La misa del domingo

Domingo I de Cuaresma
1 de marzo de 2020

UNA LECTURA DIFERENTE DEL EVANGELIO DE HOY

El simbolismo bíblico del número cuarenta ha pasado a nuestra cultura dando origen a la palabra cuarentena. Precisamente estos días la estamos oyendo continuamente a propósito de la epidemia de `Coronavirus ́ que se extiende por muchos países desde China hasta Europa.

Así se denomina al espacio de tiempo en el que el sujeto ha de demostrar una determinada cualidad cuestionada: salud, resistencia, buen funcionamiento del tratamiento, etc.

Trasladando esta significación, la cuaresma es para el cristiano un simbólico tiempo «de prueba».

Tiempo de prueba como el que vivió Jesús en el desierto poniendo “a prueba” su fidelidad a Dios.

El símbolo del desierto evoca la experiencia de nuestra vida: soledad, llamada a lo verdadero, tierra sin caminos, silencio…

Todos estamos en el desierto, pero no lo aceptamos o no lo sabemos. Y tenemos que descubrirlo y aceptarlo. Quien no sufre la experiencia del desierto y siente la sed no puede comprender el valor del «agua»; quien no camina largamente con un sol abrasador no puede gozarse con la «sombra». El desierto lo verifica todo: la mentira, la vanidad, la inconsistencia de la vida que llevamos. En el desierto nada nos separa de Dios, descubrimos la realidad de nuestra frágil condición humana. Por el desierto el hombre busca, peregrina, espera, decide su camino, prepara el futuro, se encuentra delante de sí mismo sin posibilidad de hacer trampa. en el desierto el hombre se pone ante el espejo de sí mismo.

Jesús también lo hizo; también caminó por el desierto para escuchar la voz de Dios. Pero si no vamos al desierto… ¿a dónde vamos?

Del desierto a la ciudad: ¿Es la ciudad nuestro desierto?

Lo sabemos. El hombre actual del siglo XXI siente el atractivo de la «urbe». Lo muestra claramente eso que hoy se llama en nuestro país “la España vacía o vaciada”. Como dice algún autor: «Algún mal espíritu le ha conducido a la gran ciudad seguramente para ser tentado por el diablo de las aglomeraciones». ¡Y bien que está sufriendo la prueba! Camina entre muchedumbres; trabaja en grandes empresas cuyos trabajadores son «fichas» más que personas con nombre y apellido; se divierte masivamente en playas, estadios y discotecas; vive en torres inmensas, modernos enjambres en los que se amontonan las personas sin apenas conocerse ni saludarse. ¿La «gran urbe» ha mejorado al hombre? ¿Lo ha hecho más humano? Y, en nuestro caso, ¿mejor cristiano? ¿Le ha acercado más a Dios o, por el contrario, lo ha alejado de Dios y de sí mismo? Contestemos a esas preguntas cada uno personalmente.

El evangelio de hoy nos dice que «Jesús fue conducido al desierto para ser tentado por el diablo». Y Jesús salió confortado de la prueba. Desde ahí arrancó el itinerario que iba a cumplir. Dos alternativas, pues: el clima de «ciudad» y el clima de «desierto». ¿Por cuál nos decidimos?

Agustín Fernández, sdb

La misa del domingo: misa con niños

DOMINGO I de CUARESMA (A)
“Tentaciones”

1 de marzo de 2020

(Preparados por la imposición de la ceniza, comenzamos a recorrer el camino que nos llevará hasta el Domingo de Pascua. Serán varios los elementos que nos ayudarán a vivir este tiempo con más profundidad: la Palabra de Dios, la conversión, la privación de algo, la limosna, la referencia al Bautismo, la luz, la eucaristía… de una u otra manera irán apareciendo estos signos y referencias en la celebración de las eucaristías dominicales.

Inculcar que la Cuaresma no es “tristeza”, sino “crecimiento en la fe”.

Convendría una ambientación sobria del lugar de la celebración, con carteles muy claros o frases alusivas a la Pascua.

  • Un signo para la celebración: Un libro digno de la Biblia. Abierto. Destacado. Visible. Acompañado de alguna vela. Quizás con algún motivo en color morado. Se trata de inculcar que queremos tomar la Palabra de Dios, de una manera especial, en este tiempo de Cuaresma.
  • “Hacer un desierto en la ciudad”, procurarse un espacio para rezar o leer el evangelio cada domingo, o cada día, en la propia casa.
  • En la “Procesión de Entrada” se podría destacar este hecho haciendo una entrada más preparada, procesional, portando dignamente el libro del Leccionario o la Biblia que se colocará en lugar visible.
  • Una canción para la celebración: “Que tu Palabra nos cambie el corazón” (Misa Joven). “Enséñanos a orar” (Kairoi). Se puede cantar, recitar o escuchar).

1.- MOTIVACIÓN

Amigos: ¡Ya sabéis que hemos comenzado el Tiempo de Cuaresma! Ya desde hoy queremos fijar nuestra mirada en Cristo Resucitado. Las lecturas que vamos a ir haciendo en las eucaristías y las catequesis que vamos a tener nos van a ayudar mucho en nuestro camino cuaresmal. Por eso hoy hemos querido colocar como signo destacado el libro de la Biblia. Amigos, vamos a celebrar. Vamos a participar. Comenzamos.

