Vísperas – Miércoles I de Adviento

VÍSPERAS

MIÉRCOLES I DE ADVIENTO

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Dios mío, ven en mi auxilio
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

¡Marana tha!
¡Ven, Señor Jesús!

Yo soy la Raíz y el Hijo de David,
la Estrella radiante de la mañana.

El Espíritu y la Esposa dicen: «¡Ven, Señor!»
Quien lo oiga, diga: «¡Ven, Señor!»

Quien tenga sed, que venga; quien lo desee,
que tome el don del agua de la vida.

Sí, yo vengo pronto.
¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!

SALMO 26: CONFIANZA ANTE EL PELIGRO

Ant. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
+ El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar?

Cuando me asaltan los malvados
para devorar mi carne,
ellos, enemigos y adversarios,
tropiezan y caen.

Si un ejército acampa contra mí,
mi corazón no tiembla;
si me declaran la guerra,
me siento tranquilo.

Una cosa pido al Señor,
eso buscaré:
habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor,
contemplando su templo.

Él me protegerá en su tienda
el día del peligro;
me esconderá en lo escondido de su morada,
me alzará sobre la roca;

y así levantaré la cabeza
sobre el enemigo que me cerca;
en su tienda ofreceré
sacrificios de aclamación:
cantaré y tocaré para el Señor.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?

SALMO 26: CONFIANZA ANTE EL PELIGRO

Ant. Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro.

Escúchame, Señor, que te llamo;
ten piedad, respóndeme.

Oigo en mi corazón: «Buscad mi rostro.»
Tu rostro buscaré, Señor,
no me escondas tu rostro.

No rechaces con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio;
no me deseches, no me abandones,
Dios de mi salvación.

Si mi padre y mi madre me abandonan,
el Señor me recogerá.

Señor, enséñame tu camino,
guíame por la senda llana,
porque tengo enemigos.

No me entregues a la saña de mi adversario,
porque se levantan contra mí testigos falsos,
que respiran violencia.

Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.

Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro.

CÁNTICO de COLOSENSES: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CRIATURA

Ant. Él es el primogénito de toda criatura, es el primero en todo.

Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda criatura;
porque por medio de él
fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres:
los del cielo y los de la tierra,
haciendo la paz por la sangre de su cruz.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Él es el primogénito de toda criatura, es el primero en todo.

LECTURA: 1Co 4, 5

No juzguéis antes de tiempo: dejad que venga el Señor. Él iluminará lo que esconden las tinieblas y pondrá al descubierto los designios del corazón; entonces cada uno recibirá la alabanza de Dios.

RESPONSORIO BREVE

R/ Despierta tu poder y ven a salvarnos, Señor Dios de los ejércitos.
V/ Despierta tu poder y ven a salvarnos, Señor Dios de los ejércitos.

R/ Que brille tu rostro y nos salve.
V/ Señor de los ejércitos.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Despierta tu poder y ven a salvarnos, Señor Dios de los ejércitos.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. De Sión saldrá la ley; de Jerusalén, la palabra del Señor.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. De Sión saldrá la ley; de Jerusalén, la palabra del Señor.

PRECES

Invoquemos a Dios Padre, que nos envió a su Hijo para que nos trajera una paz sin límites, y digámosle:

Venga a nosotros tu reino, Señor.

Mira, Padre santo, a tu Iglesia
— y ven a visitar tu viña, la cepa que tu diestra plantó.

Oh Señor, siempre fiel a tus promesas, acuérdate de los hijos de Abrahán
— y cumple las promesas que hiciste a sus padres.

Mira, Dios de clemencia, a los paganos, y llámalos, por tu misericordia,
— para que también ellos te alaben y glorifiquen.

Visita, Pastor eterno, las ovejas de tu rebaño
— y reúnelas a todas en tus verdes praderas.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Acuérdate también de los que han salido de este mundo en tu paz
— y recíbelos en el reino de tus Hijos.

Unidos fraternalmente, como hermanos de una misma familia, invoquemos a nuestro Padre común:
Padre nuestro…

ORACION

Señor y Dios nuestro, prepara nuestros corazones con la fuerza de tu Espíritu, para que cuando llegue Jesucristo, tu Hijo, nos encuentre dignos de sentarnos a su mesa y él mismo nos sirva en el festín eterno. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – Miércoles I de Adviento

1) Oración inicial

Señor y Dios nuestro, prepara nuestros corazones con la fuerza de tu Espíritu para que, cuando llegue Jesucristo, tu Hijo, nos encuentre dignos de sentarnos a su mesa y él mismo nos sirva en el festín eterno. Por nuestro Señor Jesucristo. Amen.

