Meditación – Sábado III de Cuaresma

Hoy es sábado III de Cuaresma.

La lectura de hoy es del evangelio de Lucas (Lc 18, 9-14):

En aquel tiempo, Jesús dijo también a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, esta parábola: «Dos hombres subieron al templo a orar; uno fariseo, otro publicano. El fariseo, de pie, oraba en su interior de esta manera: ‘¡Oh Dios! Te doy gracias porque no soy como los demás hombres, rapaces, injustos, adúlteros, ni tampoco como este publicano. Ayuno dos veces por semana, doy el diezmo de todas mis ganancias’. En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se atrevía ni a alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: ‘¡Oh Dios! ¡Ten compasión de mí, que soy pecador!’. Os digo que éste bajó a su casa justificado y aquél no. Porque todo el que se ensalce será humillado; y el que se humille será ensalzado».

Hoy, Cristo se nos presenta con dos hombres que, ante un observador “casual”, podrían aparecer casi como idénticos, ya que ellos se encuentran en el mismo lugar realizando la misma actividad: ambos «subieron al templo a orar» (Lc 18,10). Pero más allá de las apariencias, en lo más profundo de sus conciencias personales, los dos hombres difieren radicalmente: uno, el fariseo, tiene la conciencia tranquila, mientras que el otro, el publicano —cobrador de impuestos— se encuentra inquieto por los sentimientos de culpa.

Hoy día tendemos a considerar los sentimientos de culpa —el remordimiento— como algo cercano a una aberración psicológica. Sin embargo, el sentimiento de culpa le permite al publicano salir reconfortado del Templo, puesto que «éste bajó a su casa justificado y aquél no» (Lc 18,14). «El sentimiento de culpa», escribió Benedicto XVI cuando él todavía era Cardenal Ratzinger (“Conciencia y verdad”), «remueve la falsa tranquilidad de conciencia y puede ser llamado “protesta de la conciencia” contra mi existencia auto-satisfecha. Es tan necesario para el hombre como el dolor físico, que significa una alteración corporal del funcionamiento normal».

Jesús no nos induce a pensar que el fariseo no esté diciendo la verdad cuando él afirma que no es rapaz, injusto, ni adúltero y que ayuna y entrega dinero al Templo (cf. Lc 18,11); ni tampoco que el recaudador de impuestos esté delirando al considerarse a sí mismo como un pecador. Ésta no es la cuestión. Más bien ocurre que «el fariseo no sabe que él también tiene culpa. Él tiene una conciencia completamente clara. Pero el “silencio de la conciencia” lo hace impenetrable ante Dios y ante los hombres, mientras que el “grito de conciencia” que inquieta al publicano lo hace capaz de la verdad y del amor. ¡Jesús puede remover a los pecadores!» (Benedicto XVI).

«Todo el que se ensalce será humillado; y el que se humille será ensalzado»

Rev. D. David COMPTE i Verdaguer
(Manlleu, Barcelona, España)

Hoy, inmersos en la cultura de la imagen, el Evangelio que se nos propone tiene una profunda carga de contenido. Pero vayamos por partes.

En el pasaje que contemplamos vemos que en la persona hay un nudo con tres cuerdas, de tal manera que es imposible deshacerlo si uno no tiene presentes las tres cuerdas mencionadas. La primera nos relaciona con Dios; la segunda, con los otros; y la tercera, con nosotros mismos. Fijémonos en ello: aquéllos a quien se dirige Jesús «se tenían por justos y despreciaban a los demás» (Lc 18,9) y, de esta manera, rezaban mal. ¡Las tres cuerdas están siempre relacionadas!

¿Cómo fundamentar bien estas relaciones? ¿Cuál es el secreto para deshacer el nudo? Nos lo dice la conclusión de esa incisiva parábola: la humildad. Así mismo lo expresó santa Teresa de Ávila: «La humildad es la verdad».

