Santa Teresa de Jesús

Hoy es 15 de octubre, fiesta de Santa Teresa de Jesús.

La lectura de hoy es del evangelio de Mateo (Mt 11, 25-30):

En aquel tiempo, Jesús dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera».

Hoy celebramos la fiesta de santa Teresa de Ávila. El Evangelio, proclamado en el día de esta doctora de la Iglesia, nos recomienda la sencillez de niños, a fin de ponernos en manos del Padre: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños» (Mt 11,25). De los niños había dicho Jesús: «Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis porque de los que son como éstos es el Reino de los Cielos» (Mt 19,14). Ser como niños no significa permanecer en un infantilismo psicológico permanente. El niño es aquel que se deja guiar con docilidad por la mano del padre. El niño descubre a cada paso aquello que los padres le muestran. Todos los niños dan sus primeros pasos cogidos de las manos amorosas de unos padres. Seguir la voluntad del Padre es lo que pedimos cada vez que recitamos el Padrenuestro, y ésta es la característica fundamental de quien se hace como niño. «Aquel que se ocupó de ti antes de que existieras, ¿no se ha de preocupar de ti una vez que te llamó a la vida? Quien te creó es también quien te sostiene» (San Agustín). Todo descansa en la providencia de Dios.

Dios, nuestro Padre, no nos abandona nunca. Por el contrario, somos nosotros quienes nos tenemos que abandonar en las manos de Dios. El Evangelio de hoy nos invita a ello: confiar en Aquel que nos acompaña siempre. Tener confianza y ser humildes no está de moda, pero ciertamente es el único camino para llegar a Dios. Lo afirma expresamente santa Teresa: «He visto claramente que, si queremos que la majestad soberana nos revele grandes secretos, hemos de entrar por esta puerta [la contemplación de Jesús]. No quiera nadie ningún otro camino (…). Este camino se ha de recorrer con libertad, abandonándonos en las manos de Dios».

Preguntémonos, hoy especialmente, cómo es nuestra vida: ¿guardamos silencio para dejar hablar a Dios? ¿Rezamos abandonándonos en sus manos? Pero confiar y ser humildes son dos términos que hemos de aprenderlos dentro de la Iglesia, ¡nuestra Madre!: ¿confiamos humildemente en ella y la amamos?

Rev. D. Ferran JARABO i Carbonell

Liturgia – Santa Teresa de Jesús

MARTES. SANTA TERESA DE JESÚS, virgen y doctora de la Iglesia, fiesta

Misa de la fiesta (blanco)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Gloria. Prefacio de santas vírgenes y religiosos. No se puede decir la Plegaria Eucarística IV.

Leccionario: Vol. IV

  • Eclo 15, 1-6. Lo llenará del espíritu de sabiduría y de inteligencia.
  • Sal 88. Cantaré eternamente las misericordias del Señor.
  • Mt 11, 25-30.Soy manso y humilde de corazón.

Antífona de entrada          Sal 41, 2-3
Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío, mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo.

Monición de entrada
Hoy celebramos la fiesta de santa Teresa de Jesús, aquella mujer inquieta y monja andariega que en aquel momento histórico que fue el siglo dieciséis renovó los monasterios carmelitas y al mismo tiempo influyó fuertemente en toda la vida de la Iglesia; lo que le valió ser proclamada doctora de la Iglesia; aquella mujer llena y deseosa de Dios, agradecida del amor de Dios, que supo transmitir a su alrededor la fe y la esperanza que llevaba dentro y cuyos libros, cartas y poesías, son joyas de la literatura española y alimento de la fe.

Acto penitencial
Nosotros también estamos llamados, como santa Teresa de Jesús a la santidad de vida, a llevar un camino de perfección; sin embargo, fallamos a menudo en nuestro camino hacia ella. Por eso, iniciamos la celebración de los sagrados misterios de la Eucaristía pidiendo perdón a Dios por nuestros pecados.

  • Tú, camino de perfección y de plenitud. Señor, ten piedad.
  • Tú, fuente de agua viva que sacia toda sed. Cristo, ten piedad.
  • Tú, nuestra felicidad y nuestra vida. Señor, ten piedad.

Se dice Gloria.

Oración colecta
OH, Dios,
que por tu Espíritu has suscitado a santa Teresa de Jesús,
para mostrar a la Iglesia el camino de la perfección,
concédenos alimentarnos siempre de su celestial doctrina
y encienda en nuestros corazones el deseo de la verdadera santidad.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Oremos, hermanos, a Dios nuestro Padre, por medio de Cristo, corona de las vírgenes, que enriqueció a Santa Teresa con los dones y carismas del Espíritu, y pidámosle que escuche las oraciones de su Iglesia.