2) Lectura

Del santo Evangelio según Mateo 15,29-37
Pasando de allí Jesús vino junto al mar de Galilea; subió al monte y se sentó allí. Y se le acercó mucha gente trayendo consigo cojos, lisiados, ciegos, mudos y otros muchos; los pusieron a sus pies, y él los curó. De suerte que la gente quedó maravillada al ver que los mudos hablaban, los lisiados quedaban curados, los cojos caminaban y los ciegos veían; y glorificaron al Dios de Israel.
Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Siento compasión de la gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino.» Le dicen los discípulos: «¿Cómo hacernos en un desierto con pan suficiente para saciar a una multitud tan grande?» Díceles Jesús: «¿Cuántos panes tenéis?» Ellos dijeron: «Siete, y unos pocos pececillos.» Él mandó a la gente acomodarse en el suelo. Tomó luego los siete panes y los peces y, dando gracias, los partió e iba dándolos a los discípulos, y los discípulos a la gente. Comieron todos y se saciaron, y de los trozos sobrantes recogieron siete espuertas llenas.

3) Reflexión

El evangelio de hoy es como el sol que surge. El sol es siempre el mismo, todos los días, y alegra la vida, hace crecer las plantas. El peligro mayor es la rutina. La rutina mata el evangelio y apaga el sol de la vida.
• Los elementos que componen un relato del evangelio son siempre los mismos: Jesús, el monte, el mar, los enfermos, la multitud, los problemas de la vida. A pesar de conocerlos bien, como el sol de cada día, estos elementos traen siempre un mensaje nuevo.
• Al igual que Moisés, Jesús sube al monte y la gente se reúne a su alrededor. Llega con sus problemas: enfermos, cojos, ciegos, mudos, sordos, muchos problemas… No solamente gente mayor, adultos, sino que también los pequeños…Son el comienzo del nuevo pueblo de Dios que se reúne alrededor del nuevo Moisés. Jesús sana a todos.
• Jesús llama a los discípulos. Tiene compasión de la gente que no tiene nada que comer. Según los discípulos, la solución tiene que llegar de fuera: “¿De dónde sacar pan para tanta gente?” Según Jesús la solución tiene que venir de la gente: ¿Cuántos panes tienen?” –“Siete y unos cuantos peces”. Con estos pocos panes y peces Jesús sacia el hambre de todos, y sobran panes y peces. Si hoy la gente compartiese lo que tiene, no habría hambre en el mundo. ¡Sobrarían muchas cosas! Realmente, ¡otro mundo es posible!
• El relato de la multiplicación de los panes evoca la eucaristía y revela su valor cuando dice: “Jesús tomó el pan en sus manos, lo bendijo, dio gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos”.

4) Para la reflexión personal

• Jesús tiene compasión. ¿Tengo compasión por los problemas de la humanidad? ¿Hago algo?
• Los discípulos esperan que la solución venga de fuera. Jesús pide una solución desde dentro. ¿Yo?

5) Oración final

Ahí viene el Señor Yahvé con poder,
y su brazo lo sojuzga todo (Is 40,10)

Lectura continuada del Evangelio de Marcos

Marcos 12, 1-5

121Y comenzó a hablarles en parábolas: “Un hombre plantó una viña y puso alrededor una cerca y excavó un lagar subterráneo y construyó encima una torre y la dio en arriendo a unos campesinos y se marchó.

2Y, en el tiempo apropiado, envió a los campesinos un siervo para que recogiera de los campesinos [su parte] de los frutos de la viña; 3y, tomándolo, lo apalearon y lo enviaron de vacío.

4Y de nuevo les envió otro siervo; y lo hirieron en la cabeza y lo deshonraron. 5Y envió otro; y lo mataron,
y a muchos otros, apaleando a unos y asesinando a otros.

