El ángel del Señor se apareció a… José

1.- En la primera y la segunda lectura de la misa de hoy, mis queridos jóvenes lectores, se habla de profetas. En muchos otros lugares de la Biblia, del Antiguo y del Nuevo Testamento, ocurre lo mismo. Y es que los profetas son muy importantes. Profetas masculinos y femeninos, que de los dos sexos hubo. También hoy en día son necesarios, más aun, creo yo que son indispensables.

Observaréis que se insiste en la falta de sacerdotes, que se organizan oraciones colectivas invocando al Señor. No digo que esté mal hacerlo o desearlo, no, pero sí que no son tan indispensables como se cree.

2.- ¿sabéis por qué os lo digo? Porque para ser sacerdote es preciso desearlo, pero no es suficiente, debe uno ser aceptado. Pasa como en el enamoramiento. A un chico puede gustarle una chica y cree que es suficiente, pero no es así, Una chica está loca por un chico y ya cree que va a gozar con él para siempre y se equivoca. El chico puede sentirse muy enamorado, pero si la chica no lo está de él, no habrá éxito.

3.- Pues bien, uno puede entrar en un seminario pero, una vez dentro, pueden decirle que no continúe y se pregunte ¿por qué no puedo ser cura si es lo que yo quiero? Para otros en cambio el progreso les es fácil y sin ninguna dificultad son admitidos y hasta son ordenados. Son perfectos funcionarios y creen que ya es suficiente. Y seguramente los que mandan también lo creen. Pero uno observa la marcha de la Iglesia y se da cuenta de que no progresa como fuera desear, que a nadie interesa, que a nadie inquieta. El Papa diría de estos que son unos trepas.

Más gracioso, una chiquilla dice que quiere ser sacerdote y hasta juega a decir misa, mientras os estoy escribiendo pienso en un caso concreto, y advierto que la chica ni era tonta, ni rebelde. Tal vez el caso sea diferente y se trate de una joven que se siente revolucionaria y dice y discute enojada porque al sacerdocio no se admiten mujeres. No me meto ahora en cuestiones teológicas

4.- ¿Cuál es la voluntad de Dios? ¿Qué carismas precisa la Iglesia con urgencia? ¿es que el sacerdocio es la única manera de que nuestra cultura, la del primer y segundo mundo, que es post cristiana, se convierta y salve? Ser profeta significa aceptar personalmente con radicalidad la voluntad de Dios y estar dispuesto a que contra viento y marea, no cese de anunciarla y exigirla.

5.- Mujer fue hace siglos Juana de Arco, en Francia había soldados y pasaban años y años sin conseguir la paz. Una jovencita, pastora de ovejas, leal a la voz de Dios y en poco tiempo logro lo que en 100 años los hombres no habían conseguido. Y pensando en nuestros días ¿no fue Chiara Lubich mucho más útil para el progreso cristiano, que tantos sacerdotes que vivíamos al mismo tiempo que ella? ¿Y el gesto de Gianna Baretta Molla, no fue además de martirial, un elocuente símbolo profético que no deja indiferente a nadie que lo conozca?

6.- Para que Navidad sea una fiesta cristiana, trufada de Fe y Gracia, se necesitan madres que estén dispuestas a organizar y organizarse, con fiel conciencia cristiana, las reuniones, los convites y las felicitaciones, con motivo de la actualización celebrativa de la Encarnación del Hijo de Dios.

7.- En aquel tiempo, el Ángel del Señor se apareció a José, le indicó confidencialmente un camino a seguir, un comportamiento que no era deslumbrante, su fidelidad humilde permitió la protección del Hijo de Dios y de su Madre, ignoto su parabién, es proceder profético que debemos admirar e imitar.

8.- Mis queridos jóvenes lectores, chico y chicas, solteros o casados, preguntaos ¿qué espera de mi el Señor? ¿debo ser profeta, aquí y en donde? ¿me has escogido y a nadie debo pedir permiso y no debo hacer mi voluntad, sino la tuya? Seguramente no os contestará en sueños. Descubrir su voluntad siempre es arriesgado. Pero no lo olvidéis, en el entorno de la Navidad primera hubo mucha valentía.

Pedrojosé Ynaraja

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