Vísperas – Miércoles XXXIV de Tiempo Ordinario

VÍSPERAS

MIÉRCOLES XXXIV TIEMPO ORDINARIO

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Dios mío, ven en mi auxilio
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
Como era en el principio, ahora y siempre, 
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Padre: has de oír
este decir
que se me abre en los labios como flor.

Te llamaré
Padre, porque
la palabra me sabe a más amor.

Tuyo me sé,
pues me miré
en mi carne prendido tu fulgor.
Me has de ayudar
a caminar,
sin deshojar mi rosa de esplendor.

Por cuanto soy
gracias te doy:
por el milagro de vivir.
Y por el ver
la tarde arder,
por el encantamiento de existir.

Y para ir,
Padre, hacia ti,
dame tu mano suave y tu amistad.
Pues te diré:
solo no sé
ir rectamente hacia tu claridad.

Tras el vivir,
dame el dormir
con los que aquí anudaste a mi querer,
dame, Señor,
hondo soñar.
¡Hogar dentro de ti nos has de hacer! Amén.

SALMO 61: LA PAZ EN DIOS

Ant. Aguardamos la alegre esperanza, la aparición gloriosa de nuestro Salvador.

Sólo en Dios descansa mi alma,
porque de él viene mi salvación;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.

¿Hasta cuándo arremeteréis contra un hombre
todos juntos, para derribarlo
como a una pared que cede
o a una tapia ruinosa?

Sólo piensan en derribarme de mi altura,
y se complacen en la mentira:
con la boca bendicen,
con el corazón maldicen.

Descansa sólo en Dios, alma mía,
porque él es mi esperanza;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.

De Dios viene mi salvación y mi gloria,
él es mi roca firme,
Dios es mi refugio.

Pueblo suyo, confiad en él,
desahogad ante él vuestro corazón,
que Dios es nuestro refugio.

Los hombres no son mas que un soplo,
los nobles son apariencia;
todos juntos en la balanza subirían
más leves que un soplo.

No confiéis en la opresión,
no pongáis ilusiones en el robo;
y aunque crezcan vuestras riquezas,
no les deis el corazón.

Dios ha dicho una cosa,
y dos cosas que he escuchado:

«Que Dios tiene el poder
y el Señor tiene la gracia;
que tú pagas a cada uno
según sus obras.»

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Aguardamos la alegre esperanza, la aparición gloriosa de nuestro Salvador.

SALMO 66: QUE TODOS LOS PUEBLSO ALABEN AL SEÑOR

Ant. Que Dios ilumine su rostro sobre nosotros y nos bendiga.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Que Dios ilumine su rostro sobre nosotros y nos bendiga.

CÁNTICO de COLOSENSES: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CRIATURA

Ant. Por medio de él fueron creadas todas las cosas, y todo se mantiene en él.

Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda criatura;
porque por medio de él
fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres:
los del cielo y los de la tierra,
haciendo la paz por la sangre de su cruz.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Por medio de él fueron creadas todas las cosas, y todo se mantiene en él.

LECTURA: 1P 5, 5b-7

Tened sentimientos de humildad unos con otros, porque Dios resiste a los soberbios, para dar su gracia a los humildes. Inclinaos, pues, bajo la mano poderosa de Dios, para que, a su tiempo, os ensalce. Descargad en él todo vuestro agobio, que él se interesa por vosotros.

RESPONSORIO BREVE

R/ Guárdanos, Señor como a las niñas de tus ojos.
V/ Guárdanos, Señor como a las niñas de tus ojos.

R/ A la sombra de tus alas escóndenos.
V/ Como a las niñas de tus ojos.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Guárdanos, Señor como a las niñas de tus ojos.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Haz, Señor, proezas con tu brazo: dispersa a los soberbios y enaltece a los humildes.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Haz, Señor, proezas con tu brazo: dispersa a los soberbios y enaltece a los humildes.

PRECES

Aclamemos, hermanos, a Dios, nuestro salvador, que se complace en enriquecernos con sus dones, y digámosle con fe:

Multiplica la gracia y la paz, Señor.

Dios eterno, mil años en tu presencia son como un ayer que pasó;
— ayúdanos a recordar siempre que nuestra vida es como hierba que florece por la mañana, y por la tarde se seca.

Alimenta a tu pueblo con el maná, para que perezca de hambre,
— y dale el agua viva, para que nunca más tenga sed.

