Meditación – Miércoles IV de Tiempo Ordinario

Hoy es miércoles IV de Tiempo Ordinario.

La lectura de hoy es del evangelio de Marcos (Mc 6, 1-6):

En aquel tiempo, Jesús salió de allí y vino a su patria, y sus discípulos le siguieron. Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga. La multitud, al oírle, quedaba maravillada, y decía: «¿De dónde le viene esto?, y ¿qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros?». Y se escandalizaban a causa de Él. Jesús les dijo: «Un profeta sólo en su patria, entre sus parientes y en su casa carece de prestigio». Y no podía hacer allí ningún milagro, a excepción de unos pocos enfermos a quienes curó imponiéndoles las manos. Y se maravilló de su falta de fe. Y recorría los pueblos del contorno enseñando.

Hoy el Evangelio nos muestra cómo Jesús va a la sinagoga de Nazaret, el pueblo donde se había criado. El sábado es el día dedicado al Señor y los judíos se reúnen para escuchar la Palabra de Dios. Jesús va cada sábado a la sinagoga y allí enseña, no como los escribas y fariseos, sino como quien tiene autoridad (cf. Mc 1,22).

Dios nos habla también hoy mediante la Escritura. En la sinagoga se leen las Escrituras y, después, uno de los entendidos se ocupaba de comentarlas, mostrando su sentido y el mensaje que Dios quiere transmitir a través de ellas. Se atribuye a san Agustín la siguiente reflexión: «Así como en la oración nosotros hablamos con Dios, en la lectura es Dios quien nos habla».

El hecho de que Jesús, Hijo de Dios, sea conocido entre sus conciudadanos por su trabajo, nos ofrece una perspectiva insospechada para nuestra vida ordinaria. El trabajo profesional de cada uno de nosotros es medio de encuentro con Dios y, por tanto, realidad santificable y santificadora. Con palabras de san Josemaría Escrivá: «Vuestra vocación humana es parte, y parte importante, de vuestra vocación divina. Ésta es la razón por la cual os tenéis que santificar, contribuyendo al mismo tiempo a la santificación de los demás, de vuestros iguales, precisamente santificando vuestro trabajo y vuestro ambiente: esa profesión u oficio que llena vuestros días, que da fisonomía peculiar a vuestra personalidad humana, que es vuestra manera de estar en el mundo; ese hogar, esa familia vuestra; y esa nación, en que habéis nacido y a la que amáis».

Acaba el pasaje del Evangelio diciendo que Jesús «no podía hacer allí ningún milagro (…). Y se maravilló de su falta de fe» (Mc 6,5-6). También hoy el Señor nos pide más fe en Él para realizar cosas que superan nuestras posibilidades humanas. Los milagros manifiestan el poder de Dios y la necesidad que tenemos de Él en nuestra vida de cada día.

Rev. D. Miquel MASATS i Roca

Liturgia – Santa Águeda

MIÉRCOLES. SANTA ÁGUEDA, virgen y mártir, memoria obligatoria

Misa de la memoria (rojo)

Misal: 1ª oración propia y el resto del común de mártires (para una virgen mártir) o de vírgenes (para una virgen), o de un domingo del Tiempo Ordinario; Prefacio común o de la memoria. Conveniente Plegaria Eucarística I.

Leccionario: Vol. III-par

  • 2Sam 24, 2. 9-17. Soy yo el que ha pecado al censar al pueblo. Pero ellos, las ovejas, ¿qué han hecho?
  • Sal 31. Perdona, Señor, mi culpa y mi pecado.
  • Mc 6, 1-6. No desprecian a un profeta más que en su tierra.

Antífona de entrada
Esta virgen valiente, ofrenda de pureza y castidad, sigue al Cordero crucificado por nosotros. 

Monición de entrada y acto penitencial
Hermanos, al celebrar hoy la memoria de la virgen y mártir santa Águeda, que soportando indecibles tormentos, dio testimonio de la fuerza de Dios en la debilidad de lo humano, y derramó su sangre por amor a Cristo, comencemos la Eucaristía pidiendo humildemente perdón a Dios por todos nuestros pecados.

