Vísperas – Martes XXX de Tiempo Ordinario

VÍSPERAS

MARTES XXX de TIEMPO ORDINARIO

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Dios mío, ven en mi auxilio
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

La noche no interrumpe
tu historia con el hombre;
la noche es tiempo
de salvación.

De noche descendía tu escala misteriosa
hasta la misma piedra donde Jacob dormía.

La noche es tiempo
de salvación.

De noche celebrabas la Pascua con tu pueblo,
mientras en las tinieblas volaba e exterminio.

La noche es tiempo
de salvación.

Abrahán contaba tribus de estrellas cada noche;
de noche prolongabas la voz de la promesa.

La noche es tiempo
de salvación.

De noche, por tres veces, oyó Samuel su nombre,
de noche eran los sueños tu lengua más profunda.

La noche es tiempo
de salvación.

De noche, en un pesebre, nacía tu Palabra;
de noche lo anunciaron el ángel y la estrella.

La noche es tiempo
de salvación.

La noche fue testigo de Cristo en el sepulcro;
la noche vio la gloria de su resurrección.

La noche es tiempo
de salvación.

De noche esperaremos tu vuelta repentina,
y encontrarás a punto la luz de nuestra lámpara.

La noche es tiempo
de salvación. Amén.

SALMO 48: VANIDAD DE LAS RIQUEZAS

Ant. No podéis servir a Dios y al dinero.

Oíd esto, todas las naciones;
escuchadlo, habitantes del orbe:
plebeyos y nobles, ricos y pobres;

mi boca hablará sabiamente,
y serán muy sensatas mis reflexiones;
prestaré oído al proverbio
y propondré mi problema al son de la cítara.

¿Por qué habré de temer los días aciagos,
cuando me cerquen y acechen los malvados,
que confían en su opulencia
y se jactan de sus inmensas riquezas,
si nadie puede salvarse
ni dar a Dios un rescate?

Es tan caro el rescate de la vida, 
que nunca les bastará
para vivir perpetuamente
sin bajar a la fosa.

Mirad: los sabios mueren,
lo mismo que perecen los ignorantes y necios,
y legan sus riquezas a extraños.

El sepulcro es su morada perpetua
y su casa de edad en edad,
aunque hayan dado nombre a países.

El hombre no perdura en la opulencia,
sino que perece como los animales.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. No podéis servir a Dios y al dinero.

SALMO 48

Ant. «Atesorad tesoros en el cielo», dice el Señor.

Éste es el camino de los confiados,
el destino de los hombres satisfechos:
son un rebaño para el abismo,
la muerte es su pastor,
y bajan derechos a la tumba;
se desvanece su figura,
y el abismo es su casa.

Pero a mí, Dios me salva,
me saca de las garras del abismo
y me lleva consigo.

No te preocupes si se enriquece un hombre
y aumenta el fasto de su casa:
cuando muera, no se llevará nada,
su fasto no bajará con él.

Aunque en vida se felicitaban:
«Ponderan lo bien que lo pasas»,
irá a reunirse con sus antepasados,
que no verán nunca la luz.

El hombre rico e inconsciente
es como un animal que perece.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. «Atesorad tesoros en el cielo», dice el Señor.

CÁNTICO del APOCALIPSIS: HIMNO DE LOS REDIMIDOS

Ant. Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

Eres digno, Señor, Dios nuestro,
de recibir la gloria, el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y con tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes,
y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría,
la fuerza, el honor, la gloria, y la alabanza.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

LECTURA: Rm 3, 23-25a

Todos pecaron y todos están privados de la gloria de Dios, y son justificados, gratuitamente por su gracia, mediante la redención de Cristo Jesús, a quien Dios constituyó sacrificio de propiciación mediante la fe en su sangre. Así quería Dios demostrar que no fue injusto.

RESPONSORIO BREVE

R/ Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.
V/ Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.

R/ De alegría perpetua a tu derecha.
V/ En tu presencia, Señor.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Haz con nosotros, Señor, obras grandes, porque eres poderoso, y tu nombre es santo.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Haz con nosotros, Señor, obras grandes, porque eres poderoso, y tu nombre es santo.

