Comentario al evangelio – Santos Inocentes

En estas fechas de navidad parece que todos nos volvemos más sensibles a la humanidad, a todo lo que durante el resto del año parece que está dormido o dormitando. Bueno, siempre es bueno que reflexionemos sobre lo que estamos viviendo, aunque sea navidad.

Hoy es el día de los inocentes, de los que murieron entonces y de los que mueren hoy. De los inocentes que no pueden defenderse en la vida, de los que no tienen voz, de los que no han sido registrados en ningún sitio y, por tanto, no existen en los documentos oficiales, pero que sí tienen una vida propia, como la tuya y la mía.

Hoy es el día también de los que tenemos a nuestro lado con la inocencia suficiente como para quitársela de en medio. Nuestros niños, los que serán mañana los hombres y mujeres que viven creciendo entre nosotros, que los enseñamos a soñar con mundos de nubes de colores y espumas, de algodón y ternura. Los que tienen un corazón limpio y no han olvidado la sencillez y las ganas de seguir descubriendo la bondad en el corazón del hombre.

En algunos sitios siguen siendo causa de risa, pero en el fondo de nuestro ser todos deseamos ser como ellos, sencillos, amistosos, con un corazón capaz de amarlo todo.

Felicidades si hoy sigues sintiendo por dentro la inocencia que te hace asomar a la vida con otra mirada. Felicidades si todavía sigues apostando por el amor, a pesar de todo lo que te hayas encontrado de negativo en tu camino. Felicidades si te has despertado y has mirado al sol y a la tierra y te han parecido buenos. Felicidades si quieres sentir la brisa en la cara y no te importa que tus vecinos lo critiquen… porque la inocencia sigue siendo tu fiesta y Dios puede habitar en ti cada mañana para abrirse camino entre los que tienen sed de esa inocencia que perdieron en tiempo y que no logran rescatar por sí mismos.

Hagamos de este mundo una casa donde todo huela más a hombre, a pan y a justicia.

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Meditación – Santos Inocentes

Hoy es la fiesta de los Santos Inocentes.

La lectura de hoy es del evangelio de Mateo (Mt 2, 13-18):

Después que los magos se retiraron, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma contigo al Niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al Niño para matarle». Él se levantó, tomó de noche al Niño y a su madre, y se retiró a Egipto; y estuvo allí hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliera el oráculo del Señor por medio del profeta: «De Egipto llamé a mi hijo».

Entonces Herodes, al ver que había sido burlado por los magos, se enfureció terriblemente y envió a matar a todos los niños de Belén y de toda su comarca, de dos años para abajo, según el tiempo que había precisado por los magos. Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías: «Un clamor se ha oído en Ramá, mucho llanto y lamento: es Raquel que llora a sus hijos, y no quiere consolarse, porque ya no existen».

Hoy celebramos la fiesta de los Santos Inocentes, mártires. Metidos en las celebraciones de Navidad, no podemos ignorar el mensaje que la liturgia nos quiere transmitir para definir, todavía más, la Buena Nueva del nacimiento de Jesús, con dos acentos bien claros. En primer lugar, la predisposición de san José en el designio salvador de Dios, aceptando su voluntad. Y, a la vez, el mal, la injusticia que frecuentemente encontramos en nuestra vida, concretado en este caso en la muerte martirial de los niños Inocentes. Todo ello nos pide una actitud y una respuesta personal y social.

San José nos ofrece un testimonio bien claro de respuesta decidida ante la llamada de Dios. En él nos sentimos identificados cuando hemos de tomar decisiones en los momentos difíciles de nuestra vida y desde nuestra fe: «Se levantó, tomó de noche al Niño y a su madre, y se retiró a Egipto» (Mt 2,14).

Nuestra fe en Dios implica a nuestra vida. Hace que nos levantemos, es decir, nos hace estar atentos a las cosas que pasan a nuestro alrededor, porque —frecuentemente— es el lugar donde Dios habla. Nos hace tomar al Niño con su madre, es decir, Dios se nos hace cercano, compañero de camino, reforzando nuestra fe, esperanza y caridad. Y nos hace salir de noche hacia Egipto, es decir, nos invita a no tener miedo ante nuestra propia vida, que con frecuencia se llena de noches difíciles de iluminar.

Estos niños mártires, hoy, también tienen nombres concretos en niños, jóvenes, parejas, personas mayores, inmigrantes, enfermos… que piden la respuesta de nuestra caridad. Así nos lo dice San Juan Pablo II: «En efecto, son muchas en nuestro tiempo las necesidades que interpelan a la sensibilidad cristiana. Es la hora de una nueva imaginación de la caridad, que se despliegue no sólo en la eficacia de las ayudas prestadas, sino también en la capacidad de hacernos cercanos y solidarios con el que sufre».

Que la luz nueva, clara y fuerte de Dios hecho Niño llene nuestras vidas y consolide nuestra fe, nuestra esperanza y nuestra caridad.

