Vísperas – San Josafat

VÍSPERAS

SAN JOSAFAT, obispo y mártir

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Dios mío, ven en mi auxilio
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Palabra del Señor ya rubricada
es la vida del mártir ofrecida
como una prueba fiel de la espada
no puede ya truncar la fe vivida.

Fuente de fe y de luz es su memoria,
coraje para el justo en la batalla
del bien, de la verdad, siempre victoria
que, en vida y muerte, el justo en Cristo halla.

Martirio es el dolor de cada día,
si en Cristo y con amor es aceptado,
fuego lento de amor que, en la alegría
de servir al Señor, es consumado.

Concédenos, oh Padre, sin medida,
y tú, Señor Jesús crucificado,
el fuego del Espíritu de vida
para vivir el don que nos ha dado. Amén.

SALMO 136: JUNTO A LOS CANALES DE BABILONIA

Ant. Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha.

Junto a los canales de Babilonia
nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión;
en los cauces de sus orillas
colgábamos nuestras cítaras.

Allí los que nos deportaron
nos invitaban a cantar;
nuestros opresores, a divertirnos:
«Cantadnos un cantar de Sión.»

¡Cómo cantar un cántico del Señor
en tierra extranjera!
Si me olvido de ti, Jerusalén,
que se me paralice la mano derecha;

que se me pegue la lengua al paladar
si no me acuerdo de ti,
si no pongo a Jerusalén
en la cumbre de mis alegrías.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha.

SALMO 137: ACCIÓN DE GRACIAS

Ant. Te doy gracias, Señor, delante de los ángeles.

Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario,
daré gracias a tu nombre:

por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera a tu fama;
cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma.

Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra,
al escuchar el oráculo de tu boca;
canten los caminos del Señor,
porque la gloria del Señor es grande.

El Señor es sublime, se fija en el humilde,
y de lejos conoce al soberbio.

Cuando camino entre peligros,
me conservas la vida;
extiendes tu brazo contra la ira de mi enemigo,
y tu derecha me salva.

El Señor completará sus favores conmigo:
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Te doy gracias, Señor, delante de los ángeles.

CÁNTICO del APOCALIPSIS: HIMNO DE LOS REDIMIDOS

Ant. Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

Eres digno, Señor, Dios nuestro,
de recibir la gloria, el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y con tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes,
y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría,
la fuerza, el honor, la gloria, y la alabanza.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

LECTURA: 1P 4, 13-14

Queridos hermanos, estad alegres cuando compartís los padecimientos de Cristo, para que, cuando se manifieste su gloria, reboséis de gozo. Si os ultrajan por el nombre de Cristo, dichosos vosotros, porque el Espíritu de la gloria, el Espíritu de Dios, reposa sobre vosotros.

RESPONSORIO BREVE

R/ Oh Dios, nos pusiste a prueba, pero nos has dado respiro.
V/ Oh Dios, nos pusiste a prueba, pero nos has dado respiro.

R/ Nos refinaste como refinan la plata.
V/ Pero nos has dado un respiro.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Oh Dios, nos pusiste a prueba, pero nos has dado respiro.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Los santos tienen su morada en el reino de Dios, y allí han encontrado descanso eterno.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Los santos tienen su morada en el reino de Dios, y allí han encontrado descanso eterno.

PRECES

A la misma hora en que el Rey de los mártires ofreció su vida, en la última cena, y la entregó en la cruz, démosle gracias diciendo:

Te glorificamos, Señor.

Porque nos amaste hasta el extremo, Salvador nuestro, principio y origen de todo martirio:
Te glorificamos, Señor

Porque no cesas de llamar a los pecadores arrepentidos para los premios de tu Reino:
Te glorificamos, Señor

Porque hoy hemos ofrecido la sangre de la alianza nueva y eterna, derramada para el perdón de los pecados:
Te glorificamos, Señor

Porque, con tu gracia, nos has dado perseverancia en la fe durante el día que ahora termina:
Te glorificamos, Señor

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Porque has asociado a tu muerte a nuestros hermanos difuntos:
Te glorificamos, Señor

Ya que por Jesucristo hemos llegado a ser hijos de Dios, acudamos confiadamente a nuestro Padre:
Padre nuestro…

ORACION

Aviva, Señor, en tu Iglesia, el Espíritu que impulsó a san Josafat, obispo y mártir, a dar la vida por su rebaño, y concédenos, por su intercesión, que ese mismo Espíritu nos dé fuerza a nosotros para entregar la vida por nuestros hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – 12 de noviembre

1) Oración inicial

Señor, mira con amor a tu familia y a los que moderan su cuerpo con la penitencia, aviva en su espíritu el deseo de poseerte. Por nuestro Señor.