PRECES

Alabemos a Cristo, pastor y guardián de nuestras vidas, que vela siempre con amor por su pueblo, y, poniendo en él nuestra esperanza, digámosle suplicantes:

Protege a tu pueblo, Señor.

Pastor eterno, protege a nuestro obispo (…)
— y a todos los pastores de la Iglesia.

Mira con bondad a los que sufren persecución
— y líbralos de todas sus angustias.

Compadécete de los pobres y necesitados
— y da pan a los hambrientos.

Ilumina a los cuerpos legislativos de las naciones,
— para que en todo legislen con sabiduría y equidad.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

No olvides, Señor, a los difuntos redimidos por tu sangre
— y admítelos en el banquete de las bodas eternas.

Unidos fraternalmente como hermanos de una misma familia, invoquemos al Padre común de todos:
Padre nuestro…

ORACION

Dios todopoderoso y eterno, Señor del día y de la noche, humildemente te pedimos que la luz de Cristo, verdadero sol de justicia, ilumine siempre nuestras vidas, para que así merezcamos gozar un día de aquella luz en la que tú habitas eternamente. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – 29 de octubre

Tiempo Ordinario

1) Oración inicial 

Dios todopoderoso y eterno, aumenta nuestra fe, esperanza y caridad; y, para conseguir tus promesas, concédenos amar tus preceptos. Por nuestro Señor.

2) Lectura 

Del santo Evangelio según Lucas 13,18-21
Decía, pues: «¿A qué es semejante el Reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Es semejante a un grano de mostaza, que tomó un hombre y lo puso en su huerto; creció hasta hacerse árbol y las aves del cielo anidaron en sus ramas.»
Dijo también: «¿A qué compararé el Reino de Dios? Es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina hasta que todo fermentó.»

3) Reflexión

• El contexto. A lo largo del camino que lo conduce a Jerusalén, Jesús estaba rodeado por “miles” de personas (11,29) que se agolpaban en su entorno. El motivo de esta atracción de las multitudes es la Palabra de Jesús. En el cap. 12 aparece la sucesión alterna de los destinatarios de la Palabra: los discípulos (12,1-12), la multitud (vv.13-212), los discípulos (vv.22-53) la multitud (vv.54-59). Sin embargo, en Lc 13,1-35 el tema dominante es el escándalo de la muerte. En la primera parte se habla de la muerte de todos (vv.1-9), mientras que en la segunda se habla de la muerte de Jesús (vv.31-35) y de la muerte ahorrada a los pecadores para que puedan disponerse a la conversión. Pero al lado del tema dominante hay otro: la salvación ofrecida a los hombres. La curación de la mujer encorvada: una hija de Abraham a la que Satanás mantenía atada hacía dieciocho años, es liberada por Jesús. Además, en el corazón de este cap. 13, encontramos dos parábolas que forman una unidad temática: el reino de Dios comparado con el “grano de mostaza” y con la “levadura”.
• El Reino de Dios es semejante a una semilla de mostaza. Esta semilla es muy común en Palestina, de modo particular junto al lago de Galilea. Es conocida por su singular pequeñez. En Lc 17,6 Jesús usa esta imagen para expresar su esperanza de que sus discípulos tengan un mínimo de fe: “Si tuviereis fe como un grano de mostaza…”. Esta parábola tan sencilla compara dos momentos de la historia de la semilla: cuando es enterrada (los inicios modestos) y cuando se hace un árbol (el milagro final). Por tanto, la función del relato es explicar el crecimiento extraordinario de una semilla que se entierra en el propio jardín, a lo que sigue un crecimiento asombroso al hacerse un árbol. Al igual que esta semilla, el Reino de Dios tiene también su historia: el Reino de Dios es la semilla enterrada en el jardín, lugar que en el Nuevo Testamento indica el lugar de la agonía y de la sepultura de Jesús (Jn 18,1.26; 19.41); sigue después el momento del crecimiento en el que llega a ser un árbol abierto a todos.
• El Reino de Dios es semejante a la levadura. La levadura se esconde en tres medidas de harina. En la cultura hebrea, la levadura era considerada un factor de corrupción, hasta el punto que se eliminaba en las casas para no contaminar la fiesta de Pascua, que justamente empezaba la semana de los ázimos. El uso de este elemento negativo para describir el Reino de Dios era un motivo de perturbación para los oídos de los judíos. Pero el lector percibe su fuerza convincente: es suficiente meter una pequeña cantidad de levadura en tres medidas de harina para conseguir una gran cantidad de pasta. Jesús anuncia que esta levadura, escondida o desaparecida en las tres medidas de harina, después de un tiempo, hace crecer la masa.
• Efectos del texto en el lector. ¿Qué nos dicen a nosotros estas dos parábolas? El Reino de Dios, comparado por Jesús a una semilla que se convierte en árbol, nos acerca a la historia de Dios como la historia de su Palabra: está escondida en la historia humana y va creciendo; Lucas piensa en la Palabra de Jesús (el reino de Dios está en medio de vosotros) que ya está creciendo pero que todavía no se ha convertido en árbol. Jesús y el Espíritu Santo están dando soporte a este crecimiento de la palabra. La imagen de la levadura completa el cuadro de la semilla. La levadura es el Evangelio que actúa en el mundo, en la comunidad eclesial y en cada creyente.
 
