Vísperas – Viernes XXII de Tiempo Ordinario

VÍSPERAS

VIERNES XXII TIEMPO ORDINARIO

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p style=»text-align:justify;»>V/. Dios mío, ven en mi auxilio.

R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

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p style=»text-align:justify;»>El dolor extendido por tu cuerpo,
sometida tu alma como un lago,

vas a morir y mueres por nosotros

ante el Padre que acepta perdonándonos.

Cristo, gracias aún, gracias, que aún duele
tu agonía en el mundo, en tus hermanos.
Que hay hambre, ese resumen de injusticias;
que hay hombre en el que estás crucificado.

<

p style=»text-align:justify;»>Gracias por tu palabra que está viva,

y aquí la van diciendo nuestros labios;
gracias porque eres Dios y hablas a Dios
de nuestras soledades, nuestros bandos.

Que no existan verdugos, que no insistan;
rezas hoy con nosotros que rezamos.

Porque existen las víctimas, el llanto. Amén.

SALMO 114: ACCIÓN DE GRACIAS

Ant. Arranca, Señor, mi alma de la muerte, mis pies de la caída.

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p style=»text-align:justify;»>Amo al Señor, porque escucha

mi voz suplicante,

porque inclina su oído hacia mí
el día que lo invoco.

<

p style=»text-align:justify;»>Me envolvían redes de muerte,

me alcanzaron los lazos del abismo,
caí en tristeza y angustia.

Invoqué el nombre del Señor:
«Señor, salva mi vida.»

<

p style=»text-align:justify;»>El Señor es benigno y justo,

nuestro Dios es compasivo;

el Señor guarda a los sencillos:
estando yo sin fuerzas, me salvó.

<

p style=»text-align:justify;»>Alma mía, recobra tu calma,

que el Señor fue bueno contigo:
arrancó mi alma de la muerte,
mis ojos de las lágrimas,

mis pies de la caída.

Caminaré en presencia del Señor
en el país de la vida.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Arranca, Señor, mi alma de la muerte, mis pies de la caída.

SALMO 120: EL GUARDIÁN DEL PUEBLO

Ant. El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra.

Levanto mis ojos a los montes:
¿de dónde me vendrá el auxilio?
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.

<

p style=»text-align:justify;»>No permitirá que resbale tu pie,
tu guardián no duerme;

no duerme ni reposa

el guardián de Israel.

<

p style=»text-align:justify;»>El Señor te guarda a su sombra,
está a tu derecha;

de día el sol no te hará daño,
ni la luna de noche.

<

p style=»text-align:justify;»>El Señor te guarda de todo mal,

él guarda tu alma;

el Señor guarda tus entradas y salidas,
ahora y por siempre.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra.

CÁNTICO del APOCALIPSIS: HIMNO DE ADORACIÓN

Ant. Justos y verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos!

Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Justos y verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos!

<

p style=»text-align:justify;»>LECTURA BREVE
 1Co 2, 7-10a

Enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria. Ninguno de los príncipes de este mundo la ha conocido; pues, si la hubiesen conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria. Sino, como está escrito: «Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que le aman.» Y Dios nos lo ha revelado por el Espíritu.

<

p style=»text-align:justify;»>RESPONSORIO BREVE


V/. Cristo murió por los pecados, para conducirnos a Dios.
R/. Cristo murió por los pecados, para conducirnos a Dios.

V/. Como era hombre, lo mataron; pero, como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida.
R/. Para conducirnos a Dios.

<

p style=»text-align:justify;»>V/. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

R/. Cristo murió por los pecados, para conducirnos a Dios.

 

Magníficat, ant.:Acuérdate de tu misericordia, Señor, como lo habías prometido a nuestros padres.

MAGNÍFICAT, Lc 1, 46-55 ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR

<

p style=»text-align:justify;»>Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

<

p style=»text-align:justify;»>Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

<

p style=»text-align:justify;»>Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

<

p style=»text-align:justify;»>Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia

—como lo había prometido a nuestros padres—

en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Magníficat, ant.:Acuérdate de tu misericordia, Señor, como lo habías prometido a nuestros padres.