2) Lectura

Del santo Evangelio según Mateo 6,7-15
Y, al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo.
Vosotros, pues, orad así:
Padre nuestro que estás en los cielos,
santificado sea tu Nombre;
venga tu Reino;
hágase tu Voluntad
así en la tierra como en el cielo.
Nuestro pan cotidiano dánosle hoy;
y perdónanos nuestras deudas,
así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores;
y no nos dejes caer en tentación,
mas líbranos del mal.
Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas.

3) Reflexión

● Las dos reacciones del Padre Nuestro: Lucas (Lc 11,1-4) y Mateo (Mt 6,7-13). En Lucas, el Padre Nuestro es más corto. Lucas escribe para las comunidades que vinieron del paganísimo. Trata de ayudar a las personas que están iniciando el camino de la oración. En Mateo, el Padre Nuestro está situado en el Sermón del Monte, en aquella parte donde Jesús orienta a los discípulos en la práctica de las tres obras de piedad: limosna (Mt 6,1-4), oración (Mt 6,5-15) y ayuno (Mt 6,16-18). El Padre Nuestro forma parte de una catequesis para los judíos convertidos. Ellos ya estaban acostumbrados a rezar, pero tenían ciertos vicios que Mateo trata de corregir.
● Mateo 6,7-8: Los vicios que hay que corregir. Jesús critica a las personas para quienes la oración es una repetición de fórmulas mágicas, de palabras fuertes, dirigidas a Dios para obligarle a atender a sus necesidades. La acogida de la oración por parte de Dios no depende de la repetición de palabras, sino de la bondad de Dios que es Amor y Misericordia. El quiere nuestro bien y conoce nuestras necesidades antes de que expresemos nuestras preces.
● Mateo 6,9a: Las primeras palabras: “Padre Nuestro” Abba, Padre, es el nombre que Jesús usa para dirigirse a Dios. Revela la nueva relación con Dios que debe caracterizar la vida de las comunidades (Gl 4,6; Rm 8,15). Decimos “Padre nuestro” y no “Padre mío”. El adjetivo “nuestro” acentúa la conciencia de que todos pertenecemos a la gran familia humana de todas las razas y credos. Rezar al Padre y entrar en la intimidad con él, es también colocarse en sintonía con los gritos de todos los hermanos y hermanas por el pan de cada día. Es buscar el Reino de Dios en primer lugar. La experiencia de Dios como nuestro Padre es el fundamento de la fraternidad universal.
● Mateo 6,9b-10: Tres pedidos por la causa de Dios: el Nombre, el Reino, la Voluntad. En la primera parte del Padre-nuestro, pedimos para que sea restaurada nuestra relación con Dios. Santificar el Nombre El nombre JAVÉ significa Estoy contigo. Dios con nosotros. En este NOMBRE Dios se dio a conocer (Ex 3,11-15). El Nombre de Dios es santificado cuando es usado con fe y no con magia; cuando es usado conforme con su verdadero objetivo, es decir no para la opresión, sino para la liberación del pueblo y para la construcción del Reino. La Venida del Reino: El único Dueño y Rey de la vida humana es Dios (Is 45,21; 46,9). La venida del Reino es la realización de todas las esperanzas y promesas. Es la vida plena, la superación de las frustraciones sufridas con los reyes y con los gobiernos humanos. Este Reino acontecerá, cuando la voluntad de Dios se realice plenamente. Hacer la Voluntad: La voluntad de Dios se expresa en su Ley. Hágase su voluntad, así en la tierra como en el cielo. En el cielo, el sol y las estrellas obedecen a las leyes de sus órbitas y crean el orden del universo (Is 48,12-13). La observancia de la ley de Dios será fuente de orden y de bienestar para la vida humana.
● Mateo 6,11-13: Cuatro pedidos para la causa de los hermanos: Pan, Perdón, Victoria, Libertad. En la segunda parte del Padre nuestro pedimos que sea restaurada la relación entre las personas. Los cuatro pedidos muestran como deben ser transformadas las estructuras de la comunidad y de la sociedad para que todos los hijos y las hijas de Dios vivan con igual dignidad. Pan de cada día: En el éxodo, cada día, la gente recibía el maná en el desierto (Ex 16,35). La Providencia Divina pasaba por la organización fraterna, por el compartir. Jesús nos convida para realizar un nuevo éxodo, una nueva convivencia fraterna que garantice el pan para todos (Mt 6,34-44; Jn 6,48-51). Perdón de las deudas: Cada 50 años, el Año Jubilar obligaba a todos al perdón de las deudas. Era un nuevo comienzo (Lv 25,8-55). Jesús anuncia un nuevo Año Jubilar, “un año de gracia de parte del Señor” (Lc 4,19). ¡El Evangelio quiere recomenzar todo de nuevo! No caer en la Tentación: En el éxodo, el pueblo fue tentado y cayó (Dt 9,6-12). Murmuró y quiso volverse atrás (Ex 16,3; 17,3). En el nuevo éxodo, la tentación será superada por la fuerza que el pueblo recibe de Dios (1Cor 10,12-13). Liberación del Maligno: El Maligno es Satanás, que aleja de Dios y es motivo de escándalo. Logró entrar en Pedro (Mt 16,23) y tentó a Jesús en el desierto. Jesús lo venció (Mt 4,1-11). Ele nos dice: “¡Animo! ¡Yo vencí el mundo!” (Jn 16,33).
● Mateo 6,14-15: Quien no perdona no será perdonado. Rezando el Padre nuestro, pronunciamos la frase que nos condena o absuelve. Rezamos: “Perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores” (Mt 6,12). Ofrecemos a Dios la medida del perdón que queremos. Si perdonamos mucho, El nos perdonará mucho. Si perdonamos poco, él perdonará poco. Si no perdonamos, él tampoco no podrá perdonar.

