Lunes XXV de Tiempo Ordinario

Hoy es 23 de septiembre, lunes XXV de Tiempo Ordinario.

La lectura de hoy es del evangelio de Lucas (Lc 8, 16-18):

En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: «Nadie enciende una lámpara y la cubre con una vasija, o la pone debajo de un lecho, sino que la pone sobre un candelero, para que los que entren vean la luz. Pues nada hay oculto que no quede manifiesto, y nada secreto que no venga a ser conocido y descubierto. Mirad, pues, cómo oís; porque al que tenga, se le dará; y al que no tenga, aun lo que crea tener se le quitará».

Hoy, este Evangelio tan breve es rico en temas que atraen nuestra atención. En primer lugar, “dar luz”: ¡todo es patente ante los ojos de Dios! Segundo gran tema: las Gracias están engarzadas, la fidelidad a una atrae a otras: «Gratiam pro gratia» (Jn 1,16). En fin, es un lenguaje humano para cosas divinas y perdurables.

¡Luz para los que entran en la Iglesia! Desde siglos, las madres cristianas han enseñado en la intimidad a sus hijos con palabras expresivas, pero sobre todo con la “luz” de su buen ejemplo. También han sembrado con la típica cordura popular y evangélica, comprimida en muchos refranes, llenos de sabiduría y de fe a la vez. Uno de ellos es éste: «Iluminar y no difuminar». San Mateo nos dice: «(…) para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así vuestra luz delante de los hombres para que, al ver vuestras buenas obras, den gloria a vuestro Padre que está en los cielos» (Mt 5,15-16).

Nuestro examen de conciencia al final del día puede compararse al tendero que repasa la caja para ver el fruto de su trabajo. No empieza preguntando: —¿Cuánto he perdido? Sino más bien: —¿Qué he ganado? Y acto seguido: —¿Cómo podré ganar más mañana, qué puedo hacer para mejorar? El repaso de nuestra jornada acaba con acción de gracias y, por contraste, con un acto de dolor amoroso. —Me duele no haber amado más y espero lleno de ilusión, estrenar mañana el nuevo día para agradar más a Nuestro Señor, que siempre me ve, me acompaña y me ama tanto. —Quiero proporcionar más luz y disminuir el humo del fuego de mi amor.

En las veladas familiares, los padres y abuelos han forjado —y forjan— la personalidad y la piedad de los niños de hoy y hombres de mañana. ¡Merece la pena! ¡Es urgente! María, Estrella de la mañana, Virgen del amanecer que precede a la Luz del Sol-Jesús, nos guía y da la mano. «¡Oh Virgen dichosa! Es imposible que se pierda aquel en quien tú has puesto tu mirada» (San Anselmo).

+ Rev. D. Joaquim FONT i Gassol

Liturgia – San Pío de Pietrelcina

LUNES. SAN PÍO DE PIETRELCINA, presbítero, memoria obligatoria

Misa de la memoria (blanco)

Misal: 1ª oración propia y el resto del común de pastores (para un pastor) o de santos (para religiosos), o de un domingo del Tiempo Ordinario; Prefacio común o de la memoria.

Leccionario: Vol. III-impar

  • Esd 1, 1-6. El que pertenezca al pueblo del Señor que suba a Jerusalén, a reconstruir el templo del Señor.
  • Sal 125. El Señor ha estado grande con nosotros.
  • Lc 8, 16-18. La lámpara se pone en el candelero para que los que entren vean la luz.

Antífona de entrada
El Señor lo eligió sumo sacerdote y derramó sobre él todos los bienes.

Monición de entrada y acto penitencial
Hermanos, al celebrar la memoria de san Pío de Pietrelcina, conocido popularmente como el Padre Pío, religioso capuchino que, fiel al espíritu de san Francisco de Asís, entregó totalmente su vida al ministerio sacerdotal, abramos nuestro corazón a la misericordia de Dios al comenzar estos santos misterios y, pidiéndole perdón por nuestros pecados, dejémonos meter dentro de las llagas de Nuestro Señor.

Yo confieso…

Oración colecta
DIOS todopoderoso y eterno,
que concediste a san Pío, presbítero,
la gracia singular de participar en la cruz de tu Hijo,
y por su ministerio renovaste las maravillas de tu misericordia,
concédenos, por su intercesión,
que, asociados siempre a los sufrimientos de Cristo,
lleguemos felizmente a la gloria de la resurrección.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Elevemos ahora nuestras voces a Dios Padre todopoderoso, para quien nada permanece escondido, y pidámosle que escuche nuestras plegarias.

1.- Para que todos los miembros de la Iglesia manifestemos nuestra fe con nuestra conducta. Roguemos al Señor.