Es cierto: la humildad nos permite reconocer la verdad sobre nosotros mismos. Ni hincharnos de vanagloria, ni menospreciarnos. La humildad nos hace reconocer como tales los dones recibidos, y nos permite presentar ante Dios el trabajo de la jornada. La humildad reconoce también los dones del otro. Es más, se alegra de ellos.

Finalmente, la humildad es también la base de la relación con Dios. Pensemos que, en la parábola de Jesús, el fariseo lleva una vida irreprochable, con las prácticas religiosas semanales e, incluso, ¡ejerce la limosna! Pero no es humilde y esto carcome todos sus actos.

Tenemos cerca la Semana Santa. Pronto contemplaremos —¡una vez más!— a Cristo en la Cruz: «El Señor crucificado es un testimonio insuperable de amor paciente y de humilde mansedumbre» (San Juan Pablo II). Allí veremos cómo, ante la súplica de Dimas —«Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino» (Lc 23,42)— el Señor responde con una “canonización fulminante”, sin precedentes: «En verdad te digo, hoy mismo estarás conmigo en el paraíso» (Lc 23,43). Este personaje era un asesino que queda, finalmente, canonizado por el propio Cristo antes de morir.

Es un caso inédito y, para nosotros, un consuelo…: la santidad no la “fabricamos” nosotros, sino que la otorga Dios, si Él encuentra en nosotros un corazón humilde y converso.

Fr. Gavan JENNINGS

Martirologio 21 de marzo

ELOGIOS DEL 21 DE MARZO

1.- Si la lectura tiene lugar dentro de la Liturgia de las Hojas se hace después de la oración conclusiva de Laudes o cualquiera de las horas menores.

El lector comienza inmediatamente por la mención del día.*

2.- Si la lectura no tiene lugar dentro de la Liturgia de las Hojas, reunida la asamblea, bien en el coro, bien en capítulo o bien en la mesa, el lector comienza inmediatamente por la mención del día.*

Los elogios de los santos de cualquier día han de leerse siempre el día precedente.

*El lector hace la mención del día:

Día 21 de marzo

Lectura de los elogios del día

Los elogios de los santos o beatos indicados con asterisco se leen solamente en las diócesis o en las familias religiosas a las que ha sido concedido el culto de ese santo o beato.

1. En Egipto, san Serapión, anacoreta. (s. inc.)

2. Conmemoración de los santos mártires de Alejandría de Egipto, que, en tiempo del emperador Constancio y del prefecto Filagrio fueron sacrificados el Viernes Santo de la Pasión del Señor, al irrumpir los arrianos y los paganos en diversas iglesias. (339)

3. En Lauconne, en la región de Lyon, en la Francia actual, muerte de san Lupicino, abad, que, junto con su hermano san Romano, observó en los bosques del Jura las reglas monásticas. (480)

4*. En Irlanda, san Endeo, abad, que en la isla de Aran fundó un cenobio tan célebre, que por su fama, esta isla fue llamada “de los Santos”. (c. 542)

5. En Montecasino, en la actual Italia, muerte de san Benito, abad, cuya memoria se celebra el día once de julio. (547)

6. En Constantinopla, hoy Estambul en Turquía, pasión de san Jacobo, conocido por el sobrenombre de “Confesor”, que luchó valientemente a favor del culto de las santas imágenes y terminó su vida con un glorioso martirio. (c. 824)

7*. En Valence, en la región de Vienne, en Francia, san Juan, obispo, que primero fue abad de Bonnevaux, y luego, elegido para la sede episcopal, padeció muchas contrariedades en defensa de la justicia y ayudó generosamente a los pobres y a los mercaderes arruinados. (c. 1145)