4) Para la reflexión personal

● Jesús dice “perdona nuestras deudas”. En algunos países se traduce “perdona nuestras ofensas”. ¿Qué es más fácil: perdonar ofensas o perdonar deudas?
● Las naciones cristianas del hemisferio norte (Europa y USA) rezan todos los días: “Perdónanos nuestras deudas así como también nosotros perdonamos a nuestros deudores”. Pero ellas no perdonan la deuda externa de los países pobres del Tercer Mundo. ¿Cómo explicar esta terrible contradicción, fuente de empobrecimiento de millones de personas?

5) Oración final

Ensalzad conmigo a Yahvé,
exaltemos juntos su nombre.
Consulté a Yahvé y me respondió:
me libró de todos mis temores. (Sal 34,4-5)

La Vida de Jesús – Fco. Fernández-Carvajal

3.- EL MAGNIFICAT

Lc 1, 46-56

Ante todos estos prodigios, María se siente arrastrada a manifestar los pensamientos que le han servido de alimento desde el instante de la Anunciación. No eran raras las improvisaciones poéticas entre los hebreos. El Magníficat es el espejo de su alma, refleja lo que hay en ella. En este bellísimo cántico evoca algunos pasajes del Antiguo Testamento que Ella conocía bien. Habían sido -¡tantas veces!- materia de su oración. La mayor parte de las palabras están tomadas de los profetas y de los salmos, pero adquieren un sentido completamente nuevo en sus labios.

En primer lugar, María glorifica a Dios por haberla hecho Madre del Salvador. Y expone el motivo por el cual la llamarán bienaventurada todas las generaciones y la causa de su alegría. Muestra cómo en el misterio de la Encarnación se manifiestan a la vez el poder, la santidad y la misericordia divinas.

