Santoral 23 de septiembre

Hacemos memoria en este lunes, 23, de Adamano, gran teólogo y experto en Sagrada Escritura, que nos dejó también recuerdos de Jerusalén anteriores al siglo segundo, narrando un viaje del obispo franco Arnulfo. Fue trabajador infatigable por la unidad y la paz de la Iglesia en Escocia e Irlanda, donde es tenido en gran veneración, en atención a ser eslabón principal con la Iglesia apostólica.

Andrés, Juan, Pedro y Antonio, son santos italianos, que sufrieron martirio en África. Recordamos también a Constantino, gran taumaturgo del siglo V, a Eunano abad y obispo, Eusebio mártir, Sosso, distinguido por su fidelidad a la jerarquía y Lino, que manda recuerdos a Timoteo (2Tm 4, 21) y, según la tradición recibida por el historiador Eusebio de Cesarea, fue sucesor de San Pedro en el primado de la Iglesia. En Tarragona celebran a Santa Tecla, virgen y mártir.

El más destacado entre los santos de hoy es Pío de Pietrelcina, conocido en Italia y gran parte del mundo como Padre Pío. Lo inscribió en el catálogo de los santos Juan Pablo II el día 16 de junio de 2002. Este sacerdote italiano era ya tenido en vida como santo por multitudes innumerables de fieles de todo el mundo. Fue un religioso de profunda vida interior, incansable en la atención al confesonario, que los fieles buscaban avidez, admirado por su devoción en la celebración de la Eucaristía y hombre de grandes sufrimientos. Sus llagas desaparecieron todas inmediatamente después de su muerte, sin dejar rastro. En vida y después de muerto el pueblo cristiano le ha atribuido muchos milagros.

Entre los beatos consigna el santoral a Guillermo Way, sacerdote y mártir bajo el reinado de Isabel I de Inglaterra, Helena Duglioli, viuda y Pedro Acotanto monje. Merecen especial recuerdo los beatos Cristóbal, Antonio y Juan, tres niños mexicanos asistentes a la escuela fundada por los misioneros franciscanos en Tlaxcala (México) en el siglo XVI, asesinados por los caciques del lugar por odio a su fe cristiana. En su beatificación en la basílica de Ntra. Sra. de Guadalupe, el año 1990, dijo de ellos Juan Pablo II que eran un regalo de Dios para la iglesia de México.

Álvaro Maestro Jesús