Misa del domingo: misa con niños

1. MONICIÓN DE ENTRADA

Hoy es un día que hemos de reservar y recuperar para el Señor. El domingo, amigos y hermanos, es un momento privilegiado en el que sentimos la presencia de Jesús. Su Palabra, su Cuerpo y su Sangre, la oración de toda la comunidad y el saber que todos formamos la gran familia de la Iglesia, nos anima –todo ello- a hacer con nuestra vida algo que merezca la pena.

Vamos a iniciar la Eucaristía recibiendo al sacerdote y cantando. Nos ponemos de pie.

2. PENITENCIAL

2.1. ¿Qué hacemos con nuestra vida? ¿Qué hemos realizado en esta semana en nombre de Dios o al servicio de los demás? Señor, ten piedad

2.2. ¿Cómo administramos nuestro tiempo? ¿Lo malgastamos? ¿Lo aprovechamos bien? Cristo, ten piedad

2.3. ¿Alguien se ha podido sentir violento por alguna de nuestras acciones o palabras? Señor, ten piedad

3. MONICIÓN A LAS LECTURAS

El Señor, una vez más, nos va hablar con palabras que deben de llegar al corazón. Las lecturas de este día nos animan a no aprovecharnos de nadie y, sobre todo, a ser buenos administradores de los bienes que poseemos y, en la medida de lo posible, a no poner toda nuestra atención en ellos. Escuchemos con atención.

4. PETICIONES

4.1. Por la Iglesia. Por el Papa Francisco. Por nuestro Obispo (…), por los sacerdotes y todos los que nos ayudan a descubrir el valor divino de nuestras vidas. Roguemos al Señor.

4.2. Por todos los gobernantes; para que procuren siempre defender la justicia y el común desarrollo de todos los pueblos. Pidamos especialmente por los más pobres. Roguemos al Señor.

4.3. Por tantas personas y países que viven sometidos por el materialismo y el egoísmo de las personas. Pidamos también por aquellos que, en su corazón, sólo albergan sentimientos de acaparar y tener dinero. Roguemos al Señor.

4.4. Tengamos un recuerdo especial por todos los niños y jóvenes que han comenzado el curso. Para que el Espíritu del Señor nos acompañe. Roguemos al Señor.

5. OFRENDAS

5.1. Con este gran cofre (baúl) queremos representar nuestro deseo de administrar correctamente nuestros años, nuestra vida, nuestra salud o nuestra riqueza.

5.2. Con estos sobres con las palabras: dinero, bienestar, comodidad, ropa, estudios, tiempo, caridad y justicia queremos depositar en el cofre (baúl) nuestro firme deseo de poner al servicio de los demás lo que Dios nos ha dado en abundancia.

5.3. Finalmente, con el pan y el vino, traemos hasta el altar la gratitud a Dios por lo mucho que nos da día a día. Que nunca nos cansemos de comulgar este pan y este vino que, para los creyentes, es fuente de paz y de alegría eterna.

ACCIÓN DE GRACIAS

Por hacernos sensibles a tu presencia; GRACIAS, SEÑOR
Por llamarnos a escuchar tu Palabra: GRACIAS, SEÑOR
Por darnos tiempo para vivir y para compartir: GRACIAS, SEÑOR
Por conducirnos hacia Ti: GRACIAS, SEÑOR
Por lo mucho que, Tú, nos das: GRACIAS, SEÑOR
Por inspirar sentimientos de solidaridad: GRACIAS, SEÑOR
Por levantarnos cuando caemos: GRACIAS, SEÑOR
Por ayudarnos a crecer en el espíritu: GRACIAS, SEÑOR
hacia la felicidad eterna; GRACIAS, SEÑOR
Por invitarnos a ser justos con los demás: GRACIAS, SEÑOR
Por recordarnos que Tú eres el dueño de todo: GRACIAS, SEÑOR
Por tu Eucaristía y por la Iglesia: GRACIAS, SEÑOR