2.- SALUDO DEL SACERDOTE

3. PETICIÓN DE PERDÓN (Se podría resaltar este momento cantando algún canto penitencial, con una motivación previa del sacerdote o estas frases leídas por un lector).

  • A ti, Señor, que nos quieres.
  • A ti, Señor, que nos proteges.
  • A ti, Señor, que nos perdonas…
  • Te cantamos…

4. PRIMERA LECTURA (Adaptación del Libro del Génesis 2, 7-9; 3, 1-7)

Ambientación: Con esta lectura del libro del Génesis se nos quiere explicar que la tentación está unida a la persona desde los primeros momentos de la creación.

Lectura del Libro del Génesis:

El Señor Dios modeló al hombre de arcilla del suelo, le dio un aliento de vida y el hombre se convirtió en un ser vivo. Colocó al hombre en un jardín en Edén. También creó a la mujer.

La serpiente dijo a la mujer: ¿Cómo es que os ha dicho Dios que no comáis de ningún árbol del jardín?

La mujer contestó: Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; solamente del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios: “No comáis de él ni lo toquéis”.

Entonces dijo la serpiente a la mujer: “No hagáis caso. No moriréis. Seréis como dioses”.

Cayeron en la tentación, comiendo del fruto de aquel árbol, y comenzaron a sentir todos los límites, males y preocupaciones que tiene la humanidad.

Palabra de Dios

5.- CANTO ENTRE LECTURAS: “Que tu Palabra”

Que tu Palabra nos cambie el corazón,
que tu Palabra nos cambie el corazón,
transforma en nieve el carbón de nuestro gris corazón,
que tu palabra nos cambie el corazón.

1. Que tu Palabra sea como la linterna
que nos enseñe por dónde caminar,
y transformar el dolor en una suave canción,
para llevar al mundo tu calor.

2. Que tu palabra sea como la comida
que nos sostenga y nos haga vivir,

el pan para compartir, la fuerza para vivir,
palabra, pan que Dios va a repartir.

6.- EVANGELIO (Mateo 4, 1-11). “Jesús fue llevado al desierto” Lectura del santo evangelio según san Mateo:

NARRADOR:

En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre. El tentador se le acercó y le dijo.

TENTADOR:

Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.

NARRADOR:

Jesús le contestó:

JESÚS:

No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

NARRADOR:

Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo y le dijo.

TENTADOR:

Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Encargará a los ángeles que cuiden de ti, y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”.

NARRADOR:

Jesús contestó:

También está escrito: «No tentarás al Señor, tu Dios”.

NARRADOR:

Después el diablo lo llevó a una montaña altísima y, mostrándole los reinos del mundo y su gloria, le dijo:

TENTADOR:

Todo esto te daré, si te postras y me adoras.

NARRADOR:

Jesús le contestó:
Apártate. Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto. NARRADOR:
Entonces lo dejó el diablo.
Palabra del Señor.

7.- COMENTARIO

  • Cuaresma no es tristeza, sino tiempo para crecer, para avanzar.
  • Jesús, en el desierto, se da cuenta de la misión que le espera y la acepta.
  • Es tentado. Se le presentan caminos más fáciles para llevar su misión: el poder, el dinero, las posesiones…
  • La Palabra de Dios nos ilumina en tantos temas de nuestra vida.
  • Buscar momentos para rezar, para leer el Nuevo Testamento.
  • Iniciamos un camino hacia la Pascua.
  • Acercarnos más a la Palabra de Dios en este tiempo de Cuaresma.

8.- PETICIONES

1. Por los que formamos la Iglesia, por el Papa y nuestros Pastores, para que nos sintamos verdadero “Pueblo de Dios”. Roguemos al Señor.

2. Por los que desean encontrarse más de cerca con Jesús en este tiempo de Cuaresma y Pascua. Roguemos al Señor.

3. Por los jóvenes que se preparan para recibir el sacramento de la Confirmación o colaboran como voluntarios en actividades de Iglesia. Roguemos al Señor.

4. Por los niños y niñas y por los adultos que van a ser bautizados en Pascua, para que se preparen con alegría a este acontecimiento. Roguemos al Señor.

9.- CANTO COMUNIÓN: “Enséñanos a orar” (Kairoi)

Señor, enséñanos a orar,
a hablar con nuestro Padre Dios.
Señor, enséñanos a orar,

a abrir las manos hacia ti.

Orar con limpio corazón,
que sólo cante para ti,
con la mirada puesta en ti,
dejando que hables, Señor.
Orar buscando la verdad,
cerrar los ojos para ver,
dejarnos seducir, Señor,
andar por tus huellas de paz.

10.- ACCIÓN DE GRACIAS. Oración para vivir la Cuaresma

Padre, ayúdame en esta Cuaresma
a caminar hacia la Pascua,
a hacerlo con humildad,
desprendiéndome de todo aquello
que me impide encontrarme contigo.
Ayúdame a caminar hacia la Pascua.
Ayúdame a vivir la vida con alegría,
la alegría que nos da la presencia de Jesús resucitado.

11.- PARA LA VIDA

(Se inculca el compromiso de una mayor cercanía con el libro del “Nuevo Testamento”).

