Miércoles XXXII de Tiempo Ordinario

Hoy es 13 de noviembre, miércoles XXXII de Tiempo Ordinario.

La lectura de hoy es del evangelio de Lucas (Lc 17, 11-19):

Un día, de camino a Jerusalén, Jesús pasaba por los confines entre Samaría y Galilea, y, al entrar en un pueblo, salieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a distancia y, levantando la voz, dijeron: «¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!». Al verlos, les dijo: «Id y presentaos a los sacerdotes».

Y sucedió que, mientras iban, quedaron limpios. Uno de ellos, viéndose curado, se volvió glorificando a Dios en alta voz; y postrándose rostro en tierra a los pies de Jesús, le daba gracias; y éste era un samaritano. Tomó la palabra Jesús y dijo: «¿No quedaron limpios los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios sino este extranjero?». Y le dijo: «Levántate y vete; tu fe te ha salvado».

Hoy, Jesús pasa cerca de nosotros para hacernos vivir la escena mencionada más arriba, con un aire realista, en la persona de tantos marginados como hay en nuestra sociedad, los cuales se fijan en los cristianos para encontrar en ellos la bondad y el amor de Jesús. En tiempos del Señor, los leprosos formaban parte del estamento de los marginados. De hecho, aquellos diez leprosos fueron al encuentro de Jesús en la entrada de un pueblo (cf. Lc 17,12), pues ellos no podían entrar en las poblaciones, ni les estaba permitido acercarse a la gente («se pararon a distancia»).

Con un poco de imaginación, cada uno de nosotros puede reproducir la imagen de los marginados de la sociedad, que tienen nombre como nosotros: inmigrantes, drogadictos, delincuentes, enfermos de sida, gente en el paro, pobres… Jesús quiere restablecerlos, remediar sus sufrimientos, resolver sus problemas; y nos pide colaboración de forma desinteresada, gratuita, eficaz… por amor.

Además, hacemos más presente en cada uno de nosotros la lección que da Jesús. Somos pecadores y necesitados de perdón, somos pobres que todo lo esperan de Él. ¿Seríamos capaces de decir como el leproso «Jesús, maestro, ten compasión de mi» (cf. Lc 17,13)? ¿Sabemos recurrir a Jesús con plegaria profunda y confiada?

¿Imitamos al leproso curado, que vuelve a Jesús para darle gracias? De hecho, sólo «uno de ellos, viéndose curado, se volvió glorificando a Dios» (Lc 17,15). Jesús echa de menos a los otros nueve: «¿No quedaron limpios los diez? Los otros nueve, ¿dónde están?» (Lc 17,17). San Agustín dejó la siguiente sentencia: «‘Gracias a Dios’: no hay nada que uno puede decir con mayor brevedad (…) ni hacer con mayor utilidad que estas palabras». Por tanto, nosotros, ¿cómo agradecemos a Jesús el gran don de la vida, propia y de la familia; la gracia de la fe, la santa Eucaristía, el perdón de los pecados…? ¿No nos pasa alguna vez que no le damos gracias por la Eucaristía, aun a pesar de participar frecuentemente en ella? La Eucaristía es —no lo dudemos— nuestra mejor vivencia de cada día.

P. Conrad J. MARTÍ i Martí OFM

Liturgia – Miércoles XXXII de Tiempo Ordinario

MIÉRCOLES DE LA XXXII SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO, feria o SAN LEANDRO, obispo, memoria libre

Misa de la feria (verde) o de la memoria (blanco)

Misal: Para la feria cualquier formulario permitido. Para la memoria 1ª oración propia y el resto de común de pastores (para un obispo) o de un domingo del Tiempo Ordinario. Prefacio común o de la memoria.

Leccionario: Vol. III-impar.

  • Sab 6, 1-11. Escuchad, reyes, para que aprendáis sabiduría.
  • Sal 81. Levántate, oh Dios, y juzga la tierra.
  • Lc 17, 11-19. ¿NO ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero?

Antífona de entrada          Cf. Sal 27, 8-9
El Señor es fuerza para su pueblo, apoyo y salvación para su Ungido. Salva a tu pueblo, Señor, y bendice tu heredad, sé su pastor por siempre.

