Recordar a los misioneros cada día

Este domingo celebramos el Domund, el Domingo Mundial de las Misiones. Hoy recordamos especialmente a tantos hombres y mujeres que, dejando sus casas y sus lugares de origen, marchas a otros países, a veces lejanos, para anunciar allí la palabra de Dios. Cada día deberíamos recordar a los misioneros, y pedir a Dios por su labor evangelizadora a lo largo de todo el mundo. Pero hoy la Iglesia nos recuerda de modo especial esta labor de los misioneros y nos invita a pedir por ellos y a ayudarles con nuestra aportación económica.

1. Orar siempre sin desfallecer. Si el domingo pasado escuchábamos a diez leprosos que a gritos le pedían a Jesús que tuviese compasión de ellos, las lecturas de este domingo son una invitación a orar con insistencia, sin desfallecer. En la primera lectura hemos escuchado el pasaje en el que Moisés, desde la cima de un monte, contempla la batalla entre los israelitas y Amalec. Moisés no está luchando en la batalla, pero desde la cima del monte sostiene a su pueblo manteniendo en alto los brazos. Nos dice el libro del Éxodo que mientras que Moisés tenía los brazos levantados el pueblo vencía en la batalla, pero si los bajaba perdía. Las manos levantadas de Moisés son un gesto de oración que se eleva al Padre. La constancia y la perseverancia en la oración a Dios es lo que nos enseña también Jesús en el Evangelio mediante la parábola de la viuda que le ruega con insistencia al juez. Era un juez injusto, que ni temía a Dios ni le importaban los hombres, que no vivía el ser juez como una vocación, sino que más bien era un funcionario que se limitaba a trabajar sus horas y después le importaba bien poco la justicia. Aquella viuda le pide justicia, que es lo que ha de hacer el juez. Como éste no le hace caso durante algún tiempo, la viuda insiste en pedirle justicia. Finalmente, aquel juez hace lo que la viuda le pide, pero lo hace por no escuchar más a aquella mujer, porque le estaba fastidiando. Así nos dice Jesús que hemos de orar, con insistencia, pues si el juez injusto hace lo que quiere la viuda por la insistencia de ésta, cuanto más Dios hará justicia a quien le grita día y noche.

2. ¿Encontrará esta fe en la tierra? Pero muchas veces nos cuesta orar así, con insistencia. Somos personas que nos cansamos enseguida, que no tenemos paciencia. Nos desesperamos cuando le pedimos algo a Dios y Él no nos lo da cuando nosotros queremos. Pero es que hemos de caer en la cuenta de que Dios tiene sus tiempos, y los tiempos de Dios no son los nuestros. Dios nos dará siempre lo que nos conviene, y nos lo dará cuando más nos conviene. Por eso, hemos de orar con insistencia y con fe. La fe es la confianza total en Dios, y esa confianza es la que nos falta cuando oramos, por eso nos cansamos pronto de pedirle a Dios. Porque nosotros creemos saber cuándo han de suceder las cosas, pero la fe nos hace ver que es Dios quien lleva nuestra vida, que es Él quien hace las cosas cuando las ha de hacer. Que Él nunca nos deja solos, aunque a veces nos lo parezca. Por eso, al final del Evangelio de hoy, escuchamos la frase de Jesús: “Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra? Hace dos domingos escuchábamos a los discípulos que le pedían a Jesús que les aumentase la fe. Hoy es un bien domingo para pedirle de nuevo al Señor que nos de esa fe que tanto nos falta, que nos de la confianza en Dios, la confianza de un niño que sabe que su padre no lo abandona y está siempre a su lado. Así hemos de confiar nosotros en Dios, así hemos de abandonarnos en Él.

3. Domund. En la segunda lectura de hoy, san Pablo le pide a Timoteo que proclame la Palabra, a tiempo y a destiempo. Y es que la fe no es sólo para nosotros. No podemos contentarnos con tener nosotros fe y ya está. Dios siempre nos llama a llevar esa fe a los demás. La fe que viene de la escucha atenta y orante de la Palabra. Por eso san Pablo insiste a Timoteo que evangelice, que sea misionero, que lleve la Palabra allá donde vaya. Todos nosotros estamos llamados a ello, como nos recuerda el lema del Domund que hoy celebramos: “Bautizados y enviados”. Todos los cristianos, por nuestro bautismo, somos enviados por Cristo a ser misioneros, a llevar la Palabra a todos, como Pablo le recuerda hoy a Timoteo. Por esto, la Iglesia recuerda hoy de modo especial a los misioneros, cuya misión es precisamente evangelizar, llevar la palabra del Evangelio a todos los pueblos. Y nos recuerda a nosotros la misión que tenemos por nuestro bautismo y por nuestra fe.

En este mes misionero extraordinario que ha convocado el papa Francisco, la celebración del Domund tiene un carácter especial. Hoy hemos de orar con insistencia, como nos enseña Jesús en el Evangelio, pidiendo con fuera a Dios por todos los misioneros. Pero también hemos de concienciarnos de que cada uno de nosotros estamos llamados para la misión. La fe que Dios quiere encontrar en la tierra es un tesoro que nosotros hemos recibido por el bautismo. Por el mismo bautismo estamos llamados a propagar esa misma fe allá donde nos encontremos.

Francisco Javier Colomina Campos