Misa del domingo: misa con niños

1. MONICIÓN DE ENTRADA

Queridos amigos. ¡Sed bienvenidos, de verdad, a esta Eucaristía en el Día del Señor! Y decimos “de verdad” porque, el Señor, si algo quiere es que, todo lo que hacemos y decimos ser en nuestra vida cristiana, debe estar teñido de sinceridad y de transparencia. Podríamos preguntarnos, antes de comenzar la Santa Misa; ¿tratamos a Dios con delicadeza? ¿Intentamos presentarnos ante El tal y cómo somos o disfrazados por nuestros malos modos, falsas ideas o juicios negativos sobre los demás? El Señor va desgranando su Evangelio. Y lo va haciendo para que nosotros, sus amigos, aprendamos a cultivar en el campo de nuestro corazón tantas semillas del bien que Él nos va dejando. Nos ponemos de pie y cantamos.

2. PENITENCIAL

1. Porque decimos pensar en Dios pero pensamos primero en nosotros. Señor ten piedad

2. Porque nos cuesta arrodillarnos, por ejemplo en la consagración, y nos cuesta adorar al Señor. Cristo ten piedad.

3. Porque a veces podemos pensar que Dios es tan bueno que nos consiente todo, y olvidamos el mejorar nuestra conducta y nuestras actitudes. Señor ten piedad.

3. MONICIÓN A LAS TRES LECTURAS

Los cristianos somos oyentes de la Palabra del Señor. Sin ella no podemos saber lo que Dios quiere y lo que Dios ha hecho por nosotros. Además, cuando sigue a Jesús, todo lo que nos ocurre –como dice San Pablo- lo sabemos interpretar a la luz de la fe. Para ello, como el Evangelio nos va a señalar, es bueno que intentemos –por todos los medios- que nuestra oración sea humilde. Es decir: que al rezar lo hagamos con sencillez y con verdad ante Dios. Escuchemos atentamente.

4. ORACIÓN DE LOS FIELES

1. Por la Iglesia extendida por toda la tierra. Para que nos indique siempre el camino de la humildad y de la sencillez para encontrar a Jesús. Roguemos al Señor.

2. Por los que viven pendientes de su imagen. Por aquellos que gastan mucho en la belleza exterior y poco tiempo o dinero en la belleza del corazón. Roguemos al Señor.

3. Por los que son prepotentes. Por aquellos que humillan a los demás. Para que vuelvan al camino del respeto y del diálogo. Para que valoren a las personas por lo que son: personas. Roguemos al Señor.

4. Para que la Palabra del Señor despierte en nosotros sentimientos de acogida y de perdón. Para que sepamos valorar el don sagrado de la oración para disfrutar de la presencia de Dios. Roguemos al Señor.

5. Para que, lejos de juzgar a los demás, nos miremos un poco más a nosotros mismos. Sólo así, desde nuestros propios fallos, comprenderemos y entenderemos los de los demás. Roguemos al Señor.

5. OFRENDAS

1. Con este espejo queremos representar, ante el altar, el cómo somos. Que hagamos todos, un propósito: no solamente mejorar nuestro aspecto físico, sino también cuidar, peinar y lavar el alma y el corazón. Sólo así, el Señor, podrá habitar en nosotros.

2. Con esta cesta llena de algodón, queremos representar la virtud de la humildad. Seamos suaves en el trato con el Señor y, además, delicados en nuestras relaciones con los que nos rodean.

3. Finalmente, con el pan y el vino, las auténticas y únicas ofrendas en la Eucaristía, traemos hasta el altar nuestro deseo de compartir con Jesús su Cuerpo y su Sangre.

6.- ORACIÓN FINAL

YO, SÍ, SOY ASÍ, SEÑOR
Quiero hacer una oración sin distracciones,
y me pierdo al mínimo ruido.
Digo alabarte, y me miro a mi mismo
Digo quererte, y me quiero demasiado a mí mismo
Digo complacerte, y busco mi interés
Digo estimarte, y renuncio a muy poco por Ti.

YO, SÍ, SOY ASÍ, SEÑOR
Quiero mirarte frente a frente,
y observo a los que me rodean
Quiero seguirte, y voy detrás de tus enemigos
Quiero escucharte, y saliendo de tu templo,
lo olvido todo.
Quiero corregirme,
y caigo en el defecto de ser juez de los demás
Quiero superarme,
y exijo que sean los demás quienes lo hagan

YO, SÍ, SOY ASÍ, SEÑOR
Quiero adorarte, y me cuesta ponerme de rodillas
Quiero guardar silencio,
y no sé vivir sin el ruido
Quiero hablar con tu lenguaje, y sólo
utilizo el diccionario que me ofrece el mundo
Quiero buscar tus huellas,
y voy detrás de aquellas que conducen a la fama.

PORQUE, YO SÍ QUE SOY ASÍ, SEÑOR,
Dame humildad para reconocer mis fallos
Fortaleza para hacerles frente
Gratitud para agradecerte lo mucho
que Tú haces por mí
Oración para mirarte y nunca ofender a los demás
Espíritu para dejarme moldear por tu Palabra
Amén.