Monición de entrada y acto penitencial
Hermanos, sintiéndonos miembros de la Iglesia una, santa, católica y apostólica, vamos a pedir en la Eucaristía de hoy de un modo especial por nuestra diócesis de N., y puestos ante la presencia del Señor, nuestro Dios, comencemos la celebración de los sagrados misterios implorando su perdón y su misericordia por todos nuestros pecados.

  • Tú que eres el camino que conduce al Padre.
  • Tú que eres la verdad que ilumina los pueblos.
  • Tú que eres la vida que renueva el mundo.

Oración colecta
CONCÉDENOS tener siempre, Señor,
respeto y amor a tu santo nombre,
porque jamás dejas de dirigir
a quienes estableces
en el sólido fundamento de tu amor.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Dirijamos ahora, con fe, nuestras oraciones a Dios Padre todopoderoso, que se compadece de nuestra debilidad.

1.- Por la santa Iglesia de Dios extendida de Oriente a Occidente; para que el Señor la reúna y acreciente hasta el fin de los tiempos. Roguemos al Señor.

2.- Por las vocaciones sacerdotales; para que nuestra diócesis cuente siempre con los sacerdotes necesarios para la evangelización. Roguemos al Señor.

3.- Por todos los gobernantes y autoridades; para que trabajen siempre al servicio de la justicia y la igualdad entre las personas. Roguemos al Señor.

4.- Por los que no creen en Cristo; para que iluminados por el Espíritu Santo encuentren el camino de la salvación. Roguemos al Señor.

5.- Por todos los que participamos en esta Eucaristía; para que seamos testigos del amor de Dios a toda la humanidad. Roguemos al Señor.

Dios de bondad y de misericordia, escucha la oración de tus hijos, y límpianos de todas las lepras del pecado que nos esclaviza, para que agradecidos, cantemos siempre tus maravillas. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
ACEPTA, Señor,
este sacrificio de reconciliación y alabanza
y concédenos que, purificados por su eficacia,
te ofrezcamos el obsequio agradable de nuestro corazón.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión          Cf. Sal 144, 15
Los ojos de todos te están aguardando, Señor; tú les das la comida a su tiempo.

Oración después de la comunión
RENOVADOS por la recepción del Cuerpo santo
y de la Sangre preciosa,
imploramos tu bondad, Señor,
para obtener con segura clemencia
lo que celebramos con fidelidad constante.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santoral 13 de noviembre

Toda la familia agustiniana celebra este día la fiesta de Todos los santos de la Orden. Imitando a la Iglesia no quiere olvidarse de los que no llegaron a los altares y están en el cielo. Sabemos con San Agustín que el homenaje nos aprovecha a nosotros no a ellos. Nos abrieron el camión y queremos seguir sus pasos alabando y dando gracias a Dios. Ellos son parte de la Iglesia del cielo y nosotros somos parte de la Iglesia de la tierra y todos formando el Cuerpo de Cristo resucitado. Con él y con ellos damos gloria en este día a Dios.

Cuatro santos, bien conocidos en la iglesia española, figuran hoy en el Santoral cristiano. El primero citado, por celebrarse su fiesta, es San Leandro de Sevilla, obispo de Sevilla. En relación con él vienen sus hermanos San Fulgencio obispo de Écija, Florentina religiosa consagrada y San Isidoro sucesor suyo en la diócesis. Los cuatro habían nacido en Cartagena (Murcia). San Leandro tuvo gran influencia religioso-política en la iglesia española. Presidió concilios y dejó importantes escritos.

Otro español notable es San Diego de Alcalá, religioso franciscano, eremita y penitente, muy devoto de la Virgen María y de la Eucaristía. Es una gloria de la orden franciscana en su condición de hermano lego y muy querido y venerado por el pueblo fiel. Recordamos también a San Estanislao de Kostka religioso jesuita y patrono de la juventud estudiantil. Los santuarios en su honor proliferan en Polonia y la juventud española educada por los jesuitas le profesa especial devoción. Le pedimos que rece especialmente por los jóvenes de nuestro tiempo.

Siguen en el santoral los santos Abbón, Aborsán, os Mártires de Cesarea Antonio, Zebina, Germán y Enatas, los Mártires españoles en África Arcadio, Pascasio, Probo, Eutiquiano y el niño Paulilo, conmemorados en Salamanca, Bricio, Caillin, Chillán, Columba, Dalmacio y otoros muchos santos y santas cuyos nombres Dios conoce bien. Los salesianos veneran a sus santos Luis Versiglia obispo y Calixto Caravario, presbítero, mártires los dos.