Después de esquivar el desafío hostil a su autoridad por parte de los dirigentes religiosos, Jesús pronuncia una parábola que desenmascara sus crueles intenciones. Esta parábola, además, apunta la respuesta a la pregunta de la que Jesús se había escapado anteriormente (11,28): tiene autoridad para hacer «estas cosas» porque él es el hijo amado de Dios (12,6).

El pasaje se divide en dos partes principales: la parábola en sí (12,1b-9) y su interpretación bíblica (12,10- 11); la parábola en sí puede subdividirse en 12,1-5, preliminar, y la parte esencial, 12,6-9.

• 12,1-5: Después de su enérgico ataque verbal contra el desafío a su autoridad por parte de los dirigentes judíos (11,27-33), Jesús continúa la ofensiva contra ellos «en parábolas». La parábola escogida por Jesús trata de un hombre, su viña y de los labradores a los que la deja en arriendo. Jesús comienza describiendo en detalle la plantación por parte del hombre de un viñedo, que cerca y agranda luego con un lagar y una torre (12,1b). Esta descripción evoca el pasaje sobre «la viña» más famoso de la Escritura, Is 5,1-2; el vocabulario de Marcos es un eco de Isaías en la versión griega (los LXX). En Isaías 5 la viña es Israel y esta identificación encaja muy bien en el contexto general, polémico, de Jesús contra los dirigentes judíos (cf. 12,1a.12) y con su reciente ataque sobre su institución central, el Templo (11,15- 18). El objetivo principal de 12,1 no es presentar una alegoría complicada, sino acentuar con un lenguaje que suena a la Escritura, el cuidadoso cariño del dueño al plantar y proteger a su viña. A diferencia de la larga y detallada descripción del trabajo de construcción, las acciones siguientes del dueño son resumidas concisamente: da la viña en arriendo a unos labradores y se marcha (12,1c).

Sin embargo, «en el momento apropiado», es decir, en el tiempo de la cosecha, comisiona a un siervo para que recoja de los arrendatarios parte del fruto (12,2). Este siervo es mal recibido; los arrendatarios lo golpean y lo despiden con las manos vacías (12,3), guardando el fruto para ellos. En el relato bíblico el «fruto» es a menudo un término que designa la recompensa otorgada por Dios al justo, o la forma de vida humana que debe nacer de una relación apropiada con Él. Por tanto, la negación de los frutos al dueño de la viña y el maltrato de su siervo (12,3) son hechos siniestros que sitúan a los arrendatarios en una luz desfavorable, especialmente ya que el siervo fue enviado «en el momento apropiado».

Sin inmutarse por el maltrato de su primer mensajero, el dueño envía un segundo con la misma misión (12,4); como su precursor, este mensajero sufre maltrato y recibe una herida en la cabeza. Pero el dueño no se desalienta, y envía un tercer siervo, y luego a muchos otros, pero todos son golpeados o asesinados (12,5). Esta serie de mensajeros maltratados recordaría a los lectores de Marcos a los profetas, que en el Antiguo Testamento son llamados siervos de Dios y que sufrieron a menudo maltrato a manos de sus connacionales israelitas y de los dirigentes del pueblo (cf., por ejemplo, 1Re 18,4.13; 19,10; 2Cro 16,10; 24,21; Jr 2,30; 20,2). El maltrato de los profetas, además, es recordado con frecuencia en el Nuevo Testamento como una anticipación de la persecución sufrida por Jesús y sus seguidores (1Ts 2,15; Mt 5,12 // Lc 6,23; 23,31.34.37; Lc 11,47-49; 13,33-34; Hch 7,52).

Comentario – Miércoles I de Adviento

El evangelio de Mateo nos presenta a Jesús en plena actividad en las proximidades del lago de Galilea. Su presencia atrae a mucha gente que se agolpa a su alrededor, sobre todo a los desamparados de este mundo: tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos, es decir, enfermos necesitados de acompañamiento. Por eso no extraña que se diga: los echaban a sus pies y él los curaba. En estos momentos no se habla de discursos, sino de curaciones. Jesús se limita a curar a los enfermos que ponen a sus pies. Pero esto provoca un doble efecto en los testigos: la admiración que les produce ver hablar a los mudos, andar a los tullidos y con vista a los ciegos, y la glorificación: dan gloria al Dios de Israel que les permitía contemplar semejantes prodigios de mano de su enviado. Tenía que ser un verdadero espectáculo ver llegar a un tullido e instantes después verle andar por sí mismo. Es un hecho realmente admirable, que nos deja boquiabiertos como esas prestidigitaciones que realizan los magos en un escenario. Pero en la magia hay engaño y aquí no lo había. Al menos la gente no advertía. A sus enemigos lo único que se les ocurría para explicar semejantes acciones era recurrir a su alianza con el demonio y al uso de sus mismas artes: Si éste expulsa los demonios es por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios. Pero los que daban gloria a Dios por haberles enviado a este extraordinario sanador no pensaban eso. Se limitaban a creer que Jesús actuaba no sólo con el consentimiento, sino también con el poder del Dios de Israel que había suscitado tan gran profeta en medio de ellos.

