Notas para fijarnos en el evangelio Inmaculada Concepción de María

• Según la costumbre judía, había un espacio de tiempo aproximado de un año entre el momento en que una mujer era “desposada” (27) con un hombre y el día en que se celebraba el matrimonio y los esposos empezaban a vivir juntos.

• José era de la casa de “David” (27). Mateo lo llama “hijo de David” (Mt 1,20).

• El saludo del ángel era el habitual de la época: “Alégrate” (28). En el contexto, este saludo presenta a María como la que ha sido escogida por Dios.

• El nombre de “Jesús” (31) que significa “el Señor salva”. En Mt 1,21 se explica: “Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados”. El mismo nombre de Jesús indica su misión: “él viene a traer a los hombres la salvación de Dios”. Por eso se puede decir que es el Salvador (Lc 2,11).

• “No conozco a varón” (34): es una expresión típicamente bíblica. Aquí significa que María no ha tenido relaciones sexuales con hombre alguno. Y la finalidad del texto es indicar, desde el primer momento del Evangelio de Lucas, el origen divino de Jesús (32.35).

• Sobre “el Espíritu Santo” (35), tengamos en cuenta que ya participa al principio en la acción creadora de Dios (Gn 1,2). En Jesucristo, Dios hace nueva la Creación.

• También la expresión “te cubrirá con su sombra” (35) nos conecta con las Escrituras: recuerda la nube que cubría el tabernáculo mientras el pueblo de Israel caminaba por el desierto (Ex 40,34-35; Nm 9,15) y que era un signo de la presencia de Dios.

• La expresión “Hijo de Dios” (35) en Lucas aparece en una voz del cielo, en el bautismo (3,22) y la transfiguración (9,35); también en boca del diablo y de los demonios, que reconocen a Jesús como Hijo de Dios (4,3.9.41; 8,28); y el mismo Jesús lo dice a petición de los dirigentes judíos (22,70).

• La expresión “para Dios nada hay imposible” (37) nos hace releer el texto de Gn 18,14, donde encontramos la concepción extraordinaria de Isaac.

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