Con ellos conmemoramos al beato Eugenio Bossilkov, la figura más preclara de la iglesia búlgara, obispo y mártir pasionista, hombre de ciencia y de fe. El régimen estalinista de Bulgaria lo encarceló de noche y después de cuatro meses de tortura fue fusilado en la cárcel, el 11 de noviembre de 1952. Hasta 1975 figuró en paradero desconocido hasta que se confirmó su muerte oficialmente. Varios presidentes de Gobierno, la prensa mundial, los presidentes Adenauer, Truman y el Secretario General de las naciones Unidas elogiaron su heroísmo. Fue beatificado por Juan Pablo II en 1998, habiéndose oído el aplauso, tal vez, más grande de todas las beatificaciones.

Entre los beatos recordamos a Agustina Pierantoni, virgen y Marco abad benedictino de Sant Angelo della Scala (Roma). Tres Órdenes diferentes se encomiendan a sus hermanos, los Hermanos de la Salle a los beatos Aurelio Maná y compañeros mártires, los pasionistas a Eugenio Bosilkons, obispo y mártir, los asuncionistas a Josaphat Chichkov, Kamen Vitchev y Pavel Didjov mártires.

 Álvaro Maestro Jesús

Laudes – Miércoles XXXII de Tiempo Ordinario

LAUDES

MIÉRCOLES XXXII DE TIEMPO ORDINARIO

 

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría.

SALMO 66: QUE TODOS LOS PUEBLOS ALABEN AL SEÑOR

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Omnipotente, altísimo, bondadoso Señor,
tuyas son la alabanza, la gloria y el honor;
tan sólo tú eres digno de toda bendición,
y nunca es digno el hombre de hacer de ti mención.

Loado seas por toda criatura, mi Señor,
y en especial loado por el hermano sol,
que alumbra, y abre el día, y es bello en su esplendor,
y lleva por los cielos noticia de su autor.

Y por la hermana luna, de blanca luz menor,
y las estrellas claras, que tu poder creó,
tan limpias, tan hermosas, tan vivas como son,
y brillan en los cielos: ¡loado, mi Señor!

Y por la hermana agua, preciosa en su candor,
que es útil, casta, humilde: ¡loado, mi Señor!
Por el hermano fuego, que alumbra al irse el sol,
y es fuerte, hermoso, alegre: ¡loado, mi Señor!

Y por la hermana tierra, que es toda bendición,
la hermana madre tierra, que da en toda ocasión
las hierbas y los frutos y flores de color,
y nos sustenta y rige: ¡loado, mi Señor!

Y por los que perdonan y aguantan por tu amor
los males corporales y la tribulación:
¡felices los que sufren en paz con el dolor,
porque les llega el tiempo de la consolación!

Y por la hermana muerte: ¡loado, mi Señor!
Ningún viviente escapa a su persecución;
¡ay si en pecado grave sorprende al pecador!
¡Dichosos los que cumplen la voluntad de Dios!

¡No probarán la muerte de la condenación!
Servidle con ternura y humilde corazón.
Agradeced sus dones, cantad su creación.
Las criaturas todas, load a mi Señor. Amén.

SALMO 107: ALABANZA AL SEÑOR Y PETICIÓN DE AUXILIO

Ant. Dios mío, mi corazón está firme +

Dios mío, mi corazón está firme,
para ti cantaré y tocaré, gloria mía.
Despertad, cítara y arpa
despertaré a la aurora.

Te daré gracias ante los pueblos, Señor;
tocaré para ti ante las naciones:
por tu bondad, que es más grande que los cielos;
por tu fidelidad, que alcanza a las nubes.

Elévate sobre el cielo, Dios mío,
y llene la tierra tu gloria;
para que se salven tus predilectos,
que tu mano salvadora nos responda.

Dios habló en su santuario;
«Triunfaré, ocuparé Siquén,
parcelaré el valle de Sucot;

mío es Galaad, mío Manasés,
Efraín es yelmo de mi cabeza,
Judá es mi cetro;

Moab, una jofaina para lavarme;
sobre Edom echo mi sandalia,
sobre Filistea canto victoria.»