1.- Para que todos los cristianos, imitando a santa Teresa de Jesús, busquen la inteligencia de la fe con amor, piedad y deseo sincero de seguir las enseñanzas de la sabiduría divina. Roguemos al Señor.

2.- Para que Dios haga brotar en la Iglesia vocaciones sacerdotales y contemplativas que inunden la comunidad cristiana de amor y de espíritu de oración. Roguemos al Señor.

3.- Para que el Señor infunda en los gobernantes de las naciones el espíritu de sabiduría y les conceda examinar con prudencia el bien y el mal y acertar en sus decisiones. Roguemos al Señor.

4.- Para que el Señor conceda a los que se sienten probados experimentar en su corazón que todo acontecimiento humano pasa, que Dios no cambia ni se inmuta, y que la paciencia, alimentada por la fe, todo lo alcanza. Roguemos al Señor.

5.- Para que a nosotros Dios nos conceda abundantemente el espíritu de oración y nos dé a conocer las cosas escondidas a los sabios y entendidos de este mundo, pero que Él revela a los sencillos. Roguemos al Señor.

Señor, Padre santo, que has querido que el corazón del hombre sea capaz de recibir los dones divinos y de gozar de tu intimidad, escucha nuestras oraciones y concede al pueblo que te suplica seguir el camino de perfección que mostraste a santa Teresa de Jesús, y que ella enseñó a tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
SEAN aceptables a tu majestad
nuestros dones, Señor,
a quienes tanto agradó santa Teresa de Jesús
con la ofrenda de sí misma.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de santas vírgenes y religiosos.

Antífona de comunión           Sal 88, 2
Cantaré eternamente las misericordias del Señor, anunciaré tu fidelidad por todas las edades.

Oración después de la comunión
SEÑOR, Dios nuestro, haz que tu familia consagrada a ti,
a la que has alimentado con el pan del cielo,
se alegre cantando eternamente tus misericordias
a ejemplo de santa Teresa de Jesús.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo
Señor,

que se alegren tus fieles
porque Tú glorificas a los miembros del Cuerpo de tu Hijo;
y, pues devotamente celebran la memoria de los santos,
concédeles gozar un día con ellos
de tu gloria eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
R/. Amén.

Santoral 15 de octubre

La santa de este día ha llenado muchas páginas de la historia de la Iglesia y de la Mística cristiana: Santa Teresa de Ávila reformadora del Carmelo, Doctora de la Iglesia. Una de sus compañeras de fatigas la describe así: «Era de mediana estatura, más bien grande que pequeña. Tuvo en su mocedad fama de muy hermosa y hasta su última edad mostraba serlo. Era su rostro no nada común, sino extraordinario… daba gran contento mirarla y oírla porque era muy apacible y graciosa en todas sus palabras y acciones… Era en todo perfecta». Refiriéndose a la oración dice en su Vida: «Nada diré que no haya experimentado antes mucho». Es la mujer más importante de la Iglesia en el siglo XVI. Religiosa totalmente entregada a Dios y restauradora de este vida para los carmelitas de ambos sexos. Contó con la ayuda de San Juan de la Cruz. Dos santos, dos místicos, dos maestros de la vida espiritual para los cristianos de ayer, de hoy de mañana. Pidamos a Dios que siga dando a su Iglesia mujeres de esta talla para bien de nuestro mundo.

Junto a ella celebramos la memoria de los santos Agileo mártir de Cartago, Antíoco, Aurelia, Barsen obispo, Calixto de Huesca muerto en la lucha contra los sarracenos, Canato, Conogan, Eutimio el Joven monje del monte Athos, Fortunato, Leonardo, Lúpulo, Magdalena, Odilón, Sabino, Severo y Tecla, misionera en Alemania con San Bonifacio.

Entre los beatos consignamos a dos religiosos Gonzalo y Sebastián de Jesús, al sacerdote Tomás Bullaker mártir y a la monja benedictina Willa, célebre por su orden de contemplación. A todos juntos les decimos: santos y santas de Dios, rogad por nosotros.

Álvaro Maestro Jesús

Laudes – Santa Teresa de Jesús

LAUDES

SANTA TERESA DE JESÚS, virgen y doctora
fiesta

(1515-1582). Reformadora de la vida carmelita (en vida fundó quince nuevos Carmelos) y gran escritura espiritual.

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. Venid, adoremos al Cordero, al Esposo acompañado por el cortejo de vírgenes.

SALMO 66: QUE TODOS LOS PUEBLOS ALABEN AL SEÑOR

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

<

p style=»text-align:justify;»>Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud

y gobiernas las naciones de la tierra.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

<

p style=»text-align:justify;»>La tierra ha dado su fruto,

nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga;
que le teman hasta los confines del orbe.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Vuestra soy, para Vos nací:
¿Qué mandáis hacer de mí?

