Vísperas – San Andrés Kim Taegon y compañeros

VÍSPERAS

SAN ANDRÉS KIM TAEGON, presbítero y SAN PABLO CHONG HASANG y compañeros mártires

 

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Dios mío, ven en mi auxilio
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

 

HIMNO

Pléyade santa y noble de mártires insignes,
testigos inmortales del Cristo victimado;
dichosos, pues sufristeis la cruz de vuestro Amado
Señor, que a su dolor vuestro dolor ha unido.

Bebisteis por su amor el cáliz de la sangre,
dichosos cirineos, camino del Calvario,
seguisteis, no dejasteis a Jesús solitario,
llevasteis vuestra cruz junto a su cruz unida.

Rebosa ya el rosal de rosas escarlatas,
y la luz del sol tiñe de rojo el alto cielo,
la muerte estupefacta contempla vuestro vuelo,
enjambre de profetas y justos perseguidores.

Vuestro valor intrépido deshaga cobardías
de cuantos en la vida persigue la injusticia;
siguiendo vuestras huellas, hagamos la milicia,
sirviendo con amor la paz de Jesucristo. Amén.

 

SALMO 144A: HIMNO A LA GRANDEZA DE DIOS

Ant. Día tras día bendeciré, Señor, y narraré tus maravillas.

Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.

Días tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.

Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza;
una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta tus hazañas.

Alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas;
encarecen ellos tus temibles proezas,
y yo narro tus grandes acciones;
difunden la memoria de tu inmensa bondad,
y aclaman tus victorias.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas;

explicando tus hazañas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Día tras día bendeciré, Señor, y narraré tus maravillas.

 

SALMO 144B: HIMNO A LA GRANDEZA DE DIOS

Ant. Los ojos de todos te están aguardando, Señor; tú estás cerca de los que te invocan.

El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan.

Los ojos de todos te están aguardando,
tú les das la comida a su tiempo;
abres tú la mano,
y sacias de favores a todo viviente.

El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente.

Satisface los deseos de sus fieles,
escucha sus gritos, y los salva.
El Señor guarda a los que lo aman,
pero destruye a los malvados.

Pronuncie mi boca la alabanza del Señor,
todo viviente bendiga su santo nombre
por siempre jamás.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Los ojos de todos te están aguardando, Señor; tú estás cerca de los que te invocan.

 

CÁNTICO del APOCALIPSIS: HIMNO DE ADORACIÓN

Ant. Justos y verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos!

Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Justos y verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos!

 

LECTURA: 1Jn 2, 3-6

En esto sabemos que conocemos a Cristo: en que guardamos sus mandamientos. Quien dice: «Yo lo conozco», y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él. Pero quien guarda su palabra, ciertamente el amor de Dios ha llegado en él a su plenitud. En esto conocemos que estamos en él. Quien dice que permanece en él debe vivir como vivió él.

 

RESPONSORIO BREVE

R/ Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos.
V/ Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos.

R/ A la sombra de tus alas escóndenos.
V/ Como a las niñas de tus ojos.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos.

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Haz, Señor, proezas con tu brazo: dispersa a los soberbios y enaltece a los humildes.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Haz, Señor, proezas con tu brazo: dispersa a los soberbios y enaltece a los humildes.

 

PRECES

Aclamemos, alegres, al Padre, cuya bondad para con su pueblo es más grande que los cielos, y digámosle:

Alégrense todos los que esperan en ti, Señor.

Acuérdate, Señor, que enviaste tu Hijo al mundo, no para condenarlo, sino para salvarlo;
—haz que su muerte gloriosa nos traiga la salvación.

Tú que hiciste a tus sacerdotes ministros de Cristo y dispensadores de tus misterios,
—concédeles un corazón leal, ciencia y caridad.

Haz que los que has llamado a la castidad perfecta por el reino de los cielos
—sigan con fidelidad a tu Hijo.

Tú que, en el principio, creaste hombre y mujer,
—guarda a todas las familias unidas en el verdadero amor.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que enviaste a Jesucristo al mundo para salvar a los pecadores,
—concede a todos los difuntos el perdón de sus faltas.