Rev. D. Joan Pere PULIDO i Gutiérrez Secretario del obispo de Sant Feliu

Liturgia – Los Santos Inocentes

SÁBADO. LOS SANTOS INOCENTES, mártires, fiesta

Misa de la fiesta (rojo)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Gloria. Prefacio de Navidad, embolismos propios de la Octava en las Plegarias Eucarísticas. No se puede decir la Plegaria Eucarística IV.

Leccionario: Vol. IV

  • 1Jn 1, 5 – 2, 2. La sangre de Jesús nos limpia de todo pecado.
  • Sal 123.Hemos salvado la vida, como un pájaro de la trampa del cazador.
  • Mt 2, 13-18.Herodes mató a todos los niños en Belén.

Antífona de entrada 
Los niños inocentes murieron por Cristo, siguieron al Cordero sin mancha, a quien alaban por siempre: Gloria a ti, Señor.

Monición de entrada y acto penitencial
Celebramos hoy la fiesta de los santos Inocentes, el nacimiento a la vida eterna de aquellos niños de Belén muertos por causa de Cristo como consecuencia del odio y el miedo ciego de Herodes. Ellos nos muestran las consecuencias terribles del afán de poder y de la falta de amor; pero nos muestran más todavía la fuerza de Dios que da vida y gloria por siempre, más allá de todo el mal que los hombres podamos poner en este mundo, más allá de toda tristeza y dolor.

Pongámonos, pues, en silencio delante de Dios, y pidiendo su perdón dispongámonos a celebrar la Eucaristía.

• Tú, Luz que ilumina a todo hombre. Señor, ten piedad.
• Tú, Príncipe de la Paz. Cristo, ten piedad.
• Tú, Verbo de Dios encarnado. Señor, ten piedad.

Se dice Gloria.

Oración colecta
OH, Dios,
los mártires inocentes pregonan hoy tu gloria
no de palabra, sino con su muerte;
concédenos dar testimonio con nuestra vida
de la fe que confesamos con los labios.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Oremos hermanos, al Señor, que a unos niños que aún no hablaban ni eran capaces de combatir por el nombre de Cristo, los ha hecho testigos de su Reino y les ha concedido la palma del martirio.

1.- Por el Papa, los obispos y los sacerdotes; para que iluminen al mundo con la claridad de Cristo y para que, permaneciendo unidos a Él, manifiesten su misericordia y su perdón. Roguemos al Señor.

2.- Por las vocaciones al ministerio sacerdotal; para que nunca falten en nuestra diócesis sacerdotes que anuncien de palabra y obra, con todas sus consecuencias, las exigencias del Reino de Dios. Roguemos al Señor.

3.- Por nuestros gobernantes y legisladores; para que promuevan el derecho a la vida y garanticen los derechos de los niños no nacidos y de todos los ciudadanos. Roguemos al Señor.

4.- Por los que quitan la vida a sus hermanos por la violencia, el aborto o la explotación; para que se les anuncie la buena noticia que nos trajo Jesús y convirtiéndose a Él cambien de vida. Roguemos al Señor.

5.- Por nosotros, que hemos acogido a Dios hecho niño; para que su ternura nos haga más sensibles a las necesidades de nuestros hermanos y para que lo sirvamos en los más pobres y necesitados. Roguemos al Señor.

Oh Dios, que salvas la vida de los fieles y nos anuncias tu amor y tu perdón; escucha las oraciones que te presentamos en la fiesta de los Santos Inocentes, y haz que nos entreguemos a ti totalmente hasta dar nuestra vida por amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
RECIBE, Señor, las ofrendas de tus fieles siervos
y purifícalos al celebrar piadosamente tus misterios,
con los que santificas incluso a aquellos que no te conocen.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Navidad

Antífona de comunión   Ap 14, 4
Estos fueron rescatados como primicias de los hombres para Dios y el Cordero. Estos son los que siguen al Cordero adonde quiera que vaya.

Oración después de la comunión
CONCEDE, Señor, las riquezas de la salvación
a los fieles que han recibido tu alimento santo
en la fiesta de quienes,
incapaces todavía de confesar de palabra a tu Hijo,
han sido coronados con la gracia celestial
en virtud del nacimiento de Cristo.
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Santoral 28 de diciembre

Fiesta de los Santos Inocentes, niños asesinados por el rey Herodes con el fin de matar entre ellos al Mesías. La crueldad de este personaje es bien conocida por el historiador judío Flavio Josefo, que le atribuye más de una docena de asesinatos, entre ellos a varios miembros de su familia. El judío J. Klausner asegura que durante sus treinta y tres años de reinado no pasó día sin que matara a algún ciudadano. Una de sus víctimas fue su propio hijo. De aquella matanza de niños en Belén (no niñas, pudieron ser unos 20) se salvó Cristo huyendo a Egipto. La Iglesia los venera como mártires porque perdieron su vida, como explica San Agustín, «en lugar de Cristo». Que ellos nos encomienden ante el Señor.

Recuerda también el santoral al justo Abel, que puso su confianza en Dios y fue asesinado por envidia por su hermano Caín, el primer nombre de fratricida conocido. Abel fue un profeta, que selló con su muerte el testimonio de su vida, nos dijo Jesús (Mt 23, 35), mientras que la carta a los hebreos nos lo muestra como modelo de fe para todos los tiempos.

