Lunes XXXIV de Tiempo Ordinario

Hoy es 25 de noviembre, lunes XXXIV de Tiempo Ordinario.

La lectura de hoy es del evangelio de Lucas (Lc 21, 1-4):

En aquel tiempo, alzando la mirada, Jesús vio a unos ricos que echaban sus donativos en el arca del Tesoro; vio también a una viuda pobre que echaba allí dos moneditas, y dijo: «De verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que todos. Porque todos éstos han echado como donativo de lo que les sobraba, ésta en cambio ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto tenía para vivir».

Hoy, como casi siempre, las cosas pequeñas pasan desapercibidas: limosnas pequeñas, sacrificios pequeños, oraciones pequeñas (jaculatorias); pero lo que aparece como pequeño y sin importancia muchas veces constituye la urdimbre y también el acabado de las obras maestras: tanto de las grandes obras de arte como de la obra máxima de la santidad personal.

Por el hecho de pasar desapercibidas esas cosas pequeñas, su rectitud de intención está garantizada: no buscamos con ellas el reconocimiento de los demás ni la gloria humana. Sólo Dios las descubrirá en nuestro corazón, como sólo Jesús se percató de la generosidad de la viuda. Es más que seguro que la pobre mujer no hizo anunciar su gesto con un toque de trompetas, y hasta es posible que pasara bastante vergüenza y se sintiera ridícula ante la mirada de los ricos, que echaban grandes donativos en el cepillo del templo y hacían alarde de ello. Sin embargo, su generosidad, que le llevó a sacar fuerzas de flaqueza en medio de su indigencia, mereció el elogio del Señor, que ve el corazón de las personas: «De verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que todos. Porque todos éstos han echado como donativo de lo que les sobraba, ésta en cambio ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto tenía para vivir» (Lc 21,3-4).

La generosidad de la viuda pobre es una buena lección para nosotros, los discípulos de Cristo. Podemos dar muchas cosas, como los ricos «que echaban sus donativos en el arca del Tesoro» (Lc 21,1), pero nada de eso tendrá valor si solamente damos “de lo que nos sobra”, sin amor y sin espíritu de generosidad, sin ofrecernos a nosotros mismos. Dice san Agustín: «Ellos ponían sus miradas en las grandes ofrendas de los ricos, alabándolos por ello. Aunque luego vieron a la viuda, ¿cuántos vieron aquellas dos monedas?… Ella echó todo lo que poseía. Mucho tenía, pues tenía a Dios en su corazón. Es más tener a Dios en el alma que oro en el arca». Bien cierto: si somos generosos con Dios, Él lo será más con nosotros.

Rev. D. Àngel Eugeni PÉREZ i Sánchez

Liturgia – Lunes XXXIV de Tiempo Ordinario

LUNES XXXIV DEL TIEMPO ORDINARIO, feria o SANTA CATALINA DE ALEJANDRÍA, virgen y mártir, memoria libre

Misa de feria (verde) o de la memoria (rojo)

Misal: Para la feria cualquier formulario permitido / para la memoria 1ª oración propia y el resto del común de mártires (para una virgen mártir) o de vírgenes (para una virgen), o de un domingo del Tiempo Ordinario; Prefacio común o de la memoria.

Leccionario: Vol. III-impar

  • Dan 1, 1-6. 8-20. No encontró ninguno como Daniel, Ananías, Misael y Azarías.
  • Salmo: Dan 3, 52-56. ¡A ti gloria y alabanza por los siglos!
  • Lc 21, 1-4. Vio una viuda pobre que echaba dos monedillas.

Antífona de entrada             Cf. Sal 84, 9
Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus santos, y los que se convierten de corazón. 

Monición de entrada y acción penitencial
Siguiendo la piadosa venerable costumbre de la Iglesia de rezar por las almas del purgatorio, ofrecemos hoy a Dios nuestro Señor el Sacrificio de la Eucaristía por el eterno descanso de los fieles difuntos, pidiendo de un modo especial por nuestros familiares y amigos que ya no están en este mundo, para que gocen todos ellos de la luz y de la felicidad que no tienen fin.

Y para celebrar dignamente estos sagrados misterios, pidamos perdón a Dios por nuestros pecados.

  • Tú que lloraste ante la tumba de Lázaro. Señor, ten piedad.
  • Tú que resucitaste al hijo de la viuda de Naím. Cristo, ten piedad.
  • Tú que eres la vida y la esperanza de los que creen en Ti. Señor, ten piedad.

Oración colecta
DESPIERTA, Señor,
la voluntad de tus fieles, para que,
con la búsqueda más intensa del fruto de la acción divina,
reciban mayores auxilios de tu amor.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo y es Dios
por los siglos de los siglos.

Oración de los fieles
Dirijamos ahora, hermanos, con humildad, nuestras peticiones a Dios Padre, que conoce nuestro corazón y sabe lo que necesitamos.

1.- Para que la Iglesia sea reconocer en la vida de cada día los signos que revelan la presencia de Dios. Roguemos al Señor.