Las jornadas eran largas y a veces se prolongaban varios días. Y Jesús se compadece también de los que aguantan esas prolongaciones y repara en sus necesidades más elementales: llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer; y no quiero despedirles en ayunas, no sea que se desmayen por el camino. El Maestro pide a sus discípulos que den respuesta a esa situación, y estos se sienten desbordados: ¿De dónde vamos a sacar en un despoblado panes suficientes para saciar a tanta gente? Y Jesús se ve obligado a intervenir de nuevo: ¿Cuántos panes tenéis? Le contestaron: Siete y unos pocos peces. Realmente era poco para tanta gente. Pero él sí los considera suficientes, porque puede multiplicarlos. Tomó los siete panes y los peces, dijo la acción de gracias, los partió y los fue dando a los discípulos, y los discípulos a la gente. Hubo para todos y recogieron sobras, es decir, que quedaron plenamente saciados. ¿Cómo se explica que siete panes bastaran para saciar a una multitud de cuatro mil hombres? No se explica. El evangelista se limita a constatar el hecho. ¿Se multiplicaron los panes o se redujo el hambre de los congregados? Si entre las sobras hubo canastas, parece obligado pensar que los panes se multiplicaron. ¿Por qué vía? No lo sabemos.

Lo cierto es que la gente tuvo un motivo más para hablar de Jesús y para encumbrarle hasta el punto de querer convertirle en su rey. La gente vio aquí también una actuación portentosa. Pero, según parece, Jesús no quería provocar este tipo de reacciones que le hacían más difícil encauzar correctamente su mesianismo. A él le había movido únicamente su compasión. Actúa así porque quiere poner remedio a una necesidad circunstancial. Lo mismo que cura da de comer. No debe olvidarse, sin embargo, que todas estas actuaciones eran signos reconocibles de la presencia de Dios en medio de su pueblo, signos del Reino de Dios comenzado a germinar en el mundo y signos que llevan a glorificar a Dios en su enviado; por tanto, muy ligados a la fe. A la fe –como a la filosofía- también se llega por la admiración, y éstas eran acciones admirables, que despertaban la fe al menos en los sencillos, en los que no buscaban extrañas interpretaciones u ocultos engaños. En fin, que el Señor nos mantenga capaces de admiración y abiertos a la fe en el Dios de la vida.

 

JOSÉ RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ-CID
Dr. en Teología Patrística

Christus Vivit – Francisco I

Capítulo séptimo
La pastoral de los jóvenes

 

202. La pastoral juvenil, tal como estábamos acostumbrados a llevarla adelante, ha sufrido el embate de los cambios sociales y culturales. Los jóvenes, en las estructuras habituales, muchas veces no encuentran respuestas a sus inquietudes, necesidades, problemáticas y heridas. La proliferación y crecimiento de asociaciones y movimientos con características predominantemente juveniles pueden ser interpretados como una acción del Espíritu que abre caminos nuevos. Se hace necesario, sin embargo, ahondar en la participación de estos en la pastoral de conjunto de la Iglesia, así como en una mayor comunión entre ellos en una mejor coordinación de la acción. Si bien no siempre es fácil abordar a los jóvenes, se está creciendo en dos aspectos: la conciencia de que es toda la comunidad la que los evangeliza y la urgencia de que ellos tengan un protagonismo mayor en las propuestas pastorales.