Tenemos además a los santos Cástor, Víctor y Rogaciano mártires africanos, a Cesáreo de Arabiso mártir de Armenia, Domna, Indo, Ágape y Teófina mártires de Bitinia. Conmemoramos también a los sacerdotes Domnión, Eutiquio y Troadio mártir. Hacemos memoria de San Francisco de Sales, Doctor de la Iglesia y patrono de los periodistas, cuya fiesta se celebra el 24 de enero.

Dedicamos un recuerdo especial a la Sierva de Dios Isabel Méndez Herrero, que murió en Salamanca a los 29 años de edad diciendo: ¡Qué feliz se muere siendo sierva de San José! Los salmantinos la tuvieron enseguida por santa y esperan su pronta beatificación.

 Álvaro Maestro Jesús

Laudes – Los Santos Inocentes

LAUDES

LOS SANTOS INOCENTES, mártires

Cristo se salvó de la persecución de Herodes por la matanza de unos niños inocentes, que la Iglesia venera desde siempre.

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. Venid, adoremos a Cristo, recién nacido, que ha coronado a los mártires inocentes.

SALMO 99: ALEGRÍA DE LOS QUE ENTRAN EN EL TEMPLO

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre:

«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades».

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Tanto al tirano le place
hacer de su orgullo ley,
que por deshacer a un Rey
un millar de reyes hace.

Hace reyes de excelencia
con cabezas coronadas,
pues son coronas logradas
el martirio y la inocencia.

Con los niños desvalidos
hace de su fuerza alarde
y, como es sólo un cobarde,
no espera a verlos crecidos.

Por matar a un enemigo
siembra de sangre Belén,
y en Belén, casa del trigo,
no muere un Rey, nacen cien.

Y así su cólera loca
no puede implantar su ley,
pues quiere matar a un Rey
y corona a cuantas toca.

La furia del mal así
no puede vencer jamás,
pues, cuando me hiere mí,
estás tú, Señor, detrás.

Estás para convertir
en corona cada muerte,
para decirnos que el fuerte
es el que sabe morir. Amén.

SALMO 62: EL ALMA SEDIENTA DE DIOS

Ant. «Caminarán conmigo, porque son dignos», dice el Señor.

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mi labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. «Caminarán conmigo, porque son dignos», dice el Señor.

CÁNTICO de DANIEL: TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR

Ant. Los niños alaban al Señor; muertos, proclaman lo que en la vida no pudieron decir.

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
Ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
Astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
Vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor;
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

Ant. Los niños alaban al Señor; muertos, proclaman lo que en la vida no pudieron decir.

SALMO 149: ALEGRÍA DE LOS SANTOS

Ant. De la boca de los niños de pecho has sacado una alabanza contra tus enemigos.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles,
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. De la boca de los niños de pecho has sacado una alabanza contra tus enemigos.

LECTURA: Jr 31, 15

Una voz que escucha en Ramá: gemido y llanto amargo: Raquel está llorando a sus hijos, y no se consuela, porque ya no existen.

RESPONSORIO BREVE

R/ Los santos y los justos viven eternamente.
V/ Los santos y los justos viven eternamente.

R/ Reciben de Dios su recompensa.
V/ Viven eternamente.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Los santos y los justos viven eternamente.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Niños inocentes murieron por Cristo. Por orden de un rey cruel, fueron ejecutados niños de pecho. Ahora sigue al Cordero sin mancha y cantan sin cesar: «Gloria a ti, Señor».

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Niños inocentes murieron por Cristo. Por orden de un rey cruel, fueron ejecutados niños de pecho. Ahora sigue al Cordero sin mancha y cantan sin cesar: «Gloria a ti, Señor».

PRECES

Celebremos la gloria de Cristo, que, sin escuadrones de hombres armados, sino sólo con una blanca milicia de niños, venció al tirano, y aclamémosle:

Te ensalza, Señor, el blanco ejército de los mártires.

Cristo de quien los Inocentes, no de palabra, sino con su sangre, dieron testimonio,
— concédenos confesarte, de palabra y de obra, ante los hombres.

Tú que hiciste dignos del laurel de la victoria a los que aún no estaban preparados para la lucha,
— no nos dejes caer a los que hemos recibido tanta ayuda para vencer.

Tú que lavaste con tu sangre los vestidos de los Inocentes,
— líbranos de todo pecado.

Tú que has colocado a los niños los primeros en el reino de los cielos,
— no nos excluyas del banquete eterno.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que en la infancia sufriste persecución y destierro,
— guarda a los niños que hoy sufren por el hambre, la guerra o la injusticia de los mayores.

Llenos del Espíritu de Jesucristo, acudamos a nuestro Padre común, diciendo:
Padre nuestro…

ORACION

Los mártires Inocentes proclaman tu gloria en este día, Señor, no de palabra, sino con su muerte; concédenos, por su intercesión, testimoniar con nuestra vida la fe que confesamos de palabra. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.