo a la cólera y grande en amor;
bueno es Yahvé para con todos,
tierno con todas sus creaturas. (Sal 145,8-9)

Ser y tener

Un fraile pidió a Francisco permiso para tener como suyo un salterio. El santo le contestó: «Cuando tengas el salterio, querrás un breviario. Y cuando tengas el breviario, te sentarás en tu sillón como un gran prelado y dirás a un hermano tuyo: – ‘Oye, tráeme mi breviario'».

El espíritu de dominio sobre las cosas lleva casi inevitablemente al deseo de dominio sobre las personas y, por tanto, a la falta de consideración y de respeto a los demás. Únicamente el verdadero espíritu de pobreza garantiza un profundo respeto y amor a los demás. Únicamente el espíritu de pobreza hace que vayamos a los hermanos con el exclusivo deseo de servirles.

La pobreza tiene el amor como punto de partida y como punto de llegada. Por eso quizá sea más propio decir que la pobreza, más que una renuncia, es… una conquista.

Muchas veces la exigencia del «tener» no sirve más que para encubrir y disimular la necesaria pobreza del «ser». En ciertos casos puede ocurrir lo que solemnemente denunció un gran filósofo existencialista de nuestro tiempo, Marcel-GABRIEL: «El «tener» es una cierta manera de «ser» aquello que no se es». Las riquezas siguen un trayecto bien preciso: de las manos al corazón, del corazón a los ojos, de los ojos al cerebro, y finalmente despojan al hombre de sí mismo.

Primera etapa: de las manos al corazón. El corazón, en sentido bíblico, es el centro de la persona, la fuente de sus acciones libres. Dios es celoso de este «mundo» estratégico. Porque en un corazón «poseído» no hay lugar para Dios.

ALESSANDRO PRONZATO

Comentario del 3 de septiembre

Muy pronto la enseñanza de Jesús comenzó a provocar asombro por estar revestida de una extraordinaria autoridad. Lucas, quizá sirviéndose como fuente del evangelio de san Marcos (1, 21-28), sitúa esta enseñanza en Cafarnaum y en la sinagoga. Ya hemos señalado que la sinagoga y el sábado fueron los ámbitos escogidos por Jesús para su primera evangelización. Para eso sólo tuvo que servirse de lo que le ofrecía la misma institución judía con sus espacios y tiempos de convocación. El asombro provocado por su enseñanza se hace radicar en la autoridad con la que enseña, una autoridad no necesitada de autorización. Se trata de personas religiosas familiarizadas con la enseñanza de los letrados (o exegetas) del judaísmo.

Pero en su comparación con el discurso de Jesús, el de los letrados no les causa ningún asombro. ¿Qué tenía esta palabra tan asombrosa? ¿En que se diferenciaba de la de los letrados? ¿En qué radicaba la autoridad de esta enseñanza? Quizá en que era una enseñanza con sello de autor, es decir, con la originalidad, la novedad, la veracidad de alguien que habla desde sí mismo, desde la propia experiencia y con una profunda convicción. Jesús hablaba del Padre como si lo conociese en persona, con la familiaridad –que tanto escandalizó a sus contemporáneos- propia de un hijo. También manifestaba tener un profundo conocimiento del alma humana y de sus dolencias y reacciones.

Jesús no hablaba de memoria ni de oídas, sino con la convicción de los testigos. Jesús no contaba historias ajenas, sino vivencias personales. Era este conjunto de cosas lo que daba autoridad, fuerza de autor, a su enseñanza. Lo que predicaba era esencialmente suyo, tan suyo como de su Padre Dios: Todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.

Pero a esto había que añadir otro elemento: el de la eficacia. Enseñaba con autoridad porque su palabra era sumamente eficaz, esto es, hacía realidad lo que en ella se significaba, ponía inmediatamente en ejercicio lo que imperaba. Cuenta el evangelio que se encontraba en la sinagoga en ese preciso instante un hombre que tenía un espíritu inmundo, es decir, un endemoniado que, en presencia de Jesús, reaccionó gritando a grandes voces: ¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.

