Sábado XXVIII de Tiempo Ordinario

Hoy es 19 de octubre, sábado XXVIII de Tiempo Ordinario.

La lectura de hoy es del evangelio de Lucas (Lc 12, 8-12):

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Yo os digo: Por todo el que se declare por mí ante los hombres, también el Hijo del hombre se declarará por él ante los ángeles de Dios. Pero el que me niegue delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios. A todo el que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará.

»Cuando os lleven a las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de cómo o con qué os defenderéis, o qué diréis, porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel mismo momento lo que conviene decir».

Hoy, el Señor despierta nuestra fe y esperanza en El. Jesús nos anticipa que tendremos que comparecer ante el ejército celestial para ser examinados. Y aquel que se haya pronunciado a favor de Jesús adhiriéndose a su misión «también el Hijo del hombre se declarará por él» (Lc 12,8). Dicha confesión pública se realiza en palabras, en actos y durante toda la vida.

Esta interpelación a la confesión es todavía más necesaria y urgente en nuestros tiempos, en los que hay gente que no quiere escuchar la voz de Dios ni seguir su camino de vida. Sin embargo, la confesión de nuestra fe tendrá un fuerte seguimiento. Por tanto, no seamos confesores ni por miedo de un castigo —que será más severo para los apóstatas— ni por la abundante recompensa reservada a los fieles. Nuestro testimonio es necesario y urgente para la vida del mundo, y Dios mismo nos lo pide, tal como dijo san Juan Crisóstomo: «Dios no se contenta con la fe interior; Él pide la confesión exterior y pública, y nos mueve así a una confianza y a un amor más grandes».

Nuestra confesión es sostenida por la fuerza y la garantía de su Espíritu que está activo dentro de nosotros y que nos defiende. El reconocimiento de Jesucristo ante sus ángeles es de vital importancia ya que este hecho nos permitirá verle cara a cara, vivir con Él y ser inundados de su luz. A la vez, lo contrario no será otra cosa que sufrir y perder la vida, quedar privado de la luz y desposeído de todos los bienes. Pidamos, pues, la gracia de evitar toda negación ni que sea por miedo al suplicio o por ignorancia; por las herejías, por la fe estéril y por la falta de responsabilidad; o porque queramos evitar el martirio. Seamos fuertes; ¡el Espíritu Santo está con nosotros! Y «con el Espíritu Santo está siempre María (…) y Ella ha hecho posible la explosión misionera producida en Pentecostés» (Papa Francisco).

Fr. Alexis MANIRAGABA

Liturgia – Sábado XXVIII de Tiempo Ordinario

SÁBADO DE LA XXVIII SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO o SANTA MARÍA EN SÁBADO, memoria libre o SAN PEDRO DE ALCÁNTARA, presbítero, memoria libre o SANTOS JUAN DE BRÉBEUF e ISAAC JOGUES, presbíteros y compañeros, mártires, memoria libre o SAN PABLO DE LA CRUZ, presbítero, memoria libre.

Misa de sábado (verde) o de la memoria de santa María (blanco) o de la memoria de san Pedro de A. o de la memoria de san Pablo de la Cruz (blanco) o de la memoria de los santos Juan de B. e Isaac J. y compañeros (rojo).

Misal: Para el sábado cualquier formulario permitido / para la memoria de santa María en sábado del común de la bienaventurada Virgen María o de las «Misas de la Virgen María» / para la memoria de san Pedro de A: 1ª oración propia y el resto del común de pastores (para un pastor) o de santos (para religiosos) o de un domingo del Tiempo Ordinario / para la memoria de los santos Juan de B. e Isaac J. y compañeros: 1ª oración propia y el resto del común de mártires (para mártires misioneros) o de un domingo del Tiempo Ordinario / para la memoria de san Pablo de la Cruz: antífonas y oraciones propias; Prefacio común o de la memoria.

Leccionario: Vol. III-impar.

  • Rom 4, 13. 16-18. Apoyado en la esperanza, creyó contra toda esperanza.
  • Sal 104. El Señor se acuerda de su alianza eternamente.
  • Lc 12, 8-12. El Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir.

Antífona de entrada          Sal 53, 6. 8
Dios es mi auxilio, el Señor sostiene mi vida. Te ofreceré un sacrificio voluntario dando gracias a tu nombre, que es bueno.

Monición de entrada y acto penitencial
Hermanos, dispongámonos a vivir con alegría la Eucaristía, y en la que veneraremos la memoria de la bienaventurada Virgen María, Madre de Cristo, y en silencio, pidámosle a Dios que perdone nuestros pecados y renueve nuestros corazones con su gracia, para poder celebrar dignamente estos sagrados misterios.