 

<

p style=»text-align:justify;»>PRECES


Bendigamos ahora al Señor Jesús, que en su vida mortal escuchó siempre con bondad las súplicas de los que acudían a él y con amor secaba las lágrimas de los que lloraban, y digámosle también nosotros:

Señor, ten misericordia de tu pueblo.

Señor Jesucristo, tú que consolaste a los tristes y deprimidos,
—pon ahora tus ojos en las lágrimas de los pobres.

<

p style=»text-align:justify;»>Escucha los gemidos de los agonizantes

—y envíales tus ángeles para que los alivien y conforten.

<

p style=»text-align:justify;»>Que los emigrantes sientan tu providencia en su destierro,

—que puedan regresar a su patria y que un día alcancen también la eterna.

Que los pecadores se ablanden a tu amor
—y se reconcilien contigo y con tu Iglesia.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Perdona las faltas de los que han muerto
—y dales la plenitud de tu salvación.

Con el gozo que nos da el saber que somos hijos de Dios, digamos con plena confianza:
Padre nuestro…

ORACION

Señor, Dios todopoderoso, te pedimos nos concedas que, del mismo modo que hemos cantado tus alabanzas en esta celebración matutina, así las podamos cantar también plenamente, con la asamblea de tus santos, por toda la eternidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – 6 de septiembre

Tiempo Ordinario 

1) Oración inicial

Dios todopoderoso, de quien procede todo bien, siembra en nuestros corazones el amor de tu nombre, para que, haciendo más religiosa nuestra vida, acrecientes el bien en nosotros y con solicitud amorosa lo conserves. Por nuestro Señor. 

2) Lectura

Del Evangelio según Lucas 5,33-39
Ellos le dijeron: «Los discípulos de Juan ayunan frecuentemente y recitan oraciones, igual que los de los fariseos, pero los tuyos no se privan de comer y beber.» Jesús les dijo: «¿Podéis acaso hacer ayunar a los invitados a la boda mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces, en aquellos días, ayunarán.»
Les dijo también una parábola: «Nadie rompe un vestido nuevo para echar un remiendo a uno viejo, porque, si lo hace, desgarrará el nuevo, y al viejo no le irá el remiendo del nuevo.
«Nadie echa tampoco vino nuevo en pellejos viejos; porque, si lo hace, el vino nuevo reventará los pellejos, el vino se derramará, y los pellejos se echarán a perder; sino que el vino nuevo debe echarse en pellejos nuevos. Nadie, después de beber el vino añejo, quiere del nuevo porque dice: El añejo es el bueno.» 