María exclamó:

Glorifica mi alma al Señor,
y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador:
porque ha puesto los ojos
en la bajeza de su esclava;
por eso desde ahora me llamarán
bienaventurada todas las naciones.
Porque ha hecho en mí cosas grandes
el Todopoderoso,
cuyo nombre es Santo,
cuya misericordia se derrama
de generación en generación
sobre los que le temen.

María anuncia que la llamarán bienaventurada todas las naciones. Parece inconcebible que una muchacha con quince años escasos, desprovista de fortuna y de toda posición social, desconocida en aquella nación pequeña, pudiera proclamar confiadamente que la llamarán bienaventurada todas las naciones. Y así ha sido. Nosotros seguimos cumpliendo ahora aquellas palabras proféticas. Millones de personas cada día, de formas diversas, la honran y alaban y acuden a su intercesión bajo advocaciones diversísimas.

En segundo lugar, la Virgen declara cómo el Señor tiene predilección por los humildes, resistiendo a los soberbios y a los que creen bastarse a sí mismos sin querer necesitar a Dios. Ella se sitúa entre los pobres, los necesitados…

Manifestó el poder de su brazo,
dispersó a los soberbios de corazón.
Derribó a los poderosos de su trono
y ensalzó a los humildes.
Colmó de bienes a los hambrientos,
y a los ricos los despidió sin nada.

En tercer término, María proclama que Dios, según su promesa, cuida del pueblo escogido, al que otorga el mayor título de gloria: el nacimiento de Jesucristo, judío según la carne:

Acogió a Israel su siervo,
recordando su misericordia,
según había prometido a nuestros padres,
a Abrahán y a su descendencia para siempre.

El canto refleja la visión profunda de María acerca de la historia de los hombres y de Dios; su vida verdadera, que reconoce las grandezas propias, pero llega hasta sus raíces: son gracia de Dios. En todo el canto, María sabe retirarse a un segundo plano. Dios es el verdadero protagonista en su vida y en la historia. Aparece aquí la Virgen en momentos de luz, de juventud, de una maternidad feliz.

San Lucas termina la escena con estas palabras: María permaneció con ella unos tres meses, y se volvió a su casa. La mención expresa de los tres meses, tiempo que faltaba para el nacimiento de Juan, lleva a pensar con toda lógica que María se quedó con Isabel hasta el nacimiento de Juan. Muy probablemente algunos días más, pues imaginamos que no faltaría a la circuncisión y a la imposición del nombre ocho días más tarde, y a la pequeña fiesta familiar que tenía lugar con este motivo.

Comentario del 12 de noviembre

Jesús, recurriendo a un comportamiento propio de la vida social en la que él se desenvuelve, nos invita a mantener una actitud de humildad en el cumplimiento del deber (=lo que teníamos que hacer) que no es sino la respuesta adecuada a lo que Dios quiere de nosotros. Decía Jesús: Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: «En seguida, ven y ponte a la mesa»? ¿No le diréis: «Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo; y después comerás y beberás tú»?

Jesús parte de un supuesto: el de un criado que trabaja para nosotros como labrador o pastor. Pero la obligación de este criado no se reduce a las tareas agrícolas o ganaderas; desempeña también tareas de servicio doméstico. Su jornada laboral se prolonga, pues, hasta completar estos servicios. No se concibe, por tanto, que a la vuelta del campo, el amo le diga: Siéntate a la mesa que voy a ponerte de cenar. Un amo nunca sirve al criado. Es el criado el que sirve al amo en todas las circunstancias. Así estaba socialmente establecido. Por eso lo usual es que se le diga: Prepárame de cenar, y luego comerás tú.

El trabajo de este criado era en parte similar al servicio doméstico de una “interna” en nuestros días. ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado, es decir, porque ha cumplido su obligación? La respuesta a esta pregunta, aunque parezca adolecer de humanidad, es no. Es lo que le corresponde hacer como criado. Forma parte de su contrato. Y finalmente la aplicación: Lo mismo vosotros, cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: «Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer».

