Martes XXVI de Tiempo Ordinario

Hoy es 1 de octubre, martes XXVI de Tiempo Ordinario.

La lectura de hoy es del evangelio de Lucas (Lc 9, 51-56):

Sucedió que como se iban cumpliendo los días de su asunción, Él se afirmó en su voluntad de ir a Jerusalén, y envió mensajeros delante de sí, que fueron y entraron en un pueblo de samaritanos para prepararle posada; pero no le recibieron porque tenía intención de ir a Jerusalén. Al verlo sus discípulos Santiago y Juan, dijeron: «Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma?». Pero volviéndose, les reprendió; y se fueron a otro pueblo.

Hoy, en el Evangelio, contemplamos cómo «Santiago y Juan, dijeron: ‘Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma?’. Pero volviéndose, les reprendió» (Lc 9,54-55). Son defectos de los Apóstoles, que el Señor corrige.

Cuenta la historia de un aguador de la India que, en los extremos de un palo que colgaba en sus espaldas, llevaba dos vasijas: una era perfecta y la otra estaba agrietada, y perdía agua. Ésta —triste— miraba a la otra tan perfecta, y avergonzada un día dijo al amo que se sentía miserable porque a causa de sus grietas le daba sólo la mitad del agua que podía ganar con su venta. El trajinante le contestó: —Cuando volvamos a casa mira las flores que crecen a lo largo del camino. Y se fijó: eran flores bellísimas, pero viendo que volvía a perder la mitad del agua, repitió: —No sirvo, lo hago todo mal. El cargador le respondió: —¿Te has fijado en que las flores sólo crecen a tu lado del camino? Yo ya conocía tus fisuras y quise sacar a relucir el lado positivo de ellas, sembrando semilla de flores por donde pasas y regándolas puedo recoger estas flores para el altar de la Virgen María. Si no fueses como eres, no habría sido posible crear esta belleza.

Todos, de alguna manera, somos vasijas agrietadas, pero Dios conoce bien a sus hijos y nos da la posibilidad de aprovechar las fisuras-defectos para alguna cosa buena. Y así el apóstol Juan —que hoy quiere destruir—, con la corrección del Señor se convierte en el apóstol del amor en sus cartas. No se desanimó con las correcciones, sino que aprovechó el lado positivo de su carácter fogoso —el apasionamiento— para ponerlo al servicio del amor. Que nosotros también sepamos aprovechar las correcciones, las contrariedades —sufrimiento, fracaso, limitaciones— para “comenzar y recomenzar”, tal como san Josemaría definía la santidad: dóciles al Espíritu Santo para convertirnos a Dios y ser instrumentos suyos.

Rev. D. Antoni CAROL i Hostench

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Liturgia – Santa Teresa del Niño Jesús

MARTES. SANTA TERESA DEL NIÑO JESÚS, virgen y doctora de la Iglesia, memoria obligatoria

Misa de la memoria (blanco)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Prefacio común o de la memoria.

Leccionario: Vol. III-impar

  • Zac 8, 20-23 Vendrán pueblos numerosos buscando al Señor en Jerusalén.
  • Sal 86. Dios está con nosotros.
  • Lc 9, 51-56. Tomó la decisión de ir a Jerusalén.

Antífona de entrada          Cf. Dt 32, 10-12
El Señor la rodeó cuidando de ella, la guardó como a las niñas de sus ojos; como el águila extendió sus alas, la tomó y la llevó sobre sus plumas; el Señor solo la condujo.

Monición de entrada y acto penitencial
Hermanos, al recordar la memoria de Santa Teresita del Niño Jesús, religiosa en el Carmelo de Lisieux, en Francia, patrona universal de las misiones, comencemos la celebración de los sagrados misterios reconociendo que fallamos a menudo en nuestra vocación cristiana, que no es otra que la vocación del amor, y pidamos humildemente perdón a Dios por nuestros pecados.

Yo confieso…

Oración colecta
OH, Dios,
que preparas tu reino para los humildes y sencillos,
concédenos seguir confiadamente
el camino de santa Teresa del Niño Jesús
para que, por su intercesión,
nos sea revelada tu gloria eterna.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Oremos ahora a Dios Padre, dueño de la mies, pidiéndole que no deje de enviar trabajadores a su mies.

1.- Para que el los pastores de la Iglesia muestren con sus actitudes el rostro de Dios que sale al encuentro del hombre. Roguemos al Señor.

2.- Para que Dios suscite en el seno de la Iglesia vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras que den fe de la salvación universal. Roguemos al Señor.

3.- Para que los que tienen en su mano el gobierno de nuestra patria no se dejen seducir por los falsos atractivos del poder y la ambición. Roguemos al Señor.

4.- Para que los enfermos y quienes los cuidan encuentren en Cristo paciente consuelo y fortaleza. Roguemos al Señor.

5.- Para que todos nosotros adquiramos un corazón sensato y vivamos en constante acción de gracias. Roguemos al Señor.

