Vísperas – Miércoles VI de Tiempo Ordinario

VÍSPERAS

MIÉRCOLES VI TIEMPO ORDINARIO

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Dios mío, ven en mi auxilio
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
Como era en el principio, ahora y siempre, 
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Padre: has de oír
este decir
que se me abre en los labios como flor.

Te llamaré
Padre, porque
la palabra me sabe a más amor.

Tuyo me sé,
pues me miré
en mi carne prendido tu fulgor.
Me has de ayudar
a caminar,
sin deshojar mi rosa de esplendor.

Por cuanto soy
gracias te doy:
por el milagro de vivir.
Y por el ver
la tarde arder,
por el encantamiento de existir.

Y para ir,
Padre, hacia ti,
dame tu mano suave y tu amistad.
Pues te diré:
solo no sé
ir rectamente hacia tu claridad.

Tras el vivir,
dame el dormir
con los que aquí anudaste a mi querer,
dame, Señor,
hondo soñar.
¡Hogar dentro de ti nos has de hacer! Amén.

SALMO 61: LA PAZ EN DIOS

Ant. Aguardamos la alegre esperanza, la aparición gloriosa de nuestro Salvador.

Sólo en Dios descansa mi alma,
porque de él viene mi salvación;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.

¿Hasta cuándo arremeteréis contra un hombre
todos juntos, para derribarlo
como a una pared que cede
o a una tapia ruinosa?

Sólo piensan en derribarme de mi altura,
y se complacen en la mentira:
con la boca bendicen,
con el corazón maldicen.

Descansa sólo en Dios, alma mía,
porque él es mi esperanza;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.

De Dios viene mi salvación y mi gloria,
él es mi roca firme,
Dios es mi refugio.

Pueblo suyo, confiad en él,
desahogad ante él vuestro corazón,
que Dios es nuestro refugio.

Los hombres no son mas que un soplo,
los nobles son apariencia;
todos juntos en la balanza subirían
más leves que un soplo.

No confiéis en la opresión,
no pongáis ilusiones en el robo;
y aunque crezcan vuestras riquezas,
no les deis el corazón.

Dios ha dicho una cosa,
y dos cosas que he escuchado:

«Que Dios tiene el poder
y el Señor tiene la gracia;
que tú pagas a cada uno
según sus obras.»

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Aguardamos la alegre esperanza, la aparición gloriosa de nuestro Salvador.

SALMO 66: QUE TODOS LOS PUEBLSO ALABEN AL SEÑOR

Ant. Que Dios ilumine su rostro sobre nosotros y nos bendiga.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Que Dios ilumine su rostro sobre nosotros y nos bendiga.

CÁNTICO de COLOSENSES: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CRIATURA

Ant. Por medio de él fueron creadas todas las cosas, y todo se mantiene en él.

Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda criatura;
porque por medio de él
fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres:
los del cielo y los de la tierra,
haciendo la paz por la sangre de su cruz.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Por medio de él fueron creadas todas las cosas, y todo se mantiene en él.

LECTURA: 1P 5, 5b-7

Tened sentimientos de humildad unos con otros, porque Dios resiste a los soberbios, para dar su gracia a los humildes. Inclinaos, pues, bajo la mano poderosa de Dios, para que, a su tiempo, os ensalce. Descargad en él todo vuestro agobio, que él se interesa por vosotros.

RESPONSORIO BREVE

R/ Guárdanos, Señor como a las niñas de tus ojos.
V/ Guárdanos, Señor como a las niñas de tus ojos.

R/ A la sombra de tus alas escóndenos.
V/ Como a las niñas de tus ojos.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Guárdanos, Señor como a las niñas de tus ojos.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Haz, Señor, proezas con tu brazo: dispersa a los soberbios y enaltece a los humildes.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Haz, Señor, proezas con tu brazo: dispersa a los soberbios y enaltece a los humildes.

PRECES

Aclamemos, hermanos, a Dios, nuestro salvador, que se complace en enriquecernos con sus dones, y digámosle con fe:

Multiplica la gracia y la paz, Señor.

Dios eterno, mil años en tu presencia son como un ayer que pasó;
— ayúdanos a recordar siempre que nuestra vida es como hierba que florece por la mañana, y por la tarde se seca.