 

Con el gozo que nos da el saber que somos hijos de Dios, digamos con plena confianza:
Padre nuestro…

 

ORACION

Oh Dios, creador y salvador de todos los hombres, que en Corea, de modo admirable, llamaste a la fe católica a un pueblo de adopción y lo acrecentaste por la gloriosa profesión de fe de los santos mártires Andrés, Pablo y sus compañeros, concédenos, por su ejemplo e intercesión, perseverar también nosotros hasta la muerte en el cumplimiento de tus mandatos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

 

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – 20 de septiembre

1) Oración inicial

¡Oh Dios!, creador y dueño de todas las cosas, míranos; y, para que sintamos el efecto de tu amor, concédenos servirte de todo corazón. Por nuestro Señor. 

2) Lectura

Del Evangelio según Lucas 8,1-3
Recorrió a continuación ciudades y pueblos, proclamando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios; le acompañaban los Doce, y algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes, Susana y otras muchas que les servían con sus bienes. 

3) Reflexión

• El evangelio de hoy continúa el episodio de ayer, que hablaba de la actitud sorprendente de Jesús para con las mujeres, cuando defendió a una mujer, conocida en la ciudad como pecadora, contra las críticas de un fariseo. Ahora, en el comienzo del capítulo VIII, Lucas describe como Jesús iba por los poblados y por las ciudades de Galilea, y la novedad es que iba acompañado no sólo por los discípulos, sino que también por las discípulas.
• Lucas 8,1: Los doce que siguen a Jesús. En una única frase Lucas describe la situación: Jesús anda por todas partes, por los poblados y ciudades de Galilea, anunciando la Buena Nueva de Dios y los doce están con él. La expresión “seguir a Jesús” (cf. Mc 1,18; 15,41) indica la condición del discípulo que sigue al Maestro, veinte y cuatro horas por día, procurando imitar su ejemplo y participar de su destino.
• Lucas 8,2-3: Las mujeres siguen a Jesús. Lo sorprendente es que, al lado de los hombres, hay también mujeres “junto a Jesús”. Lucas coloca a los discípulos y a las discípulas en pie de igualdad, pues ambos siguen a Jesús. Lucas también conservó los nombres de algunas de estas discípulas: María Magdalena, nacida en la ciudad de Mágdala. Había sido curada de siete demonios. Juana, mujer de Cuza, procurador de Herodes Antipas, que era gobernador de Galilea. Susana y varias otras. De ellas se afirma que “sirven a Jesús con sus bienes”. Jesús permitía que un grupo de mujeres le “siguiera” (Lc 8,2-3; 23,49; Mc 15,41). El evangelio de Marcos, hablando de las mujeres en el momento de la muerte de Jesús, informa: “Unas mujeres miraban de lejos. Entre ellas, María Magdalena, María, madre de Santiago, el menor, y de José, y Salomé. Ellas habían seguido y servido a Jesús, desde cuando él estaba en Galilea. Junto con ellas había otras más, que habían subido con Jesús a Jerusalén” (Mc 15,40-41). Marcos define su actitud con tres palabras: seguir, servir, subir hasta Jerusalén. Los primeros cristianos no llegaron a elaborar una lista de estas discípulas que seguían a Jesús como hicieron los doce discípulos. Pero en las páginas del evangelio de Lucas aparecen los nombres de siete discípulas: Maria Magdalena, Juana, mujer de Cuza, Susana (Lc 8,3), Marta y Maria (Lc 10,38), María, madre de Santiago (Lc 24,10) y Ana, la profetisa (Lc 2,36), de ochenta y cuatro de edad. El número de ochenta y cuatro es doce veces siete. ¡La edad perfecta! La tradición eclesiástica posterior no valoró este dado del discipulado de las mujeres con el mismo peso con que valoró el seguimiento de Jesús por parte de los hombres. ¡Es una lástima!
• El Evangelio de Lucas fue considerado siempre el evangelio de las mujeres. De hecho, Lucas es lo que trae el mayor número de episodios en que se destaca la relación de Jesús con las mujeres. Y la novedad no está sólo en la presencia de las mujeres alrededor de Jesús, pero también y sobre todo en la actitud de de Jesús con relación de Jesús con las mujeres. Jesús las toca y se deja tocar por las mujeres, sin miedo a contaminarse (Lc 7,39; 8,44-45.54). A diferencia de los maestros de la época, Jesús acepta a las mujeres como seguidoras y discípulas (Lc 8,2-3; 10,39). La fuerza libertadora de Dios, actuante en Jesús, hace que la mujer se levante y asuma su dignidad (Lc 13,13). Jesús es sensible al sufrimiento de la viuda y se solidariza con su dolor (Lc 7,13). El trabajo de la mujer preparando alimento está considerado por Jesús como señal del Reino (Lc 13,20-21). La viuda persistente que lucha por sus derechos es colocada como modelo de oración (Lc 18,1-8), y la viuda pobre que comparte sus pocos bienes con los demás como modelo de entrega y de don (Lc 21,1-4). En una época en que el testimonio de las mujeres no era considerado como válido, Jesús acoge a las mujeres como testigos de su muerte (Lc 23,49), sepultura (Lc 23,55-56) y resurrección (Lc 24,1-11.22-24) 