3) Reflexión

• En el Evangelio de hoy vamos a ver de cerca un conflicto entre Jesús y las autoridades religiosas de la época, escribas y fariseos (Lc 5,3). Esta vez el conflicto es entorno al ayuno. Lucas relata varios conflictos entorno a las prácticas religiosas de la época: el perdón de los pecados (Lc 5,21-25), comer con pecadores (Lc 5,29-32), el ayuno (Lc 5,33-36), además de los conflictos entorno a la observancia del sábado (Lc 6,1-5 e Lc 6,6-11).
• Lucas 5,33: Jesús no insiste en la práctica del ayuno. Aquí, el conflicto es entorno a la práctica del ayuno. El ayuno es una costumbre muy antigua, practicada por casi todas las religiones. Jesús mismo lo practicó durante cuarenta días (Mt 4,2). Pero él no insiste con los discípulos para que hagan lo mismo. Les deja la libertad de actuar. Por esto, los discípulos de Juan Bautista y de los fariseos, que estaban obligados a ayunar, quieren saber porqué motivo Jesús no insiste en el ayuno.
• Lucas 5,34-35: Mientras el novio está con ellos no precisan ayunar. Jesús responde con una comparación. Mientras el novio está con ellos, esto es, durante la fiesta de las bodas, éstos no precisan ayunar. Durante el tiempo en que él, Jesús, está con sus discípulos, es fiesta de bodas. Pero el día vendrá en que el novio no estará. En ese día, si quieren, pueden ayunar. Jesús alude a su muerte. Sabe y siente que si continúa por este camino de libertad, las autoridades van a querer matarle.
En el Antiguo Testamento, varias veces, Dios mismo se presenta como siendo el novio de la gente (Is 49,15; 54,5.8; 62,4-5; Os 2,16-25). En el Nuevo Testamento, Jesús es visto como el novio de su pueblo, de su gente (Ef 5,25). El Apocalipsis presenta el convite para la celebración de las nupcias del Cordero con su esposa, la Jerusalén celestial (Ap 19,7-8; 21,2.9).
• Lucas 5,36-39: ¡Vino nuevo en pellejos nuevos! Estas palabras sueltas sobre el remiendo nuevo en paño viejo y sobre el vino nuevo en pellejos viejos deben entenderse como una luz que arroja su claridad sobre los diversos conflictos, relatados por Lucas, antes y después de la discusión entorno al ayuno. Aclaran la actitud de Jesús con relación a todos los conflictos con las autoridades religiosas. Colocados en términos de hoy serían conflictos como éstos: bodas de personas divorciadas, amistad con prostitutas y homosexuales, comulgar sin estar casado/a por la iglesia, faltar a la misa los domingos, no hacer ayuno el viernes santo, etc.
No se pone remiendo nuevo a un vestido viejo, porque a la hora de lavarlo, el remiendo nuevo se encoge y el vestido se desgarra aún más. Nadie pone vino nuevo en pellejo viejo, porque el vino nuevo por la fermentación hace estallar el pellejo viejo. ¡Vino nuevo en pellejo nuevo! La religión defendida por las autoridades religiosas era como ropa vieja, como pellejo viejo. O lo uno, o lo otro. No se debe combinar lo nuevo que Jesús trae con costumbres antiguas. ¡O lo uno, o lo otro! El vino nuevo que Jesús trae hace estallar el pellejo viejo. Hay que saber separar las cosas. Muy probablemente Lucas trae estas palabras de Jesús para orientar a las comunidades de los años ’80. Había un grupo de judeo-cristianos que querían reducir la novedad de Jesús al tamaño del judaísmo de antes. Jesús no está en contra de lo que es “viejo”. Lo que él no quiere es que lo “viejo” se imponga y así empiece a manifestarse. Sería lo mismo que reducir, en la Iglesia católica, el mensaje del Concilio Vaticano II a lo que se vivía en la Iglesia antes del concilio, como hoy mucha gente parece estar queriendo hacer. 

4) Para la reflexión personal

• ¿Cuáles son los conflictos entorno a las prácticas religiosas que, hoy, traen sufrimiento a las personas y son motivo de mucha discusión y polémica? ¿Cuál es la imagen de Dios que está por detrás de todas estas ideas preconcebidas, normas y prohibiciones?
• ¿Cómo entender hoy la frase de Jesús: “No colocar remiendo del paño nuevo en vestido viejo”? ¿Qué mensaje sacas de todo esto para tu vida y para tu comunidad? 

5) Oración final

Encomienda tu vida a Yahvé,
confía en él, que actuará;
hará brillar como luz tu inocencia
y tu honradez igual que el mediodía. (Sal 37,5-6)

Comentario del 6 de septiembre

Eran días de ayuno para todo judío respetuoso de sus tradiciones. Ayunaban los discípulos de Juan (el Bautista) y ayunaban los fariseos. Todos estaban de ayuno menos los discípulos de Jesús. Y semejante descuido, que parece denotar falta de aprecio por las observancias preceptivas de la tradición judaica, no pasa desapercibido a los que estaban al tanto de todo lo que sucedía a su alrededor. Y llega la censura de los observantes: Los discípulos de Juan ayunan a menudo y oran, y los de los fariseos también; en cambio los tuyos, a comer y a beber.

La pregunta era un reproche a la inobservancia de los discípulos de Jesús en materia de ayuno, como si el maestro de tales discípulos hubiese descuidado este capítulo de la disciplina penitencial y del manual del buen judío.