Alimenta a tu pueblo con el maná, para que perezca de hambre,
— y dale el agua viva, para que nunca más tenga sed.

Que tus fieles busquen los bienes de arriba y aspiren a ellos,
— y te glorifiquen también con su trabajo y su descanso.

Concede, Señor, buen tiempo a las cosechas,
— para que la tierra dé fruto abundante.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Que los difuntos puedan contemplar tu faz,
— y que nosotros tengamos un día parte en su felicidad.

Con el gozo que nos da el saber que somos hijos de Dios, digamos con plena confianza:
Padre nuestro…

ORACION

Oh Dios, tu nombre es santo, y tu misericordia llega a tus fieles de generación en generación; atiende, pues, las súplicas de tu pueblo y haz que pueda proclamar eternamente tu grandeza. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – Miércoles VI de Tiempo Ordinario

1) Oración

Señor, tú que te complaces en habitar en los rectos y sencillos de corazón; concédenos vivir por tu gracia de tal manera, que merezcamos tenerte siempre con nosotros. Por nuestro Señor.

2) Lectura

Del Evangelio según Marcos 8,22-26
Llegan a Betsaida. Le presentan un ciego y le suplican que le toque. Tomando al ciego de la mano, le sacó fuera del pueblo, y habiéndole puesto saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntaba: «¿Ves algo?» Él, alzando la vista, dijo: «Veo a los hombres, pues los veo como árboles, pero que andan.» Después, le volvió a poner las manos en los ojos y comenzó a ver perfectamente y quedó curado, de suerte que veía de lejos claramente todas las cosas. Y le envió a su casa, diciéndole: «Ni siquiera entres en el pueblo.»