8. En la región montañosa comúnmente llamada Ranft, junto a Sach-seln, en Suiza, san Nicolás de Flüe, que, por inspiración divina, deseoso de otro género de vida, dejó a su esposa y a sus diez hijos, y se retiró al monte para abrazar la vida de anacoreta, en la cual llegó a ser célebre por su dura penitencia y desprecio del mundo. Solamente una vez salió de su celda, y fue para apaciguar con una breve exhortación a quienes estaban a punto de enfrentarse en una guerra civil. (1487)

9*. En Dorchester, en Inglaterra, beato Tomás Pilchard, presbítero y mártir, varón docto y manso, que en tiempo de la reina Isabel I fue condenado a muerte por ser sacerdote. Con él se conmemora también al beato Guillermo Pike, mártir, de oficio carpintero, que en la misma ciudad y en día desconocido, bajo el mismo reinado, fue despedazado con gran crueldad por haberse reconciliado con la Iglesia Romana. (1591)

10*. En York, también en Inglaterra, beato Mateo Flathers, presbítero y mártir, que, habiendo sido alumno del Colegio de los Ingleses de Douai, en tiempo del rey Jacobo I, fue descuartizado vivo por su fidelidad a Cristo. (1608)

11*. En Ronco Scrivia, lugar de la región italiana de Liguria, beata Benita Cambiagio Frassinello, que, de acuerdo con su marido, espontáneamente renunció a la vida conyugal y fundó el Instituto de las Hermanas Benedictinas de la Providencia, para la instrucción cristiana de jóvenes pobres y abandonadas. (1858)

El lector concluye diciendo:

Es preciosa a los ojos del Señor.

R./ La muerte de sus santos.

Si la lectura se hace en una hora menor se concluye ahora diciendo “Bendigamos al Señor” y su respuesta acostumbrada o con la conclusión que se encuentra más adelante.

Si la lectura se hace en Laudes o fuera de la Liturgia de las Horas se continúa como se recoge a continuación.

Lectura breve           Is 55, 6-7

Buscad al Señor mientras se le encuentra, invocadlo mientras esté cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal sus planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad, a nuestro Dios, que es rico en perdón.

Palabra de Dios

R./ Te alabamos, Señor.

Oración

V/. Santa María y todos los santos intercedan por nosotros ante el Señor, para que obtengamos de él ayuda y salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R./ Amén.

Conclusión

V./ El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Por la misericordia de Dios las almas de todos los fieles difuntos descansen en paz.

R./ Amén.

V./ Podéis ir en paz.

R./ Demos gracias a Dios.

 

Liturgia – Sábado III de Cuaresma

SÁBADO DE LA III SEMANA DE CUARESMA

Misa de la feria (morado)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Prefacio Cuaresma.

Leccionario: Vol. II

  • Os 6, 1-6. Quiero misericordia y no sacrifico.
  • Sal 50. Quiero misericordia y no sacrificio.
  • Lc 18, 9-14. El publicano bajó a su casa justificado, y el fariseo no.

Antífona de entrada          Sal 102, 2-3
Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. Él perdona todas tus culpas.

Monición de entrada y acto penitencial
Avanzando en el camino hacia la Pascua, la antífona de entrada de hoy nos invita a que bendigamos al Señor con toda el alma, y que no olvidemos sus beneficios; puesto que Él perdona todas nuestras culpas. Hagamos ahora, pues, al comenzar la Eucaristía, un pequeño momento de silencio, en el que cada uno reconozcamos nuestros pecados y le pidamos perdón al Señor por ellos.

  • Señor, ten misericordia de nosotros.
    • Porque hemos pecado contra Ti.
  • Muéstranos, Señor, tu misericordia.
    • Y danos tu salvación.

Oración colecta
LLENOS de alegría,
al celebrar un año más la Cuaresma,
te pedimos, Señor,
al unirnos a los sacramentos pascuales,
que gocemos plenamente de su eficacia.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Oremos, hermanos, con la misma humildad con la que el publicano oró en el templo, poniendo en las manos de Dios todas nuestras necesidades.