Iñaki Lete, sdb

Contigo en el desierto (Oración)

CONTIGO EN EL DESIERTO

El Miércoles de Ceniza comenzamos el camino de la Cuaresma. Seguro que te has levantado estos días con ganas de hacer cosas buenas. Empieza este ratito con Jesús, cerrando los ojos, como haces siempre que quieres hablar con él. Estás tranquilo y le saludas.

Hola Jesús, estoy preparado para escuchar tu voz y sentirte. Me pongo delante de ti. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

La lectura es una adaptación del evangelio de Mateo (Mt 4, 1-11):

Jesús se marchó un tiempo al desierto. Allí estaba lejos de la gente, porque necesitaba pensar, bien qué iba a hacer. Pasó cuarenta días rezando. Y entonces el diablo le puso tres pruebas.

Primero le colocó unas piedras delante. El diablo sabía que Jesús tenía hambre, porque llevaba semanas ayunando. Y le dijo: «Anda, si eres tan poderoso, ¿por qué no haces que se conviertan en pan? Y así puedes acabar con el hambre». Pero Jesús le contestó: «No solo de pan vive el hombre, sino de las palabras que salen de la boca de Dios».

Después el diablo le llevó al edificio más alto de Jerusalén. Y le dijo: «Tírate desde aquí y haz que te salven los ángeles». Pero Jesús le contestó: «Anda, no me intentes engañar». Porque sabía que si empezaba a hacer ese tipo de cosas, la gente le seguiría por miedo o por poder, pero no por fe en el Dios del amor.

Al final, el diablo le llevó al monte más alto de la región, le enseñó todo lo que se veía y le dijo: «Te haré el dueño de todo, si te arrodillas y me adoras». Y Jesús le contestó: «Está escrito que solo hay que adorar a Dios».

El diablo se marchó, fastidiado porque no había conseguido hacer que Jesús cayese en sus tentaciones.

¡Qué curioso! Viendo a Jesús en el desierto, me doy cuenta de cuánto me parezco a él. Incluso le pasan las mismas cosas que a mí cuando algo me empuja a hacer lo que me apetece. Pienso en las veces en que me alejo de Dios por desobedecer, mentir o no cumplir con hacer algo que no debo hacer.

Estoy sorprendido por la respuesta que da Jesús al diablo. Que para librarse de él no utiliza armas, ni gritos, ni se enfada. Y mucho menos cae en sus trampas. Sino que siempre le contesta lo mismo. Le responde con la Palabra de Dios y hace lo que quiere su Padre. ¿Podré hacer yo lo mismo?

Mientras escuchas la canción, piensa cómo vas practicar en estos días, la respuesta de Jesús. Por ejemplo, cada vez que sientas ganas de hacer algo mal, puedes buscar un lugar tranquilo y rezar un poco. Así tendrás fuerza para vencer la tentación. Seguro que sabes muchas cosas que puedes hacer para seguir pareciéndote a Jesús.

Señor, aquí estoy,
preparada para darme un nuevo corazón
con latidos de tu amor.
Dame agua verdadera que calme mi sed,
quiero escuchar tu voz y sentir que estás en mí.

Desprenderme de todo lo que no quiero ser,
sentirme a tu lado cuando ya no pueda más,
tender mi mano junto a la tuya
y formar un puente de amor que nada pueda romper.

Señor, aquí estoy,
preparada para hacer de mi sencillo
hogar tu nueva casa donde estar.
Dame fe firme y entera para caminar,
que mueva las montañas, que mi tierra tenga sal.

Señor, aquí estoy interpretado por Assisi, «Misa Joven 3. En Familia.»

Querido Jesús, hoy hemos aprendido de ti. Que también nosotros podamos vencer las dificultades. Como dice la canción, quiero desprenderme de todo lo que no quiero ser, pero necesito que me ayudes.

Repite después de cada frase: ¡Ayúdame, Jesús!

Ayúdame, Jesús

Cuando sienta ganas de desobedecer… …¡Ayúdame, Jesús!
Cuando la mentira me llame…
…¡Ayúdame, Jesús!
Cuando sea egoísta…
…¡Ayúdame, Jesús!
Cuando pase por alguna dificultad y sienta que no puedo más…
…¡Ayúdame, Jesús!

Gloria al Padre,
y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Comentario al evangelio – Viernes después de Ceniza

Miramos la cuaresma con un colorido peculiar, y que en no pocas ocasiones proyectamos a nuestro alrededor contagiando a la vida misma con un tinte triste, apesadumbrado, doloso, negativo…. victimista. “Oración, ayuno, limosna” es la triple invitación cuaresmal que frecuentemente asumimos como una imposición del tiempo litúrgico, una sobrecarga de la “religiosidad tradicional” para nuestras apretadas agendas personales y sociales; en consecuencia alzamos la mirada al cielo haciendo observar la inutilidad del sacrificio realizado y argumentamos en el entorno sobre la ineficacia del empeño, el atavismo cultural; al tiempo que clamamos en el lamento de un duelo lleno de envidia por quienes no cargan con nuestra penitencia. Somos la viva imagen de aquel cofrade que cargando con su cruz iba echando juramentos a todo el que se asomaba a contemplar la belleza del paso del calvario.

