Viernes XXII de Tiempo Ordinario

Hoy es 6 de septiembre, viernes XXII de Tiempo Ordinario.

La lectura de hoy es del evangelio de Lucas (Lc 5, 33-39):

En aquel tiempo, los fariseos y los maestros de la Ley dijeron a Jesús: «Los discípulos de Juan ayunan frecuentemente y recitan oraciones, igual que los de los fariseos, pero los tuyos comen y beben». Jesús les dijo: «¿Podéis acaso hacer ayunar a los invitados a la boda mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán en aquellos días».

Les dijo también una parábola: «Nadie rompe un vestido nuevo para echar un remiendo a uno viejo; de otro modo, desgarraría el nuevo, y al viejo no le iría el remiendo del nuevo. Nadie echa tampoco vino nuevo en pellejos viejos; de otro modo, el vino nuevo reventaría los pellejos, el vino se derramaría, y los pellejos se echarían a perder; sino que el vino nuevo debe echarse en pellejos nuevos. Nadie, después de beber el vino añejo, quiere del nuevo porque dice: ‘El añejo es el bueno’».

Hoy, en nuestra reflexión sobre el Evangelio, vemos la trampa que hacen los fariseos y los maestros de la Ley, cuando tergiversan una cuestión importante: sencillamente, ellos contraponen el ayunar y rezar de los discípulos de Juan y de los fariseos al comer y beber de los discípulos de Jesús.

Jesucristo nos dice que en la vida hay un tiempo para ayunar y rezar, y que hay un tiempo de comer y beber. Eso es: la misma persona que reza y ayuna es la que come y bebe. Lo vemos en la vida cotidiana: contemplamos la alegría sencilla de una familia, quizá de nuestra propia familia. Y vemos que, en otro momento, la tribulación visita aquella familia. Los sujetos son los mismos, pero cada cosa a su tiempo: «¿Podéis acaso hacer ayunar a los invitados a la boda mientras el novio está con ellos? Días vendrán…» (Lc 5,34).

Todo tiene su momento; bajo el cielo hay un tiempo para cada cosa: «Un tiempo de rasgar y un tiempo de coser» (Qo 3,7). Estas palabras dichas por un sabio del Antiguo Testamento, no precisamente de los más optimistas, casi coinciden con la sencilla parábola del vestido remendado. Y seguramente coinciden de alguna manera con nuestra propia experiencia. La equivocación es que en el tiempo de coser, rasguemos; y que durante el tiempo de rasgar, cosamos. Es entonces cuando nada sale bien.

Nosotros sabemos que como Jesucristo, por la pasión y muerte, llegaremos a la gloria de la Resurrección, y todo otro camino no es el camino de Dios. Precisamente, Simón Pedro es amonestado cuando quiere alejar al Señor del único camino: «¡Tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres!» (Mt 16,23). Si podemos gozar de unos momentos de paz y de alegría, aprovechémoslos. Seguramente ya nos vendrán momentos de duro ayuno. La única diferencia es que, afortunadamente, siempre tendremos al novio con nosotros. Y es esto lo que no sabían los fariseos y, quizá por eso, en el Evangelio casi siempre se nos presentan como personas malhumoradas. Admirando la suave ironía del Señor que se trasluce en el Evangelio de hoy, sobre todo, procuremos no ser personas malhumoradas.

Rev. D. Frederic RÀFOLS i Vidal

Liturgia – Viernes XXII de Tiempo Ordinario

VIERNES DE LA XXII SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO, feria

Misa de la feria (verde)

Misal: Cualquier formulario permitido. Prefacio común.

Leccionario: Vol. III-impar

  • Col 1, 15-20. Todo fue creado por él y para él.
  • Sal 99. Entrad en la presencia del Señor con vítores.
  • Lc 5, 33-39. Les arrebatarán al esposo, entonces ayunarán.

Antífona de entrada             Sal 85, 1-3
Inclina tu oído, Señor, escúchame. Salva a tu siervo que confía en ti. Piedad de mí, Señor, que a ti te estoy llamando todo el día.

Monición de entrada y acto penitencial
Hermanos, al comenzar la celebración de los sagrados misterios, y recordar en ellos el amor inmenso de Dios Padre hacia todos nosotros; reconozcamos que con nuestro comportamiento, herimos el Sagrado Corazón de Jesús, y pidamos, por ello, humildemente perdón a Dios por nuestros pecados.

• Tú, que eres manso y humilde de Corazón. Señor, ten piedad.
• Tú, que nos salvas del pecado. Cristo, ten piedad.
• Tú, que nos amas con un amor inmenso. Señor, ten piedad.

Oración colecta
OH, Dios,
que unes los corazones de tus fieles en un mismo deseo,
concede a tu pueblo amar lo que prescribes
y esperar lo que prometes,
para que, en medio de las vicisitudes del mundo,
nuestros ánimos se afirmen allí
donde están los gozos verdaderos.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Elevemos ahora nuestras oraciones a Dios Padre, que nos invita a la mesa de la Eucaristía.