Efectivamente, si Jesús había salido para liberar a los oprimidos por el diablo, había venido en cierto modo a acabar con él, o mejor, con su influjo maléfico sobre el hombre. Jesús lo increpó (cállate y sal de él) y el espíritu inmundo, dando un fuerte grito, salió. La gente se preguntaba estupefacta: ¿Qué tiene su palabra? Da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen.

Luego también aquí, en este mandar que genera obediencia incluso en los espíritus que le son contrarios, ven sus contemporáneos autoridad. La palabra de Jesús tiene tal carga de autoridad que doblega voluntades y somete a los poderes del mal, que hace lo que dice, que provoca la retirada del demonio de los poseídos, que devuelve la salud a los enfermos y concede la salvación a los pecadores.

No hay palabra con más autoridad que la palabra creadora, una palabra con tal eficacia y poder que nada se le puede comparar ni oponer resistencia; pues cómo resistir una palabra con tal poder de creación que ni la nada es obstáculo para su realización, mucho menos la enfermedad, la muerte o el demonio. Su autoridad radica, pues, en su capacidad para generar obediencia. Luego al poder de persuasión que confería a su enseñanza su sello de autor, se unía, potenciando su autoridad, esta extraordinaria eficacia que le acompañaba en sus actuaciones milagrosas. Eso es lo que provocaba el asombro en los testigos de su enseñanza, contribuyendo a que su fama se extendiera enseguida por todas partes hasta alcanzar la comarca entera de Galilea.

A nosotros nos ha llegado el eco de esta enseñanza en los escritos apostólicos, que son recuerdos de la misma; y también advertimos el sello de autor que la califica. No hemos sido testigos directos de la eficacia de esa palabra, pero nos fiamos del testimonio creíble de quienes lo fueron. Tampoco debe asombrarnos si partimos de un supuesto de fe, es decir, si partimos del hecho de que aquel de quien procede esta enseñanza es el mismo Hijo de Dios encarnado. ¿Cómo no iba a hablar con autoridad y eficacia aquel a quien le adornaba esta condición de Verbo o Palabra salida del Padre?

JOSÉ RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ-CID
Dr. en Teología Patrística

Christus Vivit – Francisco I

110. Pero quiero recordarte también que «es muy difícil luchar contra la propia concupiscencia y contra las asechanzas y tentaciones del demonio y del mundo egoísta si estamos aislados. Es tal el bombardeo que nos seduce que, si estamos demasiado solos, fácilmente perdemos el sentido de la realidad, la claridad interior, y sucumbimos»[62]. Esto vale especialmente para los jóvenes, porque ustedes unidos tienen una fuerza admirable. Cuando se entusiasman por una vida comunitaria, son capaces de grandes sacrificios por los demás y por la comunidad. En cambio, el aislamiento los debilita y los expone a los peores males de nuestro tiempo.


[62] Exhort. ap. Gaudete et exsultate (19 marzo 2018), 140.

Recursos – Domingo XXIII de Tiempo Ordinario

PRESENTACIÓN DE UN RELOJ

(Puede hacer la ofrenda cualquier miembro adulto de la comunidad; aunque, a ser posible, la debiera hacer un padre de familia)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Por mi parte, Señor, te ofrezco este reloj, símbolo del tiempo e instrumento para su medición. Pero hoy te lo traigo como signo del momento en que nos encontramos en nuestra cultura ante el nuevo Curso que ya está llamando a nuestras puertas. Te lo queremos ofrecer, Señor, porque es una nueva oportunidad en nuestro caminar como personas y creyentes. Gracias por tu don y ayúdanos en la tarea.

PRESENTACIÓN DE UN NIÑO O NIÑA

(El niño o la niña se adelanta al presbiterio y se sitúa junto al Presidente con las manos juntas, en actitud de oración)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo en vez de traerte una ofrenda o un regalo, me ofrezco yo mismo, yo misma. He venido con las manos juntas, en actitud de oración, porque no he encontrado mejor signo de humildad que éste. Con él yo me quiero ofrecer a Ti, Señor. Haz de mí lo que Tú quieras, pues no puedo estar en mejores manos ni aspirar a mayor dignidad. Soy todo tuyo, toda tuya, Señor.

