Vísperas – Martes XXIV Tiempo Ordinario

VÍSPERAS

MARTES XXIV TIEMPO ORDINARIO

INVOCACIÓN INICIAL

V/.Dios mío, ven en mi auxilio
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Atardece, anochece, el alma cesa
de agitarse en el mundo
como una mariposa sacudida.

La sombra fugitiva ya se esconde.
Un temblor vagabundo
en la penumbra deja su fatiga.

Y rezamos, muy juntos,
hacia dentro de un gozo sostenido,
Señor, por tu profundo
ser insomne que existe y nos cimienta.

Señor, gracias, que es tuyo
el universo aún; y cada hombre
hijo es, aunque errabundo,
al final de la tarde, fatigado,
se marche hacia lo oscuro
de sí mismo; Señor, te damos gracias
por este ocaso último.

Por este rezo súbito. Amén.

SALMO 136: JUNTO A LOS CANALES DE BABILONIA

Ant. Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha.

Junto a los canales de Babilonia
nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión;
en los cauces de sus orillas
colgábamos nuestras cítaras.

Allí los que nos deportaron
nos invitaban a cantar;
nuestros opresores, a divertirnos:
«Cantadnos un cantar de Sión.»

¡Cómo cantar un cántico del Señor
en tierra extranjera!
Si me olvido de ti, Jerusalén,
que se me paralice la mano derecha;

que se me pegue la lengua al paladar
si no me acuerdo de ti,
si no pongo a Jerusalén
en la cumbre de mis alegrías.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha.

SALMO 137: ACCIÓN DE GRACIAS

Ant. Te doy gracias, Señor, delante de los ángeles.

Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario,
daré gracias a tu nombre:

por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera a tu fama;
cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma.

Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra,
al escuchar el oráculo de tu boca;
canten los caminos del Señor,
porque la gloria del Señor es grande.

El Señor es sublime, se fija en el humilde,
y de lejos conoce al soberbio.

Cuando camino entre peligros,
me conservas la vida;
extiendes tu brazo contra la ira de mi enemigo,
y tu derecha me salva.

El Señor completará sus favores conmigo:
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Te doy gracias, Señor, delante de los ángeles.

CÁNTICO del APOCALIPSIS: HIMNO DE LOS REDIMIDOS

Ant. Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

Eres digno, Señor, Dios nuestro,
de recibir la gloria, el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y con tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes,
y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría,
la fuerza, el honor, la gloria, y la alabanza.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

LECTURA: Col 3, 16

La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; corregíos mutuamente. Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados.

RESPONSORIO BREVE

R/ Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.
V/ Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.

R/ De alegría perpetua a tu derecha
V/ En tu presencia, Señor.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Haz con nosotros, Señor, obras grandes, porque eres poderoso, y tu nombre es santo.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Haz con nosotros, Señor, obras grandes, porque eres poderoso, y tu nombre es santo.

PRECES

Invoquemos a Cristo, que da fuerza y poder a su pueblo, diciendo:

Señor, escúchanos.

Cristo, fortaleza nuestra, que nos has llamado a la luz de tu verdad,
— concede a todos tus fieles fidelidad y constancia.

Haz, Señor, que los que gobiernan el mundo lo hagan conforme a tu querer,
— y que sus decisiones vayan encaminadas a la consecución de la paz.

Tú que, con cinco panes, saciaste a la multitud,
— enséñanos a socorrer con nuestros bienes a los hambrientos.

Que los que tienen en su mano los destinos de los pueblos no cuiden sólo del bienestar de su nación,
— sino que piensen también en los otros pueblos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Cuando vengas aquel día, para que en tu santos se manifieste tu gloria,
— da a nuestros hermanos difuntos la resurrección y la vida feliz.

Todos juntos, en familia, repitamos las palabras que nos enseñó Jesús y oremos al Padre, diciendo:
Padre nuestro…

ORACION

Puestos en oración ante ti, Señor, imploramos tu clemencia y te pedimos que los sentimientos de nuestro corazón concuerden siempre con las palabras de nuestra boca. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/.El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – 17 de septiembre

1) Oración inicial

¡Oh Dios!, creador y dueño de todas las cosas, míranos; y, para que sintamos el efecto de tu amor, concédenos servirte de todo corazón. Por nuestro Señor. 