Comentario Domingo II de Adviento – Inmaculada Concepción de María

Oración preparatoria

Señor Jesús, en este tiempo de adviento, haznos comprender la palabra de esperanza de tus profetas de Israel, anunciando un “cielo nuevo y una tierra nueva”, y la palabra de Jesús de Nazaret. Concédenos crecer en una esperanza consistente y activa. Concédenos vivir una esperanza resistente a todo pesimismo y desánimo, fuerte para trabajar por una sociedad más justa según el corazón de Dios Padre. AMEN.

 

Lc 1, 26-38

«26Pero en el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de 27Galilea llamada Nazaret, a una doncella desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la doncella [era] María.

28Y, entrando donde ella, dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. 29Pero ella, ante esta palabra, se turbó y se preguntaba qué podía ser este saludo.

30Y el ángel le dijo: “No tengas miedo, María, porque has encontrado gracia ante Dios. 31Y he aquí que vas a quedar encinta y darás a luz un hijo y le llamarás de nombre Jesús. 32Este será grande y será llamado hijo del Altísimo y le dará el Señor Dios el trono de David su padre; 33y reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reinado no tendrá fin”.

34Pero María dijo al ángel: “¿Cómo será eso, pues no conozco varón?”.

35Y, respondiendo, el ángel le dijo: “El Espíritu santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que va a nacer será llamado santo, Hijo de Dios. 36Y he aquí que Isabel, tu pariente, también ha concebido un hijo en su vejez y está en el sexto mes la llamada estéril; 37porque para Dios nada es imposible”.

38Pero dijo María: “He aquí la esclava del Señor. Que suceda según tu palabra”. Y el ángel se fue de ella».

¡PALABRA DEL SEÑOR!

 

CONTEXTO

La primera indicación textual del evangelio de hoy, “en el mes sexto” del v. 26, lo vincula estrechamente con el texto anterior: el anuncio del ángel a Zacarías, padre de Juan, se ve cumplido, ya que Isabel está “en el sexto mes” del embarazo, v. 36. Mientras Juan es anunciado a su padre, en un esquema paralelo pero con diferencias interesantes, Jesús es anunciado a su madre. A nuestro texto sigue el episodio de la visita de María a Isabel, de la que conoce su estado de buena esperanza (cf. 1,39-56). Después de la anunciación de Juan y de Jesús, el evangelio lucano nos volverá a narrar en paralelo también sus respectivos nacimientos: primero, el de Juan, el Precursor (cf. 1,57ss); luego el de Jesús (cf. 2,1ss). La etapa decisiva de la Historia de la Salvación se pone en marcha.

 

TEXTO

El evangelio de hoy cuenta con una sugerente estructura:

a) vv. 26-27: una introducción, que es la presentación de los personajes y las circunstancias;

b) vv. 28-38a: una larga sección central, estructurada en tres anuncios del ángel y tres reacciones de María:

b.1) vv. 28-29: el primer anuncio, más general, y la reacción más interior de María;

b.2) vv. 30-34: el segundo anuncio, el central del ángel porque presenta quién será Jesús, y la objeción de María;

b.3) vv. 35-38a: el tercer anuncio, en el que el quién deja paso al cómo, y la respuesta final de María;

c) v. 38b: una brevísima conclusión que indica la partida del ángel.

 

ELEMENTOS A DESTACAR

Hay que considerar, por un lado, el conjunto del mensaje que trae el ángel del Señor y, por otro, el conjunto de la respuesta de María. En el anuncio del ángel hay una triple referencia: a María, a Jesús, a Isabel, todo adobado por la frase final: “Para Dios nada hay imposible”. El punto central es Jesús, revestido de una impresionante corona de honor y poder (notemos la acumulación de títulos). Además, ni la virginidad (de María), ni la ancianidad y esterilidad (de Isabel) son ahora obstáculo para que la vida sea generada, no hay obstáculos que impidan desarrollar la Historia de la Salvación: “Su reino no tendrá fin”.

Por otra parte, en las respuestas de María se deja indicar una evolución como signo y señal de nuestra propia experiencia creyente, que debe ir a más. Es un proceso espiritual elocuente: la recepción interior del primer anuncio (“se preguntaba”), da paso a una objeción (“¿cómo será eso?”) y, finalmente, a su completa conformidad (“hágase en mí”).

