Santoral 9 de noviembre

Los agustinos recuerdan este día a una hermana estigmatizada del convento de san Agustín de Agnerenberg: Ana Catalina Emmerick. Era natural de Flamschen bei Coesfeld (Wesfalia, Alemania). Su juventud en el convento estuvo llena de enfermedades y sufrimientos, viéndose obligada a permanecer encerrada en su habitación, dedicada a la contemplación espiritual y enriquecida con muchos carismas y favores espirituales. Suprimido el convento por los franceses en 1811 se puso a servir en casa de un sacerdote emigrado a Dülmen y allí siguieron los éxtasis y fenómenos místicos, que estudiados demostraron ser sobrenaturales. Veía realizarse la pasión de Cristo; ein embargo, no se ha podido dar con la realidad porque su biógrafo Clemente Brentano la embelleció a su gusto. Murió el 9 de noviembre de 1824 en Dülmen donde se conservan sus restos. La Congregación reconoció la heroicidad de sus virtudes el 24 de abril de 2001.

La Iglesia celebra en este día la Dedicación de la basílica de Letrán. Nos recuerda la fiesta de Janukkah conmemorando la inauguración del Templo. La basílica de san Juan de Letrán, llamada también San Salvador, es la catedral de la diócesis de Roma, primada de la Cristiandad. La celebración de la dedicación de la iglesia madre de todas las iglesias nos invita a todos a vivir la unidad de fe con la Iglesia universal. Celebramos también a la Virgen María con un título entrañable para los madrileños: Santa María la Real de la Almudena, patrona de la archidiócesis de Madrid. En los inicios de la historia de Madrid, entonces llamado Magerit, ya se daba culto a María en la Cuesta de la Vega en el siglo VII. En el siglo XI se llamó Santa María de la Almudena (del árabe almudayna, ciudadela). El pueblo y las autoridades de Madrid le han profesado siempre tierna devoción y hoy la honran con gran fiesta y procesión por las calles de la ciudad.

Con María hacen fiesta en el cielo los santos Agripino, Alejandro, Benigno, Eustolia, Sópatra, Jorge, Neón, Orestes, Pablo, Simeón, Teodoro, Ursicino y Vito.

A ellos se agregan en los cánticos celestiales los beatos Elena de Hungría dominica, Gabriel Ferretti sacerdote, Jorge Napper presbítero y mártir, Gofredo abad, Juana virgen y Gracia de Cátaro, uno de los más señalados santos de la Orden agustiniana, marinero de profesión primero y después religioso de gran humildad, espíritu de penitencia y devoción a la Eucaristía. Que estos santos y santas, con María, intercedan por nosotros ante Dios.

Sobresalen entre los beatos dos españoles, pioneros de la caridad, elevados a la gloria de los altares por Juan Pablo II en este día de 2003, en la Plaza de San Pedro. Son el sacerdote granadino Juan Nepomuceno Zegrí y Moreno (1831-1905), fundador de las Mercedarias, para la asistencia a los necesitados y la madre Bonifacia Rodríguez Castro (1837-1905), salmantina, fundadora de las Siervas de San José para la promoción social y cristiana de las mujeres trabajadoras. Junto a ellos consiguieron la misma gloria el sacerdote belga Valentín Paquay, franciscano de profunda espiritualidad, el sacerdote italiano Luigi Maria Monti, fundador del Instituto de los Hijos de la Inmaculada Concepción al servicio de los enfermos y sor Rosalie Rendu, hija de la Caridad de San Vicente de Paúl, que ejerció una gran obra social, llena de amor, en los suburbios de París, después de la revolución francesa.

 Álvaro Maestro Jesús