2) Lectura

Del Evangelio según Lucas 7,11-17

A continuación se fue a una ciudad llamada Naín. Iban con él sus discípulos y una gran muchedumbre. Cuando se acercaba a la puerta de la ciudad sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; la acompañaba mucha gente de la ciudad. Al verla, el Señor tuvo compasión de ella y le dijo: «No llores.» Y, acercándose, tocó el féretro. Los que lo llevaban se pararon, y él dijo: «Joven, a ti te digo: Levántate.» El muerto se incorporó y se puso a hablar, y él se lo dio a su madre. El temor se apoderó de todos y glorificaban a Dios, diciendo: «Un gran profeta ha surgido entre nosotros», y «Dios ha visitado a su pueblo». Y lo que se decía de él se propagó por toda Judea y por toda la región circunvecina. 

3) Reflexión

• El evangelio de hoy narra el episodio de la resurrección del hijo de la viuda de Naím. Es esclarecedor el contexto literario de este episodio en el capítulo VII del Evangelio de Lucas. El evangelista quiere mostrar cómo Jesús va abriendo camino, revelando la novedad de Dios que avanza por medio del anuncio de la Buena Nueva. Se van dando la transformación y la apertura: Jesús acoge la petición de un extranjero no judío (Lc 7,1-10) y resucita al hijo de una viuda (Lc 7,11-17). La manera como Jesús revela el Reino sorprende a los hermanos que no estaban acostumbrados a tan gran apertura. Hasta Juan el Bautista se quedó como perdido y mandó preguntar: “¿Eres tú el señor o debemos esperar a otro?” (Lc 7,18-30). Jesús llegó a denunciar la incoherencia de sus anfitriones: «¡Sois como niños que no saben lo que quieren!» (Lc 7,31-35). Y al final, la apertura de Jesús para con las mujeres (Lc 7,36-50).
• Lucas 7,11-12: El encuentro de las dos procesiones. “A continuación se fue a una ciudad llamada Naín. Iban con él sus discípulos y una gran muchedumbre. Cuando se acercaba a la puerta de la ciudad sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; la acompañaba mucha gente de la ciudad.”. Lucas es como un pintor. Con pocas palabras consigue pintar el cuadro tan bonito del encuentro de las dos procesiones: la procesión de la muerte que sale de la ciudad y acompaña a la viuda que lleva a su único hijo hacia el cementerio; la procesión de la vida que entra en la ciudad y acompaña a Jesús. Las dos se encuentran en la pequeña ciudad, junto a la puerta de la ciudad de Naín.
• Lucas 7,13: La compasión entra en acción. “Al verla el Señor tuvo compasión de ella y le dijo: ¡No llores! Es la compasión que lleva a Jesús a hablar y a actuar. Compasión significa literalmente: “sufrir con”, asumir el dolor de la otra persona, identificarse con ella, sentir con ella el dolor. Es la compasión que acciona en Jesús el poder, el poder de la vida sobre la muerte, poder creador.
• Lucas 7,14-15: «¡Joven, a ti te digo, levántate!» Jesús se aproxima, toca el féretro y dice: «¡Joven, a ti te digo, levántate!» El muerto se incorporó y se puso a hablar. Y Jesús se lo dio a su madre”.
A veces en momentos de gran sufrimiento provocado por el fallecimiento de una persona querida, las personas dicen: “En aquel tiempo, cuando Jesús andaba por la tierra había esperanza de no perder a una persona querida, pues Jesús podría resucitarla”. Ellas miraban el episodio de la resurrección del hijo de la viuda de Naín como un evento del pasado que apenas suscita añoranza y una cierta envidia. La intención del evangelio, sin embargo, no es suscitar añoranza ni envidia, sino ayudar a experimentar mejor la presencia viva en media de nosotros. El está hoy con nosotros, y ante los problemas y el sufrimiento que nos azotan, nos dice: “¡Te lo ordeno: levántate!”
• Lucas 7,16-17: La repercusión. “Todos se quedaron con mucho miedo y glorificaban a Dios diciendo: «Un gran profeta ha surgido entre nosotros, y Dios vino a visitar a su pueblo» Y lo que se decía de él se propagó por toda Judea y por toda la región circunvecina” Es el profeta que fue anunciado por Moisés (Deut 18,15). El Dios que nos vino a visitar es el “Padre de los huérfanos y de las viudas” (Sal 68,6; Cf. Judit 9,11). 

4) Para la reflexión personal

• Fue la compasión lo que llevó a Jesús a resucitar el hijo de la viuda. El sufrimiento de los demás ¿Produce en nosotros la misma compasión? ¿Qué hago para ayudar al otro a vencer el dolor y crear vida nueva?
• Dios visitó a su pueblo. ¿Percibo las muchas visitas de Dios en mi vida y en la vida de la gente? 