1.- Por la unidad y libertad de la Iglesia católica. Roguemos al Señor.

2.- Por las vocaciones sacerdotales y religiosas. Roguemos al Señor.

3.- Por la paz y el progreso de las naciones. Roguemos al Señor.

4.- Por la liberación de toda violencia, división y peligro. Roguemos al Señor.

5.- Por todos los cristianos y por sus comunidades. Roguemos al Señor.

Oh Dios, que nos invitas a acoger tu palabra con un corazón siempre nuevo, atiende en tu infinita bondad y misericordia las oraciones que depositamos con humildad y confianza ante tu altar. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
SEÑOR, que adquiriste para ti un pueblo de adopción
con el sacrificio de una vez para siempre,
concédenos propicio
los dones de la unidad y de la paz en tu Iglesia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión          Cf. Sal 103, 13. 14-15
La tierra se sacia de tu acción fecunda, Señor, para sacar pan de los campos y vino que alegre el corazón del hombre.

Oración después de la comunión
TE pedimos, Señor,
que realices plenamente en nosotros
el auxilio de tu misericordia,
y haz que seamos tales y actuemos de tal modo
que en todo podamos agradarte.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santoral 6 de septiembre

El santoral cristiano demuestra su fidelidad a Dios recordando más que a nadie a la Virgen María. Los muchos títulos que le dio el pueblo cristiano son evidentes pruebas de amor. Hoy la celebramos con el de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de Extremadura. Guadalupe es nombre árabe que significa «río escondido». Es también nombre de sierra, de pueblo y de monasterio, al que dieron celebridad los monjes jerónimos y un sinnúmero de hijos de Extremadura, ansiosos por descubrir nuevas tierras en las que depositaron la semilla del evangelio. El más célebre peregrino del santuario de la Virgen de Guadalupe fue, sin duda, Juan Pablo II, que lo visitó el 4 de noviembre de 1982. Refiriéndose al santuario de la Virgen de Guadalupe en México y a los emigrantes de Extremadura le aplicó las palabras de Dios a Abrahán: «Sal de tu tierra…». Le pedimos una bendición especial en este día para su tierra extremeña, para España y para América. Los mexicanos celebran esta fiesta el día 12 de diciembre.

Recordemos también al profeta Zacarías. Su nombre significa «El Señor recuerda». Pues bien, Zacarías dedicó su vida, haciendo honor a su nombre, a recordar a Dios. Es un profeta menor, pero lleno de ardor por su pueblo, preocupado por la fe los  hebreos después del exilio de Babilonia y por la reconstrucción del templo. Llevó a cabo bien su tarea levantando el ánimo al pueblo creyente de Israel.

Nos encomendamos también a los santos Bega, Cagnoaldo, Donaciano, Presidio, Mansueto, Germán, Fúsculo, Fausto, Bibón, Dionisio, Ciro, Iodoto, Macario, Magno, Onesíforo, que prestó gran ayuda a san Pablo en Éfeso y en Roma, Pisura, Urbano, Teodoro, Menedomo, santos venerados en diversas partes del mundo, especialmente en la tierra de su nacimiento.

Son beatos Bertrán de Garrigues, discípulo de santo Domingo de Guzmán, Liberato de Loro, natural del Piceno, franciscano y admirable por la austeridad de vida y Buenaventura de Forlí, servita. A todos ellos les pedimos que nos recuerden delante de Dios.

Álvaro Maestro Jesús

Laudes – Viernes XXII de Tiempo Ordinario

LAUDES

VIERNES XXII TIEMPO ORDINARIO

INVOCACIÓN INICIAL

V/.Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. El Señor es bueno, bendecid su nombre

SALMO 94: INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Entrad, postrémonos por tierra,
bendición al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me asqueó, y dije:
«Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso».»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

<

p style=»text-align:justify;»>Por el dolor creyente que brota del pecado;
por haberte querido de todo corazón;

por haberte, Dios mío, tantas veces negado,
tantas veces pedido, de rodillas, perdón.

Por haberte perdido; por haberte encontrado.
Porque es como un desierto nevado mi oración;
porque es como la hiedra sobre un árbol cortado
el recuerdo que brota cargado de ilusión.

<

p style=»text-align:justify;»>Porque es como la hiedra, déjame que te abrace,
primero amargamente, lleno de flor después,

y que a mi viejo tronco poco a poco me enlace,

<

p style=»text-align:justify;»>y que mi vieja sombra se derrame a tus pies.
¡Porque es como la rama donde la savia nace,

mi corazón, Dios mío, sueña que tú lo ves! Amén.

SALMO 50: MISERICORDIA, DIOS MÍO

Ant. Un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias, Señor.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti sólo pequé,
cometí la maldad que aborreces.

En la sentencia tendrás razón,
en el juicio resultarás inocente.
Mira, en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.

Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.

Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.

¡Líbrame de la sangre, oh Dios,
Dios, Salvador mío!,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias.

Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias, Señor.

CÁNTICO de HABACUC: JUSTICIA DE DIOS

Ant. En tu juicio, Señor, acuérdate de la misericordia.

<

p style=»text-align:justify;»>Señor, he oído tu fama,

me ha impresionado tu obra.

En medio de los años, realízala;

en medio de los años, manifiéstala;

en el terremoto, acuérdate de la misericordia.

<

p style=»text-align:justify;»>El Señor viene de Temán;

el Santo, del monte Farán:

su resplandor eclipsa el cielo,

la tierra se llena de su alabanza;

su brillo es como el día,

su mano destella velando su poder.

<

p style=»text-align:justify;»>Sales a salvar a tu pueblo,

a salvar a tu ungido;

pisas el mar con tus caballos,
revolviendo las aguas del océano.

<

p style=»text-align:justify;»>Lo escuché y temblaron mis entrañas,

al oírlo se estremecieron mis labios;
me entró un escalofrío por los huesos,
vacilaban mis piernas al andar;
gimo ante el día de angustia

que sobreviene al pueblo que nos oprime.

<

p style=»text-align:justify;»>Aunque la higuera no echa yemas

y las viñas no tienen fruto,

aunque el olivo olvida su aceituna

y los campos no dan cosechas,
aunque se acaban las ovejas del redil
y no quedan vacas en el establo,
yo exultaré con el Señor,

me gloriaré en Dios, mi salvador.

<

p style=»text-align:justify;»>El Señor soberano es mi fuerza,

él me da piernas de gacela

y me hace caminar por las alturas.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. En tu juicio, Señor, acuérdate de la misericordia.

SALMO 147: ACCIÓN DE GRACIAS POR LA RESTAURACIÓN DE JERUSALÉN

Ant. Glorifica al Señor, Jerusalén. +

<

p style=»text-align:justify;»>Glorifica al Señor, Jerusalén;

+ alaba a tu Dios, Sión:

que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;

ha puesto paz en tus fronteras,

te sacia con flor de harina.

<

p style=»text-align:justify;»>Él envía su mensaje a la tierra,

y su palabra corre veloz;

manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza;

<

p style=»text-align:justify;»>hace caer el hielo como migajas

y con el frío congela las aguas;
envía una orden, y se derriten;
sopla su aliento, y corren.

<

p style=»text-align:justify;»>Anuncia su palabra a Jacob,

sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,

ni les dio a conocer sus mandatos.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Glorifica al Señor, Jerusalén.

LECTURA: Ef 2, 13-16

Ahora estáis en Cristo Jesús. Ahora, por la sangre de Cristo, estáis cerca los que antes estabais lejos. Él es nuestra paz. Él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa, derribando con su carne el muro que los separaba: el odio. Él ha abolido la ley con sus mandamientos y reglas, haciendo las paces, para crear con los dos, en él, un solo hombre nuevo. Reconcilió con Dios a los dos pueblos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte, en él, al odio.

RESPONSORIO BREVE

R/ Invoco al Dios Altísimo, al Dios que hace tanto por mí.
V/ Invoco al Dios Altísimo, al Dios que hace tanto por mí.

R/ Desde el cielo me enviará la salvación.
V/ Al Dios que hace tanto por mí.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Invoco al Dios Altísimo, al Dios que hace tanto por mí.

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el Sol que nace de lo alto.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el Sol que nace de lo alto.

PRECES

Adoremos a Cristo que, en virtud del Espíritu eterno, se ofreció a Dios como sacrificio sin mancha, para purificar nuestra conciencia de las obras muertas, y digámosle con fe:

Nuestra paz, Señor, es cumplir tu voluntad.

<

p style=»text-align:justify;»>Tú que nos has dado la luz del nuevo día,

—concédenos también caminar por sendas de vida nueva.

<

p style=»text-align:justify;»>Tú que todo lo has creado con tu poder, y con tu providencia lo conservas todo,

—ayúdanos a descubrirte presente en todas tus criaturas.

<

p style=»text-align:justify;»>Tú que has sellado en tu sangre un pacto nuevo y eterno,

—haz que, obedeciendo siempre tus mandatos, permanezcamos fieles a esta alianza.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

<

p style=»text-align:justify;»>Tú que, colgado en la cruz, quisiste que de tu costado manara agua con la sangre,

—purifica con esta agua nuestros pecados y alegra con este manantial a la ciudad de Dios.

Ya que Dios nos ha adoptado como hijos, oremos al Padre como nos enseñó el Señor:
Padre nuestro…

ORACION

Señor, Dios todopoderoso, te pedimos nos concedas que, del mismo modo que hemos cantado tus alabanzas en esta celebración matutina, así las podamos cantar también plenamente, con la asamblea de tus santos, por toda la eternidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/.El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.