4) Para la reflexión personal

• En su comunidad, en su país, en su Iglesia, ¿cómo se le valora a la mujer?
• Compare la actitud de nuestra Iglesia con la actitud de Jesús. 

5) Oración final

Sondéame, oh Dios, conoce mi corazón,
examíname, conoce mis desvelos.
Que mi camino no acabe mal,
guíame por el camino eterno. (Sal 139,23-24)

Comentario del 20 de septiembre

San Lucas recuerda a Jesús caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo y predicando la Buena Noticia del Reino de Dios. El Reino de Dios era su evangelio para el mundo. Por eso Jesús recorre ciudades y aldeas; pero ¿no era ésta una geografía demasiado limitada para hacer llegar esta noticia al mundo entero? Sin duda que lo era. Por muy numerosas que fueran las ciudades y pueblos recorridos por Jesús, el espacio geográfico en el que se desenvolvía su actividad no dejaba de ser una mínima parte del mundo habitado.

Lo que en realidad hacía Jesús con esta predicación itinerante era iniciar la tarea de la evangelización que habrían de continuar otros, sus apóstoles; serán ellos los que continúen y completen esta tarea por los caminos del mundo. Porque conviene que el mundo sepa que el Reino de Dios ha llegado a él para que todo el que quiera incorporarse a este Reino lo haga y por su medio logre la salvación.

Ésta es, quizá, la razón por la que se hace acompañar de un grupo de discípulos, los Doce, y de algunas mujeres a las que había curado de malos espíritus y enfermedades. A todos ellos los tendrá en la mejor disposición para prolongar su tarea evangelizadora. Entre estas mujeres estaban María Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Cusa, intendente de Herodes, Susana y otras muchas que le ayudaban con sus bienes. Éste era por el momento su modo de sostener la campaña misionera del Maestro.

Jesús, por tanto, no está solo, ni quiere estarlo. Le acompañan hombres y mujeres que tienen motivos para seguirle; sobre todo, todas esas mujeres que habían sido objeto de su actuación misericordiosa, gracias a la cual les había sido devuelta la salud. No es extraño, por tanto, que, agradecidas, pusieran sus bienes al servicio de Jesús y de los apóstoles, y con sus bienes sus personas.

Jesús, ni es una persona solitaria ni se niega a recibir colaboración de otros; al contrario, la acepta de buen grado, y él mismo agrupa en torno a sí a una pequeña comunidad discipular que será el germen de la futura comunidad eclesial; y es que la realidad que él anuncia, el Reino de Dios, no deja de ser una realidad social que había de integrar en su seno a muchos hombres y mujeres de diversas razas y procedencias, de lejos y de cerca. Además, aspiraba a ser una realidad universal que reclamaba la presencia en el mundo de muchos apóstoles o anunciadores.