4) Para la reflexión personal
• ¿Eres consciente de que el Reino de Dios está presente en medio de nosotros y que crece de manera misteriosa difundiéndose en la historia de cada hombre, en la Iglesia?
• El Reino es una realidad humilde, escondida, pobre y silenciosa, mezclado con las luchas y placeres de la vida. ¿Has aprendido en las dos parábolas que sólo verás el reino en ti si adoptas una actitud de servicio humilde y de escucha silenciosa?

5) Oración final

¡Dichosos los que temen a Yahvé
y recorren todos sus caminos!
Del trabajo de tus manos comerás,
¡dichoso tú, que todo te irá bien! (Sal 128,1-2)

La Vida de Jesús – Fco. Fernández-Carvajal

III.- LA VISITACIÓN

 

1.- SE PUSO EN CAMINO

Lc 1, 39

Por aquellos días…, quizá muy poco tiempo después del anuncio del ángel, María se puso en camino cum festinatione,con presteza, con alegría, con buen ánimo, hacia la casa de Zacarías y de Isabel. Estos vivían en una pequeña ciudad de la zona montañosa de Judea, en la región alta cercana a Jerusalén. El ángel le había anunciado que Isabel, su parienta, había concebido un hijo y se encontraba ya en el sexto mes. María había visto en este anuncio una señal de que Dios la llamaba allí.

La Virgen deseaba comunicar a alguien la alegría que llenaba su corazón. La noticia era demasiado grande para Ella sola. Y el ángel le señaló la dirección en que debía dirigirse, pues el hijo de Isabel estará íntimamente relacionado con su Hijo, formará parte del mismo misterio. Uno de los sentimientos más puros y de los gozos más delicados del corazón humano -también en el de la Virgen- es precisamente el compartir con los demás algo que llena el alma y que además produce una gran dicha. Y su alma se rompía de gozo.

Por otra parte, su prima -quizá su tía- necesitaba ayuda[1]. Si toda mujer la precisa en esas condiciones, mucho más aquella que, además, está ya entrada en años.

No sabemos con certeza el lugar donde habitaba Isabel. El evangelista dice que María se dirigió a la montaña, a una ciudad de Judá. Basados en una antiquísima tradición, y en que su situación cuadra bien con los datos del texto sagrado, los autores están hoy de acuerdo en señalar a Ain-Karim, o Ayn Karem[2], a pocos kilómetros al oeste de Jerusalén, como el lugar a donde se dirigió María. Se trata de un pequeño valle, al pie de verdes colinas. Debe su nombre a su fuente (Ain) y a los viñedos que la circundan (kerem en hebreo, karm en árabe, significa viña). Ninguna otra ciudad reivindica tal privilegio.


[1] Acerca de este modo de actuar de Santa María, comenta el BEATO ÁLVARO DEL PORTILLO: «Sus días en la tierra estuvieron empapados de naturalidad y humildad: siendo la criatura más excelsa pasó oculta entre las mujeres de su tiempo. Amó y trabajó en silencio, sin llamar la atención de quienes la conocían, atenta solo a captar los impulsos del Espíritu Santo y a satisfacer las necesidades de las almas», Carta pastoral, 1 de agosto de 1989.