Que tus fieles busquen los bienes de arriba y aspiren a ellos,
— y te glorifiquen también con su trabajo y su descanso.

Concede, Señor, buen tiempo a las cosechas,
— para que la tierra dé fruto abundante.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Que los difuntos puedan contemplar tu faz,
— y que nosotros tengamos un día parte en su felicidad.

Con el gozo que nos da el saber que somos hijos de Dios, digamos con plena confianza:
Padre nuestro…

ORACION

Oh Dios, tu nombre es santo, y tu misericordia llega a tus fieles de generación en generación; atiende, pues, las súplicas de tu pueblo y haz que pueda proclamar eternamente tu grandeza. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – 27 de noviembre

1) Oración inicial

Mueve, Señor, los corazones de tus hijos, para que, correspondiendo generosamente a tu gracia, reciban con mayor abundancia la ayuda de tu bondad. Por nuestro Señor.

2) Lectura

Del Evangelio según Lucas 21,12-19

«Pero, antes de todo esto, os echarán mano y os perseguirán, os entregarán a las sinagogas y cárceles y os llevarán ante reyes y gobernadores por mi nombre; esto os sucederá para que deis testimonio. Proponed, pues, en vuestro corazón no preparar la defensa, porque yo os daré una elocuencia y una sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios. Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros. Todos os odiarán por causa de mi nombre. Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza. Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.

3) Reflexión

• En el evangelio de hoy, que es la continuación del discurso iniciado ayer, Jesús enumera una señal más para ayudar las comunidades a situarse en los hechos y a no perder la fe en Dios, ni el valor para resistir contra los embates del imperio romano. Repetimos las cinco primeras señales del evangelio de ayer:
1a señal: los falsos mesías (Lc 21,8);
2a señal: guerras y revoluciones (Lc 21,9);
3a señal: nación contra otra nación, un reino contra otro reino, (Lc 21,10);
4a señal: terremotos en varios lugares (Lc 21,11);
5a señal: hambre, peste y señales en el cielo (Lc 21,11);
Hasta aquí el evangelio de ayer. Ahora, en el evangelio de hoy, hay una señal más:
6a señal: la persecución de los cristianos (Lc 21,12-19)
• Lucas 21,12. La sexta señal: la persecución Varias veces, en los pocos años que Jesús pasó entre nosotros, avisó a los discípulos de que iban a ser perseguidos. Aquí, en el último discurso, repite lo mismo y hace saber que hay que tener en cuenta la persecución a la hora de discernir los signos de los tiempos: “Pero, antes de todo esto, os echarán mano y os perseguirán, os entregarán a las sinagogas y cárceles y os llevarán ante reyes y gobernadores por mi nombre; esto os sucederá para que deis testimonio”. Y de estos acontecimientos, aparentemente tan negativos, Jesús había dicho: “No os aterréis; porque es necesario que sucedan primero estas cosas, pero el fin no es inmediato. ” (Lc 21,9). Y el evangelio de Marcos añade que todas estas señales son “¡apenas el comienzo de los dolores de parto!” (Mc 13,8) Ahora bien, los dolores de parto, aún siendo muy dolorosos para la madre, no son señal de muerte, sino de vida. ¡No son motivos de temor, sino de esperanza! Esta manera de leer los hechos daba mucha tranquilidad a las comunidades perseguidas. Así, leyendo u oyendo estas señales, profetizadas por Jesús en el año 33, los lectores de Lucas de los años ochenta podían concluir: “Todas estas cosas están aconteciendo según el plan previsto y anunciado por Jesús. por tanto, la historia no se escapó de las manos de Dios. ¡Dios está con nosotros!
• Lucas 21,13-15: La misión de los cristianos en la época de la persecución. La persecución no es una fatalidad, ni puede ser motivo de desaliento o de desesperación, sino que hay que considerarla como una oportunidad, ofrecida por Dios, para que las comunidades lleven a cabo la misión de testimoniar con valor la Buena Noticia de Dios. Jesús dice: “esto os sucederá para que deis testimonio. Proponed, pues, en vuestro corazón no preparar la defensa, porque yo os daré una elocuencia y una sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios.”. Por medio de esta afirmación, Jesús anima a los cristianos perseguidos que vivían angustiados. Hace saber que, aunque perseguidos, ellos tenían que cumplir una misión, a saber: dar testimonio de la Buena Noticia de Dios y así, ser una señal del Reino (Hechos 1,8). El testimonio valiente llevaría a la gente a repetir lo que dijeron los magos de Egipto ante las señales y el valor de Moisés y Aarón: “¡Aquí está la mano de Dios!” (Ex 8,15). Conclusión: si las comunidades no deben preocuparse, si todo está en las manos de Dios, si todo estaba ya previsto por Dios, si todo no es que dolor de parto, entonces no hay motivo para quedarse preocupados.
• Lucas 21,16-17: Persecución dentro de la familia. “Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros.”. La persecución no viene de fuera, de parte del imperio, sino que viene de dentro, de la familia misma. En una misma familia, unos aceptaban la Buena Noticia, otros no. El anuncio de la Buena Noticia producía divisiones en la misma familia. Había personas que, basándose en la Ley de Dios, llegaban a denunciar y a matar a sus propios familiares que se declaraban seguidores de Jesús (Dt 13,7-12).
• Lucas 21,18-19: La fuente de esperanza y de resistencia. “Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza. Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas”. Esta observación final de Jesús recuerda la otra palabra que Jesús había dicho: “¡ni un cabello de vuestra cabeza caerá!” (Lc 21,18). Esta comparación era una llamada fuerte a no perder la fe y a seguir firme en la comunidad. Confirma lo que Jesús había hecho en otras ocasiones: “Quien quiere salvar su vida, la pierde, pero aquel que pierde su vida por causa mía, la salvará” (Lc 9,24).