5) Oración final

Servid a Yahvé con alegría,
llegaos a él con júbilo!
Sabed que Yahvé es Dios,
él nos ha hecho y suyos somos,
su pueblo y el rebaño de sus pastos. (Sal 100,2-3)

La Vida de Jesús – Fco. Fernández-Carvajal

5.- EL NOMBRE DE LA VIRGEN

Lc 1, 27

El nombre de María, en hebreo Miryan, era bastante frecuente en tiempos de Jesús, mientras que en el Antiguo Testamento solo es llamada así la hermana de Moisés. Su significado no es seguro, pese a los estudios y a las muchas interpretaciones (unas 75) que se han propuesto[1]. Unas se refieren a la etimología y otras al sentido popular y piadoso de los cristianos.

En tiempo de los asmoneos se pronunciaba Mariam y se relacionaba con la palabra aramea marya(señor). En este caso el nombre de la Virgen significaría «señora», «princesa». Desde San Jerónimo -quien afirma que proviene del sirio-[2]hasta nuestros días se repite este nombre —Señora— como la etimología más probable de María 27.

En la Edad Media adquirió mucho relieve el significado de Estrella del Mar, por la autoridad de san Jerónimo[3].

Sea cual sea el significado original de María, Ella llenó este nombre de un contenido nuevo y único.


[1]Cfr. J. LEAL, Y el nombre de la Virgen, María, en Lumen 2 (1953), pp. 24-37.

[2]María, sermone syro, Domina nuncupantur(SAN JERÓNIMO), Liber de nominibus hebraicis, ML 23, 886). También, SAN EPIFANIO (Hom. II in Sabbato Magno, MG 43, 448, ss.) y otros.

[3]San Jerónimo la menciona dos veces (cfr. De nominibus hebraicis,ML 23, 833 y ML 23, 886).

Comentario del 17 de septiembre

Jesús, acompañado de sus discípulos y de mucha gente, iba camino de una ciudad llamada Naín. Ya cerca de la ciudad se encontraron con un cortejo fúnebre. El muerto era el hijo único de una viuda. Un gentío considerable de la ciudad la acompañaba en esos momentos de dolor. Al verla, Jesús sintió lástima de ella y le dijo: No llores. Quería consolar a esa pobre viuda que había perdido lo que más apreciaba en este mundo, a su único hijo.

Pero en el plan del Maestro no estaba sólo consolarla con palabras amables, sino devolverle la alegría, entregándole a su hijo de nuevo con vida. Con este propósito se acercó al ataúd y, dirigiéndose al difunto, dijo: ¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate! Bastó esta simple alocución para despertar al muerto de su letargo. Éste se incorporó y empezó a hablar. Jesús se lo entregó a su madre. Mejor regalo no le podía hacer. Todos, sobrecogidos, daban gloria a Dios diciendo: Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.

Acciones como éstas no podían no provocar asombro y sobrecogimiento, pues interrumpían el curso ordinario de los acontecimientos con una fuerza extraordinaria. Pasar del asombro a la glorificación del Señor de la naturaleza era relativamente sencillo. Bastaba tener una cierta sensibilidad religiosa para reconocer en la prodigiosa intervención de Jesús la mano de Dios. Dios se había hecho presente con su poder y bondad en ese hombre que hacía tales obras. Reconocían la presencia entre ellos de un gran profeta, que merecía todo su aprecio, un profeta que había surgido de sus propias filas y que tenía sus raíces en el suelo vital de la casa de David, pero en el cual Dios visitaba a su pueblo.

En Jesús y en sus portentosas acciones, Dios visitaba a su pueblo esparciendo sobre él el torrente de sus bendiciones. Era el Dios de la vida que, en sus frecuentes visitas, derramaba vida sobre esta humanidad asaeteada por la muerte. No se preguntan por el origen de esta muerte, siempre al acecho. Se limitan a constatar su cotidianeidad y su avance imparable, pues no se detiene ante las vidas pujantes, repletas de vigor y juventud; pero, al mismo tiempo, se dejan remover por el impacto de hechos como el que acaban de presenciar, en el que una fuerza extraordinaria irrumpe de repente en la mazmorra misma de la muerte para arrebatarle su presa. Es el poder manifiesto de la vida, que no es otro que el poder del Creador, Señor de la vida y de la muerte.

Tal es el poder que resplandece como un destello en las obras de Jesús. La percepción de este poder benéfico no puede sino llevar a la glorificación del que está en su posesión y al reconocimiento del que lo ejerce en su nombre. ¡Ojalá que el Señor nos permita percibir este poder en su creación y en la intermediación de sus profetas de modo que crezca nuestra fe en Él y en sus promesas!