[2] Cfr. P. A. MARCE, El toponímico natal del Precursor, en Estudios eclesiásticos 34 (1990), pp. 325-336.

Comentario del 29 de octubre

El Reino de los cielos –dice Jesús sirviéndose de parábolas- es comparable a un grano de mostaza: la más pequeña de las semillas. Pero aun siendo tan pequeña en sus orígenes (al momento de la siembra), acabará convirtiéndose en un arbusto más alto que las demás hortalizas, capaz de echar ramas tan grandes que hasta los pájaros podrán cobijarse y anidar en ellas.

El Reino de los cielos es, pues, algo muy pequeño en sus comienzos, pero que luego crecerá y adquirirá notables proporciones: tan grandes que podrá dar cobijo a los que quieran refugiarse en él. Ello explica que se diga que está dentro de nosotros, como una pequeña semilla en el seno de la tierra; pero también que extenderá sus ramas más allá de nosotros, como creando un complejo entramado de redes sociales, o que fermentará como levadura toda la masa.

La levadura es cuantitativamente insignificante en comparación con la masa, pero tiene un poder de transformación muy superior al de la masa que fermenta. También esta comparación nos habla de la potencia congénita de esta realidad germinal llamada a crecer en el espacio en que se deposita: en primer lugar, la persona, pero también la sociedad en que la persona vive y convive.

Confiemos en el poder de esta realidad «atómica» que Cristo nos ha traído a la tierra con su palabra y su fuerza creadora: el Reino de Dios que ya ha comenzado a germinar en nuestros corazones, el amor de Dios al que no podrán hacer frente nunca, aunque lo pretendan, las fuerzas contrarias, las fuerzas del mal. Dejemos que se apodere suavemente de nosotros. Nada nos podrá hacer más dichosos.

JOSÉ RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ-CID
Dr. en Teología Patrística

Christus Vivit – Francisco I

166. A veces toda la energía, los sueños y el entusiasmo de la juventud se debilitan por la tentación de encerrarnos en nosotros mismos, en nuestros problemas, sentimientos heridos, lamentos y comodidades. No dejes que eso te ocurra, porque te volverás viejo por dentro, y antes de tiempo. Cada edad tiene su hermosura, y a la juventud no pueden faltarle la utopía comunitaria, la capacidad de soñar unidos, los grandes horizontes que miramos juntos.

Recursos – Ofertorio Domingo XXXI de Tiempo Ordinario

PRESENTACIÓN DE UN CUADERNO

(Puede hacer esta ofrenda una persona adulta de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy este cuaderno, que es símbolo de ese diario íntimo y secreto que escriben algunas personas y que, sin embargo, Tú conoces bien, porque a Ti no se te oculta nada. Con él yo te ofrezco las dudas que tengo y que me impiden no decidirme entre el seguimiento radical de tu Hijo Jesucristo o el acomodamiento de la fe. Hoy te quiero ofrecer mis buenos deseos de ser un fiel discípulo, fiel discípula de Cristo, pero te pido que Tú me des la fortaleza que necesito.

PRESENTACIÓN DE UNA ESTOLA MORADA

(Hace esta ofrenda una persona adulta de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Yo te traigo, Señor, esta estola morada, signo de penitencia y del sacramento de la reconciliación. Con ella, no sólo te ofrecemos nuestros corazones arrepentidos, sino que también, -y hoy de una forma especial-, te pedimos que no te canses de darnos tu perdón, como le otorgaste a Zaqueo, según hemos escuchado en el evangelio de hoy. Sólo así podremos ser signos auténticos de tu perdón en medio del mundo.

PRESENTACIÓN DE UN MICRÓFONO

(Puede hacer esta ofrenda el responsable en la comunidad de la atención social y caritativa)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo hoy este micrófono, como símbolo de mi compromiso personal y de todos y de todas y cada uno/a de los miembros de la comunidad para prestar nuestra voz a los y a las más pobres, para que se puedan oír sus lamentos y se denuncien sus injustas situaciones, pues estamos convencidos y convencidas de que, si no prestamos nosotros y nosotras la voz y la denuncia, no se les permite protestar a los y a las más pobres.