3) Reflexión

• El Evangelio de hoy cuenta la curación de un ciego. Este episodio de la curación constituye el inicio de una larga enseñanza de Jesús a los discípulos (Mc 8,27 a 10,45) que termina con la curación de otro ciego (Mc 10,46-52). En medio de este contexto más amplio Marcos sugiere a los lectores que los ciegos de verdad son Pedro y los demás discípulos. ¡Somos todos nosotros! Ellos no entendían la propuesta de Jesús cuando hablaba del sufrimiento y de la cruz. Pedro aceptaba a Jesús como mesías, pero no como mesías que sufre (Mc 8,27-33). El estaba influenciado por la propaganda del gobierno de la época que hablaba sólo del mesías como rey glorioso. Pedro parecía ciego. No entendía nada y quería que Jesús fuera como él, Pedro, quería que fuese.
• El evangelio de hoy muestra lo difícil que fue la curación del primer ciego. Jesús tuvo que realizarla en dos etapas. Igualmente difícil fue la curación de la ceguera de los discípulos. Jesús tuvo que hacer una larga explicación respecto del significado de la Cruz para ayudarlos a entender, porque era la cruz lo que estaba causando en ellos esta ceguera.
• En el año 70, cuando Marcos escribe, la situación de las comunidades no era fácil. Había mucho sufrimiento, muchas cruces. Seis años antes, en el 64, el imperador Nerón había decretado la primera gran persecución, matando a muchos cristianos. En el 70, en Palestina, Jerusalén estaba siendo destruida por los romanos. En los otros países, estaba estallando una fuerte tensión entre judíos convertidos y judíos no convertidos. La dificultad mayor era la Cruz de Jesús. Los judíos pensaban que un crucificado no podía ser el mesías tan esperado por la gente, pues la ley afirmaba que todo crucificado debía de ser considerado como un maldito de Dios (Dt 21,22-23).
• Marcos 8,22-26: Curación de un ciego. Le llevan a un ciego, pidiendo a Jesús que lo curara. Jesús lo cura, pero de una forma diferente. Primero, lo saca fuera del pueblo. Luego, le pone saliva en los ojos, le impone las manos y le pregunta: ¿Ves algo? Y el hombre le contesta: “Veo a los hombres, pues los veo como árboles, pero que andan.” Veía sólo en parte. Cambiaba árboles por personas, y personas por árboles. Así que Jesús lo cura en su segundo intento, y le prohíbe entrar en el pueblo. Jesús no quería una propaganda fácil.
• Como dijimos, esta descripción de la curación del ciego, es la introducción de una larga enseñanza de Jesús para curar la ceguera de los discípulos, y que al final termina con la curación de otro ciego, Bartimeo. En realidad el ciego es Pedro. Somos todos nosotros. ¡Pedro no quería el compromiso de la Cruz! Y nosotros ¿entendemos el sufrimiento en la vida?
• Entre las dos curaciones del ciego (Mc 8,22-26 e Mc 10,46-52), está la larga enseñanza sobre la Cruz (Mc 8,27 a 10,45). Parece un catecismo, hecho con frases feita con frases de Jesús. Habla de la cruz en la vida del discípulo y de discípula. La larga instrucción consta de tres anuncios de la pasión. El primero es Marcos 8,27-38. El segundo, Marcos 9,30-37. El tercero, Marcos 10,32-45. Entre el primero y el segundo, haya una serie de enseñanzas para ayudar a entender que Jesús es el Mesías Siervo (Mc 9,1-29). Entre el segundo y el tercero, una serie de enseñanzas que aclaran qué tipo de conversión tiene que ocurrir en la vida de los que aceptan a Jesús como Mesías Siervo (Mc 9,38 a 10,31):
Mc 8,22-26: la curación de un ciego
Mc 8,27-38: primer anuncio de la Cruz
Mc 9,1-29: instrucciones a los discípulos sobre el Mesías Siervo
Mc 9,30-37: Segundo anuncio de la Cruz
Mc 9,38 a 10,31: instrucciones a los discípulos sobre la conversión
Mc 10,32-45: tercer anuncio de la Cruz
Mc 10,46-52: la curación del ciego Bartimeo
El conjunto de la enseñanza tiene como telón de fondo la caminada desde Galilea hasta Jerusalén. Desde el comienzo hasta el final de esta larga instrucción, Marcos informa que Jesús está de camino hacia Jerusalén, donde le espera la muerte (Mc 8,27; 9,30.33; 10,1.17.32). El seguimiento de Jesús no se entiende por medio de la enseñanza teórica, sino por medio del compromiso práctico, caminando con él por el camino del servicio, desde Galilea hasta Jerusalén. Quien insiste en mantener la idea de Pedro, esto es, del Mesías glorioso sin la cruz, no entenderá nunca nada y nunca llegará a tomar la actitud del verdadero discípulo. Continuará ciego, cambiando gente por árboles (Mc 8,24). Pues sin la cruz es imposible entender quién es Jesús y qué significa seguir a Jesús.
El Camino del seguimiento es el camino de la entrega, del abandono, del servicio, de la disponibilidad, de la aceptación del conflicto, sabiendo que habrá resurrección. La cruz no es un accidente por el camino, sino que forma parte del camino. Pues en un mundo organizado desde el egoísmo, ¡el amor y el servicio sólo pueden existir crucificados! Quien hace de su vida un servicio a los demás, incomoda a los que viven agarrados a los privilegios, y sufre.

4) Para la reflexión personal

• Todos creemos en Jesús. Pero a Jesús le entendemos de formas distintas. ¿Cuál es hoy el Jesús más común en la manera de pensar de la gente? ¿Cómo interfiere la propaganda en mi manera de ver a Jesús? ¿Qué hago para no caer en el engaño de la propaganda?
• ¿Qué pide Jesús a las personas que quieren seguirle? ¿Qué es lo que hoy nos impide reconocer y asumir el proyecto de Jesús?

5) Oración final

Yahvé, ¿quién vivirá en tu tienda?,
 ¿quién habitará en tu monte santo?
El de conducta íntegra
que actúa con rectitud,
que es sincero cuando piensa
y no calumnia con su lengua. (Sal 15,1-3)

Lectura continuada del Evangelio de Marcos

Marcos 13, 9-11

9Pero mirad a vosotros mismos; os entregarán a los sanedrines y seréis azotados en las sinagogas, y seréis llevados ante gobernadores y reyes por mi causa como testimonio para ellos.