JOSÉ RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ-CID
Dr. en Teología Patrística

Christus Vivit – Francisco I

¡Él vive!

124. Pero hay una tercera verdad, que es inseparable de la anterior: ¡Él vive! Hay que volver a recordarlo con frecuencia, porque corremos el riesgo de tomar a Jesucristo sólo como un buen ejemplo del pasado, como un recuerdo, como alguien que nos salvó hace dos mil años. Eso no nos serviría de nada, nos dejaría iguales, eso no nos liberaría. El que nos llena con su gracia, el que nos libera, el que nos transforma, el que nos sana y nos consuela es alguien que vive. Es Cristo resucitado, lleno de vitalidad sobrenatural, vestido de infinita luz. Por eso decía san Pablo: «Si Cristo no resucitó vana es la fe de ustedes» (1 Co 15,17).

Recursos – Domingo XXV de Tiempo Ordinario

PRESENTACIÓN DE LA HOJA PARROQUIAL

(Sería bueno que fuera alguien que trabaja en la elaboración de la misma o en otros medios de comunicación existentes en la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Hoy, Señor, tras escuchar el domingo pasado la llamada del Consejo Pastoral, te ofrecemos el PROGRAMA de esta comunidad, de sus actividades, con sus horarios y personas responsables de cada campo de acción. Con ello te presentamos el esfuerzo de cada persona por construir JUNTOS y JUNTAS el edificio de tu comunidad; también, nuestro compromiso por responder a los desafíos que nos vienen del entorno. Ayúdanos, Señor, en esta bonita pero inmensa tarea que tenemos delante. Gracias porque Tú vas a estar con nosotros y nosotras.

PRESENTACIÓN DE UNA CAJA DE HERRAMIENTAS

(Es bueno que lo presente una persona que se empeña en el mantenimiento dentro de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Hoy, Señor, en mi nombre y de las personas que nos encargamos del mantenimiento dentro de la comunidad, te presentamos nuestro callado trabajo en bien de todos y de todas. Te pedimos que lo acojas porque es nuestra manera de colaborar en la causa de tu Reino. Acoge nuestro estar en un segundo plano, pero Tú sabes bien que no nos importa, porque estamos convencidos y convencidas de que también nuestro trabajo tiene su importancia para que todo funcione bien. Gracias, Señor, por contar con nosotros y nosotras para construir tu familia y tu Reino.

PRESENTACIÓN DE UN AMBIENTADOR

(Puede hacer la ofrenda una persona adulta de la comunidad que esté involucrada en alguna tarea reconocida)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo este AMBIENTADOR que tanto utilizan nuestras madres en casa para dar un buen “toque” a cada rincón de ese espacio tan significativo como es nuestra casa. Hoy te presentamos en nombre de todos y de todas los y las Agentes de pastoral de nuestra comunidad y de cuantos y cuantas nos reunimos en las celebraciones. Queremos ofrecerte el compromiso de hacer realidad, con nuestra acogida y con nuestras actitudes, ese buen ambiente, donde las personas se sientan bien y a gusto. Acoge, Señor, nuestro deseo y danos tu Espíritu para que lo hagamos realidad.

PRESENTACIÓN DE UN TRANSISTOR

(Lo puede hacer cualquier miembro de la comunidad. Tras entregárselo al Presidente, dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo este transistor, que me sirve para ponerme en contacto con uno de los medios de comunicación más populares y que utiliza el oído, como el sentido fundamental de la persona. Con él quiero expresar que todos nosotros y todas nosotras somos oyentes de tu Palabra, que queremos vivir a tu escucha en todo momento y con nuestra sensibilidad bien dispuesta, y así construir nuestra vida en la Roca firme y segura que es Jesús, tu Hijo amado.

PRESENTACIÓN DE UN BASTÓN

(La ofrenda la puede hacer cualquier persona adulta de la comunidad. El bastón, de ser posible, debiera ser el especial de una persona ciega)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Mira, Señor, yo te ofrezco este bastón, porque quiero ser, así como todos/todas y cada uno/una de los miembros de la comunidad, un lazarillo para los otros y para las otras. Ábreme los ojos, Señor, para que no sea un ciego que guía a otros ciegos. Lléname de tu luz, para que pueda ser reflejo de ella en medio de un mundo que se mueve en la oscuridad y anda a tientas.