Aquí hay sin duda una invitación a la humildad. No podemos vanagloriarnos en ningún caso de nuestras obras en la presencia de Dios, ni podemos presentarnos ante Él con exigencias. Ante Él no cabe la prepotencia ni la reivindicación salarial. Sólo cabe reconocer lo que somos: unos pobres siervos, que después de haber cumplido sus obligaciones, se limitan a decir: hemos hecho lo que teníamos que hacer.

Ésta tendría que ser nuestra actitud. Pero esto no significa que para Dios seamos unos simples siervos que no merecen siquiera una muestra de gratitud. Desde el momento en que Dios nos ha hecho hijos, nos reconoce y nos trata como a hijos. Basta que releamos la parábola del hijo pródigo para tomar conciencia de ello. Lo mismo hace Jesús con sus discípulos, a quienes eleva al rango de amigos, porque les ha dado a conocer su intimidad.

El hecho, sin embargo, de que Dios nos quiera y nos trate como a hijos no contradice la actitud de humildad que espera encontrar en nosotros tras haber cumplido todo lo mandado, similar a la de un criado dócil en relación con su amo. Creo que ambas cosas son compatibles: la conciencia de hijo y la actitud de siervo, que no se siente digno de recibir de su señor más que lo que éste considere oportuno. Al menos, estas dos conciencias confluyen en María: la de hija y la de esclava del Señor. Y la una no le quita el puesto a la otra. Que el Señor nos mantenga hijos “sin exigencias”, hijos con conciencia de siervos, es decir, hijos con conciencia de indignidad o hijos que lo son por pura gracia.

JOSÉ RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ-CID
Dr. en Teología Patrística

Christus Vivit – Francisco I

Que no te arranquen de la tierra

180. Esta no es una cuestión secundaria, y me parece bueno dedicarle un breve capítulo. Comprender esto permite distinguir la alegría de la juventud de un falso culto a la juventud que algunos utilizan para seducir a los jóvenes y utilizarlos para sus fines.

Recursos – Domingo XXXIII de Tiempo Ordinario

PRESENTACIÓN DE UN PUZZLE

(Puede hacer la presentación un/a adolescente)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Aquí tienes, Señor, este puzzle. Como bien sabes, es un juego de niños y de niñas que, para formar una imagen, necesita mil pequeñas piezas. Yo te lo ofrezco hoy como el símbolo de nuestra disponibilidad a la colaboración y la cooperación con todos los hombres y mujeres. Que allí donde haya un problema o una necesidad de una persona, estemos nosotros y nosotras siempre dispuestos y dispuestas a colaborar con todos los demás en la búsqueda de su solución y en la construcción de tu Reino.

PRESENTACIÓN DE UN RELOJ

(Lo presenta cualquier persona joven o adulta de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Por mi parte, Señor, te ofrezco este reloj, símbolo del tiempo e instrumento para su medición. Pero hoy te lo traigo como imagen de tu señorío sobre la historia. Tú la diriges y, sentado a la derecha del Padre, la atraes hasta Ti como a su único sentido. Haznos colaboradores tuyos, para que en Ti todo logre su plenitud.

PRESENTACIÓN DE UNA BALANZA

(Lo presenta una persona adulta de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, aquí tienes una balanza, que es un instrumento para pesar las cosas. Sin embargo, en la iconografía clásica era representación del juicio final, pues en ella Tú pesabas nuestras obras. Hoy te la ofrezco como símbolo de mi confianza. Mi vida y mi persona están en Ti y no descansarán hasta que gocen de Ti en tu Reino. Mi confianza no me hace temer tu juicio, pues bien sé que es mi salvación.

PRESENTACIÓN DE UNA CESTA DE LA COMPRA

(Una cesta de compra, de esas que existen en todas las casas, que puede ser presentada por un ama de casa de la comunidad. Bajo ella se esconde la tentación consumista de todo ser humano. Es una tentación de adormecimiento)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te traigo un instrumento de mi trabajo, aunque a la vez es signo del afán consumista que nos invade a todos y a todas los que formamos la sociedad actual. Haz, Señor, que no caigamos en la trampa consumista, porque, de lo contrario, en nada nos distinguiríamos de este mundo y sus valores. Danos luz para discernir, para permanecer despiertos-despiertas y en vela, porque Tú nos prometiste tu Espíritu para poder vivir según el estilo de Jesús.