10Y es necesario que primero sea anunciado el evangelio a todas las naciones.

11Y cuando os detengan y entreguen, no penséis de antemano qué hablaréis, sino lo que os sea dado en esa hora, eso hablaréis; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo.

• Tras bosquejar brevemente los «dolores de parto» preliminares de la nueva edad, los desastres que ocurrirán en la escena internacional, Jesús apunta directamente a los problemas que afligirán a la comunidad marcana en particular. El pasaje presenta un esquema alternante de profecía y estímulo:

13,9a: Exhortación a estar atentos

13,9b-10: Profecía sobre comparecer ante los mandatarios; testimonio universal

13,11: Exhortación a no planear antes la defensa en tales situaciones de testimonio

13,12-13a: Profecía sobre la traición y odio universal hacia los cristianos

13,13b: Exhortación a aguantar hasta el final.

Estructuralmente, por tanto, la perícopa se divide en dos partes principales: 13,9-11 y 13,12-13.

• 13,9-11: Mientras el pasaje anterior profetiza los desastres que afligirán el mundo entero, el presente describe las tribulaciones que atormentarán expresamente a los cristianos de la comunidad de Marcos; estos últimos por tanto, harán bien en mirar a sí mismos. Así pues, como con la frase «entiéndalo el lector» en 13,14, la obertura de nuestro pasaje está diseñada para dirigir la atención hacia los acontecimientos contemporáneos de importancia especial para la comunidad marcana, en este caso persecuciones por parte de los consejos, funcionarios sinagogales, mandatarios y reyes. La relación entre 13,5-8 y 13,9-13 insinúa que estas persecuciones procederán directamente de las agitaciones internacionales dibujadas en el pasaje anterior, y a su vez sugiere que hay quizás una referencia a los juicios contra los cristianos relacionados con la rebelión judía contra Roma («sanedrines» en 13,9).

La profecía de Jesús sobre las persecuciones comienza con el verbo «entregar», 13,9b. Esta palabra es significativa por dos motivos. El primero es su trasfondo de Is 52-53 versión griega-LXX, donde el siervo sufriente del Señor es «entregado» a una muerte ignominiosa, pero termina siendo exaltado y glorificado (Is 52,13; 53,12); el verbo insinúa ya así la salvación que Jesús profetiza al final de nuestro pasaje («Pero quien persevere hasta el final, ese será salvado», 13,13b). El segundo aspecto importante del verbo radica en su empleo en otros lugares del evangelio, donde se aplica a la detención de Juan Bautista (1,14), pero más a menudo a la propia traición a Jesús y a su muerte (3,19; 9,31; 10,33; 14,10- 11.18.21.41-42.44; 15,1.10.15). El vocablo mismo, pues, implica lo que Jesús dice explícitamente al final del versículo: la entrega de los discípulos en manos de sus enemigos será «por mí». Esta es solo la primera de una serie de correspondencias entre lo que Jesús pronostica aquí y lo que él mismo sufrirá pronto. Como sus seguidores, será traicionado por un «hermano» (14,10.11.43-45), detenido (14,46), entregado a un sanedrín (14,53.55), golpeado (14,65; 15,15.19), presentado ante un gobernante para ser juzgado (15,1-15), expuesto al desprecio de las masas (15,16-36) y asesinado (15,37). Al final, sin embargo, él, como ellos, será «salvado» (16,1-8).

Pero Dios puede hacer de la ira de los seres humanos un instrumento para su alabanza; aunque los enemigos de los cristianos deseen que sus acciones persecutorias sirvan para erradicar ese movimiento, Dios las usará como sistema para extender el evangelio hasta los confines de la tierra (13,9c-10), como pasa también en el caso de Jesús, cuya muerte producirá la conversión del centurión gentil (15,39). Los relatos antiguos de martirio muestran cómo los cristianos convirtieron sus juicios en ocasión para dar testimonio del mensaje cristiano, tanto por lo que dijeron como por lo que sufrieron.