Yo confieso…

Oración colecta
SEÑOR,
que santa Águeda, virgen y mártir,
nos alcance tu perdón,
pues ella te agradó siempre por la fortaleza en el martirio
y por el mérito de su castidad.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Dirijamos ahora nuestra oración confiada a Dios Padre, pidiéndole saber reconocer a su Hijo Jesucristo como el salvador del mundo.

1.- Para que la Iglesia predique siempre con la sabiduría que ha recibido de Jesucristo. Roguemos al Señor.

2.- Para que suscite vocaciones santas al sacerdocio y a la vida consagrada. Roguemos al Señor.

3.- Para que inspire a los gobernantes pensamientos de servicio y entrega al bien común. Roguemos al Señor.

4.- Para que libre al mundo entero del hambre, del paro y de la guerra. Roguemos al Señor.

5.- Para que al celebrar la memoria de Santa Águeda crezcamos en el amor a Cristo y manifestemos a todos el amor de la Iglesia. Roguemos al Señor.

Escucha, Padre, nuestra oración y haznos cada vez más fieles a tu amor siguiendo y aceptando con fe el camino de las enseñanzas de tu Hijo. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
SEÑOR,
que los dones que te presentamos en la fiesta de santa Águeda
sean tan agradables a tu bondad
como lo fue para ti el combate de su martirio.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión          Ap 7, 17
El Cordero que está delante del trono los conducirá hacia fuentes de aguas vivas.

Oración después de la comunión
OH, Dios,
que coronaste a la bienaventurada Águeda entre los santos
con el doble triunfo de la virginidad y del martirio,
concédenos, en virtud de este sacramento,
vencer con fortaleza toda maldad
y alcanzar la gloria del cielo.
Por Jesucristo nuestro Señor.

Santoral 5 de febrero

SANTA ÁGUEDA, virgen y mártir (siglo III)

— “¿De qué casta eres?”, le pregunta Quinciano, el procónsul de Sicilia, a la joven Águeda.

— “Soy de condición libre y de muy noble linaje”, contesta ella.

— “Si así es ¿por qué vives como los esclavos?”

— “Soy esclava de Cristo…” Y continuó el interrogatorio sin poder conseguir el tirano lo que pretendía que no era otra cosa que apóstatas más que mártires. Pero no sabía con quién se las estaba jugando.

Águeda, que en griego significa “la buena”, y entre las perlas más codiciadas se busca el ágata… nació en Catania y es la Santa que desde siempre ha sido venerada como la principal Patrona de esta gran ciudad. Una mujer sencilla, joven, pero prototipo de valentía y entereza a toda prueba.

Ha sido, sin temor a exagerar, una de las santas más cantadas de la antigüedad por poetas, literatos y llevada a la pintura y escultura. En la misma liturgia romanas tuvo el honor de ser venerada desde la más remota antigüedad como lo demuestra que fuera incluida en el antiguo Canon Romano.

Al papa y poeta San Dámaso se atribuye este precioso himno dedicado a esta ilustre mártir siciliana: “Hoy brilla el día de Águeda, la insigne virgen; Cristo la une consigo y la corona con doble diadema. De ilustre prosapia, hermosa y bella, todavía más ilustre por las obras y la fe, reconoce la vanidad de la prosperidad terrena, y sujeta su corazón a los divinos preceptos. Bastante más fuerte que sus crueles verdugos, expuso sus miembros a los azotes. La fortaleza de su corazón la demuestra claramente su pecho torturado. A la cárcel que se ha convertido en delicioso paraíso, baja el Pastor Pedro para confortar a su ovejilla. Cobrando nuevo aliento y encendida en nuevo celo, alegre, corre a los azotes. La muchedumbre pagana que huye amedrentada ante el fuego del Etna, recibe los consuelos de Águeda. A cuantos recurren fieles a su protección, Águeda les extingue los ardores de la concupiscencia. Ahora que ella, como esposa, resplandece en el cielo, interceda ante el Señor por nosotros, miserables. Y quiera, sí, mientras nosotros celebramos su fiesta, sernos propia a cuantos cantamos sus glorias”.

