Miércoles XXVIII de Tiempo Ordinario

Hoy es 16 de octubre, miércoles XXVIII de Tiempo Ordinario.

La lectura de hoy es del evangelio de Lucas (Lc 11, 42-46):

En aquel tiempo, el Señor dijo: «¡Ay de vosotros, los fariseos, que pagáis el diezmo de la menta, de la ruda y de toda hortaliza, y dejáis a un lado la justicia y el amor a Dios! Esto es lo que había que practicar aunque sin omitir aquello. ¡Ay de vosotros, los fariseos, que amáis el primer asiento en las sinagogas y que se os salude en las plazas! ¡Ay de vosotros, pues sois como los sepulcros que no se ven, sobre los que andan los hombres sin saberlo!». Uno de los legistas le respondió: «¡Maestro, diciendo estas cosas, también nos injurias a nosotros!». Pero Él dijo: «¡Ay también de vosotros, los legistas, que imponéis a los hombres cargas intolerables, y vosotros no las tocáis ni con uno de vuestros dedos!».

Hoy vemos cómo el Divino Maestro nos da algunas lecciones: entre ellas, nos habla de los diezmos y también de la coherencia que han de tener los educadores (padres, maestros y todo cristiano apóstol). En el Evangelio según san Lucas de la Misa de hoy, la enseñanza aparece de manera más sintética, pero en los pasajes paralelos de Mateo (23,1ss.) es bastante extensa y concreta. Todo el pensamiento del Señor concluye en que el alma de nuestra actividad han de ser la justicia, la caridad, la misericordia y la fidelidad (cf. Lc 11,42).

Los diezmos en el Antiguo Testamento y nuestra actual colaboración con la Iglesia, según las leyes y las costumbres, van en la misma línea. Pero dar valor de ley obligatoria a cosas pequeñas —como lo hacían los Maestros de la Ley— es exagerado y fatigoso: «¡Ay también de vosotros, los legistas, que imponéis a los hombres cargas intolerables, y vosotros no las tocáis ni con uno de vuestros dedos!» (Lc 11,46).

Es verdad que las personas que afinan tienen delicadezas de generosidad. Hemos tenido vivencias recientes de personas que de la cosecha traen para la Iglesia —para el culto y para los pobres— el 10% (el diezmo); otros que reservan la primera flor (las primicias), el mejor fruto de su huerto; o bien vienen a ofrecer el mismo importe que han gastado en el viaje de descanso o de vacaciones; otros traen el producto preferido de su trabajo, todo ello con este mismo fin. Se adivina ahí asimilado el espíritu del Santo Evangelio. El amor es ingenioso; de las cosas pequeñas obtiene alegrías y méritos ante Dios.

El buen pastor pasa al frente del rebaño. Los buenos padres son modelo: el ejemplo arrastra. Los buenos educadores se esfuerzan en vivir las virtudes que enseñan. Esto es la coherencia. No solamente con un dedo, sino de lleno: Vida de Sagrario, devoción a la Virgen, pequeños servicios en el hogar, difundir buen humor cristiano… «Las almas grandes tienen muy en cuenta las cosas pequeñas» (San Josemaría).

+ Rev. D. Joaquim FONT i Gassol

Liturgia – Miércoles XXVIII de Tiempo Ordinario

MIÉRCOLES DE LA XXVIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, feria o SANTA EDUVIGIS, religiosa, memoria libre o SANTA MARGARITA MARÍA DE ALACOQUE, virgen, memoria libre

Misa de la feria (verde) o de una de las memorias (blanco)

Misal: Para la feria cualquier formulario permitido / para la memoria de santa Eduvigis: 1ª oración propia y el resto del común de santos (para religiosos o para santas mujeres) o de un domingo del Tiempo Ordinario / para la memoria de santa Margarita Mª de Alacoque: 1ª oración propia y el resto del común de vírgenes (para una virgen) o de un domingo del Tiempo Ordinario; Prefacio común o de la memoria.

Leccionario: Vol. III-impar.

  • Rom 2, 1-11. Pagará a cada uno según sus obras, primero al judío, pero también al griego.
  • Sal 61. El Señor paga a cada uno según sus obras.
  • Lc 11, 42-46. ¡Ay de vosotros, fariseos! ¡Ay de vosotros también, maestros de la ley!

Antífona de entrada          Cf. Sal 27, 8-9
El Señor es fuerza para su pueblo, apoyo y salvación para su Ungido. Salva a tu pueblo, Señor, y bendice tu heredad, sé su pastor por siempre.