Yo confieso…

Oración colecta
MUÉSTRATE propicio con tus siervos, Señor,
y multiplica compasivo los dones de tu gracia sobre ellos,
para que, encendidos de fe, esperanza y caridad,
perseveren siempre, con observancia atenta, en tus mandatos.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Oremos a Dios, nuestro Padre, pidiéndole que nos escuche y conceda aquello que le imploramos.

1.- Por la Iglesia católica y por todos los que la formamos. Roguemos al Señor.

2.- Por las vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa. Roguemos al Señor.

3.- Por los gobernantes, los jueces y los legisladores. Roguemos al Señor.

4.- Por los que cuidan de los ancianos, pobres y atribulados. Roguemos al Señor.

5.- Por nosotros, por nuestros familiares, amigos y conocidos. Roguemos al Señor.

Oh Dios, escucha nuestras plegarias y danos valentía para confesar tu nombre ante los hombres, para ser reconocidospor tu Hijo el día de su venida. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
OH, Dios, que has llevado a la perfección del sacrificio único
los diferentes sacrificios de la ley antigua,
recibe la ofrenda de tus fieles siervos
y santifica estos dones como bendijiste los de Abel,
para que la oblación que ofrece cada uno de nosotros
en alabanza de tu gloria,
beneficie a la salvación de todos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión          Sal 110, 4-5
Ha hecho maravillas memorables, el Señor es piadoso y clemente. Él da alimento a los que lo temen.

Oración después de la comunión
ASISTE, Señor, a tu pueblo
y haz que pasemos del antiguo pecado
a la vida nueva
los que hemos sido alimentados
con los sacramentos del cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santoral 19 de octubre

La región de Extremadura celebra hoy a su patrono y paisano san Pedro de Alcántara, sacerdote franciscano y reformador de la orden. Escribió un Tratado de la Oración y de la Meditación que es el mejor testimonio de su vida anclada en Dios. Es el extremeño más universal y santo muy querido en América también. Santa Teresa de Ávila se cuenta entre sus admiradores.

También recordamos a San Juan de Brébeuf, San Isaac Jogues y otros compañeros jesuitas que fueron martirizados en el Canadá. Misionaron a los indios hurones e iroqueses. El primero murió decapitado el segundo desollado vivo. Un indio le sacó el corazón y se lo comió asado.

Celebramos también a san Pablo de la Cruz, sacerdote italiano del siglo XVII, fundador de los Pasionistas, que celebran la fiesta con gran solemnidad. Fue un místico de los dolores y la pasión del Señor, dando este espíritu a sus seguidores. San Pablo de la Cruz se distinguió como contemplativo del Dios crucificado por ser la obra más grande del amor divino a los hombres que lo crucificaron.

De menos relieve, pero santos de Dios, son este día Altín, Aquilino, Asterio, Berónico, Cleopatra, Desiderio, Eusterio, Etvino, Felipe Howard decapitado en la Torre de Londres y canonizado en 1970 con los cuarenta mártires de Inglaterra, Frideswinda, Grato, el profeta Joel, que nos llama constantemente a la penitencia, Renato, Sadock, Teofredo, Tolomeo, Varo y Verano. La diócesis de Astorga se encomienda a San Lucas del Espíritu Santo, mártir. Todos forman una corona de gloria en el cielo a Cristo resucitado.

Merece nuestro especial recuerdo y admiración la Madre Teresa de Calcuta, beatificada por Juan Pablo II el día 19 de octubre de 2003. De ella hemos hecho memoria, constatando su vida y su obra, en el día 5 de septiembre.

Álvaro Maestro Jesús

Laudes – Sábado XXVIII de Tiempo Ordinario

LAUDES

SÁBADO XXVIII TIEMPO ORDINARIO

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. Escuchemos la voz del Señor, para que entremos en su descanso.

SALMO 99: ALEGRÍA DE LOS QUE ENTRAN EN EL TEMPLO

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en sus presencia con vítores.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre:

«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades».

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Bello es el rostro de la luz, abierto
sobre el silencio de la tierra; bello
hasta cansar mi oración, Dios mío.

Un pájaro remueve la espesura
y luego, lento, en el azul se eleva,
y el canto le sostiene y pacifica.

Así mi voluntad, así mis ojos
se levantan a ti; dame temprano
la potestad de comprender el día.

Despiértame, Señor, cada mañana,
hasta que aprenda a amanecer, Dios mío,
en la gran luz de la misericordia. Amén.