4) Para la reflexión personal

• ¿Cómo sueles leer las etapas de la historia en tu vida y en la vida de tu país?
• Mirando la historia de la humanidad de los últimos 50 años, la esperanza ¿aumentó o disminuyó en ti?

5) Oración final

Yahvé ha dado a conocer su salvación,
ha revelado su justicia a las naciones;
se ha acordado de su amor y su lealtad
para con la casa de Israel. (Sal 98,2-3)

Lectura continuada del Evangelio de Marcos

Marcos 11, 31-33

31Y discutían entre ellos diciendo: “Si decimos del cielo, dirá: ‘¿Por qué entonces no le creísteis?’; 32pero [si] decimos de los hombres…” (Tenían miedo a la muchedumbre, porque todos tenían a Juan verdaderamente 33por un profeta). Y, respondiendo, dicen a Jesús: “No sabemos”.

Y Jesús les dice: “Tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas”.

11,31-33: Los dirigentes judíos se enfrentan a un dilema cuando ponderan su respuesta a la contra- pregunta de Jesús sobre la validez y la importancia del bautismo de Juan (11,31-32). Ellos saben cuán popular era la misión de Juan, y cuánto se había extendido la respuesta a su llamada al arrepentimiento y al bautismo purificador; en verdad, según 3,7, hasta los fariseos y saduceos participaron en el movimiento del Bautista. Así pues, negar autoridad divina a la misión de Juan no parecía ser una opción viable, puesto que podría tornar la opinión popular en contra de los negadores. Pero tampoco lo era admitir su autoridad, ya que el bautismo escatológico de Juan iba íntimamente vinculado con su predicación escatológica sobre el que había de venir (cf. 1,4-8), y parece que Juan había identificado a Jesús con este personaje. Sintiéndose incapaces de afirmar o negar la autoridad divina de Juan, los dirigentes se declaran agnósticos («No sabemos»: 11,33).

Era una concesión envenenada: las autoridades religiosas más altas del país afirman no saber si Juan, cuya reputación de piadoso había sido sellada por su martirio, había sido enviado o no por Dios. Ciertamente la afirmación de desconocimiento parece ser falsa incluso superficialmente; como revela el diálogo interno en 11,31-32, los dirigentes están más interesados en las ramificaciones políticas de su respuesta que en la verdad. De modo significativo Jesús no responde de la misma manera, con una confesión de ignorancia, puesto que él es totalmente consciente de la fuente de su autoridad (cf. 3,22- 27). Jesús dice, más bien: «Tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas» (11,33). Con esta valiente, e incluso insolente, negativa a contestar la pregunta de las autoridades, concluye la perícopa, una respuesta que es una manifestación final de exousía.

