Lectura continuada del Evangelio de Marcos

Marcos 12, 34

34Y Jesús, viendo que respondía inteligentemente, le dijo: “No estás lejos del reinado de Dios”. Y nadie se atrevía a preguntarle nada».

12,34: El pasaje, sin embargo, no concluye con la alabanza de Jesús por parte del escriba, sino con el elogio del escriba por Jesús. Viendo que el hombre había contestado inteligentemente, el Maestro le dice: «No estás lejos del reinado de Dios» (12,34a). Esta penúltima frase reúne un buen número de los temas de la perícopa. Primero, el pasaje comienza con el escriba que ve que Jesús ha contestado bien a los saduceos; y concluye con Jesús que ve que el hombre le ha contestado inteligentemente. En medio, la forma particular con la que se cita a la Shemá acentúa el amor a Dios con toda la mente y todo el entendimiento (12,30.33). Por tanto, el Dios a quien Jesús proclama es el que aprehende la mente y el corazón, y trae así un nuevo tipo de percepción al mundo.

Segundo, la penúltima frase lleva hasta el final el favorable retrato del escriba: no solo es inteligente, sino que está cerca también del reinado de Dios. Este retrato genera un mensaje importante para la comunidad marcana, que en general parece haber sufrido a manos de dirigentes judíos (cf. 13,9). A pesar de la hostilidad predominante, Marcos está dando a entender que no todo está necesariamente perdido; incluso algunos de los dirigentes pueden aún aceptar la llamada de Dios. Esta interpretación se apoya en el retrato de José de Arimatea cerca de la conclusión del evangelio: aunque es miembro del consejo dirigente, José espera piadosamente el reinado de Dios, reconoce su relación íntima con Jesús, y finalmente se arma de valor para identificarse con él (15,43).

Tercero: esta frase orienta el encuentro de Jesús con el escriba hacia un reforzamiento del tema predominante del evangelio desde 11,27: la autoridad de Jesús. Si el escriba comienza por sentirse favorablemente impresionado por Jesús (12,28) y por aprobar su respuesta a una pregunta capciosa (12,32), Jesús acaba por sentirse favorablemente impresionado por el escriba (12,34a). El vocabulario utilizado aquí parece reflejar con todo propósito el utilizado en la descripción inicial del escriba para subrayar esta inversión. Tampoco Jesús exagera en su alabanza del escriba; este se halla cerca del reinado de Dios, pero no totalmente dentro de él (12,34b). Es Jesús quien juzga a la humanidad, y no al revés; y para confirmar su preeminencia el pasaje concluye con la observación editorial de que desde ese momento en adelante «nadie se atrevía ya a preguntarle» (12,34c). Hacer callar a la oposición está estrechamente relacionado por el contexto con el advenimiento del reinado de Dios (12,34bc), y esta yuxtaposición es probablemente deliberada. La respuesta concluyente de Jesús, que termina la discusión, refleja no solamente su sabiduría personal, sino la llegada del poder escatológico por el cual Dios vuelve a aprehender el mundo para sí.

El siguiente pasaje del evangelio utilizará imágenes del Antiguo Testamento para dibujar la extensión del poder regio, y la relación íntima entre Dios y Jesús, mostrando a este último entronizado al lado de Dios mientras este aplasta a los enemigos bajo sus pies.

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