Soberana Majestad,
eterna Sabiduría,
Bondad buena al alma mía;
Dios, Alteza, un Ser, Bondad:
la gran vileza mirad,
que hoy os canta amor así:
¿Qué mandáis hacer de mí?

Vuestra soy, pues me criasteis;
vuestra, pues me redimisteis;
vuestra, pues que me sufristeis;
vuestra, pues que me llamasteis;
vuestra, porque me esperasteis;
vuestra, pues no me perdía;
¿Qué mandáis hacer de mí?

Veis aquí mi corazón,
yo le pongo en vuestra palma:
mi cuerpo, mi vida y mi alma,
mis entrañas y afición.
Dulce Esposo y Redención,
pues por vuestra me ofrecí:
¿Qué mandáis hacer de mí?

Dadme muerte, dadme vida,
dad salud o enfermedad,
honra o deshonra me dad,
dadme guerra o paz crecida,
flaqueza o fuerza cumplida,
que a todo digo que sí:
¿Qué queréis hacer de mí?

Dadme riqueza o pobreza,
dad consuelo o desconsuelo,
dadme alegría o tristeza,
dadme infierno o dadme cielo,
vida dulce, sol sin velo,
pues del todo me rendí:
¿Qué mandáis hacer de mí?

Si queréis que esté holgando,
quiero por amor holgar;
si me mandáis trabajar,
morir quiero trabajando:
decid dónde, cómo y cuándo,
decid, dulce Amor, decid:
¿Qué mandáis hacer de mí?

Gloria al Padre, gloria al Hijo,
gloria al Espíritu Santo
por los siglos de los siglos. Amén.

SALMO 62: EL ALMA SEDIENTA DE DIOS

Ant. Se sació en ti el alma de tu esposa y se alegró de las cosas que le dijeron.

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mi labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Se sació en ti el alma de tu esposa y se alegró de las cosas que le dijeron.

CÁNTICO de DANIEL: TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR

Ant. Cantadle por el éxito de su trabajo; que sus obras la alaben en la plaza.

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
Ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
Astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
Vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor;
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

Ant. Cantadle por el éxito de su trabajo; que sus obras la alaben en la plaza.

SALMO 149: ALEGRÍA DE LOS SANTOS

Ant. Ésta es la virgen sensata, una del número de las prudentes.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles,
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Ésta es la virgen sensata, una del número de las prudentes.

LECTURA: Sb 7, 7-8

Supliqué y se me concedió la prudencia; invoqué, y vino a mí el espíritu de sabiduría. La preferí a los cetros y tronos, y, en su comparación, tuvo en nada la riqueza.

RESPONSORIO BREVE

R/ Oigo en mi corazón: Buscad mi rostro.
V/ Oigo en mi corazón: Buscad mi rostro.

R/ Tu rostro buscaré, Señor.
V/ Buscad mi rostro.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Oigo en mi corazón: Buscad mi rostro.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Ésta es la virgen prudente que, unida a Cristo, resplandece como el sol en el reino celestial.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Ésta es la virgen prudente que, unida a Cristo, resplandece como el sol en el reino celestial.

PRECES

Alabemos con gozo a Cristo, que elogió a los que permanecen vírgenes a causa del reino de los cielos, y supliquémosle, diciendo:

Jesús, rey de las vírgenes, escúchanos

Oh Cristo, que como esposo amante colocaste junto a ti a la Iglesia, sin mancha ni arruga,
— haz que esta Iglesia sea siempre santa e inmaculada.

Oh Cristo, a cuyo encuentro salieron las vírgenes santas con sus lámparas encendidas,
— no permitas que falte nunca el óleo de la fidelidad en las lámparas de las vírgenes que se han consagrado a ti.

Señor Jesucristo, a quien la Iglesia virgen ha guardado siempre fidelidad intacta y pura,
— concede a todos los cristianos la integridad y la pureza de la fe.

Tú que conoces hoy a tu pueblo alegrarse por la festividad de santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars virgen,
— concédele también gozar siempre de su valiosa intercesión.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que recibiste en el banquete de tus bodas a las vírgenes santas,
— admite benigno a los difuntos en el convite festivo de tu reino.

Fieles a la recomendación del Salvador, digamos con filial confianza:
Padre nuestro…

ORACION

Señor Dios nuestro, que por tu Espíritu has suscitado a santa Teresa de Jesús, para mostrar a tu Iglesia el camino de la perfección, concédenos vivir de su doctrina y enciende en nosotros el deseo de la verdadera santidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.