2.- Para que Jesús llame a muchos jóvenes al ministerio sacerdotal, y éstos no teman seguirlo con generosidad. Roguemos al Señor.

3.- Para que se acaben las guerras, las dictaduras crueles, el hambre y la pobreza, y toda clase de injusticia. Roguemos al Señor.

4.- Para que las almas de todos los difuntos alcancen la paz y la dicha de la luz eterna. Roguemos al Señor.

5.- Para que la Buena Noticia de Jesucristo se cumpla en nuestras vidas y nos haga colaboradores celosos de la evangelización. Roguemos al Señor.

Dios y Señor nuestro, que nos mandas dar todo lo que somos y tenemos, atiende nuestras plegarias y danos confianza en ti para poner toda nuestra vida en tus manos. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
R
ECIBE, Señor,

estos dones sagrados que nos ordenaste ofrecer en honor de tu nombre y,
para que seamos por ellos gratos a tu bondad,
haz que obedezcamos siempre tus mandatos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión         Sal 116, 1. 2
Alabad al Señor todas las naciones, firme es su misericordia con nosotros.

Oración después de la comunión
DIOS todopoderoso,
te pedimos que nunca permitas,
a los que concedes alegrarse en esta participación divina,
que se separen de ti.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santoral 25 de noviembre

Los agustinos celebramos en este día la fiesta de Santo Tomás de Villanueva, arzobispo de Valencia, patrono de los estudios en la Orden y justamente llamado el último Santo Padre de la Iglesia española. Nació en Fuenllana (Ciudad Real) en 1486. Terminados los estudios en la universidad de Alcalá paso a la de Salamanca, donde ingresó en la Orden. Fue superior y dos veces provincial hasta su nombramiento como arzobispo de Valencia. En esta diócesis mereció ser apellidado por las gentes el apóstol de los pobres. Su entrega a la Iglesia fue incondicional. Reformó la diócesis, evangelizó a los moriscos y fue tenido en su tiempo como la imagen viva del obispo ideal. Murió en 1555 y fue solemnemente canonizado por Alejandro VII cuarenta años después de su muerte.

El santoral de hoy tiene otros santos de los que han adquirido fama y celebridad en el pueblo cristiano. A Santa Catalina de Alejandría se le han tributado cultos y devoción especiales. Su vida se leyó durante mucho tiempo en la Leyenda áurea de Santiago de Vorágine y fue ejemplo de vida en muchos monasterios. De ella sólo sabemos que murió mártir en Alejandría siendo joven, en el siglo III-IV. Parece ser que murió decapitada. Pero su Pasión carecía de fundamentos históricos y por ello fue suprimida del calendario romano de 1969. Su nombre ha quedado unido para siempre al monte Sinaí en el que tiene dedicado un famoso monasterio y son muchos los pueblos que hoy la honran con su fiesta.

Tenemos también a los santos mártires Águeda, Alnot, Erasmo, Máculo, Mercurio, Moisés y Pedro Ni; a los abades y obispos Alán benedictino; Imma, Mesrop inventor del alfabeto armenio y traductor a esta lengua del Nuevo Testamento, Pesarión y Teliavo; y finalmente, a la virgen Gioconda, venerada en Regio Emilia (Italia). Recordamos también a los santos Giuseppe Marello, obispo y fundador de los Oblatos de San José, Paula Montal Farnés, catalana, fundadora del Instituto de las Hijas de María de las Escuelas Pías, Leoncie Franscica de Sales Aviat fundadora de la Congregación de las Hermanas Oblatas de San Francisco de Sales y María Crescencia Hoss, alemana, virgen de la Tercera Orden de San Francisco canonizados en la Plaza de San Pedro el 25 de noviembre de 2001.

Entre los beatos figuran la monja cartuja Beatriz, el sacerdote Bernoldo, el soldado y monje Conrado, el abad benedictino Eckberto, Margarita de Saboya-Arcaya, cuya fiesta celebran hoy sus hermanos los dominicos, la virgen Isabel conocida como la Buena y otra Isabel de Reute famosa por sus experiencias místicas. A todos podemos encomendarnos en este día.

 Álvaro Maestro Jesús

Laudes – Lunes XXXIV de Tiempo Ordinario

LAUDES

LUNES XXXIV TIEMPO ORDINARIO

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. Aclamemos al Señor con cantos

SALMO 99: ALEGRÍA DE LOS QUE ENTRAN EN EL TEMPLO

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre:

«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades».

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Hoy que sé que mi vida es un desierto,
en el que nunca nacerá una flor,
vengo a pedirte, Cristo jardinero,
por el desierto de mi corazón.

Para que nunca la amargura sea
en mi vida más fuerte que el amor,
pon, Señor, una fuente de alegría
en el desierto de mi corazón.

Para que nunca ahogue los fracasos
mis ansias de seguir tu voz,
pon, Señor, una fuente de esperanza
en el desierto de mi corazón.

Para que nunca busque recompensa
al dar mi mano o al pedir perdón,
pon, Señor, una fuente de amor puro
en el desierto de mi corazón.