Por tanto, cuantos más efectivos se sumaran a esta tarea de evangelización e implantación, mejor. Porque esos mismos colaboradores de Jesús, los Doce, se buscarán nuevos colaboradores, y estos a su vez otros, y así sucesivamente. Ésta es la manera ordinaria en que podía ir ampliándose el círculo de la evangelización y hacerse efectiva la presencia del Reino de Dios en el mundo, algo que empieza a funcionar como una pequeña semilla (un grano de mostaza) destinada a convertirse en arbusto capaz de albergar en sus ramas a los pájaros.

En la compañía de Jesús no advertimos discriminación entre hombres y mujeres, aunque el grado de cercanía y la asunción de responsabilidades de unos y otros podían ser distintos. De hecho, no todos cumplirán las mismas funciones en el seno de la Iglesia. Los Doce constituirán el grupo al que corresponderá la responsabilidad de la custodia doctrinal y la dirección pastoral de esa Iglesia que se irá abriendo camino en un mundo hostil y poco amigable. Las mujeres tendrán también su papel y su fuerza en el campo de la evangelización, pero siempre al servicio o en colaboración con los Doce y los apóstoles (como Pablo) que se les fueron sumando.

Hoy, difícilmente se puede ser compañía de Jesús al margen de esta comunidad eclesial que él puso en movimiento. Según esto, parece lógico concluir que colaborar con él es colaborar con su Iglesia, sea cual sea el lugar en el que nos encontremos.

JOSÉ RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ-CID
Dr. en 
Teología Patrística

Christus Vivit – Francisco I

127. Si Él vive eso es una garantía de que el bien puede hacerse camino en nuestra vida, y de que nuestros cansancios servirán para algo. Entonces podemos abandonar los lamentos y mirar para adelante, porque con Él siempre se puede. Esa es la seguridad que tenemos. Jesús es el eterno viviente. Aferrados a Él viviremos y atravesaremos todas las formas de muerte y de violencia que acechan en el camino.

¿A quién servimos?

1.- Cuando el dinero ocupa el lugar de Dios. La sentencia con la que culmina el Evangelio de Lucas en este día nos aclara el tema central de la Palabra de Dios: «No podéis servir a Dios y al dinero». Lucas es el evangelista de la misericordia, pero también el que defiende a los pobres y oprimidos, porque seguramente estaba dirigido a una comunidad en la que había grandes diferencias sociales y económicas. Los bienes de este mundo pueden considerarse como una bendición de Dios, pero suponen también un grave peligro en la medida en que nos esclavizan y nos hacen «materialistas», con el consiguiente olvido de Dios y de todo lo espiritual.

2.- Dios “levanta del polvo al desvalido”. Dios toma partida por lo pobres. Lo que denuncia el profeta Amós es la riqueza fruto de la injusticia. Amós es uno de los «doce profetas menores», el más antiguo de ellos: predicó en el siglo VIII antes de Cristo. Nació en una aldea cerca de Belén, donde se dedica al oficio de cultivar higos y a sus rebaños. Pero predica en el Reino del Norte, unos treinta años antes de la conquista de los Asirios. Es curioso, pero el Reino está viviendo un período de prosperidad económica, que hace que sus habitantes se olviden de Dios y reine la corrupción moral y religiosa. Seguro que además de los que se aprovecharon de la bonanza económica la inmensa mayoría vivía sumida en la miseria. ¿No pasa esto mismo en nuestra sociedad opulenta, la llamada «sociedad del bienestar”? Muchos millones de personas en la Tierra pasan hambre, tienen que buscarse la vida emigrando a otros países en pateras y barcos que se hunden en el mar. Hay muchos explotadores que incluso tratan a sus semejantes como esclavos y les extorsionan hasta que «pagan la deuda» asumida en su peligroso trayecto por la mar. Dios toma partida por los pobres y llega a decir que «no olvidará jamás vuestras acciones». En cambio, como proclama el Salmo 112 «Levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre, para sentarlo con los príncipes».

3.- Tener criterios propios para no dejarnos engañar. Jesús en el Evangelio no alaba la injusticia. No hay que tomar al pie de la letra el «Ganaos amigos con el dinero injusto». Lo que alaba es la astucia en el proceder. Nos anima a no dejarnos engañar por los criterios de este mundo y a emplear los medios adecuados para poner en práctica el Evangelio. Ser cristiano no es ser ingenuo o apocado, es estar despierto y saber emplear los medios necesarios frente a la astucia de los que quieren imponer otros valores que no son los evangélicos. Obligándonos a elegir entre Dios y el dinero, Jesús nos invita a la felicidad que produce un espíritu liberado y desinteresado, frente a la esclavitud de lo material. Precisamente, el capítulo 16 de Lucas termina con la narración de la parábola del rico Epulón y el pobre Lázaro.