PRESENTACIÓN DE UNA JARRA DE AGUA

(Conviene que sea una jarra de cristal, para que se pueda ver el agua que contiene. La presenta una persona de la Comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor y Padre nuestro: Jesús nos recuerda en el evangelio, que un vaso de agua dado con amor no quedará sin recompensa. Te presento, en nombre de toda la Comunidad, esta jarra de agua, como expresión de tantos gestos de amor y de fraternidad como se viven en nuestro mundo; muchos de estos gestos, son callados y ocultos. Pero también te ofrecemos con esta jarra nuestro compromiso, concreto y generoso, de ser cercanos/as y solidarios/as, mujeres y hombres que comparten en la sencillez de la vida. Te pedimos que nos ayudes en esta tarea.

PRESENTACIÓN DE LAS VELAS

(Dos jóvenes de la comunidad llevan las velas que, situadas sobre la mesa del altar, van a iluminar a la comunidad. Uno de ellos o una de ellas es quien hace la ofrenda)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, nosotros/as te hemos traído estas dos velas que van a iluminar nuestra asamblea, como el símbolo de la fe que profesamos cada uno de nosotros, cada una de nosotras en tu Hijo Jesucristo. Tú mismo has encendido esa fe en cada uno de nosotros y en cada una de nosotras como don de tu Espíritu y como un regalo que nos has dado generosamente. Nosotros y nosotras, hoy, además de agradecértela, queremos empeñar nuestra palabra y compromiso, pues, por la fe en Jesucristo, reconocemos que nuestras personas y nuestras vidas tienen un sentido nuevo, y lo queremos también ofrecerlo a los y a las demás.

PRESENTACIÓN DEL GRUPO DE LITURGIA

(Sería bueno que este día se pudieran presentar las personas que habitualmente animan y ayudan, tanto en la preparación como en las celebraciones mismas de la Comunidad-Parroquia. Una de las personas, en nombre de todos, presenta el proyecto del grupo y realiza la ofrenda:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Dios y Padre nuestro: por medio de tu Hijo amado, Tú mismo convocas a esta Comunidad a celebrar tu amor y tus dones. Nosotros y nosotras, Padre, nos reunimos frecuentemente en tu presencia. Este grupo que estamos aquí, ponemos de nuestra parte para animar y mejorar cada celebración. Tú sabes que cuidamos cada encuentro; lo preparamos con mimo y deseamos que todos y todas te descubran en cada celebración comunitaria. Acepta, Padre, nuestro esfuerzo y tarea, y ayúdanos a reflejar siempre tu rostro de Padre bueno, que nos acoge y nos ama.

Oración de los fieles – Domingo XXXI de Tiempo Ordinario

Hoy día de alegría en nuestra Iglesia, que celebra la gran multitud de hermanos que gozan en la presencia eterna de Dios, pedimos al Señor que acompañe nuestra vida atendiendo las necesidades de su pueblo:

HAZNOS FIELES A TU ESPIRITU

1. – Por el Papa, los obispos, sacerdotes y laicos, para que tu Espíritu sea la llama viva que como en Pentecostés anime los corazones de tu Iglesia.

OREMOS

2. – Por todos los pobres, enfermos y olvidados de esta sociedad, para que el Espíritu siembre la dicha y la verdadera alegría en sus corazones.

OREMOS

3. – Por todas los dirigentes de las naciones para que la Sabiduría del Espíritu sea la guía en los momentos de difíciles decisiones.

OREMOS

4. – Por la paz, signo de comunión entre los pueblos, para que el Espíritu de Dios la extienda por todos los rincones de la tierra.

OREMOS

5. – Por todos los que hemos sido llamados a lavar nuestras vestiduras en la sangre del Cordero, que el Espíritu sea la fuerza que nos empuje a mantener está vestidura blanca hasta el día del encuentro con el Padre.

OREMOS

6.- Por todos los ciudadanos del mundo para que al soplo del Espíritu hinchen el alma y la llenen del Amor que viene de Dios, Padre de todos.

7. Por las familias, para que el Espíritu sea su fiel consejero en la tarea de caminar todos hacia la casa del Padre.

OREMOS

8.- Por todos nosotros presentes en esta Eucaristía para que vivamos conscientes de lo que es la Comunión de los Santos

OREMOS

Padre, mira a tus hijos que viven en el anhelo de llegar a compartir contigo la morada que nos tienes preparada, envía tu Espíritu que vivifique nuestros corazones con la gracia de sus dones. Te lo pedimos por Jesucristo que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

Amen.