La cuestión sobre la autoridad debió de haber sido apremiante para los miembros de la comunidad marcana, marginal y perseguida. ¿Qué autoridad presumen tener ellos para obrar? ¿Y quién les ha concedido tal autoridad? Al carecer de permiso como fieles de una religión autorizada, y al verse a sí mismos en conflicto con las autoridades de la religión a la que profesaban pertenecer, el judaísmo, habrían estado en una posición débil para enfrentarse a tales desafíos. La respuesta obvia, que Dios les había dado autoridad, no podía convencer por sí misma a sus enemigos o a los componentes de la «muchedumbre» que podría ser atraída al cristianismo pero que aún no se había comprometido. Muchas personas afirman haber recibido mensajes de Dios; pero no muchos de entre ellos pueden autentificar sus afirmaciones, y muchos de ellos resultan estar locos. En este contexto, el modo como nuestro pasaje alude al apoyo de Juan a Jesús es importante. La comunidad marcana cree en un mesías que no se proclamó a sí mismo como tal, sino que fue proclamado por su famoso y poderoso precursor. Este punto quedará confirmado en la parábola que seguirá a continuación, en la que el dueño de una viña (Dios) envía una serie de siervos (los profetas) a sus recalcitrantes arrendatarios, incluido uno al que decapitan (Juan). El dueño envía entonces a su hijo amado (Jesús), a quien los arrendatarios asesinan y echan fuera de la viña (12,1-8).

Comentario del 27 de noviembre

Jesús anuncia a sus discípulos tiempos de persecución. Y ofrece algunos detalles: Os perseguirán, entregándoos a los tribunales y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre: así tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro.

Todas estas predicciones se cumplieron históricamente durante esos tres primeros siglos de cristianismo, hasta la llegada de la paz constantiniana y el edicto de Milán del año 313. Ya los apóstoles fueron llevados ante los tribunales judíos y encerrados en las cárceles judías. Pero también las generaciones sucesivas vivieron tiempos de persecución, a veces más cruenta y sistemática, a veces más mitigada. Y tuvieron que comparecer ante reyes, gobernadores y jueces, como el mismo Jesús ante el tribunal del Sanedrín y ante el gobernador Poncio Pilato. Todo, por el simple hecho de llevar el nombre de cristianos. Por eso los apologistas se quejan de ser juzgados simplemente por llevar un nombre, no porque se demuestre que su vida es delictiva. Se les condena por causa del nombre de Cristo, no porque se les haya sorprendido en un delito.

Pero Jesús ve en este hecho tan injusto la ocasión de dar testimonio de ese nombre y de esa condición. No hay ocasión más idónea para el testimonio cristiano que el momento del juicio y de la ejecución de la sentencia. Decía San Ignacio de Antioquía, ya condenado a muerte, que cuando silenciasen su vida con la muerte se convertiría en la voz más sonora del mundo. En el instante del martirio es cuando su voz resonaría con mayor claridad y sonoridad. Era la ocasión más propicia para dar testimonio de Cristo: la mejor predicación de su vida.

Por eso no había que perder mucho tiempo en preparar la defensa; primero, porque ya estaban condenados de antemano si no renegaban de la propia fe, y segundo, porque la palabra ardiente que latía en su corazón brotaría como del fondo de un volcán incontenible, sin que ninguna otra palabra o argumento pudiera hacerla frente. Cuando les dice: yo os daré palabras y sabiduría, les está informando de que le tendrán de aliado y defensor y con él su Espíritu, que hablará por su boca con una energía y con una convicción inusuales, con una fuerza y un vigor imposibles de enfrentar. Ello explica la actitud desafiante de que hacen gala muchas veces esos cristianos que son conducidos a los tribunales para ser condenados a muerte.

Jesús añade algo que pude provocar desazón, pero que da a sus palabras un tono de realismo descarnado, casi cruel: Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa de mi nombre. También esta predicción tuvo refrendo histórico. Basta leer la Pasión de Perpetua y Felicidad para darse cuenta de esto, o el testimonio de los mártires de que da cuenta Eusebio de Cesarea.

Hubo más de una denuncia que procedía de algún familiar o pariente, que no toleraba que su hija, o su hermano o su amigo se hubiese hecho cristiano. El nombre de cristiano despertaba tal odio que el que lo portaba se convertía instantáneamente en una persona odiosa, aunque tal persona fuese la hija o la hermana, o el amigo. Los lazos familiares no impedían en muchos casos la traición (=denuncia), porque el odio injertado acababa destruyendo esos lazos, como a veces los destruye el diferente posicionamiento ideológico. Porque fueron odiados, los cristianos fueron denunciados por aquellos de quienes menos cabía esperarlo, parientes, vecinos, amigos, y finalmente ajusticiados.

Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá sin el consentimiento de vuestro Padre Dios; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas. La perseverancia es muy importante para todo género de empresas. Gana el que persevera. Sin perseverancia difícilmente se puede alcanzar el premio o llegar a la meta. Para concluir algo hay que perseverar. También la salvación es una meta y exige perseverancia. Los mártires perseveraron en su testimonio de fe, desafiando todo tipo de dificultades, y alcanzaron lo que era objeto de su esperanza, la vida eterna. En nuestro camino por la vida no faltarán las dificultades, ni siquiera las persecuciones, pero si perseveramos hasta el final obtendremos la recompensa. No hay mejor pagador que Dios.

JOSÉ RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ-CID
Dr. en Teología Patrística

Christus Vivit – Francisco I

195. Por eso es bueno dejar que los ancianos hagan largas narraciones, que a veces parecen mitológicas, fantasiosas –son sueños de viejos–, pero muchas veces están llenas de rica experiencia, de símbolos elocuentes, de mensajes ocultos. Esas narraciones requieren tiempo, que nos dispongamos gratuitamente a escuchar y a interpretar con paciencia, porque no entran en un mensaje de las redes sociales. Tenemos que aceptar que toda la sabiduría que necesitamos para la vida no puede encerrarse en los límites que imponen los actuales recursos de comunicación.

Comentario Domingo I de Adviento

Oración preparatoria

Señor Jesús, Tú vendrás, Tú vienes ya, en cada situación, en cada persona que me sale al paso en la vida. No dejes de acompañar mis pasos, mi esperanza en Ti, mi velar tan falto de ilusión por Tu Reino. ¡Ven Señor, pasa por mi vida, pasa por nuestra realidad herida! AMEN.

 

Mt 24, 37-44

«37Porque como los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre. 38Porque como en los días que precedieron al diluvio: estaban comiendo y bebiendo, tomando mujer y marido, hasta el día en que entró Noé en el arca, 39y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y arrastró a todos, así será también la venida del Hijo del hombre.

40Entonces, dos estarán en el campo: uno es tomado y uno es dejado; 41dos moliendo en el molino: una es tomada y una es dejada.

42Así pues, velad porque no sabéis qué día viene vuestro Señor. 43Pero entended bien que si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche viene el ladrón, velaría y no permitiría que le horadasen su casa. 44Por eso, también vosotros estad preparados, porque en la hora que no penséis, viene el Hijo del hombre».

¡PALABRA DEL SEÑOR!

 

CONTEXTO

Mt 24-25 presenta el quinto y último discurso de Jesús, llamado discurso escatológico porque habla sobre el final de la historia y del mundo (eschaton = último, definitivo). Por el lenguaje y las imágenes que usa, también se le conoce como discurso apocalíptico (apocalíptico: género literario en el que a través de visiones que hablan de tribulaciones y cataclismos cósmicos se revela la salvación). El discurso completo se divide en tres partes:

a) Una instrucción acerca del cómo y del cuándo de la venida definitiva del Señor y del fin del mundo (24,3-44).

b) Una serie de tres comparaciones o parábolas, que ilustran las actitudes de los discípulos ante este acontecimiento (24,45-25,30).

c) Una descripción gráfica del juicio final (25,31-46).

La finalidad del discurso escatológico no es describir el futuro, sino orientar a los discípulos hacia él e invitarles a vivirlo en vigilancia. La curiosidad de los discípulos por conocer el contenido preciso del futuro, el cómo y el cuándo (cf. 24,3) no tiene importancia. Sí es importante que el discípulo sepa el camino que ha de re- correr para no comprometer el futuro. Lo que cuenta, en suma, es cómo vivimos aquí y ahora para poder acoger la venida del Señor, motivo central del discurso (9 veces: 24,3.27.30.37.39.50; 25,6.19.31).

 

TEXTO

El texto es el final de la primera parte del discurso escatológico (24,3-44) y tiene dos partes:

a) vv. 37-41: la comparación con los días de Noé, en la que Jesús utiliza otro elemento del AT (la venida del Hijo del hombre, que aparece en Dn 7,13): ¡paralelismo en la vida cotidiana, pero diferencia en lo que está por llegar!

b) vv. 42-44: la segunda parte tiene una llamada a la vigilancia (v. 42), una pequeña comparación (v. 43) y una aplicación que invierte la comparación anterior (v. 44).