Monición de entrada y acto penitencial
Hoy, dentro de este mes extraordinario de las misiones, y sintiéndonos Iglesia misionera, vamos a ofrecer al Padre la celebración de la Eucaristía por la evangelización de los pueblos, a fin de que se lleve a término esa voluntad salvífica de Dios.

Comencemos, pues, la celebración de la Misa poniéndonos ante la presencia del Señor, y pidámosle perdón por todos nuestros pecados.

• Tú, luz para todos los pueblos. Señor, ten piedad.
• Tú, fuerza para caminar. Cristo, ten piedad.
• Tú, salvación y vida de la humanidad entera.. Señor, ten piedad.

Oración colecta
CONCÉDENOS tener siempre, Señor,
respeto y amor a tu santo nombre,
porque jamás dejas de dirigir
a quienes estableces
en el sólido fundamento de tu amor.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Oremos ahora, hermanos, confiadamente a Dios Padre, que en Jesucristo nos ha dado al único Maestro que no defrauda.

1.- Para que proteja al papa N. y ayude a nuestro obispo N.. Roguemos al Señor.
2.- Para que suscite vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras. Roguemos al Señor.
3.- Para que dé a los súbditos una obediencia sin servilismo. Roguemos al Señor.
4.- Para que se acabe la fabricación y el comercio de armas. Roguemos al Señor.
5.- Para que acoja siempre nuestra oración. Roguemos al Señor.

Señor y Dios nuestro, escucha la oración que te hemos dirigido, y ayúdanos a alejar de nuestras vidas toda conducta reprochable e hipócrita. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
ACEPTA, Señor,
este sacrificio de reconciliación y alabanza
y concédenos que, purificados por su eficacia,
te ofrezcamos el obsequio agradable de nuestro corazón.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión          Cf. Sal 144, 15
Los ojos de todos te están aguardando, Señor; tú les das la comida a su tiempo.

Oración después de la comunión
RENOVADOS por la recepción del Cuerpo santo
y de la Sangre preciosa,
imploramos tu bondad, Señor,
para obtener con segura clemencia
lo que celebramos con fidelidad constante.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santoral 16 de octubre

Destacamos hoy a Guillermo de Maravalle, un santo agustino, que murió en 1157. Fue un gran penitente y peregrino. Escogió la soledad de Maravalle (Grosseto, Italia), entregado al silencio, a la oración y a las más duras mortificaciones. No fundó ninguna Orden religiosa, pero su discípulo Alberto nos legó la Regula sancti Guillelmi, compuesta por el santo, para un buen número de monasterios que se extendieron por distintas regiones de Italia. El año 1244 recibieron el nombre de Orden de San Guillermo y once años más tarde se integraron en la Orden agustiniana. La devoción a este santo, las visitas de los fieles a su sepulcro y el deseo de imitar su vida eremítica y penitente multiplicó rápidamente el número de estos monasterios. San Guillermo de Maravalle fue considerado siempre por los agustinos como miembro de la propia Orden se´gun consta en sus libros litúrgicos de la Edad Media.

La Orden de los Agustinos celebra también este día al beato Juan Bueno, que vino al mundo en Mantua (Italia) el año 1168. En su juventud fue arlequín del teatro por pueblos y ciudades de su tierra. Después se hizo ermitaño y penitente. En su ermita sólo tenía un crucifijo, una pila de agua bendita, una imagen de la Virgen y una tabla sobre la cual dormía. Comulgaba todos los días con gran fervor. Confesaba con frecuencia y era humilde y caritativo. Murió a los setenta años, después de haber creado diversas comunidades de penitentes, que se integraron todas en la Orden agustiniana. Los agustinos celebran su fiesta el mismo día que a San Guillermo.

Recordamos primeramente el XXVI aniversario de la elección de Juan Pablo II Papa el año 1978. Rezar por el sucesor de Pedro es rezar poa la Iglesia. Las parroquias suelen organizar actos de oración, al igual que con motivo del aniversario de la ordenación del propio obispo.

Como primera entre los santos de este día citamos a Santa Eduvigis, de familia noble por su nacimiento y más noble todavía por su espíritu de sacrificio y mortificación. Murió en el monasterio de Trebnitz (Silesia, Polonia) y su fama de santidad se extendió con tal rapidez que el Papa Clemente IV la inscribió en el catálogo de los santos 24 años después de su muerte, el año 1243. Más conocida entre nosotros es otra santa de hoy, Margarita María de Alacoque. Es española y francesa porque la región de Francia donde nació, en 1647 dependía entonces de la corona española. Se consagró a Dios desde niña mucho antes de entrar como religiosa en Paray-le-Monial. Dios le honró con frecuentes manifestaciones y la hizo misionera de la devoción al Corazón de Jesús.