Unidos al Espíritu Santo, y unidos a todos los santos del cielo y al resto de los hermanos presentes aquí en nuestro mundo, oremos al Padre. Y respondemos:

QUE TODOS LOS SANTOS INTERCEDAN POR NOSOTROS

1. – Para que el Señor envíe su Espíritu sobre la Iglesia, la llene de sus dones y la congregue en unidad,

OREMOS

2. – Para que Dios se digne santificar a los Obispos, a los sacerdotes y diáconos y les dé Espíritu de Sabiduría,

OREMOS

3. – Por los laicos comprometidos en los trabajos de la Iglesia y por los religiosos contemplativos, para que el Señor los aliente y santifique,

OREMOS

4. – Para que reine la paz y concordia en nuestro país y en todos los del mundo, para que los gobernantes trabajen con prudencia, justicia y amor por los hermanos,

OREMOS

5. – Por los pobres y los enfermos, los tristes y los abandonados, los emigrantes, los presos y los perseguidos, para que ellos vean la luz de tu santidad en medios de sus sufrimientos.

OREMOS

6. – Para que el Espíritu del Señor sane nuestras debilidades, nos fortalezcan en la fe, nos revele toda la verdad al gozo eterno en compañía de todos los santos,

OREMOS

Oh Dios, que en el misterio de esta festividad de Todos los Santos eleva a tu Iglesia, extendida por todas las naciones, al conocimiento pleno del Espíritu de Santidad, acepta nuestras plegarias y dígnate concederlas.

Por Jesucristo nuestro Señor

Amén.

Comentario al evangelio – 29 de octubre

Los científicos calculan que nuestro universo debió de «ponerse en marcha» hace unos 15.000 millones de años. Siento un poco de vértigo al teclear una cifra como esta, un vértigo parecido al que se siente cuando uno contempla el cielo estrellado en las noches de verano. Un científico creyente como John Polkingtorne, sacerdote de la iglesia anglicana nos enseña cosas muy interesantes, por ejemplo, cómo compagina el hecho de la evolución del universo con una creación continuada de Dios.

Digo esto porque las palabras de Pablo a los romanos se entienden mejor cuando tenemos un concepto dinámico de la creación. Nada de lo que existe está terminado. El cosmos es una realidad en continuo cambio. Para algunos científicos, todo apunta a una aniquilación total. Caminamos hacia la nada. Para Pablo, sin embargo, la creación de Dios está llamada a ser un mundo nuevo, a participar plenamente de la gloria de Dios. No sé exactamente lo que esto quiere decir. No podría explicárselo con detalle a un astrofísico. Pero sé que contiene una promesa de plenitud. Y quizá es suficiente por ahora. El mundo de Dios no camina hacia el caos sino hacia su perfección.

En la carta a los romanos Pablo nos habla, pues, del macrocosmos. Le gusta lo grande. En el evangelio de Lucas Jesús se fija, más bien, en el microcosmos. Es un enamorado de lo pequeño.

Seguramente conocemos bien las parábolas que nos regala el evangelio de hoy. Un granito de mostaza es el símbolo de todo lo pequeño, incluso del mundo subatómico que tanto atrae a muchos físicos. Pero contiene una fuerza extraordinaria. ¡Parece increíble que de una semilla tan diminuta (más o menos como la cabeza de un alfiler) surja un arbusto de tres metros de altura! La desproporción es asombrosa. El «reino de Dios» es el proyecto de la «desproporción». Este me parece hoy el acento más importante. En el reino de Dios nada responde a nuestros cálculos. Resulta que el más sencillo es el más grande, que un poco de amor transforma más que una vida entera muy productiva pero autosuficiente, que los obreros de la hora undécima cobran lo mismo que los de la hora tercia, …

Digámoslo con toda la alegría de que seamos capaces: «¡Dios es desproporcionado!». Y sintamos que al decir esto estamos salvándonos de una religiosidad calculadora, hecha a la medida de nuestros ruines intereses personales.

A propósito: no he dicho nada de la levadura «que una mujer toma y mete en tres medidas de harina», pero el asunto va también por ahí.