Jesús habría podido responder a la crítica de los fariseos remitiéndose a la censura que hace el profeta Isaías de los ayunos de sus antepasados: Mirad: el día de ayuno buscáis vuestro interés y apremiáis a vuestros servidores. Mirad: ayunáis entre riñas y disputas, dando puñetazos sin piedad. No ayunéis como ahora, haciendo oír en el cielo vuestras voces. ¿Es este el ayuno que el Señor desea para el día en que el hombre se mortifica?; mover la cabeza como un junco, acostarse sobre saco y ceniza, ¿a eso lo llamáis ayuno, día agradable al Señor? (Is 58, 3-5).

Pero no, en esta ocasión Jesús no responde con el ataque, se limita a señalar una particularidad del momento para justificar la conducta de sus discípulos: ¿Queréis que ayunen los amigos del novio mientras el novio está con ellos? Llegará el día en que se lo lleven, y entonces ayunarán.

En tiempo de bodas no hay espacio para el ayuno. El ayuno es una práctica de carácter penitencial. También el ayuno tiene su tiempo; por eso se señalan días de ayuno. Y los días que viven los discípulos de Jesús en compañía de su Maestro no son días para el ayuno, sino para disfrutar de esa compañía y sacar provecho de esa relación de amistad y discipulado. Son días para el aprendizaje y para el fortalecimiento de esa relación esponsal.

Ya llegará el momento en que les arrebaten esa presencia (la presencia del novio) y se vean forzados a ayunar, es decir, a hacer duelo y a guardar luto por el muerto; porque ese es en primer lugar el ayuno que les vendrá exigido, la privación de ese novio (amigo, maestro, señor) con el que han convivido durante algún tiempo y a quien han acompañado a todas partes como discípulos y testigos de su mesiánica actividad. Y tras saborear la amargura de este ayuno, tras ser privados de esta compañía, vendrán otros muchos ayunos exigidos por la misma misión. Son todos esos ayunos que acompañan al misionero que se ve obligado a renunciar a tantas cosas (patria, casa, familia, amistades, lengua, cultura, seguridades, etc.) por imperativo de la misión asumida en nombre de Cristo.

Jesús no parece conceder demasiada importancia al ayuno en sí mismo; más bien lo ve como consecuencia de algo o en función de otra cosa. Hay ayunos que derivan de un seguimiento, de la asunción de un trabajo, de la consecución de un objetivo, de una relación personal, de un compromiso; son el efecto de ese seguimiento, de ese objetivo pretendido o de esa relación que exigen tales privaciones. Son los ayunos del misionero que marcha a un país desconocido, o del estudiante que prepara una oposición, o del enamorado que, por amor, es capaz de renunciar a muchas cosas, o del atleta que, por alcanzar el laurel de la victoria, se abstiene de tantas apetencias. La privación por la privación no tiene ningún sentido. El ayuno siempre tiene su razón de ser en otra cosa, en aquello para lo que se ayuna. Por eso, subsiste únicamente como «parásito» de la limosna a la que se orienta, de la oración que le reclama, del amor por el que se ayuna.

Por eso, cuando pierde esta correlación o funcionalidad, es equiparable –tal es la comparación que usa Jesús- al remiendo de paño que se coloca sobre un manto pasado, que la pieza (nueva) tira del manto (viejo) y deja un roto peor. Tales eran los ayunos que denunciaba el profeta Isaías como no agradables a los ojos de Dios: remiendos en unas vidas que no atendían a la voluntad de Dios, que prefería la misericordia al sacrificio, y a los ayunos, sobre todo cuando estos estaban desconectados de la misericordia y sus obras; peor aún si aquellos eran causa u ocasión de disputas, riñas, abusos, injusticias y acciones en las que brillaba por su ausencia la misericordia. Aquellas prácticas penitenciales tenían el aspecto de un remiendo en un manto viejo. No arreglaban nada de lo que estaba desarreglado en la vida de tales practicantes.

Nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque revienta los odres y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos. Entre el vino y los odres tiene que haber correspondencia o maridaje: a vino nuevo, odres nuevos. Lo mismo sucede con las prácticas en las que se expresa la vida o la fe de una persona: a vida cristiana, prácticas cristianas. Pero tales prácticas, ya sean de oración, de limosna o de ayuno, para que sean cristianas, tienen que llevar el carácter, esto es, el espíritu, la motivación, la razón de ser de lo cristiano. Sólo ahí, enmarcadas en lo cristiano, como expresión de la misericordia y el amor cristianos tendrán su valor. San Pablo lo entendió perfectamente: Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor de nada me sirve (1 Cor 13, 3).

JOSÉ RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ-CID
Dr. en Teología Patrística

Christus Vivit – Francisco I

113. Quizás la experiencia de paternidad que has tenido no sea la mejor, tu padre de la tierra quizás fue lejano y ausente o, por el contrario, dominante y absorbente. O sencillamente no fue el padre que necesitabas. No lo sé. Pero lo que puedo decirte con seguridad es que puedes arrojarte seguro en los brazos de tu Padre divino, de ese Dios que te dio la vida y que te la da a cada momento. Él te sostendrá con firmeza, y al mismo tiempo sentirás que Él respeta hasta el fondo tu libertad.

La misa del Domingo

Domingo XXIII (C)
8 de septiembre de 2019

Si alguno viene a mí…

Muchas personas se han sentido atraídas por Jesús. Por esta atracción fueron capaces de volver su vida hacia Dios con el deseo de buscarlo. Un requisito fundamental para la vida cristiana es sentirse atraídos, experimentar el amor del Señor, notar como los misterios de la vida junto a Jesús se viven mejor. Los buscadores no son solo personajes del pasado. Hoy sigue habiendo muchas personas que están en búsqueda y desean ardientemente ser atraídas por el Señor. No olvidemos que “el Evangelio responde a las necesidades más profundas de las personas, porque todos hemos sido creados para lo que el Evangelio nos propone: la amistad con Jesús y el amor fraterno” (EG 265).

…y no pospone…

¿Qué es ser atraído? Básicamente consiste en sentirse amado del Señor y lleva a buscar lo que Él busca y amar lo que Él ama. Como se ve, ser atraído es unir nuestra vida a la vida de Jesús, es poder decir “como tú, Señor”.

Hay que reconocer que normalmente necesitamos mucha convivencia con el Señor hasta que nuestro corazón esté en total sintonía con el suyo. La oración es ese diálogo que se establece entre un corazón que habla a otro corazón. En la oración Jesús no solo nos habla y muestra su amor sino que nos va modelando haciéndonos más de Él.

Este camino de búsqueda exige que pongamos cosas importantes en segundo lugar porque el primer lugar solo lo ocupa el Señor. Las palabras de Jesús pidiendo a sus discípulos posponer la familia y los propios planes sonaban fuertes y radicales en los tiempos de Jesús. Hoy siguen sonando fuertes y radicales. Mientras algunos pueden sentirse incómodos escuchando estas palabras de Jesús, otros reconocen que muchas veces ponemos muchas cosas por delante del Señor. Y así la vida cristiana pierde fuerza.

…no puede ser discípulo mío.

Nosotros queremos ser de Jesús, queremos ser discípulos y discípulas de Jesús. Y reconocemos que como los primeros discípulos también nosotros necesitaremos aprender. No basta nuestro deseo. Jesús nos va acompañando y educando en el camino de la vida, y nos irá diciendo qué tenemos que hacer. Ser discípulo no está en nuestra mano, sino que es un regalo. Jesús es un regalo.

Koldo Gutiérrez, sdb

La misa del Domingo: misa con niños

1. MONICIÓN DE ENTRADA

Hermanos; sed bienvenidos a esta eucaristía. Un domingo más, el Señor, nos va indicando el camino a seguir para ser sus amigos; para ser sus discípulos. En la vida, como en todo, es más fácil marchar por los caminos fáciles que por aquellos que exigen riesgos, disciplina o simplemente dejar algo de nosotros por los demás. Iniciemos esta celebración cantando y recibiendo al sacerdote.