Para que no me busque a mí cuando te busco
y no sea egoísta mi oración,
pon tu cuerpo, Señor, y tu palabra
en el desierto de mi corazón. Amén.

SALMO 41: DESEO DEL SEÑOR Y ANSIAS DE CONTEMPLAR EL TEMPLO

Ant. ¿Cuándo entraré a ver el rostro de Dios?

Como busca la cierva
corrientes de agua,
así mi alma te busca
a ti, Dios mío;

tiene sed de Dios,
del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver
el rostro de Dios?

Las lágrimas son mi pan
noche y día,
mientras todo el día me repiten:
«¿Dónde está tu Dios?»

Recuerdo otros tiempos,
y desahogo mi alma conmigo:
como marchaba a la cabeza del grupo,
hacia la casa de Dios,
entre cantos de júbilo y alabanza,
en el bullicio de la fiesta.

¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
«Salud de mi rostro, Dios mío.»

Cuando mi alma se acongoja,
te recuerdo
desde el Jordán y el Hermón
y el Monte Menor.

Una sima grita a otra sima
con voz de cascadas:
tus torrentes y tus olas
me han arrollado.

De día el Señor
me hará misericordia,
de noche cantaré la alabanza
del Dios de mi vida.

Diré a Dios: «Roca mía,
¿por qué me olvidas?
¿Por qué voy andando, sombrío,
hostigado por mi enemigo?»

Se me rompen los huesos
por las burlas del adversario;
todo el día me preguntan:
«¿Dónde está tu Dios?»

¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
«Salud de mi rostro, Dios mío.»

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. ¿Cuándo entraré a ver el rostro de Dios?

CÁNTICO: SÚPLICA EN FAVOR DE LA CIUDAD SANTA DE JERUSALÉN

Ant. Muéstranos, Señor, tu gloria y tu compasión.

Sálvanos, Dios del universo,
infunde tu terror a todas las naciones;
amenaza con tu mano al pueblo extranjero,
para que sienta tu poder.

Como les mostraste tu santidad al castigarnos,
muéstranos así tu gloria castigándolos a ellos:
para que sepan, como nosotros lo sabemos,
que no hay Dios fuera de ti.

Renueva los prodigios, repite los portentos,
exalta tu mano, robustece tu brazo.

Reúne a todas las tribus de Jacob
y dales su heredad como antiguamente.

Ten compasión del pueblo que lleva tu nombre,
de Israel a quien nombraste tu primogénito;
ten compasión de tu ciudad santa,
de Jerusalén, lugar de tu reposo.

Llena a Sión de tu majestad,
y al templo de tu gloria.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Muéstranos, Señor, tu gloria y tu compasión.

SALMO 18: ALABANZA AL DIOS CREADOR DEL UNIVERSO

Ant. Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra.

Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los límites del orbe su lenguaje.

Allí le ha puesto su tienda al sol:
él sale como el esposo de su alcoba,
contento como un héroe, a recorrer su camino.

Asoma por un extremo del cielo,
y su órbita llega al otro extremo:
nada se libra de su calor.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.

LECTURA: Jr 15, 16

Cuando encontraba palabras tuyas, las devoraba; tus palabras eran mi gozo y la alegría de mi corazón, porque tu nombre fue pronunciado sobre mí, Señor, Dios de los ejércitos.

RESPONSORIO BREVE

R/ Aclamad, justos al Señor, que merece la alabanza de los buenos.
V/ Aclamad, justos al Señor, que merece la alabanza de los buenos.

R/ Cantadle un cántico nuevo.
V/ Que merece la alabanza de los buenos.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Aclamad, justos al Señor, que merece la alabanza de los buenos.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Bendito sea el Señor, porque nos ha visitado y redimido.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Bendito sea el Señor, porque nos ha visitado y redimido.

PRECES

Nuestro salvador ha hecho de nosotros un pueblo de reyes y sacerdotes, para que ofrezcamos sacrificios que Dios acepta. Invoquémosle, pues, diciendo:

Consérvanos en tu servicio, Señor.

Señor Jesús, sacerdote eterno, que has querido que tu pueblo participara de tu sacerdocio,
— haz que ofrezcamos siempre sacrificios espirituales, agradables a Dios.

Danos, Señor, la abundancia de los frutos del Espíritu.
— la comprensión, la servicialidad, la amabilidad.

Haz que aprendamos a amarte y lleguemos a poseerte a ti, que eres el mismo amor,
— y que sepamos obrar siempre lo recto, para que también nuestras acciones te glorifiquen.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Haz que busquemos siempre el bien de nuestros hermanos
— y los ayudemos a progresar en su salvación.

Con el gozo que nos da el sabernos hijos de Dios, digamos con confianza:
Padre nuestro…

ORACION

Señor, Dios todopoderoso, que nos has hecho llegar al comienzo de este día, sálvanos hoy con tu poder, para que no caigamos en ningún pecado, sino que nuestras palabras, pensamientos y acciones sigan el camino de tus mandatos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.