1.- Para que el Señor, que borra toda culpa, conceda a su Iglesia el don de la penitencia. Roguemos al Señor.

2.- Para que muchos jóvenes se decidan a dejarlo todo y seguir al Señor en el sacerdocio y la vida consagrada. Roguemos al Señor.

3.- Para que el Señor, que enaltece a los que se humillan, se manifieste a los que se esfuerzan en conocerle. Roguemos al Señor.

4.- Para que el Señor, que cura al que se vuelve a Él, haga que los satisfechos de sí mismos se vuelvan indigentes.

5.- Para que el Señor, que no desprecia un corazón quebrantado y humillado, tenga misericordia de nosotros, pobres pecadores. Roguemos al Señor.

Dios de misericordia, que conoces lo más profundo de nuestro pobre y mezquino corazón; escucha nuestras súplicas y mira con benevolencia a los que nos presentamos ante ti con la humilde ofrenda de un corazón arrepentido y humillado. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
OH, Dios,
cuya gracia nos permite,
purificados nuestros sentidos,
acercarnos a tus santos misterios,
concédenos rendirte una alabanza adecuada,
al celebrar solemnemente lo que nos has entregado en ellos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de Cuaresma 

Antífona de comunión          Lc 18, 13
El publicano, quedándose atrás, se golpeaba el pecho diciendo: «Oh, Dios, ten compasión de este pecador».

Oración después de la comunión
CONCÉDENOS, Dios misericordioso,
celebrar con sincera entrega
las realidades santas que nos alimentan continuamente,
y recibirlas siempre con espíritu de fe.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo
EXTIENDE, Señor, sobre tus fieles
tu mano derecha como auxilio celestial,
para que te busquen de todo corazón
y merezcan conseguir todo lo que piden dignamente.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santoral 21 de marzo

SAN NICOLÁS DE FLUE († 1487)

San Nicolás de Flue nace el año 1417 en Sachseln, Suiza, el mismo año en que el concilio de Constanza puso fin al cisma de Occidente con la elección de Martín V. Nicolás trabajaba en el campo. Al regreso del campo se retiraba al silencio y a la oración. Se imponía severas penitencias. A los treinta años contrae matrimonio con la joven de dieciséis años Dorotea Wiss. Tienen diez hijos. El primero será presidente de Suiza.

Era muy amante de su patria y promotor de paz y reconciliación. Pero eran tiempos turbulentos en que abundaban las rencillas y revueltas, por lo que se ve obligado a intervenir en varias guerras.

Estaba empapado el ambiente de fuertes corrientes ascéticas y místicas. Nicolás participa plenamente en este misticismo. Nunca ha sido extraña la existencia de grandes místicos que se mezclan en actividades políticas, como San Bernardo, Santa Catalina de Siena, Santa Juana de Arco. Igualmente Nicolás es el salvador de la patria y a la vez un gran santo.

A los cincuenta años, con el consentimiento de su mujer y de sus hijos, se retira a la vida eremítica, a la garganta de Ranft, donde vive en una ermita, entregado a la meditación y a las más duras penitencias. La capilla que hay junto a la ermita se convertirá en el centro espiritual de toda la Confederación Helvética. Ríos de gentes acudirán a él.

De él se cuentan muchos milagros, como el prolongado ayuno de muchos años, durante los cuales su único alimento fue la Eucaristía. “Si durante veinte años, dice Pío XII, él no se alimentó más que del pan de los ángeles, este carisma fue el cumplimiento y la recompensa de una larga vida de dominio de sí mismo y de mortificación por amor de Cristo”.

A pesar del retiro no consigue aislarse de los asuntos temporales. Fue juez y consejero de su cantón, diputado, y rechazó el cargo de jefe de Estado. Tuvo importante papel en el tratado de paz perpetua con Austria.