Una espiritualidad y ascéticas vividas como imposición, son inútiles para quien las practica y antitestimoniales para quien las contempla, ¡Auténtica carga de costalero desmotivado y depresivo! ¿Cómo no nos van a echar en cara a muchos de los que nos decimos creyentes ese aire funesto con el que teñimos nuestra vida y pretendemos decolorar la de los otros?

Desde luego, “los amigos del novio” llevan un aire distinto: jovial, entusiasta, rebosante de alegría, gozoso por poder participar de la fiesta a que han sido invitados.

¿Y si diéramos un giro a nuestras oraciones, ayunos y penitencias?

De una oración entendida como tiempo intransigente del rezo obligatorio y de devociones marcadas y labios que pronuncian rutinas para pretender dejar bendito todo lo que vemos y tocamos…A una ORACIÓN que suponga rescatar un breve tiempo para el encuentro personal y con el Padre, sin muchas palabras pero con un deseo enorme de hacerle partícipe de mi vida. Incluyendo en ese encuentro a las personas que amo o digo amar.

Un AYUNO que más allá de alimentario entienda que no puedo dejar mi vida en un frenético pasar los días sin ningún tipo de exigencia personal en provecho propio y ajeno. Ayuno de: apatía, de todo vale a cualquier coste, de derrotismo barato y palabrería para justificarme. A cambio una “DIETA” de austeridad, contra-consumista, que me permita ver dónde están los valores fundamentales; de cercanía a personas a quienes trato con dureza e indiferencia, ayunando de palabras duras e hirientes. …

LIMOSNA que se aleja de la mirada miserable que impongo al mundo a cambio de la acogida en mi vida de la persona del otro, con todos sus problemas -y también sus alegrías-. La auténtica limosna lejos de suponer pérdida de lo mío, significa la ganancia en la riqueza personal del otro.

ORACIÓN, AYUNO, LIMOSNA lejos de ser un castigo porque ha llegado la cuaresma, son una gran oportunidad para descubrir la alegría del Evangelio y disfrutar de la Bienaventuranza del Reino.

Te deseo toda la felicidad del mundo.

Pepe Lillo, cmf

Meditación – Viernes después de Ceniza

Hoy es viernes después de Ceniza.

La lectura de hoy es del evangelio de Mateo (Mt 9, 14-15):

En aquel tiempo, se le acercan los discípulos de Juan y le dicen: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, y tus discípulos no ayunan?». Jesús les dijo: «Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán».

Hoy, primer viernes de Cuaresma, habiendo vivido el ayuno y la abstinencia del Miércoles de Ceniza, hemos procurado ofrecer el ayuno y el rezo del Santo Rosario por la paz, que tanto urge en nuestro mundo. Nosotros estamos dispuestos a tener cuidado de este ejercicio cuaresmal que la Iglesia, Madre y Maestra, nos pide que observemos, y a recordar que el mismo Señor dijo: «Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán» (Mt 9,15). Tenemos el deseo de vivirlo no sólo como el cumplimiento de un precepto al que estamos obligados, sino —sobre todo— procurando llegar a encontrar el espíritu que nos conduce a vivir esta práctica cuaresmal y que nos ayudará en nuestro progreso espiritual.

Buscando este sentido profundo, nos podemos preguntar: ¿cuál es el verdadero ayuno? Ya el profeta Isaías, en la primera lectura de hoy, comenta cuál es el ayuno que Dios aprecia: «Partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, cubrir a quien ves desnudo y no desentenderte de los tuyos. Entonces surgirá tu luz como la aurora, enseguida se curarán tus heridas, ante ti marchará la justicia, detrás de ti la gloria del Señor» (Is 58,7-8). A Dios le gusta y espera de nosotros todo aquello que nos lleva al amor auténtico con nuestros hermanos.

Cada año, el Santo Padre Juan Pablo II nos escribía un mensaje de Cuaresma. En uno de estos mensajes, bajo el lema «Hace más feliz dar que recibir» (Hch 20,35), sus palabras nos ayudaron a descubrir esta misma dimensión caritativa del ayuno, que nos dispone —desde lo profundo de nuestro corazón— a prepararnos para la Pascua con un esfuerzo para identificarnos, cada vez más, con el amor de Cristo que le ha llevado hasta dar la vida en la Cruz. En definitiva, «lo que todo cristiano ha de hacer en cualquier tiempo, ahora hay que hacerlo con más solicitud y con más devoción» (San León Magno, papa).

Rev. D. Xavier PAGÉS i Castañer

Liturgia – Viernes después de Ceniza

VIERNES DESPUÉS DE CENIZA, feria

Misa de la feria (morado)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Prefacio Cuaresma.

Leccionario: Vol. II

  • Is 58, 1-9a. Este es el ayuno que yo quiero.
  • Sal 50. Un corazón quebrantado y humillado, oh, Dios, tú no lo desprecias.
  • Mt 9, 14-15. Cuando les sea arrebatado el esposo, entonces ayunarán.

Antífona de entrada          Sal 29, 11
Escucha, Señor, y ten piedad de mí; Señor, socórreme.

Monición de entrada y acto penitencial
La antífona de entrada de la Misa de hoy nos invita a clamar al Señor para que tenga misericordia de nosotros y nos socorra. Pidamos, pues, ahora, al comenzar la Eucaristía, que Dios nos escuche y tenga piedad de nosotros, y acudamos a Él suplicándole el perdón de nuestros pecados.