4.- Hay que acabar con la pobreza. Hace falta una nueva imaginación de la caridad y de la justicia. El gran pecado es no saber «compartir». Hace falta una nueva imaginación de la caridad, que debe partir siempre de la justicia. Este verano en Cuba constaté el desánimo de la gente sencilla ante la situación económica que padecen, pues el salario medio es de 20 dólares al mes, Hace unos años, Mohamed Yunus, premio Nóbel de la Paz 2006, llamado «El banquero de los pobres», declaró que «la paz está amenazada por la injusticia del sistema económico, social y político, por la ausencia de democracia y por las violaciones de los derechos humanos”. Se puede decir más alto, pero no más claro: la paz se consigue combatiendo la pobreza y favoreciendo la justicia. El sí ha tenido imaginación. Es el fundador del Banco Grameen, que se dedica a dar microcréditos a los bangladesís más pobres, aquellos que no pueden acceder a ningún tipo de crédito, pues carecen de todo. No se les pide ningún aval, como hacen los demás bancos y la restitución del crédito es cuestión de un código de honor, según palabras del propio Yunus. Estos microcréditos permiten el autoempleo y aliviar su situación de miseria. Es una manera de luchar contra la pobreza de manera efectiva y más allá de las buenas palabras. También fue claro al decir que la pobreza existe porque queremos que exista, pues hacemos muy poco por combatirla. Y puso el ejemplo de que si el hombre quiso llegar a la luna y lo consiguió, seguro que acabaría con la pobreza si se lo propusiera. Es una pena que para algunas cosas pongamos todo nuestro empeño, pero para otras seamos tan perezosos…. Y es que la solidaridad comienza en nuestra cabeza y en nuestro corazón. Por lo menos, no colaboremos a la injusticia… Jesús nos invita a ser honrado en lo menudo, en nuestros pequeños asuntos. Construir un mundo más justo no es un sueño imposible. Comenzar a soñar es comenzar a cambiar.

José María Martín OSA

Misa del domingo: misa con niños

1. MONICIÓN DE ENTRADA

Hoy es un día que hemos de reservar y recuperar para el Señor. El domingo, amigos y hermanos, es un momento privilegiado en el que sentimos la presencia de Jesús. Su Palabra, su Cuerpo y su Sangre, la oración de toda la comunidad y el saber que todos formamos la gran familia de la Iglesia, nos anima –todo ello- a hacer con nuestra vida algo que merezca la pena.

Vamos a iniciar la Eucaristía recibiendo al sacerdote y cantando. Nos ponemos de pie.

2. PENITENCIAL

2.1. ¿Qué hacemos con nuestra vida? ¿Qué hemos realizado en esta semana en nombre de Dios o al servicio de los demás? Señor, ten piedad

2.2. ¿Cómo administramos nuestro tiempo? ¿Lo malgastamos? ¿Lo aprovechamos bien? Cristo, ten piedad

2.3. ¿Alguien se ha podido sentir violento por alguna de nuestras acciones o palabras? Señor, ten piedad

3. MONICIÓN A LAS LECTURAS

El Señor, una vez más, nos va hablar con palabras que deben de llegar al corazón. Las lecturas de este día nos animan a no aprovecharnos de nadie y, sobre todo, a ser buenos administradores de los bienes que poseemos y, en la medida de lo posible, a no poner toda nuestra atención en ellos. Escuchemos con atención.

4. PETICIONES

4.1. Por la Iglesia. Por el Papa Francisco. Por nuestro Obispo (…), por los sacerdotes y todos los que nos ayudan a descubrir el valor divino de nuestras vidas. Roguemos al Señor.

4.2. Por todos los gobernantes; para que procuren siempre defender la justicia y el común desarrollo de todos los pueblos. Pidamos especialmente por los más pobres. Roguemos al Señor.