El versículo 13,10 sitúa en un contexto escatológico la predicación de los cristianos «a todas las naciones»: es uno de los acontecimientos claves que deben pasar antes de que pueda llegar el final. Como miembro de la misión paulina, Marcos pensaba probablemente que este requisito previo escatológico de la evangelización mundial estaba casi cumplido (cf. Rom 15,23-24; Col 1,23), por lo que el final era inminente. Pero la proclamación del evangelio no es realmente una actividad humana, sino tarea del Espíritu. Los discípulos de Jesús, por tanto, no deben planear de antemano lo que deben decir, sino hablar lo que la divinidad les dé «en aquella hora» como testimonio ante las autoridades (13,11). Aquí, como a menudo en el Nuevo Testamento, la «hora» es un término técnico para el tiempo de escatológico de prueba (cf. Mc 14,41; Jn 16,21; Rom 13,11; 1Jn 2,18; Ap 3,10). Como a menudo en Marcos, van de la mano la angustia del tiempo final y el fortalecimiento divino en esos momentos.

Comentario – Miércoles VI de Tiempo Ordinario

En aquel tiempo –refiere san Marcos- Jesús y los discípulos llegaron a Betsaida. Betsaida era una localidad situada a orillas del mar de Galilea y cercana a Cafarnaúm. De allí eran algunos discípulos de Jesús como Simón Pedro, su hermano Andrés, y los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan. Pues bien, llegados a esta aldea pesquera, le trajeron un ciego pidiéndole que lo tocase. Los que le hacían esta petición confiaban en el tacto sanador de Jesús; pero eso buscaban el contacto. Jesús, como si quisiese reducir el impacto de su intervención dándole la mayor privacidad posible, sacó al ciego de la aldea, le untó la saliva en los ojos, le impuso las manos, y le preguntó: ¿Ves algo?

El ciego empezó a distinguir imágenes borrosas de hombres que le parecían árboles, pero que andaban. Jesús volvió a poner sus manos en los ojos del ciego, y éste comenzó a verlo todo con claridad. Estaba curado. Su sanador le despidió diciéndole que no se lo dijera a nadie en el pueblo. Seguramente no podría ocultar que había recuperado la vista, pero sí al menos el modo en que este hecho se había producido. Parece como si Jesús no quisiera que lo delatasen. Era evidente que deseaba hacer el bien, pero no quería que se hiciese publicidad de sus buenas y extraordinarias acciones.

De nuevo nos encontramos a Jesús atendiendo a las peticiones de los indigentes. Él se sabe el ungido y el enviado del que habla el profeta Isaías para dar la buena noticia a los pobres y anunciar el año de gracia del Señor. Este anuncio de gracia traía consigo tales dones. No puede, por tanto, negarse a las súplicas de los pobres de este mundo porque ha venido precisamente para atenderles y proporcionarles su medicina. Y esta labor se prolonga en el tiempo. También hoy sigue atendiendo a las peticiones a los que se confían a él y se ponen en sus manos para que les imponga esas manos de tacto sanador y salvífico. Porque no todos estamos ciegos, ni tenemos problemas de vista que requieran la intervención del oftalmólogo, pero podemos tener otras carencias e impedimentos que requieran la intervención medicinal de un sanador.

Tal vez necesitemos que el Señor nos dé una visión de más largo alcance o cure nuestra miopía; tal vez necesitemos que Dios nos dé o nos devuelva la capacidad de ver más allá de nosotros mismos, que nos permita ver a ese prójimo que no veíamos como una persona necesitada de nuestros cuidados y atenciones, de nuestros remedios y medicinas. Tal vez necesitemos que Dios nos dé vista para ver más allá de las apariencias, para ver lo que alberga el corazón, y comprender; tal vez necesitemos vista para ver en el hombre, en cualquier hombre, la imagen de Dios, para ver en el enemigo (incluido el ideológico) al prójimo, y en el prójimo a Cristo, y en Cristo (el Hijo) al Padre. Tal vez necesitemos que nos dé vista para vernos a nosotros mismos tal como somos, sin deformaciones ni aumentos, con nuestras virtudes y nuestras miserias y cobardías, para vernos y así poder emprender la tarea de reformar lo que deba cambiarse, de rejuvenecer lo que haya envejecido y de mejorar lo que haya empeorado. En fin, que es muy posible que necesitemos que Jesús nos conceda o nos devuelva una vista que no tenemos, una vista deficiente y necesitada también de sanación.

