Liturgia – San Sebastián

LUNES DE LA II SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO, feria o SANTOS FRUCTUOSO, obispo y AUGURIO y EULOGIO, o diáconos, mártires, memoria libre o SAN FABIÁN, papa y mártir, memoria libre o SAN SEBASTIÁN, mártir, memoria libre

Misa de feria (verde) o de una de las memorias (rojo).

Misal: Para la feria: cualquier formulario permitido / para la memoria de san Fructuoso y compañeros: antífonas y oraciones propias / para la memoria de san Fabián: 1ª oración propia y el resto del común de mártires (para un mártir) o de pastores (para un papa), o de un domingo de Tiempo Ordinario / para la memoria de san Sebastián: 1ª oración propia y el resto del común de mártires (para un mártir), o de un domingo del Tiempo Ordinario; Prefacio común o de la memoria.

Leccionario: Vol. II-par

  • 1Sam 15, 16-23. La obediencia vale más que el sacrificio. El Señor te ha rechazado como rey.
  • Sal 49.Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.
  • Mc 2, 18-22.El esposo está con ellos.

Antífona de entrada
Este es un verdadero mártir que derramó su sangre por el nombre de Cristo, no temió las amenazas de los jueces y así alcanzó el reino de los cielos.

Monición de entrada y acto penitencial
Dentro del octavario por unidad de los cristianos, recordamos en la celebración de la Eucaristía a san Sebastián, quien, con toda probabilidad, fue un soldado milanés que dio la vida por su fe en Jesús a comienzos del siglo IV bajo la persecución de Diocleciano. Es uno de los mártires de los primeros siglos que el pueblo cristiano más ha venerado y su imagen, muy popular, representa el momento en el que se le tortura siendo asaeteado.

A nosotros, se nos pide que seamos también testigos de Cristo en nuestra vida por medio de la fe y de las buenas obras. Sin embargo, constantemente fallamos en este cometido. Por ello, al comenzar la celebración de los sagrados misterios, reconozcamos nuestros pecados y pidamos humildemente perdón a Dios por ellos.

Yo confieso…

Oración colecta
CONCÉDENOS, Señor, el espíritu de fortaleza para que, aleccionados por el ejemplo glorioso de tu mártir san Sebastián, aprendamos a obedecerle a ti antes que a los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Oremos, hermanos, al Señor, Dios de todo consuelo, y pidámosle que escuche las oraciones de sus hijos que sufren a causa de las divisiones de la Iglesia.

1.- Para que el Señor conceda un verdadero espíritu de humildad a todos los católicos, de manera que ofrezcamos a los demás cristianos nuestras propias comunidades como un hogar acogedor. Roguemos al Señor.

2.- Para que no falten nunca en nuestra diócesis pastores que cumplan su ministerio con espíritu de abnegación, dispuestos a dar su vida por el pueblo que les sea encomendado. Roguemos al Señor.

3.- Para que los responsables de las distintas comunidades humanas alejen de sus pueblos los odios y las discriminaciones de orden religioso, ideológico y político. Roguemos al Señor.

4.- Para que los que en la defensa de la fe encuentran el peligro o la muerte permanezcan, al igual que San Sebastián, firmes en la verdad y serenos en su confianza en Jesucristo. Roguemos al Señor.

5.- Para que el Señor nos libere de juzgar o condenar a los hermanos de las demás confesiones cristianas y nos haga crecer en el amor los unos a los otros. Roguemos al Señor.

Escucha, Padre santo, la oración unánime que te dirigen las comunidades cristianas y reúne a todos tus hijos en la unidad de tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
DIOS clementísimo,
derrama tu bendición sobre estos dones
y fortalécenos en la fe que confirmó san Sebastián
con el nombramiento de su sangre.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión          Cf. Jn 15, 1. 5
Yo soy la verdadera vid y vosotros los sarmientos, dice el Señor; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante.

Oración después de la comunión
RENOVADOS por estos santos misterios te rogamos, Señor,
que, imitando la admirable fortaleza de san Sebastián,
merezcamos conseguir el premio eterno a la perseverancia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.