2.- Para que siempre haya hombres de fe que, como san Pío de Pietrelcina, atraigan por su palabra y su ejemplo hacia Jesucristo a los hombres de todo el mundo. Roguemos al Señor.

3.- Para que dé prosperidad a nuestro pueblo y conserve en el amor y la concordia a sus habitantes. Roguemos al Señor.

4.- Para que los enfermos, los impedidos y los ancianos obtengan el consuelo y los bienes de Dios. Roguemos al Señor.

5.- Para que el Señor nos preserve del pecado y nos haga crecer en la experiencia viva de su Espíritu. Roguemos al Señor.

Señor y Dios nuestro, que nos llamas a dar testimonio de ti ante el mundo; atiende las peticiones que te hemos dirigido y danos la fuerza necesaria para ser en todas partes luz que alumbre con la fuerza del evangelio. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
ACEPTA complacido, Señor, nuestras ofrendas
y concédenos que, dóciles a las enseñanzas de san Pío de Pietrelcina,
celebremos con dignidad estos divinos misterios
y los recibamos con espíritu de fe.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión          Cf. Jn 15, 9
El buen pastor dio la vida por las ovejas.

Oración después de la comunión
AL celebrar la fiesta de san Pío de Pietrelcina,
te rogamos, Señor Dios nuestro,
que por la eficacia de la mesa celestial
seamos constantes en la fe
y vivamos concordes en tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santoral 23 de septiembre

Hacemos memoria en este lunes, 23, de Adamano, gran teólogo y experto en Sagrada Escritura, que nos dejó también recuerdos de Jerusalén anteriores al siglo segundo, narrando un viaje del obispo franco Arnulfo. Fue trabajador infatigable por la unidad y la paz de la Iglesia en Escocia e Irlanda, donde es tenido en gran veneración, en atención a ser eslabón principal con la Iglesia apostólica.

Andrés, Juan, Pedro y Antonio, son santos italianos, que sufrieron martirio en África. Recordamos también a Constantino, gran taumaturgo del siglo V, a Eunano abad y obispo, Eusebio mártir, Sosso, distinguido por su fidelidad a la jerarquía y Lino, que manda recuerdos a Timoteo (2Tm 4, 21) y, según la tradición recibida por el historiador Eusebio de Cesarea, fue sucesor de San Pedro en el primado de la Iglesia. En Tarragona celebran a Santa Tecla, virgen y mártir.

El más destacado entre los santos de hoy es Pío de Pietrelcina, conocido en Italia y gran parte del mundo como Padre Pío. Lo inscribió en el catálogo de los santos Juan Pablo II el día 16 de junio de 2002. Este sacerdote italiano era ya tenido en vida como santo por multitudes innumerables de fieles de todo el mundo. Fue un religioso de profunda vida interior, incansable en la atención al confesonario, que los fieles buscaban avidez, admirado por su devoción en la celebración de la Eucaristía y hombre de grandes sufrimientos. Sus llagas desaparecieron todas inmediatamente después de su muerte, sin dejar rastro. En vida y después de muerto el pueblo cristiano le ha atribuido muchos milagros.

Entre los beatos consigna el santoral a Guillermo Way, sacerdote y mártir bajo el reinado de Isabel I de Inglaterra, Helena Duglioli, viuda y Pedro Acotanto monje. Merecen especial recuerdo los beatos Cristóbal, Antonio y Juan, tres niños mexicanos asistentes a la escuela fundada por los misioneros franciscanos en Tlaxcala (México) en el siglo XVI, asesinados por los caciques del lugar por odio a su fe cristiana. En su beatificación en la basílica de Ntra. Sra. de Guadalupe, el año 1990, dijo de ellos Juan Pablo II que eran un regalo de Dios para la iglesia de México.

Álvaro Maestro Jesús

Laudes – San Pío de Pieltrecina

LAUDES

SAN PÍO DE PIELTRECINA, presbítero

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. Venid, adoremos a Cristo, pastor supremo.

SALMO 94: INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Entrad, postrémonos por tierra,
bendición al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me asqueó, y dije:
«Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso».»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Cristo, cabeza, rey de los pastores,
el pueblo entero, madrugando a fiesta,
canta a la gloria de tu sacerdote
himnos sagrados.

Con abundancia de sagrado crisma,
la unción profunda de tu Santo Espíritu
le armó guerrero y le nombró en la Iglesia
jefe de tu pueblo.

Él fue pastor y forma del rebaño,
luz para el ciego, báculo del pobre,
padre común, presencia providente,
todo de todos.

Tú que coronas sus merecimientos,
danos la gracia de imitar su vida,
y al fin, sumisos a su magisterio,
danos su gloria. Amén.

SALMO 5: ORACIÓN DE LA MAÑANA DE UN JUSTO PERSEGUIDO

Ant. A ti te suplico, Señor; por la mañana escucharás mi voz.