  • Señor, ten misericordia de nosotros.
    • Porque hemos pecado contra Ti.
  • Muéstranos, Señor, tu misericordia.
    • Y danos tu salvación.

Oración colecta
TE pedimos, Señor, continuar
las obras de penitencia
que hemos comenzado con tu benevolencia,
para que la práctica que observamos externamente,
vaya acompañada de la sinceridad de corazón.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Oremos con confianza Dios, que se compadece de los que acuden a Él con un corazón quebrantado y humillado.

1.- Para que la Iglesia muestre a todos por medio de su palabra, de sus obras e instituciones la misericordia con la que Dios nos trata. Roguemos al Señor.

2.- Para que sean muchos los jóvenes que empeñen su vida en la causa del Evangelio. Roguemos al Señor.

3.- Para que cuantos tienen autoridad sobre los demás sientan que están a su servicio para el bien y la libertad. Roguemos al Señor.

4.- Para que todos los hombres, dejándose iluminar en su corazón por la bondad de Dios, reconozcan su pecado y se arrepientan de sus infidelidades. Roguemos al Señor.

5.- Para que todos nosotros traduzcamos en obras concretas nuestras prácticas cuaresmales de oración, ayuno y limosna. Roguemos al Señor.

Dios, Padre misericordioso, que eres bueno y estás siempre cerca de nosotros; escucha nuestra oración y por tu inmensa compasión borra las culpas de los corazones de tus hijos que elevan a Ti sus oraciones. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
TE ofrecemos, Señor,
el sacrificio de nuestra observancia cuaresmal,
que vuelva más aceptables a ti nuestros corazones
y nos haga más diligentes en la penitencia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Cuaresma

Antífona de comunión          Cf. Sal 24, 4
Señor, enséñanos tus caminos, instrúyenos en tus sendas.

Oración después de la comunión
TE pedimos, Dios todopoderoso,
que la participación en este sacramento
nos purifique de todo pecado
y nos disponga a recibir los auxilios de tu bondad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo
DIOS de misericordia, que tu pueblo
dé continuamente gracias por tus maravillas
y, teniendo presentes, mientras peregrina, los antiguos preceptos,
merezca llegar a contemplarte eternamente.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santoral 28 de febrero

SAN ROMÁN, presbítero y monje († 460)

Son escasas las noticas que han llegado hasta nosotros de este ilustre ermitaño y célebre fundador de Monasterios, sobre todo de su juventud y formación intelectual. Parece que apenas tenía estudios pero sí gozaba de una sabiduría e inteligencia nada comunes y que en su hogar familiar había recibido una esmerada educación cristiana que, a pesar de las no pocas dificultades por las que el trajín de la vida le arrastró, jamás llegó a olvidar.

Su vida se mueve en aquellos años tan difíciles cuando el Imperio Romano de Occidente se desmorona y cuando los pueblos bárbaros venidos del norte de Europa amenazan avasallarlo todo. De hecho reina la barbarie y la desolación. El cristianismo que hace poco ha conocido los aires de la libertad, al poder celebrar sus actos fuera de las catacumbas, encuentra ahora este enemigo al que tan sólo le interesa el materialismo y la barbarie, polos opuestos a la dulzura y valores eternos que predica la fe de Jesucristo.

La Divina Providencia iba dirigiendo los pasos de Román y poco a poco le hacía ver que aquella vida que llevaba no podía satisfacer ni llenar las ansias de su corazón. Estaba dotado de un carácter vivo, fogoso y expansivo. Por otra parte también le arrastraba la soledad la entrega a Dios en el silencio y la oración. ¿Quién vencerá la batalla?

Es ordenado sacerdote en Besancón por el ilustre Hilario de Arlés en tiempos tan difíciles para la Iglesia. No por cobardía, sino por necesidad interior, renuncia a todas las prebendas que podía ofrecerle su Ordenación sacerdotal y se retira a la soledad para vivir la vida eremítica. Allí pasa unos años no teniendo otra compañía que los árboles, las plantas y algunos animales. toda su jornada la pasa entregado a la oración, a la mortificación y hace también algunos trabajos manuales.

Pronto se enteran algunos hombres, igual que él hambrientos de vida de mayor entrega al Señor, y le piden los acepte en su compañía… Así van echándose los cimientos de aquel género de vida que llamará la atención por aquellos alrededores y que será foco de virtudes cristianas. Román conocía bien la vida y escritos de los Padres del Desierto de Egipto, de Tebaida, etc… y pensó que, sin abandonar su Patria, en la misma Galia, podía él y los suyos organizar el mismo género de vida que aquellos Padres… De aquí surgió su célebre convento de Condat que será después la semilla de otros muchos Monasterios o una especie de lauras aglutinadas en torno al abad o padre espiritual de todo Monasterio.

Cierto día se sumó a aquellos monjes el mismo hermano de Román, llamado Lupicino, que después también será inscrito en el Catálogo de los Santos. Entre los dos llevaban la dirección del Monasterio. Lupicino era más fogoso que Román y a veces era un tanto duro en las penitencias que él se imponía y quería también para los demás. Entonces aparecía Román, y con su gran bondad, traía la paz y descargaba a los monjes de penitencias exageradas.