2. PERDÓN

2.1. Por las veces en que valoramos más lo material que lo espiritual. Señor ten piedad

2.2. Por las veces en las que vence más lo aparente que lo que no vemos. Cristo ten piedad

2.3. Por las veces en que hacemos de la cruz un adorno y no una bandera del amor que Dios nos tiene en Jesús. Señor ten piedad.

3. MONICIÓN A LAS LECTURAS

Vamos a escuchar en este día la Palabra de Dios. También nosotros, como el rey Salomón, necesitamos de la sabiduría de Dios para regir nuestra propia vida. Además, en la segunda lectura, veremos que la fraternidad es una clave para ser feliz y para resolver muchos problemas. Finalmente, en el Evangelio, el Señor nos da unos rasgos para caminar como cristianos. Escuchemos atentamente.

4. ORACIÓN DE LOS FIELES

4.1. Por la Iglesia. Para que nos enseñe a pedir la auténtica sabiduría. Es decir; para que el Espíritu Santo nos ilumine y nos dé aquello que el mundo jamás nos podrá ofrecer. Roguemos al Señor.

4.2. Pidamos también por todos los que llevan diversas cruces en su vida y son incapaces de soportarlas. Para que les ayudemos física y espiritualmente. Roguemos al Señor.

4.3. Pidamos al Señor por todos nosotros; para que le sigamos con más verdad. Para que procuremos cumplir sus mandamientos de amor y de justicia. Roguemos al Señor.

4.4 Finalmente pidamos por los que viven una fe a su manera; sin atender las necesidades de los pobres; sin escuchar la Palabra de Dios. Para que el Señor les haga ver la belleza de su presencia. Roguemos al Señor.

5. OFRENDAS

5.1. Con este semáforo queremos representar las indicaciones que Jesús nos da para ser sus testigos. Que lejos de pasar de largo nos fijemos en todo aquello que nos lleva al encuentro con El.

5.2. Con esta cruz de madera queremos representar el amor que Dios nos tiene. Y, además, nuestro compromiso de seguirle aún en medio de dificultades.

5.3. Finalmente, con el pan y el vino, traemos hasta el altar la gratitud de todos nosotros por los muchos beneficios y regalos que Dios nos da. Que se haga presente en el altar y podamos comulgar el pan único y partido.

6.- ORACIÓN FINAL

Por Ti, Señor, doy algo de mi tiempo para rezar
Por Ti, Señor, ofrezco algo de mi vida a los demás
Por Ti, Señor, sé que nada es comparable a tu verdad
Por Ti, Señor, me siento vivo y con ganas de caminar
Por Ti, Señor, miro hacia el cielo
Por Ti, Señor, escucho tu Palabra
Por Ti, Señor, sé que hay una Patria que me espera
Por Ti, Señor, creo, espero y amo
Por Ti, Señor.

Jesus pide cosas difíciles (Oración)

JESÚS PIDE COSAS DIFÍCILES

Un día más me reúno con Jesús, simplemente para estar un rato tranquilo, escuchando lo que quiere decirme. Me preparo para este encuentro tratando de reposar el cuerpo y la mente. Me olvido por un rato de lo que me preocupa o distrae. Presto atención.

La lectura es una adaptación del evangelio de Lucas (Lc 14, 25-33):

Mucha gente iba con Jesús. Un día, él les dijo:

«Si alguno viene conmigo, tiene que dar más importancia a lo que yo le proponga que a cualquier otra cosa. Más incluso que a sus padres, a sus amigos, a sus cosas… Sé que es difícil, pero tenéis que aprender a cargar también con vuestra cruz».

Entonces les animaba a pensarse bien las cosas.

«Veréis, esto es como si te vas a construir una casa. Si la empiezas, y luego resulta que no tenías dinero para hacerla, se te va a quedar todo a la mitad. Ya verás qué faena. O si vas a jugar un partido, y quieres jugar tú solo contra diez, ¿no es mejor pensar bien y hacer equipos equilibrados? Si no, el partido va a ser muy aburrido. Pues también tenéis que pensar que vivir mi evangelio es difícil. Es bonito, pero difícil. Es exigente. ¿Estáis dispuestos?»

