Aquí me tienes, Señor

Soy un siervo frágil e inseguro,
pero quiero presentarte hoy
mi vida entera,
quiero ofrecerte lo que soy
y lo que sueño,
lo que quisiera hacer y no consigo.

Yo sé que conmigo puedes contar poco,
pero contigo al lado, Señor,
soy otra cosa.
Tú me haces fuerte.
Tú me das sensatez y prudencia.

Quiero cuidar el tesoro de tu Amor,
y quiero extenderlo en mi entorno,
deseo vivir entregado a mis hermanos,
en justicia, derecho y rectitud.

Soy consciente de que me hiciste
para Ti, Señor,
y que mi vida anda desasosegada
hasta que te goce.
Por eso te pido que no me abandones nunca,
para que viva en tu sensatez
e inteligencia.

Quiero bendecirte con mi vida, Dios mío,
quiero que mis gestos sean de amor a los hermanos
y de alabanza tuya al mismo tiempo,
porque Tú eres el centro de mi vida
y el motor constante de mis días.

Tú llenas mi vida de sentido
y mis momentos cotidianos de gozo;
contigo al lado me vuelvo fecundo,
porque Tú eres mi brújula, mi tesoro y mi pasión.

Mari Patxi Ayerra