La relación establecida entre ‘la venida del Hijo del hombre’ (vv. 37.39) y ‘viene vuestro Señor-viene el Hijo del Hombre’ (vv. 42.44) deja como corazón del texto escenas de vida cotidiana en el momento de la parusía. Frente al todos arrastrados por el diluvio, aquí uno/a es tomado y otro/a es dejado. Se ensancha la salvación pero no se evita el juicio.

 

ELEMENTOS A DESTACAR

• La espera de la venida del Hijo del Hombre era un elemento esencial en las comunidades cristianas del s. I. Esperaban la venida inmediata de Jesús (cf. 1Tes 5,1-11). Basándose en algunas frases de Pablo (1Tes 4,15-18) había personas que dejaron de trabajar pensando que Jesús estaba ya para llegar (2Tes 2,1-2; 3,11- 12). Los dos ejemplos que ilustran esta exhortación insisten en el descuido de los contemporáneos de Noé y del amo de la casa; en la llegada imprevista del diluvio y del ladrón, y en la ruina que provocan. Lo mismo le sucederá a la comunidad cristiana si, viendo la tardanza del Señor, se descuida y no vive en tensión de espera, en espera activa y comprometida. ¿Cuáles son nuestros descuidos?

• ‘Velad – estad preparados’, es la recomendación de Jesús. Esta actitud nada tiene que ver con la curiosidad sobre el cómo y el cuándo; ni con un esperar pasivo que aguarda señales o acontecimientos sorprendentes. Tiene que ver con un estilo de vida que vive cada instante como don y señal de Dios; que se entera de la historia, de lo que acontece, y sabe discernirlo; que no se deja embaucar, ni vive ajeno a los signos de Dios. Es un vivir con lucidez, con hondura, tendiendo hacia el Reino, haciendo camino, madurando, acogiendo la salvación de Dios. Es un vivir atentos a los signos de los tiempos; a no dejamos atrofiar por el activismo, la ligereza, la superficialidad y la incoherencia; a despertarnos a la fe con responsabilidad personal y social. ¿En qué afecta a nuestra vida la insistente llamada a velar y estar preparados?

• ‘Viene el Hijo del Hombre’: vivir en esperanza y despertando la esperanza: he aquí todo un programa de vida, un reto, una tarea. Más que gozar de nuestra liberación y esperar nuestra salvación y plenitud, nos aferramos a lo que tenemos. ¿La venida del Señor caracteriza a nuestro ser cristiano en su manera de enfrentarse a la vida desde la esperanza arraigada en Cristo?

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

Para la catequesis: Domingo I de Adviento

I Domingo de Adviento
1 de diciembre 2019

Isaías 2, 1-5; Salmo 121; Romanos 13, 11-14a; Mateo 24, 37-44

Esten Preparados

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Así como sucedió en tiempos de Noé, así también sucederá cuando venga el Hijo del hombre. Antes del diluvio, la gente comía, bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca. Y cuando menos lo esperaban, sobrevino el diluvio y se llevó a todos. Lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre. Entonces, de dos hombres que estén en el campo, uno será llevado y el otro será dejado; de dos mujeres que estén juntas moliendo trigo, una será tomada y la otra dejada. Velen, pues, y estén preparados, porque no saben qué día va a venir su Señor. Tengan por cierto que si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. También ustedes estén preparados, porque a la hora que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre.”

 

Reflexión

¿Cual época empieza este domingo? (Adviento, epoca de preparacion de nuestro corazon para el nacimiento de Jesús en Navidad) En el evangelio, Jesús nos dice que velemos y estemos preparados para la venida del Señor. ¿Cuando viene el Señor? (Viene a buscarnos para llevarnos al Cielo o al Purgatorio; en los últimos tiempos, viene por segunda vez a la tierra a llevar a sus hijos(as) al Cielo.) En todos los casos, tenemos que preparar nuestro corazon. En Navidad, nace en nuestro corazon espiritualmente. ¿Como preparamos nuestro corazon? (orando mucho, portándonos bien; compartiendo nuestros bienes, nuestro cariño, nuestro tiempo; amando mucho; asistiendo a misa; haciendo pequeños sacrificios…)

 

Actividad

En las siguiente página, cortar y colorear y hablar del propósito y de los símbolos de Adviento y pegar a una cartulina verde. En la otra página, cortar y pegar en el otro lado. Colorear los pies en rojo, las velas en morado y rosado, y colorear el pesebre. Cortar 24 papelitos que digan cosas que puedan hacer para preparar sus corazones a recibir el niño Jesús (abajo). Pegar en pieses cada dia que se dediquen a uno de estos.