SALMO 91: ALABANZA DEL DIOS CREADOR

Ant. Es bueno tocar para tu nombre, oh Altísimo, y proclamar por la mañana tu misericordia.

Es bueno dar gracias al Señor
y tocar para tu nombre, oh Altísimo,
proclamar por la mañana tu misericordia
y de noche tu fidelidad,
con arpas de diez cuerdas y laúdes,
sobre arpegios de cítaras.

Tus acciones, Señor, son mi alegría,
y mi júbilo, las obras de tus manos.
¡Qué magníficas son tus obras, Señor,
qué profundos tus designios!
El ignorante no los entiende
ni el necio se da cuenta.

Aunque germinen como hierba los malvados
y florezcan los malhechores,
serán destruidos para siempre.
Tú, en cambio, Señor,
eres excelso por los siglos.

Porque tus enemigos, Señor, perecerán,
los malhechores serán dispersados;
pero a mí me das la fuerza de un búfalo
y me unges con aceite nuevo.
Mis ojos despreciarán a mis enemigos,
mis oídos escucharán su derrota.

El justo crecerá como una palmera,
se alzará como un cedro del Líbano:
plantado en la casa del Señor,
crecerá en los atrios de nuestro Dios;

en la vejez seguirá dando fruto
y estará lozano y frondoso,
para proclamar que el Señor es justo,
que en mi Roca no existe la maldad.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Es bueno tocar para tu nombre, oh Altísimo, y proclamar por la mañana tu misericordia.

CÁNTICO de EZEQUIEL: DIOS RENOVARÁ A SU PUEBLO

Ant. Os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo.

Os recogeré de entre las naciones,
os reuniré de todos los países,
y os llevaré a vuestra tierra.

Derramaré sobre vosotros un agua pura
que os purificará:
de todas vuestras inmundicias e idolatrías
os he de purificar;
y os daré un corazón nuevo,
y os infundiré un espíritu nuevo;
arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra,
y os daré un corazón de carne.

Os infundiré mi espíritu,
y haré que caminéis según mis preceptos,
y que guardéis y cumpláis mis mandatos.

Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres.
Vosotros seréis mi pueblo,
y yo seré vuestro Dios.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo.

SALMO 8: LAS MARAVILLAS DE LA CREACIÓN

Ant. De la boca de los niños de pecho, Señor, has sacado tu alabanza

Señor, dueño nuestro,
¡qué admirable es tu nombre
en toda la tierra!

Ensalzaste tu majestad sobre los cielos.
De la boca de los niños de pecho
has sacado una alabanza contra tus enemigos,
para reprimir al adversario y al rebelde.

Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos,
la luna y las estrellas que has creado,
¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él,
el ser humano, para darle poder?

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos,
todo lo sometiste bajo sus pies:

rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por el mar.

Señor, dueño nuestro,
¡qué admirable es tu nombre
en toda la tierra!

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. De la boca de los niños de pecho, Señor, has sacado una alabanza.

LECTURA: 2P 3, 13-15a

Nosotros, confiados en la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva en que habite la justicia. Por tanto, queridos hermanos, mientras esperáis estos acontecimientos, procurad que Dios os encuentre en paz con él, inmaculados e irreprochables. Considerar que la paciencia de Dios es nuestra salvación.

RESPONSORIO BREVE

R/ Te aclamarán mis labios, Señor.
V/ Te aclamarán mis labios, Señor.

R/ Mi lengua recitará tu auxilio.
V/ Mis labios, Señor

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Te aclamarán mis labios, Señor.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Guía nuestros pasos, Señor, por el camino de la paz

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Guía nuestros pasos, Señor, por el camino de la paz

PRECES

Adoremos a Dios, que por su Hijo ha dado vida y esperanza al mundo, y supliquémosle diciendo:

Escúchanos, Señor.

Señor, Padre de todos, que nos has hecho llegar al comienzo de este día,
— haz que toda nuestra vida, unida a la de Cristo, sea alabanza de tu gloria.

Que vivamos siempre arraigados en la fe, esperanza y caridad
— que tú mismo has infundido en nuestras almas.

Haz que nuestros ojos estén siempre levantados hacia ti,
— para que respondamos con presteza a tus llamadas.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Defiéndenos de los engaños y seducciones del mal,
— y preserva nuestros pasos de todo pecado.

Contentos por sabernos hijos de Dios, digamos a nuestro Padre:
Padre nuestro…

ORACION

Dios omnipotente y eterno, luz resplandeciente y día sin ocaso, al volver a comenzar un nuevo día, te pedimos que nos visites con el esplendor de tu luz y disipes así las tinieblas de nuestros pecados. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.