Gracias al buen hacer de Román no hubo nunca escisiones en el Monasterio y todos vivían como verdaderos hermanos, teniendo, como dice el libro de los Hechos “un mismo sentir y siendo todo común entre ellos”.

Román también supo ser duro e intransigente con los príncipes y nobles cuando veía que los derechos humanos y de la Iglesia eran pisoteados por ellos. Condat se había convertido en una de las escuelas más famosas de su tiempo y de allí salían fervorosos misioneros y trabajadores para todos los campos en la vida del Señor. Famosos se hicieron aquellos cenobios por su sabiduría, copia de códices, enseñanza de idiomas antiguos, composición de preciosos tratados de vida espiritual y obradores de muchos prodigios. Lleno de méritos expiraba el año 460.

 

Otros Santos de hoy: Alercio, Macario, Justo, Rufino, Lupicino…

Justo y Rafael Mª López-Melús

Laudes – Viernes después de Ceniza

LAUDES

VIERNES DESPUÉS DE CENIZA

INVOCACIÓN INICIAL

V./ Señor, ábreme los labios.
R./ Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. Venid, adoremos a Cristo, el Señor, que por nosotros fue tentado y por nosotros murió.

SALMO 94: INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Entrad, postrémonos por tierra,
bendición al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me asqueó, y dije:
«Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso».»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

En tierra extraña peregrinos,
con esperanza caminamos,
que, si arduos son nuestros caminos,
sabemos bien a dónde vamos.

En el desierto un alto hacemos,
es el Señor quien nos convida,
aquí comemos y bebemos
el pan y el vino de la Vida.

Para el camino se nos queda
entre las manos, guiadora,
la cruz, bordón, que es la venera
y es la bandera triunfadora.

Entre el dolor y la alegría,
con Cristo avanza en su andadura
un hombre, un pobre que confía
y busca la Ciudad futura. Amén.

SALMO 50: MISERICORDIA, DIOS MÍO

Ant. Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti sólo pequé,
cometí la maldad que aborreces.

En la sentencia tendrás razón,
en el juicio resultarás inocente.
Mira, en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.

Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.

Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.

¡Líbrame de la sangre, oh Dios,
Dios, Salvador mío!,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias.

Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme.

CÁNTICO de HABACUC: JUSTICIA DE DIOS

Ant. Alégrate, Jerusalén, porque en ti se reunirán todos los pueblos.

Señor, he oído tu fama,
me ha impresionado tu obra.
En medio de los años, realízala;
en medio de los años, manifiéstala;
en el terremoto, acuérdate de la misericordia.

El Señor viene de Temán;
el Santo, del monte Farán:
su resplandor eclipsa el cielo,
la tierra se llena de su alabanza;
su brillo es como el día,
su mano destella velando su poder.

Sales a salvar a tu pueblo,
a salvar a tu ungido;
pisas el mar con tus caballos,
revolviendo las aguas del océano.

Lo escuché y temblaron mis entrañas,
al oírlo se estremecieron mis labios;
me entró un escalofrío por los huesos,
vacilaban mis piernas al andar;
gimo ante el día de angustia
que sobreviene al pueblo que nos oprime.

Aunque la higuera no echa yemas
y las viñas no tienen fruto,
aunque el olivo olvida su aceituna
y los campos no dan cosechas,
aunque se acaban las ovejas del redil
y no quedan vacas en el establo,
yo exultaré con el Señor,
me gloriaré en Dios, mi salvador.

El Señor soberano es mi fuerza,
él me da piernas de gacela
y me hace caminar por las alturas.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Alégrate, Jerusalén, porque en ti se reunirán todos los pueblos.

SALMO 147: ACCIÓN DE GRACIAS POR LA RESTAURACIÓN DE JERUSALÉN

Ant. Sión, alaba a tu Dios, que envía su mensaje a la tierra.

Glorifica al Señor, Jerusalén;
+ alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;
ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.

Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza;

hace caer el hielo como migajas
y con el frío congela las aguas;
envía una orden, y se derriten;
sopla su aliento, y corren.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Sión, alaba a tu Dios, que envía su mensaje a la tierra.

LECTURA: Is 53, 11b-12

Mi siervo justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos. Le daré una multitud como parte, y tendrá como despojo una muchedumbre. Porque expuso su vida a la muerte y fue contado entre los pecadores, él tomó el pecado de muchos e intercedió por los pecadores.

RESPONSORIO BREVE

R/ Él me librará de la red del cazador.
V/ Él me librará de la red del cazador.

R/ Me cubrirá con sus plumas.
V/ Él me librará

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Él me librará de la red del cazador.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Viste al que va desnudo, y no te cierres a tu propia carne; entonces romperá tu luz como la aurora, te abrirá camino la justicia.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Viste al que va desnudo, y no te cierres a tu propia carne; entonces romperá tu luz como la aurora, te abrirá camino la justicia.

PRECES

Acudamos a Cristo, nuestro Salvador, que nos redimió con su muerte y resurrección y supliquémosle, diciendo:

Señor, ten piedad de nosotros.

Tú que subiste a Jerusalén para sufrir la pasión y entrar así en la gloria,
— conduce a tu Iglesia a la Pascua eterna.

Tú que, exaltado en la cruz, quisiste ser atravesado por la lanza del soldado,
— sana nuestras heridas.