PRESENTACIÓN DE UN LIBRO RELIGIOSO DE OTRA RELIGIÓN

(Puede hacer esta ofrenda una de las mujeres de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, por mi parte, yo te ofrezco este libro de otra religión. Con él, te quiero hacer presente, en mi nombre y en el de toda la comunidad, que de la misma manera que Tú eres el Padre de todas las personas, pertenezcan a la religión que sea, nosotros y nosotras nos comprometemos a ser dialogantes, cercanos-cercanas y colaboradores de todos los hombres y mujeres con los y las que nos encontremos en nuestro caminar, aunque su piel tenga otro color, o tengan una religión diferente.

PRESENTACIÓN DEL GRUPO DE PASTORAL JUVENIL

(Sería bueno y deseable que hubiera una representación maja de los animadores y las animadoras de la pastoral juvenil de la Comunidad. Uno/a de ellos/ellas realiza la ofrenda y el símbolo que ellos/ellas mismos/mismas han preparado)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, nos presentamos un grupo de los y las animadores de la pastoral con los y las jóvenes de nuestra Comunidad. Tú sabes bien que no es nada fácil la tarea que tenemos entre manos. Por eso mismo te la ofrecemos y ofrecemos también el PROYECTO que tenemos para este curso pastoral y las acciones que, con tu ayuda, nos proponemos llevar adelante. Ayúdanos en la tarea y haz que seamos TESTIGOS de Ti mismo en medio de nuestros-nuestras adolescentes y jóvenes.

Oración de los fieles – Domingo XXXIII de Tiempo Ordinario

Es tiempo en que acaba un tiempo y llega otro. Es tiempo de los últimos consejos y la perseverancia ante las adversidades es idea que nos trasmites en tu evangelio. Así pues repetimos:

SEÑOR, HAZ QUE PERSEVEREMOS.

1. – Señor, que no decaiga la voz y la fuerza del Santo Padre, mantenlo fuerte y vigoroso hasta el final.

OREMOS

2. – Señor te pedimos que los gobernantes se guíen por el bien de su pueblo y favorezcan la paz entre las naciones.

OREMOS

3. – Señor atiende a aquellos que un día se perdieron en el camino, hazte presente en ellos para que sigan junto a la Iglesia construyendo te Reino.

OREMOS

4. – Señor, en este día te pedimos por nuestro obispo y sacerdotes diocesanos, y por todos aquellos que trabajan en esta iglesia doméstica.

OREMOS

5. – Señor, aumenta la fe de aquellos viven inmersos en la fugacidad de las cosas, para que descubran eres Tu lo único que merece la pena.

OREMOS

6. – Señor, que tu Iglesia no deje de trabajar en favor de los más necesitados y desfavorecidos.

OREMOS

Señor, mantennos siempre cerca de Ti, haz que con tu ayuda perseveremos hasta el final y que sean muchos los que te acompañen en tu Reino. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor

Amen.


Oremos a Dios Padre en estos momentos difíciles por la paz en el mundo y por la felicidad y seguridad de todos los hombres y mujeres de la Tierra. Y decimos:

PADRE, QUE TU PAZ ESTÉ CON NOSOTROS

1.- Por el Papa Francisco, por los obispos, sacerdotes y diáconos para multipliquen su celo en la transmisión del Amor y de la Paz, tal como pidió el Señor Jesús a sus discípulos,

OREMOS

2.- Por todo el pueblo santo de Dios y por el resto de los hermanos sean de la religión que sean, para que todos juntos sepamos encontrar la paz, la concordia, la justicia y el bienestar.

OREMOS

3.- Por los gobernantes de todo el mundo y por todos aquellos que tienen algún poder político o económico, para que trabajen para desterrar la guerra y la pobreza del mundo.

OREMOS

4.- Por todas diócesis católicas del mundo y por sus prelados, sacerdotes y fieles, que Dios les acompañe en su convivencia y caridad, y todos, puedan construir un ámbito de amor a Dios y amor a los hermanos.