4.3. Por tantas personas y países que viven sometidos por el materialismo y el egoísmo de las personas. Pidamos también por aquellos que, en su corazón, sólo albergan sentimientos de acaparar y tener dinero. Roguemos al Señor.

4.4. Tengamos un recuerdo especial por todos los niños y jóvenes que han comenzado el curso. Para que el Espíritu del Señor nos acompañe. Roguemos al Señor.

5. OFRENDAS

5.1. Con este gran cofre (baúl) queremos representar nuestro deseo de administrar correctamente nuestros años, nuestra vida, nuestra salud o nuestra riqueza.

5.2. Con estos sobres con las palabras: dinero, bienestar, comodidad, ropa, estudios, tiempo, caridad y justicia queremos depositar en el cofre (baúl) nuestro firme deseo de poner al servicio de los demás lo que Dios nos ha dado en abundancia.

5.3. Finalmente, con el pan y el vino, traemos hasta el altar la gratitud a Dios por lo mucho que nos da día a día. Que nunca nos cansemos de comulgar este pan y este vino que, para los creyentes, es fuente de paz y de alegría eterna.

ACCIÓN DE GRACIAS

Por hacernos sensibles a tu presencia; GRACIAS, SEÑOR
Por llamarnos a escuchar tu Palabra: GRACIAS, SEÑOR
Por darnos tiempo para vivir y para compartir: GRACIAS, SEÑOR
Por conducirnos hacia Ti: GRACIAS, SEÑOR
Por lo mucho que, Tú, nos das: GRACIAS, SEÑOR
Por inspirar sentimientos de solidaridad: GRACIAS, SEÑOR
Por levantarnos cuando caemos: GRACIAS, SEÑOR
Por ayudarnos a crecer en el espíritu: GRACIAS, SEÑOR
hacia la felicidad eterna; GRACIAS, SEÑOR
Por invitarnos a ser justos con los demás: GRACIAS, SEÑOR
Por recordarnos que Tú eres el dueño de todo: GRACIAS, SEÑOR
Por tu Eucaristía y por la Iglesia: GRACIAS, SEÑOR

Y tú, ¿qué eliges? (Oración)

Y TÚ, ¿QUÉ ELIGES?

Hola Jesús. Una semana más quiero pasar un rato contigo, porque sé que tu palabra me sirve, tu música me acompaña y tu enseñanza es buena para la vida. A veces no tengo tiempo para rezar. Tengo que hacer deberes, clase, deporte, jugar, pasar tiempo en casa, ver la tele… Por eso, ahora voy a aprovechar esta oportunidad para estar contigo. ¿Qué quieres enseñarme hoy?

La lectura es una adaptación del evangelio de Lucas (Lc 16, 1-13)

Jesús les contó a sus amigos la siguiente historia:

Un hombre tenía un administrador que se encargaba de su dinero. Un día se enteró de que estaba gastando mucho dinero de más. Y le llamó y le dijo. «Estás despedido».

El administrador pensó: «Y ahora, ¿qué hago?»

Entonces llamó a todos los que debían dinero a su jefe, y les dijo: «A ver, ¿tú debes 1000 euros? Pues apunta 500». Y así lo hizo con los demás. De ese modo, haciendo trampas, conseguía hacerse amigos.

Cuando el jefe se enteró, le pareció fatal, pero tuvo que reconocer que el administrador había sido muy listo, porque había conseguido hacer muy buenos contactos.

Los amigos de Jesús no entendían por qué les contaba esta historia. ¿Les estaba invitando a hacer trampas? Jesús, viendo que estaban un poco despistados, les explicó: «Veréis, lo que os quiero decir es lo siguiente. Hay que ser astutos en la vida. Y lo mismo que la gente mala y tramposa usa la astucia para el mal, vosotros tenéis que ser astutos para anunciar la buena noticia. Sed honrados, sed de fiar, y no queráis servir a la vez a Dios, al poder, a la riqueza, a la diversión… Vosotros elegid mi amistad…»

¡Qué historia tan extraña! Un administrador injusto, un tramposo que traicionó a su jefe y tú lo pones de ejemplo. Pero no es un ejemplo para hacer trampas. Es el ejemplo de que hay que buscar soluciones para los problemas.