San Gerardo Mayela fue un hermano coadjutor redentorista. Supo vivir su santidad en medio de los pobres y humildes de donde había salido. El pueblo le atribuyó siempre muchos milagros. Fue un gran misionero por toda la zona sur de Italia en la última mitad del siglo XVIII.

Recordamos a otros santos de hoy: Amando, Ambrosio, Anastasio, Balderico hijo de Santa Salberga, Bertrand, Bercario, Bolonia, Bonita, Colman, Dulcet, Elifio, Eremberta, Florentino, Gall, Gauderico, Gerardo, Junián, Longinos, Lulo, Magnobodo, Marciano, Martiniano, Máxima, Vital, Mumolín, Saturiano y Saturnino. En este día fue canonizado el año 1983 el religioso capuchino Leopoldo Mandic. A cuantos se honran con estos nombres cristianos les deseamos una bendición de estos santos.

Conmemoramos igualmente a la beata Judit Vannini, de principios del siglo XX, fundadora del Instituto de las Hijas de San Camilo, dedicado al cuidado de los enfermos. Nuestro recuerdo especial para la beata española Petra de San José, fundadora de la Congregación de Madres de desamparados y San José de la Montaña, puesta en los altares el 16 de octubre de 1994, el mismo día que Judit Vannini, beatificadas por Juan Pablo II. Los escolapios honran a un hermano, el beato Pedro Casani, sacerdote.

Álvaro Maestro Jesús

Laudes – Miércoles XXVIII de Tiempo Ordinario

LAUDES

MIÉRCOLES XXVIII DE TIEMPO ORDINARIO

 

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría.

SALMO 66: QUE TODOS LOS PUEBLOS ALABEN AL SEÑOR

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

<

p style=»text-align:justify;»>Omnipotente, altísimo, bondadoso Señor,
tuyas son la alabanza, la gloria y el honor;

tan sólo tú eres digno de toda bendición,

y nunca es digno el hombre de hacer de ti mención.

<

p style=»text-align:justify;»>Loado seas por toda criatura, mi Señor,

y en especial loado por el hermano sol,

que alumbra, y abre el día, y es bello en su esplendor,
y lleva por los cielos noticia de su autor.

<

p style=»text-align:justify;»>Y por la hermana luna, de blanca luz menor,

y las estrellas claras, que tu poder creó,

tan limpias, tan hermosas, tan vivas como son,
y brillan en los cielos: ¡loado, mi Señor!

Y por la hermana agua, preciosa en su candor,
que es útil, casta, humilde: ¡loado, mi Señor!
Por el hermano fuego, que alumbra al irse el sol,
y es fuerte, hermoso, alegre: ¡loado, mi Señor!

<

p style=»text-align:justify;»>Y por la hermana tierra, que es toda bendición,
la hermana madre tierra, que da en toda ocasión
las hierbas y los frutos y flores de color,

y nos sustenta y rige: ¡loado, mi Señor!

<

p style=»text-align:justify;»>Y por los que perdonan y aguantan por tu amor
los males corporales y la tribulación:

¡felices los que sufren en paz con el dolor,
porque les llega el tiempo de la consolación!

<

p style=»text-align:justify;»>Y por la hermana muerte: ¡loado, mi Señor!
Ningún viviente escapa a su persecución;

¡ay si en pecado grave sorprende al pecador!
¡Dichosos los que cumplen la voluntad de Dios!

¡No probarán la muerte de la condenación!
Servidle con ternura y humilde corazón.
Agradeced sus dones, cantad su creación.
Las criaturas todas, load a mi Señor. Amén.

SALMO 107: ALABANZA AL SEÑOR Y PETICIÓN DE AUXILIO

Ant. Dios mío, mi corazón está firme +

Dios mío, mi corazón está firme,
para ti cantaré y tocaré, gloria mía.
Despertad, cítara y arpa
despertaré a la aurora.

Te daré gracias ante los pueblos, Señor;
tocaré para ti ante las naciones:
por tu bondad, que es más grande que los cielos;
por tu fidelidad, que alcanza a las nubes.

Elévate sobre el cielo, Dios mío,
y llene la tierra tu gloria;
para que se salven tus predilectos,
que tu mano salvadora nos responda.