Jesús, no lo entiendo. Lo que pides es muy difícil. Tú mismo lo dices. ¿Hay algo más importante que mis padres, mis amigos, mis cosas?

Yo tampoco lo veo claro. Entiendo eso que dices que vivir tu evangelio es bonito, pero así de difícil no sé si estoy dispuesto.

Sí, la verdad es que esto es complicado. Tranquilos, no os agobiéis. Sé que podéis hacer lo que os pido. Dejadme sólo una pregunta, ¿os fiáis de mí?

Tú eres bueno, todo lo que dices es bueno. Toda tu vida fue un ejemplo. Conocerte nos hace mejores.

Pues entonces creedme, haced como yo, fiaros de mi Padre, confiad en Él.

Pongo mi vida en tus manos,
padre mío me abandono a ti.
Haz de mí lo que quieras.
Estoy dispuesto a aceptarlo todo
con infinita confianza.
Porque tú, eres mi Padre.

Pongo mi vida en tus manos interpretado por Luis Guitarra, «A la intemperie.»

Al final de cada frase, repetimos porque tú eres mi Padre, confío en ti.

Aunque a veces no entiendo lo que pides, o me parece imposible… …porque Tú eres mi Padre, confío en ti.
Aunque tu mensaje es exigente y difícil… …porque Tú eres mi Padre, confío en ti.
Aunque a veces me apetecería hacer otras cosas… …porque Tú eres mi Padre, confío en ti.
Al final, sé que lo que pides me hace mejor… …porque Tú eres mi Padre, confío en ti.

¿Sabéis quién es un buen ejemplo de alguien que confía en Dios? Mi Madre, la Virgen María. Podemos terminar rezando juntos su oración.

Dios te salve María,
llena eres de gracia,
el Señor es contigo.
Bendita tú eres,
entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María,
Madre de Dios,
ruega por nosotros pecadores
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

Comentario al evangelio – 6 de septiembre

Hombres y mujeres para curar

Estamos en el siglo XXI, nos rodea una sociedad abierta y tolerante y nuestra Iglesia hace años que pasó por el filtro de la renovación del Concilio Vaticano II. Pero siguen persiguiéndonos viejos demonios que nos retienen en viejas normas, costumbres, ritos, o fórmulas. Cosas viejas que velan lo importante, lo esencial en la vida de los hombres.

Los de siempre, los escribas y fariseos, se escandalizan de los discípulos de Jesús; no siguen las leyes antiguas del ayuno y la oración. Jesús, una vez más, deja clara su postura; recurre a la alegoría del novio. Jesús es el novio, y el novio evoca banquete de bodas, y este banquete es para la fiesta, la amistad, el compartir gozosamente sentimientos felices. Como que es el banquete de la Nueva Alianza. Y Jesús lo adorna con bellas metáforas: si el vino es nuevo, ¿por qué odres viejos? Si el vestido es nuevo, ¿por qué viejos remiendos? Con la llegada de Jesús, todo es nuevo, y no podemos pegarlo con cosas caducas.

La vida contradice a ciertos escándalos y gratuitas afirmaciones. Dicen que los discípulos no oran, y son los que, inquietos, suplican a Jesús: “Enséñanos a orar”. Se proclama que no ayunan y son frívolos, y estuvieron prontos a beber el cáliz del Señor. Es que el Reino de Dios no es para tristes o espíritus angélicos. Los hombres y mujeres de este Reino son de carne y sangre, gozan de las cosas buenas que Dios creó. El Reino está prefigurado en un banquete de bodas donde se sientan los salvados por Jesucristo: Banquete presidido por Jesús; (solo su ausencia, el pecado, daría sentido a la tristeza). No queremos una ascesis porque sí, sino que abrazamos la cruz que brota del amor. Esto no son rebajas del seguimiento de Cristo. ¿Dónde está aquí el aburguesamiento del que hablan algunos?  Os invito a beber el vino nuevo, a la coherencia de hacer, también, nuevas las cosas. Es que somos criaturas nuevas por el Bautismo porque hemos bebido el vino nuevo del Espíritu Santo.