Señor, escucha mis palabras,
atiende a mis gemidos,
haz caso de mis gritos de auxilio,
Rey mío y Dios mío.

A ti te suplico, Señor;
por la mañana escucharás mi voz,
por la mañana te expongo mi causa,
y me quedo aguardando.

Tú no eres un Dios que ame la maldad,
ni el malvado es tu huésped,
ni el arrogante se mantiene en tu presencia.

Detestas a los malhechores,
destruyes a los mentirosos;
al hombre sanguinario y traicionero
lo aborrece el Señor.

Pero yo, por tu gran bondad,
entraré en tu casa,
me postraré ante tu templo santo
con toda reverencia.

Señor, guíame con tu justicia,
porque tengo enemigos;
alláname tu camino.

En su boca no hay sinceridad,
su corazón es perverso;
su garganta es un sepulcro abierto,
mientras halagan con la lengua.

Que se alegren los que se acogen a ti,
con júbilo eterno;
protégelos, para que se llenen de gozo
los que aman tu nombre.

Porque tú, Señor, bendices al justo,
y como un escudo lo rodea tu favor.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. A ti te suplico, Señor; por la mañana escucharás mi voz.

CÁNTICO de CRÓNICAS: SÓLO A DIOS HONOR Y GLORIA

Ant. Alabamos, Dios nuestro, tu nombre glorioso

Bendito eres, Señor,
Dios de nuestro padre Israel,
por los siglos de los siglos.

Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder,
la gloria, el esplendor, la majestad,
porque tuyo es cuanto hay en cielo y tierra,
tú eres rey y soberano de todo.

De ti viene la riqueza y la gloria,
tú eres Señor del universo,
en tu mano está el poder y la fuerza,
tú engrandeces y confortas a todos.

Por eso, Dios nuestro,
nosotros te damos gracias,
alabando tu nombre glorioso.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Alabamos, Dios nuestro, tu nombre glorioso

SALMO 28: MANIFESTACIÓN DE DIOS EN LA TEMPESTAD

Ant. Postraos ante el Señor en el atrio sagrado.

Hijos de Dios, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado.

La voz del Señor sobre las aguas,
el Dios de la gloria ha tronado,
el Señor sobre las aguas torrenciales.

La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnífica,
la voz del Señor descuaja los cedros,
el Señor descuaja los cedros del Líbano.

Hace brincar al Líbano como a un novillo,
al Sarión como a una cría de búfalo.

La voz del Señor lanza llamas de fuego,
la voz del Señor sacude el desierto,
el Señor sacude el desierto de Cadés.

La voz del Señor retuerce los robles,
el Señor descorteza las selvas.
En su templo un grito unánime: «¡Gloria!»

El Señor se sienta por encima del aguacero,
el Señor se sienta como rey eterno.
El Señor da fuerza a su pueblo,
el Señor bendice a su pueblo con la paz.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Postraos ante el Señor en el atrio sagrado.

LECTURA: Hb 13, 7-9a

Acordaos de vuestros dirigentes, que os anunciaron la palabra de Dios; fijaos en el desenlace de su vida e imitad su fe. Jesucristo es el mismo ayer y hoy y siempre. No os dejéis arrastrar por doctrinas complicadas y extrañas.

RESPONSORIO BREVE

R/ Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado centinelas.
V/ Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado centinelas.

R/ Ni de día ni de noche dejarán de anunciar el nombre del Señor.
V/ He colocado centinelas.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado centinelas.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. No seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. No seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros.

PRECES

Demos gracias a Cristo, el Buen Pastor, que entregó la vida por sus ovejas, y supliquémosle, diciendo:

Apacienta a tu pueblo, Señor.

Señor Jesucristo, que en los santos pastores nos has revelado tu misericordia y tu amor,
— haz que por ellos continúe llegando a nosotros tu acción misericordiosa.

Señor Jesucristo, que a través de los santos pastores sigues siendo el único pastor de tu rebaño,
— no dejes de guiarnos siempre por medio de ellos.

Señor Jesucristo, que por medio de los santos pastores eres el médico de los cuerpos y de las almas,
— haz que nunca falten a tu Iglesia los ministros que nos guíen por las sendas de una vida santa.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Señor Jesucristo, que has adoctrinado a la Iglesia con la prudencia y el amor de los santos,
— haz que, guiados por nuestros pastores, progresemos en la santidad.

Contentos por sabernos hijos de Dios, digamos a nuestro Padre:
Padre nuestro…

ORACION

Dios todopoderoso y eterno, que concediste a san Pío, presbítero, la gracia singular de participar en la cruz de tu Hijo, y por su ministerio renovaste las maravillas de tu misericordia, concédenos, por su intercesión, que, compartiendo los sufrimientos de Cristo, lleguemos felizmente a la gloria de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.