Tú que convertiste el madero de la cruz en árbol de vida,
— haz que los renacidos en el bautismo gocen de la abundancia de los frutos de este árbol.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que, clavado en la cruz, perdonaste al ladrón arrepentido,
— perdónanos también a nosotros, pecadores.

Ya que somos hijos de Dios, oremos a nuestro Padre como Cristo nos enseñó:
Padre nuestro…

ORACION

Confírmanos, Señor, en el espíritu de penitencia con que hemos empezado la Cuaresma, y que la austeridad exterior que practicamos vaya siempre acompañada por la sinceridad de corazón. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V./ El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R./ Amén.

Vísperas – Jueves después de Ceniza

VÍSPERAS

JUEVES DESPUÉS DE CENIZA

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Dios mío, ven en mi auxilio
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
Como era en el principio, ahora y siempre, 
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Te damos gracias, Señor,
porque has depuesto la ira
y has detenido ante el pueblo
la mano que lo castiga.

Tú eres el Dios que nos salva,
la luz que nos ilumina,
la mano que nos sostiene
y el techo que nos cobija.

Y sacaremos con gozo
del manantial de la Vida
las aguas que dan al hombre
la fuerza que resucita.

Entonces proclamaremos:
«¡Cantadle con alegría!
¡El nombre de Dios es grande;
su caridad, infinita!

¡Que alabe al Señor la tierra!
Contadle sus maravillas.
¡Qué grande, en medio del pueblo,
el Dios que nos justifica!» Amén.

SALMO 143: ORACIÓN POR LA VICTORIA Y LA PAZ

Ant. Tú eres, Señor, mi bienhechor, mi refugio donde me pongo a salvo.

Bendito el Señor, mi Roca,
que adiestra mis manos para el combate,
mis dedos para la pelea;

mi bienhechor, mi alcázar,
baluarte donde me pongo a salvo,
mi escudo y mi refugio,
que me somete los pueblos.

Señor, ¿qué es el hombre para que te fijes en él?;
¿qué los hijos de Adán para que pienses en ellos?
El hombre es igual que un soplo;
sus días, una sombra que pasa.

Señor, inclina tu cielo y desciende;
toca los montes, y echarán humo;
fulmina el rayo y dispérsalos;
dispara tus saetas y desbarátalos.

Extiende la mano desde arriba:
defiéndeme, líbrame de las aguas caudalosas,
de la mano de los extranjeros,
cuya boca dice falsedades,
cuya diestra jura en falso.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Tú eres, Señor, mi bienhechor, mi refugio donde me pongo a salvo.

SALMO 143

Ant. Dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor.

Dios mío, te cantaré un cántico nuevo,
tocaré para ti el arpa de diez cuerdas:
para ti que das la victoria a los reyes,
y salvas a David, tu siervo.

Defiéndeme de la espada cruel,
sálvame de las manos de extranjeros,
cuya boca dice falsedades,
cuya diestra jura en falso.

Sean nuestros hijos un plantío,
crecidos desde su adolescencia;
nuestras hijas sean columnas talladas,
estructura de un templo.

Que nuestros silos estén repletos
de frutos de toda especie;
que nuestros rebaños a millares
se multipliquen en las praderas,
y nuestros bueyes vengan cargados;
que no haya brechas ni aberturas,
ni alarma en nuestras plazas.

Dichoso el pueblo que esto tiene,
dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor.

CÁNTICO del APOCALIPSIS: EL JUICIO DE DIOS

Ant. Ahora se estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.

Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,
el que eres y el que eras,
porque has asumido el gran poder
y comenzaste a reinar.

Se encolerizaron las gentes,
llegó tu cólera,
y el tiempo de que sean juzgados los muertos,
y de dar el galardón a tus siervos, los profetas,
y a los santos y a los que temen tu nombre,
y a los pequeños y a los grandes,
y de arruinar a los que arruinaron la tierra.

Ahora se estableció la salud y el poderío,
y el reinado de nuestro Dios,
y la potestad de su Cristo;
porque fue precipitado
el acusador de nuestros hermanos,
el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.

Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero
y por la palabra del testimonio que dieron,
y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.
Por esto, estad alegres, cielos,
y los que moráis en sus tiendas.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Ahora se estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.

LECTURA: St 4, 7-8.10

Someteos a Dios y enfrentaos con el diablo, que huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y Dios se acercará a vosotros. Pecadores, lavaos las manos; hombres indecisos, purificados el corazón. Humillaos ante el Señor, que él os levantará.

RESPONSORIO BREVE

R/ Yo dije: Señor, ten misericordia.
V/ Yo dije: Señor, ten misericordia.

R/ Sáname, porque he pecado contra ti.
V/ Señor, ten misericordia.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Yo dije: Señor, ten misericordia.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. «El que pierda su vida por mí, la encontrará para siempre», dice el Señor.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. «El que pierda su vida por mí, la encontrará para siempre», dice el Señor.

PRECES

Celebremos la misericordia de Dios, que nos ilumina con la gracia del Espíritu Santo para que nuestra vida resplandezca con obras de fe y santidad, y supliquémosle, diciendo:

Renueva, Señor, al pueblo redimido por Cristo.

Señor, fuente y autor de toda santidad, haz que los obispos, presbíteros y diáconos, al participar de la mesa eucarística, se unan más plenamente a Cristo,
— para que vean renovada la gracia que les fue conferida por la imposición de manos.