Otras insistencias del texto son también interesantes: la alegría, que en Lucas es una característica propia de la fe; la gracia, don de Dios que nos regenera y nos hace personas nuevas; el no temer, “marca de la casa” de la enseñanza de Jesús; el misterio de la Trinidad, siempre rondando nuestra cotidianeidad para darle hondura de sentido; la habitación de Dios en medio o dentro de sus criaturas; la importancia del mensajero (= ángel) como mediación de Dios. ¿Qué significan y cómo actúan en nuestra vida creyente?

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

Para la catequesis: Domingo II de Adviento

II Domingo de Adviento
8 de diciembre 2019

Isaías 11, 1-10; Salmo 71; Romanos 15, 4-9; Mateo 3, 1-12

Una Voz Clama en el Desierto

En aquel tiempo, comenzó Juan el Bautista a predicar en el desierto de Judea, diciendo: “Arrepiéntanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos”. Juan es aquel de quien el profeta Isaías hablaba, cuando dijo: Juan usaba una túnica de pelo de camello, ceñida con un cinturón de cuero, y se alimentaba de saltamontes y de miel silvestre. Acudían a oírlo los habitantes de Jerusalén, de toda Judea y de toda la región cercana al Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el río.

Al ver que muchos fariseos y saduceos iban a que los bautizara, les dijo: “Raza de víboras, ¿quién les ha dicho que podrán escapar al castigo que les aguarda? Hagan ver con obras su conversión y no se hagan ilusiones pensando que tienen por padre a Abraham, porque yo les aseguro que hasta de estas piedras puede Dios sacar hijos de Abraham. Ya el hacha está puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé fruto, será cortado y arrojado al fuego. Yo los bautizo con agua, en señal de que ustedes se han convertido; pero el que viene después de mí, es más fuerte que yo, y yo ni siquiera soy digno de quitarle las sandalias. Él los bautizará en el Espíritu Santo y su fuego. Él tiene el bieldo en su mano para separar el trigo de la paja. Guardará el trigo en su granero y quemará la paja en un fuego que no se extingue”.

Reflexión

¿Quién era San Juan El Bautista? (El primo de Jesús, hijo de Santa Isabel y San Zacarías; protagonista en la Visitación) ¿Por qué vestía con pelo de camello y se alimentaba de saltamontes y miel? (No le importaba las apariencias; dedicaba toda su vida a acercarse a Dios orando y haciendo sacrificio y después predicando la preparación para la venida del Salvador.)¿Cómo dice que se preparen? (Confiesen sus pecados y se bautícense) Cuando confesamos sinceramente nuestros pecados a Dios, Él nos perdona y limpia nuestro corazón para recibir a Jesús nuestro Rey con amor. ¿Por qué hablaba tan fuerte a los fariseos y saduceos? (Aunque eran jefes de la fe judía, sus corazones estaban lleno de pecado) ¿Qué quería decir con, “Ya el hacha está puesta a la raíz de los árboles…”? (Dios estaba a punto de quitarlos como jefes de su pueblo escogido y a expandir la invitación de entrar en relación con Él a todo el mundo, no solo a los judíos) ¿Por qué dice que él bautiza con agua, pero vendrá otro que bautizará con el fuego del Espíritu Santo? (El bautizo de él es solo simbólico de la conversión, pero el bautizo del Salvador, de Dios mismo, tiene el poder de darnos Vida Eterna.)

 

Actividad

En la siguiente página, escribir en corazones rojos el opuesto de los pecados escrito en los corazones negros. Hablar de estas virtudes y como practicarlas. Pegar en un papel verde en forma de árbol de Navidad representando la preparación de Adviento.

 

Oración

Señor, dame la gracia del arrepentimiento de mis pecados y el deseo de querer solo agradarte y amarte. Ayúdame a perdonar a los que me hieren como Tu siempre lo hiciste. Amen.

¿Qué me quiere decir hoy Jesús?

¿Estas listo para la Navidad?» Escucharás esta pregunta muchas veces durante las próximas semanas. ¿Qué quieren decir las personas al hacer esa pregunta? Bueno, normalmente quieren decir ¿has puesto tu árbol de navidad y está tu casa decorada? O ¿has terminado de hacer tus compras de Navidad? Tal vez signifique ¿has escrito tu carta anual o enviado tus tarjetas de Navidad? Vienen tantas cosas a nuestra mente cuando alguien nos pregunta: «¿Estás listo para la Navidad?»