Dios habló en su santuario;
«Triunfaré, ocuparé Siquén,
parcelaré el valle de Sucot;

mío es Galaad, mío Manasés,
Efraín es yelmo de mi cabeza,
Judá es mi cetro;

Moab, una jofaina para lavarme;
sobre Edom echo mi sandalia,
sobre Filistea canto victoria.»

Pero, ¿quién me guiará a la plaza fuerte,
quién me conducirá a Edom,
si tú, oh Dios, nos has rechazado
y no sales ya con nuestras tropas?

Auxílianos contra el enemigo,
que la ayuda del hombre es inútil.
Con Dios haremos proezas,
él pisoteará a nuestros enemigos.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Dios mío, mi corazón está firme +

CÁNTICO de ISAÍAS: ALEGRÍA DEL PROFETA ANTE LA NUEVA JERUSALÉN

Ant. El Señor me ha vestido un traje de gala y de triunfo.

Desbordo de gozo con el Señor,
y me alegro con mi Dios:
porque me ha vestido un traje de gala
y me ha envuelto en un manto de triunfo,
como novio que se pone la corona,
o novia que se adorna con sus joyas.

Como el suelo echa sus brotes,
como un jardín hace brotar sus semillas,
así el Señor hará brotar la justicia
y los himnos ante todos los pueblos.

Por amor de Sión no callaré,
por amor de Jerusalén no descansaré,
hasta que rompa la aurora de su justicia,
y su salvación llamee como antorcha.

Los pueblos verán tu justicia,
y los reyes tu gloria;
te pondrán un nombre nuevo,
pronunciando por la boca del Señor.

Serás corona fúlgida en la mano del Señor
y diadema real en la palma de tu Dios.

Ya no te llamarán «Abandonada»,
ni a tu tierra «Devastada»;
a ti te llamarán «Mi favorita»,
y a tu tierra «Desposada»,
porque el Señor te prefiere a ti,
y tu tierra tendrá marido.

Como un joven se casa con su novia,
así te desposa el que te construyó;
la alegría que encuentra el marido con su esposa,
la encontrará tu Dios contigo.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. El Señor me ha vestido un traje de gala y de triunfo.

SALMO 145: FELICIDAD DE LOS QUE ESPERAN EN DIOS

Ant. Alabaré al Señor mientras viva.

Alaba, alma mía, al Señor:
alabaré al Señor mientras viva,
tañeré para mi Dios mientras exista.

No confiéis en los príncipes,
seres de polvo que no pueden salvar;
exhalan el espíritu y vuelven al polvo,
ese día perecen sus planes.

Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob,
el que espera en el Señor, su Dios,
que hizo el cielo y la tierra,
el mar y cuanto hay en él;

que mantiene su fidelidad perpetuamente,
que hace justicia a los oprimidos,
que da pan a los hambrientos.

El Señor liberta a los cautivos,
el Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos.

El Señor guarda a los peregrinos,
sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.

El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sión, de edad en edad.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Alabaré al Señor mientras viva.

LECTURA: Dt 4, 39-40a

Reconoce hoy medita en tu corazón que el Señor es el único Dios, allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; no hay otro. Guarda los preceptos y mandamientos que yo te prescribo.

RESPONSORIO BREVE

R/ Bendito al Señor en todo momento.
V/ Bendito al Señor en todo momento.

R/ Su alabanza está siempre en mi boca.
V/ En todo momento.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Bendito al Señor en todo momento.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Sirvamos con santidad al Señor, todos nuestros días.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Sirvamos con santidad al Señor, todos nuestros días.

PRECES

Cristo, reflejo de la gloria del Padre, nos ilumina con su palabra; acudamos, pues, a él, diciendo:

Rey de la gloria, escúchanos

<

p style=»text-align:justify;»>Bendito seas, Señor, que iniciaste y completas nuestra fe,

—porque nos llamaste a salir de la tiniebla y a entrar en tu luz maravillosa.

Tú que abriste los ojos de los ciegos y diste oído a los sordos,
—ayuda también nuestra falta de fe.

Haz, Señor, que permanezcamos siempre en tu amor,
—y que este amor nos guarde fraternalmente unidos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Ayúdanos para que resistamos en la tentación, aguantemos en la tribulación
—y te demos gracias en la prosperidad.

Dejemos que el Espíritu de Dios, que ha sido derramado en nuestros corazones, se una a nuestro espíritu, para clamar:
Padre nuestro…

ORACION

Recuerda, Señor, tu santa alianza, consagrada con el nuevo sacramento de la sangre del Cordero, para que tu pueblo obtenga el perdón de sus pecados y un aumento constante de salvación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.