Impulsa a tus fieles para que, con santidad de vida, participen activamente de la mesa de la palabra y del cuerpo de Cristo
— y vivan lo que han recibido por la fe y los sacramentos.

Concédenos, Señor, que reconozcamos la dignidad de todo hombre redimido con la sangre de tu hijo
— y que respetemos su libertad y su conciencia.

Haz que todos los hombres sean moderar sus deseos de bienes temporales
— y que atiendan a las necesidades de los demás.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Acuérdate, Señor, de todos los que has llamado hoy a la eternidad
— y concédeles el don de la eterna bienaventuranza.

Ya que por Jesucristo hemos llegado a ser hijos de Dios, nos atrevemos a decir:
Padre nuestro…

ORACION

Señor, que tu gracia inspire, sostenga y acompañe nuestras obras, para que nuestro trabajo comience en ti, como en su fuente, y tienda en ti, como a su fin. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – Jueves después de Ceniza

1) Oración inicial

Señor, que tu gracia inspire, sostenga y acompañe nuestras obras, para que nuestro trabajo comience en ti, como en su fuente, y tienda siempre a ti, como a su fin. Por nuestro Señor.

2) Lectura

Del santo Evangelio según Lucas 9,22-25
Dijo: «El Hijo del hombre debe sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar al tercer día.» Decía a todos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará. Pues, ¿de qué le sirve al hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se pierde o se arruina?»

3) Reflexión

• Ayer hemos empezado la Cuaresma. Hasta ahora la liturgia diaria seguía el evangelio de Marcos, paso a paso. A partir de ayer y hasta el día de Pascua, la secuencia de las lecturas diarias será dada por la tradición antigua de la cuaresma con sus lecturas propias, ya fijas, que nos ayudarán a entrar en el espíritu de la cuaresma y en la preparación de la Pascua. Ya desde el primer día, la perspectiva es la Pasión, la Muerte y Resurrección y el significado de este misterio para nuestra vida. Es lo que nos propone el texto bien breve del evangelio de hoy. El texto habla de pasión, muerte y resurrección de Jesús y afirma que el seguimiento de Jesús implica cargar con la cruz detrás de Jesús.

• Poco antes en Lucas 9,18-21, Jesús había preguntado: “¿Quién dice la gente que soy?”. Ellos respondieron relatando las diversas opiniones: “Juan Bautista, Elías o uno de los antiguos profetas”. Después de oír las opiniones de los demás, Jesús pregunta: “Y vosotros ¿quién decís que soy?” Pedro respondió: “¡El Cristo de Dios!”, es decir, el señor es aquel que el pueblo ¡está esperando! Jesús concordó con Pedro, pero prohibió de hablar sobre esto a la gente. ¿Por que Jesús lo prohíbe? Es que en aquel tiempo todos esperaban al mesías, pero cada uno a su manera: algunos como rey, otros como sacerdotedoctorguerrerojuez, o profeta. Jesús piensa de forma distinta. Se identifica como el mesías servidor y sufriente, anunciado por Isaías (Is 42,1-9; 52,13-53,12).

• El primer anuncio de la pasión. Jesús comienza a enseñar que él es el Mesías Servidor y afirma que, como Mesías Servidor anunciado por Isaíasserá preso y morirá en el ejercicio de su misión de justicia (Is 49,4-9; 53,1-12). Lucas acostumbra seguir el evangelio de Marcos, mas aquí omite la reacción de Pedro que desaconsejaba a Jesús pensar en el mesías sufriente y omite también la dura respuesta: “¡Lejos de mí, Satanás, porque no piensas las cosas de Dios, sino de los hombres!” Satanás es una palabra hebraica que significa acusador, aquel que aleja a los demás del camino de Dios. Jesús no permite que Pedro lo aleje de su misión.

• Condiciones para seguir a Jesús. Jesús saca las conclusiones que valen hasta hoy: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y me siga. En aquel tiempo, la cruz era la pena de muerte que el imperio romano castiga a los criminales marginales. Tomar la cruz y cargarla en pos de Jesús era lo mismo que aceptar ser marginado por el sistema injusto que legitimaba la injusticia. Era lo mismo que romper con el sistema. Como decía Pablo en la carta a los Gálatas: “El mundo quedó crucificado para mí y yo para el mundo” (Gl 6,14). La Cruz no es fatalismo, ni es exigencia del Padre. La Cruz es la consecuencia del compromiso libremente asumido por Jesús de revelar la Buena Nueva de que Jesús es Padre y que, por tanto, todos y todas deben ser aceptados y tratados como hermanos y hermanas. Por causa de este anuncio revolucionario, fue perseguido y no tuvo miedo a dar su vida. No hay mayor amor que dar la vida por los hermanos.

4) Para la reflexión personal

• Todos esperaban al mesías, cada uno a su manera. ¿Cuál es el mesías que yo espero o que la gente espera?
• La condición para seguir a Jesús es la cruz. ¿Cómo me sitúo ante las cruces de la vida?

5) Oración final

Feliz quien no sigue consejos de malvados
ni anda mezclado con pecadores
ni en grupos de necios toma asiento,
sino que se recrea en la ley de Yahvé,
susurrando su ley día y noche. (Sal 1,1-2)