María en Adviento (Oración)

MARÍA EN ADVIENTO

Vengo a pasar un rato contigo, María. Tú eres la madre de Jesús. Tú estás siempre con él y también conmigo. Puedo aprender muchas cosas de ti porque tú quieres enseñarme. Estamos en Adviento, que es tiempo de esperar que pasen cosas buenas. Hoy quiero aprender de ti a preparar mi casa y mi vida para que venga Jesús.

El texto es una adaptación del evangelio de Lucas (Lc 1, 26-38):

María era una chica joven, que se iba a casar con José. Un día que estaba rezando sintió una voz que la saludaba: «Ave, María» (Ave significa ‘hola, ¿qué tal’?). La voz siguió. «El Señor está contigo». Ella al principio se asustó. Luego se dio cuenta de que así solo hablan los ángeles, y entonces se puso a escuchar con más atención, porque sabía que Dios le quería decir algo. El ángel dijo: «Dios necesita que le ayudes. Quiere que tú seas la madre de su hijo, que va a venir al mundo, para ser uno de nosotros». Ella no entendía nada, y por eso preguntó: «Pero, ¿cómo va a ocurrir? Si yo aún no tengo marido». Pero el ángel le dijo: «No te asustes, Dios traerá ese niño a tu interior, porque no hay nada imposible para él». Ella seguía sin entender, pero se fiaba de Dios, y por eso le dijo al ángel: «Yo me fío de Dios. Que se haga lo que él dice».

El ángel se marchó. María, al poco tiempo, descubrió que estaba embarazada. Y se sintió feliz. Esperaba al niño, pero no esperaba sentada sin hacer nada, sino pendiente de los demás, como siempre había hecho. Así que en cuanto pudo, se fue a ayudar a su prima Isabel, que también estaba embarazada.

María, seguro que te hacía mucha ilusión tener un hijo. Y eso que aún no sabías cómo iba a ser Jesús. Yo sí lo sé. Sé que Jesús es un amigo de muchos, que quiere lo mejor para todos. Yo también lo espero, le digo, por dentro, que venga pronto.

María, tú te preocupaste de tu prima Isabel. Esperabas un hijo, pero al tiempo ayudabas a los demás. Yo ahora espero muchas cosas, vacaciones, las navidades, los regalos, la familia… Pero tú me enseñas que hay que esperar haciendo el bien. Pienso ahora en cómo puedo ayudar al mundo, a cambiar el mundo.

María, tú eres muy joven, pero Dios te encargó la misión más importante del mundo. A mí, a veces también me dicen que soy muy pequeño, pero Dios me pide que le ayude a transformar el mundo. Yo quiero decirle que sí, como tú, María. Pienso que Dios me llama a mí y me dice, quiero que tú me ayudes. Yo también quiero decir, si Dios me lo pregunta, hágase.

Gabriel el ángel me saludó.
– ¡Hola María! ¿qué tal estás?
– Yo aquí jugando, ¿Y tú?
– Yo aquí volando.
– Traigo un mensaje del Padre Dios serás la madre del Salvador ¿cómo lo ves?
– ¡Cosas de Dios!
Y dije ¡Hágase!, dije ¡Hágase! de Dios me fío, me cae muy bien.
Y dije ¡Hágase!, dije ¡Hágase! en Dios confío todo irá muy bien.

Hágase de Migueli interpretado por Migueli, «El amor lo arregla todo»

Oración de Adviento

Que se haga la luz donde hay sombra.
Que se haga calor donde hay niños con frío.
Que se haga la paz donde la gente lucha.
Que se haga la risa si alguien está triste.
Que se haga el perdón entre los que se enfadan.
Que se abra la puerta y nadie se quede fuera.
Pero para que se haga,
tú has de encender la luz, compartir el calor,
construir la paz, pedir perdón,
sonreír con alegría
y abrir todas las puertas.

María, termino este rato de oración. Yo sé que tú siempre estás ahí, como una madre de todos. Sé que tú también cuidas de mí. Quiero preparar contigo el camino para que la Navidad sea de verdad el tiempo de la llegada de Jesús. Un beso y un abrazo.

Dios te salve María,
llena eres de gracia,
el Señor es contigo.
Bendita tú eres,
entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María,
Madre de Dios,
ruega por nosotros pecadores
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

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