JOSÉ RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ-CID
Dr. en Teología Patrística

Comentario Domingo VII de Tiempo Ordinario

Oración preparatoria

Señor Jesús resucitado, envíanos tu Espíritu que nos lleve a la verdad completa acerca de Ti y acerca de nosotros mismos. A la verdad completa sobre el sentido de tu vida y de tu muerte. A la verdad completa sobre el sentido de nuestras vidas, sobre el valor de lo que ponemos, de lo que gozamos, de lo que sufrimos. Porque queremos amar Contigo como Tú supiste amar, gozar Contigo cuando toque gozar, sufrir Contigo cuando nos toque sufrir. AMEN

 

Mt 5, 38-48

«38Habéis oído que fue dicho: ‘Ojo por ojo y diente por diente’.

39Pero yo os digo: ‘No resistáis al mal; al contrario, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra; 40al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica, déjale también el manto; 41y al que te obligue a andar una milla vete con él dos; 42al que te pide dale, y al que quiere que le prestes, no le vuelvas la espalda’.

43Habéis oído que fue dicho: ‘Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo’.
44Pero yo os digo: ‘Amad a vuestros enemigos y orad por vuestros perseguidores,

45para que lleguéis a ser hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol 46 sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo los publicanos? 47Y si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de más (perisson)? ¿No hacen eso mismo los gentiles?

48Así pues, vosotros seréis perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto’».

PALABRA DE DIOS

 

CONTEXTO

El evangelio de hoy contiene las dos últimas antítesis, verdadera cima de la experiencia cristiana en relación a los demás, y la frase conclusiva para toda la sección de las antítesis: cuando la justicia se vive con sobreabundancia, entonces uno llega a ser perfecto, a acabarse, a desarrollar todos sus dinamismos de criatura de Dios; más: de hijo de Dios. A partir de este momento (6,1ss), el sermón de la montaña nos presentará la nueva relación con Dios, que es el corazón del discurso, como ya dijimos, y la clave para comprenderlo como expresión de la Gracia de Dios.

 

TEXTO

Nuestro evangelio tiene tres partes: a) la quinta antítesis (vv. 38-42), que supera la disposición de la famosa y necesaria Ley del Talión; ésta buscaba una ‘venganza’ correlativa al mal sufrido, frente a la venganza desordenada y excesiva de Lamec (cf. Gn 4,23-24), pero Jesús señala una máxima de comportamiento (‘no resistir al mal’ = no reaccionar al mal con mal) y unos llamativos ejemplos de la sobreabundancia de justicia con la que comenzaba la sección (cf. 5,20); b) la sexta antítesis (vv. 43-47), que responde a una disposición del Levítico (Lv 19,18) y pide un comportamiento correlativo al del Padre celestial, siempre en clave de una bondad excesiva; c) la máxima final (v. 48) señala las consecuencias del comportamiento señalado en todas las antítesis: uno que vive así será perfecto, esto es, acabado: mostrará todas las posibilidades que tiene en tanto que es hijo del Padre celestial. De su experiencia de Dios como Padre se deriva, pues, el estilo de vida de los creyentes.

 

ELEMENTOS A DESTACAR

• Los ejemplos de la quinta antítesis contienen su dosis de provocación. Tratan de causar extrañeza, de sacudir el interior, de protestar contra el círculo o espiral de violencia. La renuncia a todo tipo de violencia es una marca genuina de Mateo, y la historia de la comunidad es una historia de sufrimiento y persecución para la que se enseñan reconciliación, perdón y fraternidad. Incluso martirio. ¿Cómo vivir eso hoy en nuestras comunidades y en nuestra sociedad? Estas palabras deben observarse, no literalmente, pero con radicalidad similar.

• La sexta antítesis, cima del conjunto, ya señala la clave de interpretación de todo el sermón, el Padre celestial, y la clave de interpretación de la sección de las antítesis, hacer de más, sobreabundancia (cf. 5,20). Estamos al final del camino en la relación con los demás. Amor y oración por enemigos y perseguidores. Porque somos hijos de un Padre así. Porque “de padres gatos, hijos michinos”, “de tal palo, tal astilla”. ¿Se podría reconocer al Dios de Jesús viéndonos a nosotros en nuestra relación con los demás?

