Santoral 30 de noviembre

La liturgia cristiana recuerda este día a san Andrés apóstol, hermano de Pedro, hijos ambos de Jonás o Juan, nacidos en Betsaida, junto al lago de Tiberíades y de profesión pescadores. Andrés fue discípulo de Juan el Bautista, de aquellos que se pasaron a Jesús cuando oyeron decir a su Maestro señalando a Jesús que pasaba por allí: Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Andrés presentó a su hermano Simón a Jesús diciéndole: Hemos encontrado al Mesías. Interviene en el milagro de la multiplicación de los panes y los peces diciendo: Aquí hay un joven que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero, ¿qué es esto para tantos? En otra ocasión se acercó a Jesús con Felipe para presentarle a unos peregrinos de lengua griega que querían verle.

Después de la resurrección evangelizó el sur del mar Negro y la Tracia sufriendo martirio en Patrás (Acaya, al norte de Grecia). Durante casi cinco siglos su cabeza estuvo en la basílica de San Pedro junto a su hermano hasta que Pablo VI la entregó en un grandioso gesto ecuménico al Patriarca de Constantinopla en 1964. Que san Andrés nos ayude a caminar por las sendas de la unidad para que ambas iglesias proclamemos juntas el mensaje de Cristo a un mundo materialista y descristianizado.

Con san Andrés veneramos a los santos Constancio, Cutberto, José Marchand, Irocletes, Maura, Miracles, Maura, Isaac y compañeros mártires, Tadeo, Troyano, Zósimo.

Recordamos también a los beatos Alejandro, Andrés Antioqueno, Arnoldo, Guillermo de Pablo, Josbert y Juan de Vercellis. Tal vez veamos pronto en los altares al Siervo de Dios Abundio García Román, muerto con bien merecida fama de santo en Madrid el 30 de noviembre de 1989. Fue un hombre enteramente dado a los demás y evangelizador del mundo del trabajo. Fundó y dirigió durante muchos años las Hermandades del Trabajo. Sin duda desde el cielo reza por nosotros y por sus trabajadores, que tanto amó.

 Álvaro Maestro Jesús