En esta hermosa composición del gran papa español se encierra la vida de nuestra célebre mártir.

El tirano Quinciano no encuentra otra camino para hacerle desistir de su propósito que el de entregarla a una diabólica mujer, Afrodisia, para que con artes mágicas la haga desistir de su fe y reconozca a los dioses del Imperio. Pasados algunos días vuelve ante ella el mismo procónsul y le pregunta:

— “¿Qué decides? ¿Estás convencida de que lo que tú adoras es una aberración?”

— “Oh, no, Quinciano, cada día que pasa me doy más cuenta de que estoy en la única verdad y que Jesucristo es el único que nos puede dar la vida eterna. Él es el único que nos puede hacer salvos”.

El tirano da órdenes más severas: Que sea tratada como los demás. Que la pasen por todos los tormentos, uno a uno, por los que los demás han pasado para que muera, hasta que no quede en ella la más mínima fuerza… La azotan bárbaramente. Con terribles grillos y garfios horripilantes descarnan su cuerpo virginal. Colocan planchas incandescentes sobre todo su cuerpo, y llegan hasta cortarle los pechos… Águeda anima a los mismos torturadores ya que ven que nada pueden hacerle por desistir de su fe en Jesucristo… Recibió la visita milagrosa de San Pedro… Oró ella puesta de rodillas pidiendo perdón por sus torturadores y por su ciudad de Catania: “Gracias te sean dadas, Señor, por el valor que me has dado… Mándame ir a Ti, para que pueda cantar para siempre contigo en la gloria…” Y expiró blanca y pura como había vivido.

 

Otros Santos de hoy: Isidoro, Avito, Albuino y Btos. Pablo Ni y Andrés de Corea.

Justo y Rafael Mª López-Melús

Laudes – Santa Águeda

LAUDES

SANTA ÁGUEDA, virgen y mártir

Mártir venerada desde muy antiguo en Sicilia y Roma.

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. Venid, adoremos al Señor, rey de los mártires

SALMO 99: ALEGRÍA DE LOS QUE ENTRAN EN EL TEMPLO

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre:

«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades».

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

«Quien entrega su vida por amor,
la gana para siempre»,
dice el Señor.

Aquí el bautismo proclama
su voz de gloria y de muerte.
Aquí la unción se hace fuerte
contra el cuchillo y la llama.

Mirad cómo se derrama
mi sangre por cada herida.
Si Cristo fue mi comida,
dejadme ser pan y vino
en el lagar y en el molino
donde me arrancan la vida.

SALMO 107: ALABANZA AL SEÑOR Y PETICIÓN DE AUXILIO

Ant. Dios mío, mi corazón está firme. +

Dios mío, mi corazón está firme,
+ para ti cantaré y tocaré, gloria mía.
Despertad, cítara y arpa
despertaré a la aurora.

Te daré gracias ante los pueblos, Señor;
tocaré para ti ante las naciones:
por tu bondad, que es más grande que los cielos;
por tu fidelidad, que alcanza a las nubes.

Elévate sobre el cielo, Dios mío,
y llene la tierra tu gloria;
para que se salven tus predilectos,
que tu mano salvadora nos responda.

Dios habló en su santuario;
«Triunfaré, ocuparé Siquén,
parcelaré el valle de Sucot;

mío es Galaad, mío Manasés,
Efraín es yelmo de mi cabeza,
Judá es mi cetro;

Moab, una jofaina para lavarme;
sobre Edom echo mi sandalia,
sobre Filistea canto victoria.»

Pero, ¿quién me guiará a la plaza fuerte,
quién me conducirá a Edom,
si tú, oh Dios, nos has rechazado
y no sales ya con nuestras tropas?

Auxílianos contra el enemigo,
que la ayuda del hombre es inútil.
Con Dios haremos proezas,
él pisoteará a nuestros enemigos.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Dios mío, mi corazón está firme.

CÁNTICO de ISAÍAS: ALEGRÍA DEL PROFETA ANTE LA NUEVA JERUSALÉN

Ant. El Señor me ha vestido un traje de gala y de triunfo.