• La consecuencia de vivir “en onda” con la lección de las antítesis (seréis, normalmente traducido en imperativo sed): la perfección. El término no significa acumulación infinita de virtudes, sino más bien llegar a desplegar todas las capacidades y dinamismos que cada uno tiene, llegar hasta el final de nuestro ser hijos de Dios Padre, “vaciarse” por y para los demás. ¿Qué señales ofrecemos de esto?

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

Para la catequesis: Domingo VII de Tiempo Ordinario

VII Domingo Tiempo Ordinario
23 febrero 2020

Levítico 19, 1-2. 17-18; Salmo 102; 1Cor 3, 16-23; Mateo 5, 38-48

…No hagan resistencia al hombre malo…

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Han oído que se dijo: Ojo por ojo, diente por diente; pero yo les digo que no hagan resistencia al hombre malo. Si alguno te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la izquierda; al que te quiera demandar en juicio para quitarte la túnica, cédele también el manto. Si alguno te obliga a caminar mil pasos en su servicio, camina con él dos mil. Al que te pide, dale; y al que quiere que le prestes, no le vuelvas la espalda. Han oído que se dijo: Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo. Yo, en cambio, les digo: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian y rueguen por los que los persiguen y calumnian, para que sean hijos de su Padre celestial, que hace salir su sol sobre los buenos y los malos, y manda su lluvia sobre los justos y los injustos. Porque, si ustedes aman a los que los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen eso mismo los publicanos? Y si saludan tan sólo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen eso mismo los paganos? Ustedes, pues, sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto’’.

Reflexión

¿Qué significa la frase “Ojo por ojo, diente por diente”? Es un refrán usado para referirse a una venganza. La idea es imponer un castigo equivalente al daño que ocasionó el culpable. ¿Qué dice Jesús de esta frase? Jesús desea que NO la apliquemos más, sino todo lo contrario, quiere que aprendamos a perdonar, a no guardar rencor. ¿Qué desea Jesús que hagamos? Jesús quiere que amemos a nuestros enemigos, que recemos por ellos, y los perdonemos. ¿Por qué Jesús quiere que hagamos algo extraordinario? (Para ser hijos del Padre Celestial) Extraordinario es todo aquello que sale de lo común como amar a los que NO nos aman, saludar a quienes NO saludan, ayudar a quienes nos dan la espalda, perdonar de corazón, sin reservas, ni rencores. Dios es extraordinario y ama sin límites. Para ser sus hijos tenemos que hacer lo mismo.

Actividad

En la siguiente página, colorear y escribir un propósito de como van a tratar de amar como hijos de Dios.

Oración

Señor, hazme un instrumento de tu paz, donde haya odio lleve yo tu amor; donde haya injuria, tu perdón Señor; donde haya oscuridad, lleve tu luz; donde haya pena, tu gozo Señor.

¿Qué me quiere decir hoy Jesús?

Amor a los enemigos – Mateo 5, 38-48

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: -Sabéis que está mandado: «Ojo por ojo, diente por diente». Pues yo os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehuyas. Habéis oído que se dijo: -Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo. Yo en cambio os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y rezad por los que os persiguen y calumnian. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir el sol sobre malos y buenos y manda la lluvia a justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los paganos? Por tanto, sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto.

Explicación

Hoy Jesús nos explica que quiere decirnos cuando nos manda amarnos entre nosotros. Dar a quien nos pida, rezar por los que nos persiguen, hacer las paces con nuestros enemigos y tomar ejemplo de Dios Padre que cuando va a salir el sol se olvida de que hay hombres malos y lo hace salir para alegría de todos, buenos, malos, justos, injustos…

Evangelio dialogado

Te ofrecemos una versión del Evangelio del domingo en forma de diálogo, que puede utilizarse para una lectura dramatizada.

SÉPTIMO DOMINGO ORDINARIO – “A” (Mateo 5, 38-48)

NIÑO : Señor, el domingo pasado nos dijiste que somos sal y luz. Y nos dijiste cómo debíamos de comportarnos. ¿Quieres decirnos algo más?