Señor y Dios nuestro, que has querido hacernos discípulos de tu Hijo para anunciar el evangelio a todo el mundo; escucha nuestras oraciones y no permitas que ningún pueblo se cierre a tu mensaje de salvación. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
SEÑOR, al proclamarte admirable en santa Teresa del Niño Jesús,
suplicamos humildemente a tu majestad
que, así como te agradaron sus méritos,
aceptes de igual modo nuestro servicio.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión          Mt 18, 3
Dice el Señor: «si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos».

Oración después de la comunión
QUE los sacramentos que hemos recibido, Señor,
enciendan en nosotros la fuerza de aquel amor
con el que santa Teresa del Niño Jesús se entregó a ti
y anheló obtener tu misericordia para todos los hombres.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santoral 1 de octubre

La primera en el santoral cristiano de este día es, sin duda, Santa Teresa del Niño Jesús, que entregó su alma a Dios en el monasterio de Lisieux el 30 de septiembre de 1897. Dios nos obsequió en ella con una de las almas más finas del Carmelo. Sufrió muchas enfermedades que superaba diciendo: Oh, Dios mío, te amo. Su obra Historia de un alma se convirtió en clásica de la literatura espiritual universal. Unida a su espiritualidad y a la práctica de la caridad nos reveló Dios en ella una de las más grandes almas. Cartas, poesías, oraciones, conversaciones sobre Dios revelan esta grandeza. Santa Teresita del Niño Jesús es patrona de las misiones y Doctora de la Iglesia.

A la cima de la santidad llegó también el Venerable valenciano Luis Amigó, obispo, fundador de los Terciarios y Terciarias capuchinos. El carisma de su fundador fue la ayuda a los jóvenes con problemas de conducta y la Institución tiene 83 casas en 18 países. Cuenta ya con un buen grupo de mártires y espera ver a su fundador en los altares.

Tenemos hoy a un Siervo de Dios, Tomás Morales, fundador de los Cruzados y Cruzadas de María, nacido en Macuto (Venezuela) y muerto en Madrid el 1 de octubre de 1994. Después de ingresar en la Compañía de Jesús dedicó toda su vida al apostolado entre los universitarios y empleados para los que creó los Hogares del empleado, dando a todos sus seguidores un delicado amor a la Virgen María. Tiene incoado su proceso de beatificación.

Los otros santos del santoral son Adeodato, Aizán, Sazán, Aretas, Bavón, Benito, los cuarenta mártires de Inglaterra decapitados en 1588, Dodó Gerino, Melorio, Miguel, Niceto, Opilio, Piato, Prisco Crescente, Evagrio, Remigio, Romano, Verísimo, Máxima, Juli y Wasnulfo. Este día, del año 2000 fueron canonizados Agustín Zhao Rong y otros 119 compañeros mártires de China, maría Josefa Sancho de Guerra, fundadora de las Siervas de Jesús de la Caridad, Catalina Drexel fundadora de la Congregación del Santísimo Sacramento y Josefina Bakhita, virgen del Instituto de las Hijas de la Caridad.

A esta corte de santos unimos los beatos Andrés Yashinda, el sacerdote escoplapio Francisco Carceller y Galindo, fusilado en Castellón el año 1936, Gaspar de Ficogiro, Nicolás de Forza y los 27 religiosos pasionistas, estudiantes de teología, asesinados en Daimiel en 1936 y beatificados el 1 de octubre de 1989.

Álvaro Maestro Jesús

Laudes – Santa Teresa del Niño Jesús

LAUDES

SANTA TERESA DEL NIÑO JESÚS, virgen y doctora

(1873-1897), Religiosa carmelita, que destacó por su humildad y sencillez, ofreció su vida por la salvación de las almas.

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. Aclamemos al Señor en esta celebración de santa Tersa del Niño Jesús.

SALMO 66: QUE TODOS LOS PUEBLOS ALABEN AL SEÑOR

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

<

p style=»text-align:justify;»>Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud

y gobiernas las naciones de la tierra.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

<

p style=»text-align:justify;»>La tierra ha dado su fruto,

nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga;
que le teman hasta los confines del orbe.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

La mujer fuerte
puso en Dios su esperanza:
Dios la sostiene.

Hizo del templo su casa;
mantuvo ardiendo su lámpara.

En la mesa de los hijos
hizo a los pobres un sitio.

Guardó memoria a sus muertos;
gastó en los vivos su tiempo.

Sirvió, consoló, dio fuerzas;
guardó para sí sus penas.

Vistió el dolor de plegaria;
la soledad, de esperanza.

Y Dios la cubrió de gloria
como de un velo de bodas.

La mujer fuerte
puso en Dios su esperanza:
Dios la sostiene. Amén.

SALMO 42: DESEO DEL TEMPLO

Ant. Envíame, Señor, tu luz y tu verdad.

Hazme justicia, oh Dios, defiende mi causa
contra gente sin piedad,
sálvame del hombre traidor y malvado.

Tú eres mi Dios y protector,
¿por qué me rechazas?
¿por qué voy andando sombrío,
hostigado por mi enemigo?

Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada.

Que yo me acerque al altar de Dios,
al Dios de mi alegría;
que te dé gracias al son de la cítara,
Dios, Dios mío.

¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
«Salud de mi rostro, Dios mío.»

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Envíame, Señor, tu luz y tu verdad.

CÁNTICO de ISAÍAS: ANGUSTIAS DE UN MORIBUNDO Y ALEGRÍA DE LA CURACIÓN

Ant. Protégenos, Señor, todos los días de nuestra vida.

Yo pensé: «En medio de mis días
tengo que marchar hacia las puertas del abismo;
me privan del resto de mis años.»

Yo pensé: «Ya no veré más al Señor
en la tierra de los vivos,
ya no miraré a los hombres
entre los habitantes del mundo.

Levantan y enrollas mi vida
como una tienda de pastores.
Como un tejedor, devanaba yo mi vida,
y me cortan la trama.»

Día y noche me estás acabando,
sollozo hasta el amanecer.
Me quiebras los huesos como un león,
día y noche me estás acabando.

Estoy piando como una golondrina,
gimo como una paloma.
Mis ojos mirando al cielo se consumen:
¡Señor, que me oprimen, sal fiador por mí!

Me has curado, me has hecho revivir,
la amargura se me volvió paz
cuando detuviste mi alma ante la tumba vacía
y volviste la espalda a todos mis pecados.

El abismo no te da gracias,
ni la muerte te alaba,
ni esperan en tu fidelidad
los que bajan a la fosa.

Los vivos, los visos son quienes te alaban:
como yo ahora.
El padre enseña a sus hijos tu fidelidad.

Sálvame, Señor, y tocaremos nuestras arpas
todos nuestros días en la casa del Señor.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Protégenos, Señor, todos los días de nuestra vida.

SALMO 64: SOLEMNE ACCIÓN DE GRACIAS

Ant. Oh Dios, tú mereces un himno en Sión. +

Oh Dios, tú mereces un himno en Sión,
+ y a ti se te cumplen los votos,
porque tú escuchas las súplicas.

A ti acude todo mortal
a causa de sus culpas;
nuestros delitos nos abruman,
pero tú los perdonas.

Dichoso el que tú eliges y acercas
para que viva en tus atrios:
que nos saciemos de los bienes de tu casa,
de los dones sagrados de tu templo.

Con portentos de justicia nos respondes,
Dios, salvador nuestro;
tú, esperanza del confín de la tierra
y del océano remoto;

tú que afianzas los montes con tu fuerza,
ceñido de poder;
tú que reprimes el estruendo del mar,
el estruendo de las olas
y el tumulto de los pueblos.

Los habitantes del extremo del orbe
se sobrecogen ante tus signos,
y a las puertas de la aurora y del ocaso
las llenas de júbilo.

Tú cuidas de la tierra, la riegas
y la enriqueces sin medida;
la acequia de Dios va llena de agua,
preparas los trigales;

riegas los surcos, igualas los terrones,
tu llovizna los deja mullidos,
bendices sus brotes;
coronas el año con tus bienes,
tus carriles rezuman abundancia;

rezuman los pastos del páramo,
y las colinas se orlan de alegría;
las praderas se cubren de rebaños,
y los valles se visten de mieses,
que aclaman y cantan.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Oh Dios, tú mereces un himno en Sión.

LECTURA: Rm 12, 1-2

Os exhorto, hermanos, por la misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios; éste es vuestro culto razonable. Y no os ajustéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir lo que es voluntad de Dios, lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto.

RESPONSORIO BREVE

R/ Dios la socorre al despuntar la aurora.
V/ Dios la socorre al despuntar la aurora.

R/ Teniendo a Dios en medio, no vacila.
V/ Al despuntar la aurora.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Dios la socorre al despuntar la aurora.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Os digo que, si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Os digo que, si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

PRECES

Unidos, hermanos, a las mujeres santas, aclamemos a nuestro Salvador, y supliquémosle, diciendo:

Ven, Señor Jesús.

Señor Jesús, que perdonaste a la mujer pecadora sus muchos pecados, porque tenía mucho amor,
— perdónanos también a nosotros, pues  hemos pecado mucho.

Señor Jesús, a quien servían en el camino las piadosas mujeres,
— concédenos que sigamos tus pasos.

Señor Jesús, Maestro bueno, a quien María escuchaba y Marta servía,
— concédenos servirte siempre con fe y amor.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Señor Jesús, que llamaste hermano, hermana y madre a todos los que cumplen tu voluntad,
— haz que todos nosotros la cumplamos siempre de palabra y obra.

Con la misma confianza que tienen los hijos con sus padres, acudamos nosotros a nuestro Dios, diciéndole:
Padre nuestro…

ORACION

Oh Dios, que has preparado tu reino para los humildes y los sencillos, concédenos la gracia de seguir confiadamente el camino de santa Teresa del Niño Jesús, para que nos sea revelada, por su intercesión, tu gloria eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.