Oración de los fieles – Domingo XXV de Tiempo Ordinario

Dios Padre Nuestro, a ti te presentamos nuestras plegarias para que tengas a bien aceptarlas. Este pueblo tuyo reunido en la Eucaristía dominical te las presenta con amor, caridad y fe. Y todos respondemos

ESCUCHANOS PADRE

1.- Por el Papa Francisco, por el obispo de nuestra diócesis, por todos los obispos de la tierra, y por los sacerdotes y diáconos, para que sirvan con amor y eficacia al pueblo a ellos encomendado

OREMOS

2.- Por los gobernantes de nuestra nación y de todos los países del mundo, para que su acción de responsabilidad coincida con el mensaje de Cristo,

OREMOS

3.- Por los pobres, los perseguidos, los inmigrantes y todos aquellos que sufren en su cuerpo y alma el efecto de la injusticia humana

OREMOS

4.- Por los estudiantes universitarios que comienza un nuevo curso, para que aprendan a que sirviendo es como se crece

OREMOS

5.- Por todos nosotros, pueblo tuyo, Padre Nuestro, presentes en esta Eucaristía, para que tú amor y ternura nos ayude a seguir en el camino que, junto a Jesús, nos hemos trazado

OREMOS

Sabemos Dios Padre que nos escuchas, porque tu Hijo Unigénito, nuestro Señor Jesús, nos dijo que al pedir se nos dará

Por el mismo Jesucristo

Amen


Siguiendo la indicación de Pablo hacemos oración por todos los hombres del mundo, sabiendo que esto es grato a tus ojos, repetimos:

R. A TI SEÑOR, ELEVAMOS NUESTRA ORACIÓN.

1. Por la Iglesia, y por todos los que formamos parte de ella para que sea la oración de unos por otros la fuerza que nos lleve hacia adelante.

OREMOS.

2. Por los que dirigen las naciones para que administren con rectitud los bienes atendiendo a los más desfavorecidos.

OREMOS

3. Por los que sufren en sus trabajos, en sus familias, en su entorno algún desajuste para que el Señor haga rectificar esas malas actuaciones.

OREMOS

4. Por los que sufren enfermedad y por todos aquellos que los atienden para que esos momentos sean fructíferos en el futuro.

OREMOS

5. Por los padres de familia, por los educadores, y todos aquellos de los que depende la educación de los niños y los jóvenes para que sean fieles a la doctrina de Cristo y no se aparten del camino por el trazado.

OREMOS

6. Por los que nos hallamos aquí reunidos para que seamos acogidos por Cristo en su mesa celestial

OREMOS

Alzamos las manos a Ti Padre Omnipotente, presentando las necesidades del mundo. Danos a todos aquello que necesitamos para llevar una vida acorde a tus designios.

Por Jesucristo Nuestro Señor,

Amén

Comentario al evangelio – 17 de septiembre

En la primera lectura de hoy San Pablo hace una afirmación inicial interesante: «aspirar al cargo de obispo es aspirar a una excelente función». Es algo bueno pues lejos de ser un honor se trata de una vocación de servicio y de entrega a la vida y misión de la Iglesia. Resuenan en nosotros el título de un libro del Papa Francisco cuando era aún arzobispo de Buenos AIres: «El verdadero poder es el servicio», algo que sabemos y que nos cuesta mucho comprender y vivir. A continuación Pablo desgrana la cualidades que deben tener los obispos y los diáconos. Tanto el obispo como el diácono, ministerios de relevancia en el seno de la comunidad cristiana, tienen que ser persona de altura moral, personas coherentes con el que predican. Esa coherencia de vida es lo que da autoridad a su palabra, lo que hace que sean verdaderos guías de la comunidad. Cuando entendemos nuestra vida como servicio, no es más sencillo entender y sentir el dolor ajeno como propio y hacenos solidarios con él. Es lo que hace Jesús en el relato de evangelio de hoy.

El relato del evangelio de Lucas nos presenta a Jesús como «dador de vida». A Jesús le «da lástima» el dolor de una viuda que ha perdido a su hijo único. Una pobre mujer que lo ha perdido todo en la vida, su marido, incluso su único hijo. Jesús se hace sensible a su dolor y lo que era una comitiva de muerte se convierte repentinamente en una fiesta de vida. Todos se admiran del poder de Jesús y lo proclaman profeta, y confiesan «Dios ha visitado a su pueblo».

Hay una cosa que me sorprende en este relato y es que es Jesús quien se adelanta a hacer el milagro. En otras narraciones de milagros normalmente hay un petición, un ruego de por medio. Jesús se muestra especialmente sensible ante el dolor de esta mujer. Es como si en esa viuda estuviera viendo premonitoriamente el dolor de su propia Madre, María. Devolver la vida al muchacho es … anticipar su propio y definitivo triunfo. Y el nuestro.