JESÚS: Mirad, sabéis que por ser muy cabezones se nos ha dicho “ojo por ojo y diente por diente”, pero yo os digo: No hagáis nunca mal a nadie.

NIÑA: Sí, Maestro, pero cuando alguien te fastidia… ya sabes.

JESÚS: Sí, lo sé, pero si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale la otra; si alguien te pide que le acompañes un kilómetro, acompáñale dos; a quien te pide , dale, y al que te pide prestado no le pongas excusas.

NIÑO: Eso que nos pides es muy difícil.

JESÚS: ¿Vosotros queréis ser felices? ¿Queréis ser discípulos míos?

NIÑO: Claro que sí. Tu, nos quieres mucho y eres nuestro Maestro, pero…

JESÚS: Si queréis ser felices de verdad, tenéis que aprender a amar de verdad a todos. No puedes amar sólo al que te cae bien. Fijaos bien, hay que amar incluso al enemigo.

NIÑA: Pero Jesús, ¡eso es muy difícil de cumplir! Además… ¿qué pasa si me insultan?

JESÚS: Solamente cuando ames de verdad, entenderás lo que significa ser hermano e hijo de nuestro padre Dios.

NIÑO: Entonces… ¿tenemos que querer a todos, aunque nos caigan mal?

JESÚS: Solamente así seremos hijos de nuestro padre Dios. Porque si amas a los que te quieren ¿qué haces de especial? Eso lo hace todo el mundo

NIÑA: Maestro, como decíamos el domingo pasado: dices las cosas muy claras pero son tan difíciles de cumplir, que te puedes quedar más solo que la una.

JESÚS: No son difíciles, son sencillas y además la única manera de entender que todos somos hermanos y que debemos hacer la vida cada día más feliz a todas las personas con las que nos encontremos. Tenemos que imitar a nuestro padre celestial y amarnos como él nos ama.

NIÑO: Muy bien, Maestro, intentaremos hacer todo esto que nos dices, pero ayúdanos.

JESÚS: No os preocupéis. El que confía en mí sabe que yo siempre estoy con vosotros

Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández

Comentario al evangelio – Miércoles VI de Tiempo Ordinario

¿No os parecen preciosos los encuentros con Jesús que se nos narran en la Palabra? Creo que son joyas para nuestro camino de creyentes.

Encuentro con Jesús. Sin esa realidad no hay fe, no hay seguimiento, no hay vida cristiana.

Encuentros. Cuando el Señor se cruza en nuestra vida… De eso nos habla la Palabra, ¿verdad?

Tu y yo somos ese “uno” que traen hasta el Maestro. Qué bueno poder poner nombre a aquellos que me acercaron a Él. Hoy repasamos con gratitud esos rostros concretos, con nombre y apellido. Y componemos un himno de alabanza por tanto „acercador“ anónimo y sencillo que existe a nuestro alrededor, en nuestras comunidades…

A ti y a mi el Señor nos tocó. Y no todo se dio de golpe. Hubo etapas en ese proceso nuestro de clarificación. Desde la oscuridad de la ceguera, pasando -quizá- por la mediocridad de los tonos en gris, hasta la viveza de claridad cuando la luz de fe es estallido multicolor que baña toda la realidad y todas las cosas del diario vivir…

Proceso de clarificación que es también un progresivo crecimiento en el conocimiento. Sí, porque los encuentros son siempre fuente que mana, regalo de gracia, que anima a seguir, que abre más el apetito…

Esas manos que se han ido posando sobre nuestros ojos… Y resulta que van quedando atrás el no entender nada, el hacerse todo cuesta arriba…

Qué alegría, qué gozo… cuando empezamos a distinguir: que no todo vale, que lo primero es el don, que se trata de corresponder, que a generosidad nunca le daremos alcance…

Necesitamos más encuentros con El. Para seguir distinguiendo, para que llegue un día en que desde la fe lo veamos todo con claridad.

Maestro, vuelve a poner tus manos sobre nuestros ojos. También hoy. Amén.

P. Juan Carlos Rodríguez, cmf