Santoral 1 de noviembre

Hoy es la fiesta de Todos los Santos, que pone en comunión a la Iglesia peregrina de la tierra con la Iglesia celeste. Ya en el siglo IV las iglesias orientales celebraban a todos los mártires en una sola solemnidad y en el siglo IX lo hacía la iglesia de Roma a Todos los Santos. Se le dio el título de Natividad refiriéndose al triunfo de todos en Dios. Abarca en su recuerdo a todos los fieles que están en el cielo hayan sido no beatificados o canonizados. Todos son nuestros intercesores y nos dicen con San Wenceslao: «Pon tus pies en las huellas que han dejado señaladas mis sandalias». Todos los santos del cielo y de la tierra constituimos el cuerpo de Cristo (1Cor 12, 26; Rm 14, 7). En la vida y en la muerte vivimos para el Señor, dice también el apóstol. La Virgen María ocupa el lugar más eminente en la comunión de los santos y por eso es un signo de esperanza y de consuelo para los que todavía caminamos por la tierra.

El santoral recuerda especialmente, sin embargo, a muchos santos. Son sus nombres Abai, Amable, invocado contra el fuego y la mordedura de serpientes, Audomaro, Austremonio, Benigno, Cadfan, Cesáreo, Dasio y compañeros, Julián, Cirenio, Donato, Espínulo, Floriberto, Ginesio, Lauteno, Licinio, Magno, Vigor, Rómulo, Salomón, Santiago y Severino. Recordamos otra vez a Valentín de Berriochoa, obispo y mártir dominico, cuya fiesta se celebra el día 4 de julio. El día 1 de noviembre de 1989 fueron canonizados los beatos italianos Gaspar Bertoni y Ricardo Pampuri.

También gozan, sin duda, de la gloria de Dios en el cielo, aunque el juicio de la Iglesia en su decreto de beatificación no haya sido definitivo, los beatos Corradino de Brescia y los mártires japoneses Clemente Kiusjemon, Pedro Onizzuca y el jesuita Pedro Pablo Navarra, Ruperto Mayer jesuita y mártir también, Dionisio Fugiscima y Nuño Álvarez Pereira, carmelita portugués.

En Uruguay celebran a su patrona Nuestra Señora de los Treinta y Tres. El nombre recuerda a los 33 varones que solicitaron la independencia del país en 1825 y fueron a pedir su ayuda a la Virgen Santísima ante la imagen, que se veneraba en la iglesia de los jesuitas. Fue coronada canónicamente el año 1961. Señora de los Treinta y Tres, bendice a este pueblo.

Álvaro Maestro Jesús