Recursos – Ofertorio

PRESENTACIÓN DE LA CORONA DE ADVIENTO

(Seguimos con esta bella tradición de la Corona de Adviento. Puede haber sido confeccionada en la propia comunidad o haberse encargado a una floristería. Debe hacer la ofrenda el Presidente del Consejo Parroquial. Dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, con este símbolo del Adviento y en nombre de toda la comunidad, te quiero hacer presente que todos/todas y cada uno de nosotros y de nosotras nos comprometemos a vivir este tiempo fuerte de preparación a la Navidad de tu Hijo y a su venida definitiva. Danos fuerza y luz, Señor, para vivirlas, de acuerdo a tus deseos santos e irreprochables en el amor.

SE ENCIENDE LA PRIMERA VELA DE LA CORONA DE ADVIENTO

(Una vez todos sentados, se acerca quien preside hasta la corona, situada delante del altar o sitio bien visible, y enciende el primero de los velones, que corresponde a este primer domingo de Adviento. Tras ello, dice la siguiente monición-oración)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Padre nuestro, en el inicio del Adviento, queremos hoy encender la primera vela de esta corona, como signo de la luz que alumbra nuestra esperanza. A la vez, queremos hacer de ella la señal de nuestro permanecer despiertos y despiertas y con los ojos del corazón abiertos para leer todos los signos y rastros de tu venida y de tu presencia entre nosotros, entre nosotras. Que no se nos escape, Señor, nada de lo que nos habla de Ti. Que no se embote nuestra sensibilidad para sintonizar contigo allá donde Tú estés.

PRESENTACIÓN DE LOS NIÑOS DE LA COMUNIDAD

(Concluido el rito de encender la primera de las velas de la corona de Adviento, quien preside la celebración pide a los niños y niñas de la comunidad, presentes en la misma, que se adelanten y se pongan junto al altar. Si hubiera niños y niñas suficientes, podrían hacer un corro en torno al altar, dándose las manos. Una vez situados, se dice la monición-oración)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Con la corona de Adviento, en la que hemos prendido la primera vela, queremos hoy, Señor, presentarte, también, lo que tenemos más prendido de esperanza: nuestros niños. Su presente es su futuro. Y, por eso, en sus juegos, lo adelantan cada día. Pero queremos en ellos y en ellas, Señor, mirarnos en sus mismos ojos y, si nos vemos ya adultos/adultas, sin embargo, conservamos el corazón lleno de esperanza.

PRESENTACIÓN DE UN PERIÓDICO

(Lleva el periódico uno o una de los miembros de la comunidad, mientras que otro u otra hace la ofrenda)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, nosotros y nosotras te traemos hoy un periódico. Es el resumen de la vida de una jornada a nivel local, provincial, regional, nacional e internacional. Son pocas las noticias buenas que nos ofrece. Es más numerosa la información de signo negativo. Hay guerras, injusticias, corrupción, sucesos. Son un resumen de cómo somos los hombres y las mujeres de hoy. Pero son también un signo de tu presencia entre nosotros y nosotras, si somos capaces de agudizar nuestra vista y ver bajo la pesada realidad cómo Tú nos hablas. Señor, no permitas que se embote la sensibilidad de nuestra fe para reconocer tu presencia entre nosotros y nosotras.

PRESENTACIÓN DE UN SUEÑO, UN DESEO, UNA ESPERANZA Y UNA ORACIÓN

(Hacen la ofrenda un niño/una niña, un/una joven, un matrimonio y un anciano o una anciana)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN:

El NIÑO o la NIÑA: Señor, yo te traigo un sueño infantil: Que el mundo sea como nuestros juegos, un ámbito de fraternidad e igualdad.

El JOVEN o la JOVEN: Por mi parte, te traigo, Señor, un deseo: Que el hombre y la sociedad sólo se muevan desde la verdad.

EL MATRIMONIO: Nosotros, que vivimos mirándonos en nuestros hijos e hijas, te ofrecemos una esperanza: Que el clima de las relaciones entre las personas sea la paz.

El ANCIANO o la ANCIANA: Yo vivo, Señor, marcado por el pasado y tocando con las yemas de los dedos el futuro. Por eso, te traigo mi oración: Perdona cuanto retarda tu venida definitiva y haz que el sueño del niño/de la niña, el deseo del/de la joven y la esperanza de nuestro matrimonio, por la fuerza de tu gracia, lleguen a ser una realidad.