Tú cambias nuestras vidas

Nos lo han contado a nosotros también
y lo hemos experimentado.
¿Cómo nos vamos a escandalizar de Ti si lo
que ocurre es que nos llenamos de alegría?
Contigo dejamos de ser sordos,
ya no vivimos sólo para nosotros,
sino que nos conviertes en oyentes de otros.
Contigo se curan todas nuestras enfermedades
y no porque dejen de existir, sino porque
dejamos de sentirnos el ombligo del mundo.
Pasamos de vivir obsesionados
en neustros síntomas,
para atender y cuidar lo que le duele
al que vive la vida a nuestro lado.

Tú cambias nuestras vidas, Señor,
porque nos resucitas.
No sacas de la rutina, de la vida mortecina,
de repetir día tras día las mismas cosas,
pero sin ilusión.
Tú que eres todo entusiasmo, novedad,
fortaleza y ternura, nos produces
una sacudida vital que nos rejuvenece.

Tú cambias nuestra vida, Padre,
porque eres novedad.
Lo de ayer era distinto, no nos sirven
las mismas cosas,
pero Tú nos envuelves en tu comprensión
y nos frenas las ganas de juzgar,
de condenar lo diferente, de recordar
«que siempre se ha hecho así,
para ayudarnos a inventar caminos nuevos
y a ver en todos las obras de tu amor.

Tú siempre dejas huella, entras en nosotros
con tu salvación.
Nosotros unas veces elegimos escadalizarnos
para justificar nuestra inmovilidad,
el seguir como siempre,
y otras, en cambio, dejamos que nos cambies
que tomes nuestra vida al asalto,
que nos llenes de tu VIDA EN ABUNDANCIA.

Mari Patxi Ayerra

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