Tú eres mi única verdad, Señor

Todo lo de la vida se desvanece.
Se mueren los familiares
y el dolor se hace el rey
de la fiesta;
se rompen las relaciones
y parece que cruje el corazón;
aparece la enfermedad
y descoloca toda la vida;
tenemos un problema económico
y sentimos miedo e inseguridad;
falla el trabajo o llega la jubilación
y la vida parece un sinsentido;
perdemos el ánimo,
aqueja la depresión
y no tenemos ganas
de seguir viviendo;
nos ocurre cualquier tragedia
y la vida se nos hunde…
Lo único que es seguro,
la roca que no falla,
el tesoro más valioso
eres Tú, Señor, Dios nuestro.
Porque tenemos la seguridad de tu Amor,
porque sabemos que acompañas nuestros días,
porque nos esperas
al final del camino,
porque llegaremos a tus brazos,
a celebrar la fiesta de la Vida,
a sentir tu abrazo definitivo, de plenitud,
felicidad y armonía,
ese que siempre andábamos buscando.
Entonces todo lo demás perderá su importancia
y se quedará pequeño a tu lado,
Dios de mi vida.

Mari Patxi Ayerra