Hay otra pregunta que debemos hacernos hoy. Es más importante que «¿Estas listo para la Navidad?» Más importante es la pregunta: «¿Estás listo para el Cristo de la Navidad?»

Muchos años atrás, un hombre llamado Juan el Bautista predicó acerca de lo que significa estar listo para Jesús. Juan el Bautista era un tipo de hombre diferente. Vestía ropa hecha de pelo de camello con un cinturón alrededor de su cintura. Su dieta era bastante rara también. Comía langostas y miel silvestre. ¿Sabes lo que son langostas? Muchos de nosotros le llamaríamos saltamontes en el día de hoy. (Son insectos que se encontraban en el desierto). No estoy seguro de que desearía comer saltamontes y miel. ¿Qué piensas tú? Juan el Bautista viajaba a través de toda el área desértica de Judea. Su mensaje a la gente era: «Arrepiéntanse porque el reino de los cielos se acerca».

¿Crees que las personas escuchaban a alguien vestido con piel de camello y que comía langostas y miel silvestre? ¡Pues sí! Las personas de toda el área buscaban y venían a donde Juan el Bautista. Confesaban sus pecados a Dios y eran bautizadas por Juan en el Río Jordán.

Después que Juan bautizaba a las personas, les decía: «Yo les bautizo a ustedes con agua para que se arrepientan. Pero el que viene después de mí es más poderoso que yo. Él los bautizará con el Espíritu Santo». ¿De quién crees que estaba hablando? ¡Correcto! Estaba hablando de Jesús Juan el Bautista deseaba que las personas se arrepintieran para que estuvieran listas para recibir a Jesús.

Durante esta época especial del año, mientras no preparamos para la Navidad, tú y yo necesitamos asegurarnos de que estamos listos para la venida del Cristo de la Navidad. Necesitamos mirar dentro de nuestros corazones y pedirle a Dios que nos limpie para que podamos caminar con Jesús cada día de nuestra vida. Hagamos eso ahora.

Comentario al evangelio – Miércoles I de Adviento

Cuando la gente veía la multitud de sufrientes sanados y liberados por Jesús, se admiraba y daba gloria a Dios. Eran el signo que el pueblo de Israel esperaba ver cuando el Mesías enviado llegara: así lo habían anunciado los profetas, como Isaías, que hoy nos habla del Reino como un gran banquete lleno de alegría y vida preparado para todos, en especial para los pobres y oprimidos. Y Jesús ofrece a la muchedumbre que le sigue un banquete de panes y peces compartidos y multiplicados. El signo es claro: ya ha llegado el Mesías, el enviado de Dios para salvarnos.

En la espera de su venida, la de cada día y la del futuro definitivo, ahora es la Iglesia quien continúa la misión de Jesús. Y, en efecto, en muchos lugares y de diversas formas nos la encontramos rodeada de emigrantes, pueblos empobrecidos, indígenas excluidos, víctimas de la violencia o de la guerra, oprimidos y explotados, enfermos, … Se nos ensancha el corazón viendo al Papa, o a tantos voluntarios, laicos y sacerdotes, seglares y religiosos, compartiendo la palabra, la presencia, el compromiso y la comida con los que más sufren en este mundo. Se nos ensancha al ver la alegría y la esperanza en sus rostros.

Por desgracia, no siempre estamos con quienes deberíamos estar. A veces son otros los intereses que mueven nuestros corazones, y acabamos temiendo y rechazando al pobre, al inmigrante, al que es distinto… Amenazan nuestros intereses…

Los discípulos de Jesús de hoy necesitamos más que nunca acompañar al Maestro allí donde Él quiere estar, con los que Él quiere estar. Y mirar con sus ojos de amor y misericordia a los más perdidos y a los que más sufren. Y sentir, hablar y actuar como Él: haciendo presente el Reino nuevo del amor, la equidad, la justicia y la paz para todos.

¿Acompañamos a Jesús a los lugares a los que Él quiere ir?, ¿estamos con los que Él quiere estar?, ¿hacemos lo que Él querría hacer? Nuestra vida, nuestras comunidades, lo que sentimos, decimos y hacemos, ¿hace presente el Reino?, ¿trae alegría y esperanza a los que más sufren?, ¿anuncia la llegada del Salvador?

Javier Goñi, cmf