Pero, ¿quién me guiará a la plaza fuerte,
quién me conducirá a Edom,
si tú, oh Dios, nos has rechazado
y no sales ya con nuestras tropas?

Auxílianos contra el enemigo,
que la ayuda del hombre es inútil.
Con Dios haremos proezas,
él pisoteará a nuestros enemigos.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Dios mío, mi corazón está firme +

CÁNTICO de ISAÍAS: ALEGRÍA DEL PROFETA ANTE LA NUEVA JERUSALÉN

Ant. El Señor me ha vestido un traje de gala y de triunfo.

Desbordo de gozo con el Señor,
y me alegro con mi Dios:
porque me ha vestido un traje de gala
y me ha envuelto en un manto de triunfo,
como novio que se pone la corona,
o novia que se adorna con sus joyas.

Como el suelo echa sus brotes,
como un jardín hace brotar sus semillas,
así el Señor hará brotar la justicia
y los himnos ante todos los pueblos.

Por amor de Sión no callaré,
por amor de Jerusalén no descansaré,
hasta que rompa la aurora de su justicia,
y su salvación llamee como antorcha.

Los pueblos verán tu justicia,
y los reyes tu gloria;
te pondrán un nombre nuevo,
pronunciando por la boca del Señor.

Serás corona fúlgida en la mano del Señor
y diadema real en la palma de tu Dios.

Ya no te llamarán «Abandonada»,
ni a tu tierra «Devastada»;
a ti te llamarán «Mi favorita»,
y a tu tierra «Desposada»,
porque el Señor te prefiere a ti,
y tu tierra tendrá marido.

Como un joven se casa con su novia,
así te desposa el que te construyó;
la alegría que encuentra el marido con su esposa,
la encontrará tu Dios contigo.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. El Señor me ha vestido un traje de gala y de triunfo.

SALMO 145: FELICIDAD DE LOS QUE ESPERAN EN DIOS

Ant. Alabaré al Señor mientras viva.

Alaba, alma mía, al Señor:
alabaré al Señor mientras viva,
tañeré para mi Dios mientras exista.

No confiéis en los príncipes,
seres de polvo que no pueden salvar;
exhalan el espíritu y vuelven al polvo,
ese día perecen sus planes.

Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob,
el que espera en el Señor, su Dios,
que hizo el cielo y la tierra,
el mar y cuanto hay en él;

que mantiene su fidelidad perpetuamente,
que hace justicia a los oprimidos,
que da pan a los hambrientos.

El Señor liberta a los cautivos,
el Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos.

El Señor guarda a los peregrinos,
sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.

El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sión, de edad en edad.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Alabaré al Señor mientras viva.

LECTURA: Dt 4, 39-40a

Reconoce hoy medita en tu corazón que el Señor es el único Dios, allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; no hay otro. Guarda los preceptos y mandamientos que yo te prescribo.

RESPONSORIO BREVE

R/ Bendito al Señor en todo momento.
V/ Bendito al Señor en todo momento.

R/ Su alabanza está siempre en mi boca.
V/ En todo momento.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Bendito al Señor en todo momento.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Sirvamos con santidad al Señor, todos nuestros días.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Sirvamos con santidad al Señor, todos nuestros días.

PRECES

Cristo, reflejo de la gloria del Padre, nos ilumina con su palabra; acudamos, pues, a él, diciendo:

Rey de la gloria, escúchanos

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p style=”text-align:justify;”>Bendito seas, Señor, que iniciaste y completas nuestra fe,

—porque nos llamaste a salir de la tiniebla y a entrar en tu luz maravillosa.

Tú que abriste los ojos de los ciegos y diste oído a los sordos,
—ayuda también nuestra falta de fe.

Haz, Señor, que permanezcamos siempre en tu amor,
—y que este amor nos guarde fraternalmente unidos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Ayúdanos para que resistamos en la tentación, aguantemos en la tribulación
—y te demos gracias en la prosperidad.

Dejemos que el Espíritu de Dios, que ha sido derramado en nuestros corazones, se una a nuestro espíritu, para clamar:
Padre nuestro…

ORACION

Recuerda, Señor, tu santa alianza, consagrada con el nuevo sacramento de la sangre del Cordero, para que tu pueblo obtenga el perdón de sus pecados y un aumento constante de salvación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.