Oraciónpage3image42870528

Jesusito de mi vida, eres niño como yo, por eso te quiero tanto y te doy mi corazón. Ayúdame a preparar mi corazón para que sea un regalo precioso para Ti estas Navidades. Amen.

¿Qué me quiere decir hoy Jesús?

Hoy es un día muy especial. Es el primer Domingo de Adviento y desde hoy comenzamos a contar los días que faltan para Navidad. Hay muchas cosas que hacer para estar listos para la Navidad, ¿no es así? Veamos…¿cuáles son algunas de las cosas que hacemos para estar listos para la Navidad? Tenemos que poner el árbol de Navidad, las luces y decoraciones. Tenemos que conseguir las tarjetas de Navidad, ponerles las direcciones y enviarlas. Tenemos que ir de compras muchas veces para conseguir regalos para nuestra familia y amistades. Hay mucho que cocinar en estos días…galletitas y dulces, y desde luego, tenemos que comprar toda la comida que serviremos en el Día de Navidad, ¿Puedes recordar algo que yo haya olvidado?

Mientras nos preparamos para la Navidad, debemos estar preparándonos para otra cosa también. Jesús premetió que él vendría otra vez y la Biblia nos dice que tenemos que estar en vela y estar preparado para su regreso. Sabemos cuándo llega la Navidad, pero, ¿cuándo vendrá Jesús otra vez? La Biblia dice que nadie sabe la hora en que regresará. Ni aún los ángeles que anunciaron su nacimiento saben cuándo vendrá.

Si no sabemos cuándo vendrá,…¿cómo podremos estar preparados? Si deseamos estar preparados para cuando Jesús venga, debemos siempre estar haciendo las cosas que él nos dijo que hiciéramos. Debemos amar a Dios y amarnos los unos a los otros.

Es divertido y excitante el prepararnos para la Navidad, pero también tenemos que estar preparados para el día en que Jesús regrese.

Comentario al evangelio – 27 de noviembre

La historia de la Iglesia ha sido un desfile interminable de mártires, desde los apóstoles hasta los aproximadamente treinta misioneros que son asesinados cada año, o los fieles coptos o caldeos que perecen en ataques terroristas cuando están celebrando el culto. Somos la prolongación del gran Mártir y eso tiene que notarse. Una “malaventuranza” transmitida por Lucas dice: “Hay de vosotros cuando todo el mundo hable bien de vosotros; así hacían sus padres con los pseudoprofetas” (Lc 6,25). Por el contrario, una existencia en plena coherencia con la fe suele “hacer pupa”; “acechemos al justo –dijeron los impíos-, que nos fastidia… se enfrenta a nuestro modo de obrar… es un reproche a nuestros criterios y sólo verle nos da grima” (Sab 2,12-14). Cuando a nadie resultemos “molestos”, conviene que nos preguntemos quiénes estamos siendo. En actitud de admiración hacia una serie de mártires judíos, dice la Carta a los Hebreos: “el mundo no se los merecía” (11,38).

El evangelista Lucas, al transmitir esos sombríos presagios de Jesús sobre el futuro de sus discípulos, no deja pasar la ocasión de exhortar a la acción evangelizadora: para el discípulo entusiasta, el juicio será una oportunidad para dar testimonio. De paso, recuerda a sus lectores la presencia de Jesús en medio de los suyos (él les inspirará la palabra oportuna) y la providencia amorosa del Padre (que mira hasta por el último de sus cabellos). Por un lado, el discípulo que es juzgado por haber vivido de acuerdo con su fe no necesita grandes autoapologías; su vida misma, aquello por lo que es perseguido, debiera ser su más elocuente, irrefutable defensa. Por otro, Dios se cuida de sus hijos, en cuyos brazos paternales descansan tranquilos. Ya previamente había advertido: “no temáis a los que matan el cuerpo pero no pueden hacer nada más” (Lc 12,4). Y no es que el evangelista sea un neoplatónico despreciador de la materia, del cuerpo de carne; él cree en la creación y la resurrección. Lo que le importa es recordarnos que nuestra más íntima identidad personal la tiene Dios en sus manos. Mientras él “nos piensa” y “nos nombra”, sostiene nuestra existencia.

Severiano Blanco, cmf