Jesús te voy a pedir en un momento, que me enseñes a mí también a resolver los problemas.

Hoy Jesús nos dice que tenemos que ser astutos para anunciar la buena noticia. Trata de imaginar cuál es el mejor camino para mostrar que Jesús te hace feliz. ¿Es repetir sus palabras o quizás más fácil es vivir a su manera?

El texto termina con las palabras vosotros elegid mi amistad.Pues el canto Jesús hijo de Dios, es una declaración de amistad. Yo quiero ser amigo de Jesús en el corazón.

Jesús, Hijo de Dios,
cuidas de mí
siempre te he de querer.
Jesús, eres mi amigo,
conmigo estás,
nunca te dejaré.

Me enseñas
que al rezar estoy contigo
que tu siempre eres mi amigo
que mi Dios Padre me quiere tanto

Me cuentas
que Dios siempre va conmigo
que me cuida como un niño
que tu siempre estás con él.

Jesús, mi compañero
te escucho hablar
del Reino de Dios.
Jesús, quiero saber,
donde encontrarte,
contigo yo ahondaré.

Me enseñas
que al rezar estoy contigo
que tu siempre eres mi amigo
que mi Dios Padre me quiere tanto

Me cuentas
que Dios siempre va conmigo
que me cuida como un niño
que tu siempre estás con él.

Me enseñas
que al rezar estoy contigo
que tu siempre eres mi amigo
que mi Dios Padre me quiere tanto
Me cuentas
que Dios siempre va conmigo
que me cuida como un niño
que tu siempre estás con él.

Jesús, Hijo de Dios de Amparo Navarro, «Proyecto Yasah 2.»

Jesús ha dicho a sus discípulos que no se puede elegir todo a la vez, no se puede tener todo, querer todo, vivir todo. Por eso, la oración final es una invitación a elegir el camino de Dios. Vamos diciendo qué hay que elegir.

Elegir

Entre el amor y el odio,
elijo el amor.

Entre la guerra y la paz,
elijo la paz.

Entre la alegría y la tristeza,
elijo la alegría.

Entre el egoísmo y la generosidad,
elijo la generosidad.

Entre acumular y compartir,
elijo compartir.

Entre la amistad y la soledad,
elijo la amistad.

<

p style=»text-align:justify;»>Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.

Comentario al evangelio – 20 de septiembre

No hace falta ser una teóloga feminista para vibrar con el evangelio de hoy. Los elementos sustanciales forman parte de nuestro acervo bíblico. Hay un paralelismo entre lo que Lucas dice del grupo de los doce varones en el capítulo 5 y lo que dice en el capítulo 8 que hoy leemos del grupo de las tres mujeres (María Magdalena, Juana, Susana) y el resto de sus compañeras. El “curriculum” de estas mujeres, sus méritos para entrar a formar parte de la comunidad de discípulos, es desconcertante. No se alude a cualidades especiales, ni a títulos de ningún tipo. Lo que estas mujeres tienen en común, y lo que a Lucas le interesa subrayar, es que “habían sido curadas de malos espíritus y de enfermedades”. Son mujeres que se sienten curadas por Jesús. Responden entregando sus personas (“lo acompañan por el camino”) y sus bienes.

Quizá sea posible extraer conclusiones enérgicas sobre el papel de la mujer en la iglesia de Jesús, sobre el paralelismo entre los doce y el grupo de mujeres. La teología contemporánea ya ha explorado varias vías en este sentido. Pero lo que en ningún caso debe pasar a segundo plano es el hecho más resaltado por Lucas: las seguidoras son mujeres curadas por Jesús. La experiencia de la curación es la puerta de ingreso en la comunidad discipular.

¿No os parece que este hecho nos brinda una clave para entender por qué a menudo somos remisos en nuestra entrega? Si nunca hemos tomado conciencia de nuestras heridas y enfermedades, si no hemos experimentado el toque sanador de Jesús, ¿en virtud de qué extraño voluntarismo vamos a entregarnos con total dedicación a su persona y a su causa?