OREMOS

5.- Por los niños y jóvenes, para que el Señor les guíe y fomenten, desde temprana edad, la convivencia, la tolerancia y el respeto para todos y con todos.

OREMOS.

6.- Por los enfermos de cuerpo y alma, por los solitarios, los tristes, los desesperados y aquellos a quien nadie quiere, para que Dios les acompañe y nosotros les sirvamos.

OREMOS

7.- Por todos nosotros presentes en esta Eucaristía, para llevemos el mensaje de Cristo, que es paz y amor, a todas las personas y todos los lugares,

OREMOS

Escucha, Oh Dios Padre, estas súplicas que con esperanza y humildad te presentamos.

Por Jesucristo Nuestro Señor.

Comentario al evangelio – 12 de noviembre

SIN HORARIOS Y SIN CUENTAS

Una lectura un poco rápida del pasaje evangélico de hoy deja un cierto malestar en el corazón. Se describe a un amo que trata sin contemplaciones a su trabajador (esclavo) cuando vuelve del trabajo, sin darle tiempo ni a recuperarse… y ni siquiera merece una palabra de agradecimiento. Si esa imagen la utiliza Jesús para explicar cómo debe ser nuestro comportamiento con Dios… ¡se queda uno un poco alucinado!

Jesús se sirve de una realidad de su época: el esclavo. Podía ser un esclavo judío o uno pagano. En el primero de los casos, se le trataba un poco mejor que a los paganos, porque sus «derechos» estaban regulados por la Ley. Pero tenían una obligación: estar siempre disponibles y cumplir con sus obligaciones de esclavos, en cualquier momento que se le solicitara, sin quejas ni protestas, y sin que hubiera que agradecerle nada: para eso era «esclavo».

Jesús no pretende dar una imagen suya o de Dios como de un amo exigente y agotador. Se fija sólo (sin entrar en valoraciones sobre la esclavitud) en la actitud del trabajador: lo es las 24 horas del día. En nuestro terreno: uno es discípulo las 24 horas del día.

Y me viene a la cabeza el testimonio frecuente de tantas madres que trabajan fuera de casa, que están implicadas en alguna tarea parroquial o voluntariado, y además atienden con cariño a sus familias (hijos, pareja, nietos…)  a menudo sin ninguna palabra de «ánimo» o agradecimiento, cuando no reciben alguna que otra coz en cualquiera de esos ámbitos. Y tampoco ellas reclaman ese reconocimiento: lo viven con toda naturalidad, es «lo que tenemos que hacer». Me brota una oración espontánea de agradecimiento por todas ellas.

Ante esta llamada de Jesús a ser cristianos las 24 horas del día, uno tiene que reconocerse que no en todos los ámbitos en que nos movemos, nos resulta igual de «sencillo» o coherente, llevar nuestros valores cristianos a la práctica. Siempre hay algún lugar donde se nos «olvida» más fácilmente o nos cuesta más: el mundo laboral, la familia, la comunidad cristiana, la vida sexual, el tiempo libre, los dineros, los vecinos… Hay que emplearse un poco más a fondo en ellos, y no darse por satisfecho con que «ya cumplo» en otros de ellos.

Por otro lado, también está parábola nos trae otro mensaje, repetido de distintos modos por Jesús (y especialmente en Lucas): Los méritos. El creerse con «derechos» ante Dios (recuérdese al fariseo que fue al templo a orar, o a los dos hijos de la parábola del pródigo…) y con frecuencia sentirnos mejores (juzgarles) que los demás, los que no «hacen» o «cumplen» tanto como nosotros.  Dios no nos «debe» nada por ser como somos ni hacer lo que hacemos, ni tiene ninguna obligación de tratarnos mejor que al resto. Nuestro «premio» es ser colaboradores suyos. En definitiva lo que somos y podemos es un don suyo, aunque luego pongamos lo que sea de nuestra parte. Pero por convencimiento personal, porque es un «privilegio» estar a su «servicio». 

Por cierto que no viene mal recordar, al meditar este Evangelio, ese otro lugar donde Jesús dice a los suyos: «No os llamo «siervos», sino «amigos». Y entre amigos nunca hay contabilidad. Sino cariño.

Enrique Martinez cmf