PRESENTACIÓN DEL CURSO ESCOLAR

(Lo puede ofrecer un/una niño/a o un/una adolescente de la comunidad que presenta una mochila escolar)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo (nosotros) te presento (te presentamos) esta MOCHILA que será nuestra compañera de trabajo a lo largo de estos próximos meses y que abarca este curso escolar. Te pedimos, en primer lugar, por todas las personas que se dedican a la enseñanza: bendícelas para que realicen su trabajo con generosidad, dedicación y entrega. Bendice también a nuestros padres y familias que serán nuestro soporte, en todos los aspectos, a lo largo de estos meses. Y ayúdanos a nosotros y nosotras para que aprovechemos, con ilusión, esta enorme oportunidad que se nos brinda, aunque sabemos que en momentos determinados nos va a costar. Gracias, Señor, por el regalo de podernos formar y de prepararnos para el futuro.

PRESENTACIÓN DE UN LADRILLO

(Hace la ofrenda una persona adulta de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo este ladrillo. Es un elemento fundamental en el mundo de la construcción. Y te lo ofrezco, en mi nombre y en nombre de cuantos y cuantas formamos esta comunidad, como símbolo de que sólo queremos edificarnos desde Ti. En Ti depositamos nuestra fe y nuestra confianza. Y desde Ti queremos comprendernos, comprender cuanto nos rodea, toda la realidad y la historia, y construir ahí tu Reino, como lo hizo tu Hijo amado y Maestro nuestro, Jesucristo.

PRESENTACIÓN DE LA LLAVE DE LA PUERTA DE UNA CASA

(Uno de los padres de la comunidad es quien debiera hacer esta ofrenda)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Yo te traigo hoy, Señor, y te ofrezco la llave de la puerta de mi casa. Es la llave de mi propia familia. A mí me corresponde guardarla de tantos peligros como la acechan hoy desde la llamada modernidad. La verdad es que comparto esta tarea, con sumo gusto, con mi esposa. Los dos luchamos por la educación de nuestros hijos e hijas. Sin embargo, al traerte hoy la llave de nuestra puerta, queremos expresar lo fácil que es abrirla. No queremos aislarnos del mundo y de la sociedad, de los muchos problemas que sufren los hombres y las mujeres de hoy. Queremos ser permeables a ellos, y disponibles para ofrecer nuestras manos en la solución de esos problemas y en la transformación del mundo y de la sociedad.

Oración de los fieles – Domingo XXIII de Tiempo Ordinario

Hoy el Señor nos pide que no antepongamos nada a su seguimiento. Así pues, le pedimos al Padre que nos haga verdaderos seguidores de Cristo.

R.- PADRE AUMENTA NUESTRA ADHESIÓN A CRISTO

1. – Por la Iglesia esposa de Cristo, para que vivamos todos bajo la guía de Cristo, representado por el Papa Francisco.

OREMOS

2. – Por los todos los hombres del mundo para que el Señor despierte en ellos los sentimientos de seguimiento y búsqueda de la verdad y se encaminen al Padre.

OREMOS

3. – Por todos los enfermos, los necesitados del pan material, los que viven en la tristeza o la desesperación para que uniendo su cruz a la de Cristo, le sigan hacia la victoria definitiva.

OREMOS

4. – Por todos los que comienzan en estos días el curso, para que vivan su trabajo desde el esfuerzo por crear un mundo mejor.

OREMOS

5. –Por las familias, para que a pesar de los contratiempos, perseveren en su seguimiento de Cristo en la unidad y el amor.

OREMOS

6 – Por todos nosotros que a veces sentimos el cansancio y la desazón, para que nos dejemos animar por el Señor que viene a nosotros en cada eucaristía.

OREMOS

Padre atiende con prontitud las necesidades de tu pueblo para que pueda continuar su marcha tras los pasos de Jesucristo.

Te lo pedimos por Él que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

Amen.


