Escuchar tu Palabra, Señor

Queremos escuchar tu Palabra, queremos
conocerla hasta el fondo, queremos sacar de ella

todo el dinamismo que posee.
Conocemos tu Palabra desde niños,
sabemos que nos alimenta,

y estamos seguros de que contiene
la respuesta a todas nuestras preguntas.

Tu palabra, Señor, tu vida, tu forma de estar en el mundo,
nos la contaron tus amigos más cercanos.
Luego los nuestros nos la han ido transmitiendo,
envuelta en amor
 o en normas,
con más o menos acierto.

Tu Palabra es guía, que dejándose llevar por ella, te lleva a la meta;
tu Palabra es verdad, pues tu única afirmación es el amor;
tu Palabra es libertad, pues induce
al perdón, a la comprensión
y a soltar ataduras
y tu Palabra es sosiego,
pues atrae, anima, descansa y disculpa siempre.

Tú nos regalas tu Palabra, Señor,
y nosotros buscamos traducciones complicadas.
Tú nos sales al encuentro en tu Evangelio
y nosotros apenas lo leemos.

Tú nos quieres decir algo nuevo cada día
y nosotros lo damos todo por sabido.
Tú nos hablas al corazón siempre

y nosotros seguimos buscándote
por otros rincones.

Ayúdanos, Señor, a saber disfrutarte,
a leer entre líneas, a gozar tu mensaje.
Enséñanos a comentarte en compañía,
a compartir lo que susurras a cada uno.
Poténcianos la escucha, la reflexión,

la intimidad contigo.
Mantennos muy atentos, disponibles, no dispersos,

y haz que tu Palabra nos llegue
al corazón.
Así caminaremos hacia la verdadera Vida,
esa que Tú nos ofreces constantemente.

Mari Patxi Ayerra

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