Desbordo de gozo con el Señor,
y me alegro con mi Dios:
porque me ha vestido un traje de gala
y me ha envuelto en un manto de triunfo,
como novio que se pone la corona,
o novia que se adorna con sus joyas.

Como el suelo echa sus brotes,
como un jardín hace brotar sus semillas,
así el Señor hará brotar la justicia
y los himnos ante todos los pueblos.

Por amor de Sión no callaré,
por amor de Jerusalén no descansaré,
hasta que rompa la aurora de su justicia,
y su salvación llamee como antorcha.

Los pueblos verán tu justicia,
y los reyes tu gloria;
te pondrán un nombre nuevo,
pronunciando por la boca del Señor.

Serás corona fúlgida en la mano del Señor
y diadema real en la palma de tu Dios.

Ya no te llamarán «Abandonada»,
ni a tu tierra «Devastada»;
a ti te llamarán «Mi favorita»,
y a tu tierra «Desposada»,
porque el Señor te prefiere a ti,
y tu tierra tendrá marido.

Como un joven se casa con su novia,
así te desposa el que te construyó;
la alegría que encuentra el marido con su esposa,
la encontrará tu Dios contigo.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. El Señor me ha vestido un traje de gala y de triunfo.

SALMO 145: FELICIDAD DE LOS QUE ESPERAN EN DIOS

Ant. Alabaré al Señor mientras viva.

Alaba, alma mía, al Señor:
alabaré al Señor mientras viva,
tañeré para mi Dios mientras exista.

No confiéis en los príncipes,
seres de polvo que no pueden salvar;
exhalan el espíritu y vuelven al polvo,
ese día perecen sus planes.

Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob,
el que espera en el Señor, su Dios,
que hizo el cielo y la tierra,
el mar y cuanto hay en él;

que mantiene su fidelidad perpetuamente,
que hace justicia a los oprimidos,
que da pan a los hambrientos.

El Señor liberta a los cautivos,
el Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos.

El Señor guarda a los peregrinos,
sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.

El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sión, de edad en edad.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Alabaré al Señor mientras viva.

LECTURA: 2Co 1, 3-5

¡Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordia y Dios del consuelo! Él nos alienta en nuestras luchas hasta el punto de poder nosotros alentar a los demás en cualquier lucha, repartiendo con ellos el ánimo que nosotros recibimos de Dios. Si los sufrimientos de Cristo rebosan sobre nosotros, gracias a Cristo rebosa en proporción nuestro ánimo.

RESPONSORIO BREVE

R/ El Señor es mi fuerza y mi energía.
V/ El Señor es mi fuerza y mi energía.

R/ Él es mi salvación.
V/ Y mi energía.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ El Señor es mi fuerza y mi energía.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Águeda iba a la cárcel contenta y gloriándose de ello, como invitada a las bodas; y encomendaba a Dios con súplicas su combate.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Águeda iba a la cárcel contenta y gloriándose de ello, como invitada a las bodas; y encomendaba a Dios con súplicas su combate.

PRECES

Celebremos, amados hermanos, a nuestro Salvador, el testigo fiel, y, al recordar hoy a los santos mártires que murieron a causa de la palabra de Dios, aclamémoslo, diciendo:

Nos has comprado, Señor, con tu sangre.

Por la intercesión de los santos mártires, que entregaron libremente su vida como testimonio de la fe,
— concédenos, Señor, la verdadera libertad de espíritu.

Por la intercesión de los santos mártires, que proclamaron la fe hasta derramar su sangre,
— concédenos, Señor, la integridad y la constancia de la fe.

Por la intercesión de los santos mártires, que, soportando la cruz, siguieron tus pasos,
— concédenos, Señor, soportar con generosidad las contrariedades de la vida.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Por la intercesión de los santos mártires, que lavaron su manto en la sangre del cordero
— concédenos, Señor, vencer las obras del mundo y de la carne.

Terminemos nuestra oración diciendo juntos las palabras del Señor y pidiendo al Padre que nos libre de todo mal:
Padre nuestro…

ORACION

Te rogamos, Señor, que la virgen santa Águeda nos alcance tu perdón, pues ella fue agradable a tus ojos por al fortaleza que mostró en su martirio y por el mérito de su castidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.