Elevemos nuestras plegarias a Dios Padre y pongamos sobre el altar nuestras necesidades y las de todos nuestros hermanos y hermanas. Y respondemos

R.- DANOS, SEÑOR, TU LIBERTAD

1. – Por el Papa Francisco, por el Obispo de nuestra diócesis y por todos los obispos de la tierra, para que renueven, día a día, su radical promesa de seguimiento a Jesús y que sepan transmitirla al resto del pueblo de Dios,

OREMOS

2. – Por los organismos internacionales y por los políticos de todo el mundo para que trabajen inspirados por Jesús y consigan la erradicación de la pobreza, la desaparición del racismo y el final de cualquier forma de explotación. Y para que desaparezcan todas las amenazas de guerra.

OREMOS

3. – Por los científicos de todo el mundo y de todas las especialidades, para que sus descubrimientos hagan más felices a todos los hombres y mujeres de la Tierra, de esta Tierra que Dios nos dio.

OREMOS

4. – Por los niños, para que los ángeles del Señor los acompañen siempre y crezcan sin dolor, ni pena, ni hambre, y reciban mucho amor.

OREMOS

5. – Por los más pobres y desgraciados, por los solitarios y los olvidados, para que el Señor Jesús los auxilie y, a la vez, promueva en nosotros todo el amor necesario para atenderlos y ayudarlos siempre.

OREMOS

6. – Por nosotros, que asistimos a esta asamblea eucarística, para que sigamos a Cristo y que su cercanía no permita adoremos a ningún ídolo de estos tiempos: el dinero, el poder, el consumo sin freno y la injusticia.

OREMOS

Permite, Dios Padre nuestro, que tu ángel lleve al altar del cielo estas humildes súplicas que te hacemos en este Domingo, día santo.

Por Jesucristo, Nuestro Señor.

Amen.

Comentario al evangelio – 3 de septiembre

Coherentes para ser creíbles

Estamos en Cafarnaún. Aquí, sí, Jesús es acogido y recibido con gusto. Y todo cambia; sana, enseña y moviliza graciosamente a la gente del pueblo. Y todos expresan su admiración y agradecimiento con una palabra: autoridad. ·”Hablaba con autoridad”, “Da órdenes con autoridad”, “¿Qué tiene su palabra?”.

Todo ha acontecido en torno a un hecho: Jesús sorprende en la sinagoga a un pobre hombre dominado por un espíritu inmundo. Y queda sano, al conjuro de la palabra de Jesús “Cierra la boca y sal”.  La respuesta de la gente es magnífica. A la lógica admiración de todos, se asocia la voz del demonio: “Sé quién eres: el Santo de Dios”.  La cosa es clara: el Maestro de Nazaret se carga de autoridad porque piensa y desea el bien, proclama un Reino de bondad y sus obras son amor, paz, servicio y entrega de su vida. Él es el “varón de dolores”, el que ha venido, como pastor bueno, a dar vida en abundancia, el que ha venido a servir y no ser servido.

En el ranking de las instituciones que merecen confianza y credibilidad, según las encuestas, la Iglesia queda “en la parte baja de la tabla”. Sí, hay mucho prejuicio acumulado y mucha resaca histórica, pero a los cristianos nos ha de escocer y poner en guardia. Todos los hijos de esta Iglesia hemos de sentirnos acuciados a “sacarle los colores”, a quitarle las arrugas al rostro de la Iglesia. Que sus palabras y gestos resulten creíbles, sorprendentes, valiosos, amables, para los hombres de nuestro tiempo. Que los cristianos seamos coherentes y auténticos no significa que seamos santos sino que nos ponemos en camino, que queremos ser salvados en nuestra menesterosidad. Que no se diga nunca de nosotros: “Haced lo que ellos dicen, pero no hagáis lo que ellos hacen”.  Que todos huelan que anunciamos a Dios, y no, a nosotros mismos, a nuestras instituciones y estructuras. La experiencia confirma que, en la medida en que la Iglesia se desnuda del brillo mundano, se va vistiendo de credibilidad, de aceptación, de visibilidad  de Evangelio.