La Confederación, a raíz de la guerra contra Carlos el Temerario, duque de Borgoña, estuvo en gran peligro de división. Como antes con Austria, cuando la intervención del legendario Guillermo Tell. Nicolás logró el milagro de la reconciliación. Consiguió de nuevo la unidad de Suiza, por lo que se le concedió el título de “padre de la patria”, fundador de la Confederación y primer confederado. Su influencia fue muy fecunda.

En medio de estas actividades políticas, tan intensas y variadas, el ermitaño de Ranft cultiva su vida interior, profunda y transcendente. Tienen lugar ahora sus visiones divinas, frecuentes y enriquecedoras, con una concepción grandiosa del misterio trinitario que Nicolás saboreó gozosamente. Tuvo gran amor a la Eucaristía, a la Pasión del Señor, a la Trinidad.

Nicolás es un caso típico de vida mixta, contemplación y acción, en constante y vibrante equilibrio. Había decidido prescindir de los negocios temporales, pero ellos no pueden prescindir de él. Él lo asume, pero no le agobian, los eleva de clave. Es un titán de la oración y un líder de la acción.

Unió maravillosamente el amor de lo infinito y el amor de lo finito, la inquietud por el reino celestial y el servicio generoso a la patria terrestre. 2Nicolás de Flue, dice Pío XII, encarna con una plenitud admirable, la unión de la libertad terrestre y de la libertad celeste”.

La vida de Nicolás se cierra con una terrible enfermedad cargada de dolor y de sufrimiento. Después de ocho días de intenso dolor recibe el Cuerpo y Sangre de Cristo, para unirse definitivamente con El. Era el 21 de marzo de 1487.

 

Otros Santos de hoy: Lupicinio, Serapión, Filemón, Birilo.

Justo y Rafael Mª López-Melús

Laudes – Sábado III de Cuaresma

LAUDES

SÁBADO III CUARESMA

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

SALMO 66: QUE TODOS LOS PUEBLOS ALABEN AL SEÑOR

Ant. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón».

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Dame tu mano, María,
la de las toscas moradas;
clávame tus siete espadas
en esta carne baldía.
Quiero ir contigo en la impía
tarde negra y amarilla.
Aquí, en mi torpe mejilla,
quiero ver si se retrata
esa lividez de plata,
esa lágrima que brilla.

¿Dónde está ya el mediodía
luminoso en que Gabriel,
desde el marco del dintel,
te saludó: «Ave, María»?
Virgen ya de la agonía,
tu Hijo es el que cruza ahí.
Déjame hacer junto a ti
ese augusto itinerario.
Para ir al monte Calvario,
cítame en Getsemaní.

A ti doncella graciosa,
hoy maestra de dolores,
playa de los pecadores,
nido en que el alma reposa,
a ti, ofrezco, pulcra rosa,
las jornadas de esta vía.
A ti, Madre, a quien quería
cumplir mi humilde promesa.
A ti, celestial princesa,
Virgen sagrada María. Amén.

SALMO 118

Ant. Tú, Señor, estás cerca, y todos tus mandatos son estables.

Te invoco de todo corazón:
respóndeme, Señor, y guardaré tus leyes;
a ti grito: sálvame,
y cumpliré tus decretos;
me adelanto a la aurora pidiendo auxilio,
esperando tus palabras.

Mis ojos se adelantan a las vigilias,
meditando tu promesa;
escucha mi voz por tu misericordia,
con tus mandamientos dame vida;
ya se acercan mis inicuos perseguidores,
están lejos de tu voluntad.

Tú, Señor, estás cerca,
y todos tus mandatos son estables;
hace tiempo comprendí que tus preceptos
los fundaste para siempre.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Tú, Señor, estás cerca, y todos tus mandatos son estables.

CÁNTICO de la SABIDURÍA: DAME, SEÑOR, LA SABIDURÍA

Ant. Mándame tu sabiduría, Señor, para que me asista en mis trabajos.

Dios de los padres y Señor de la misericordia,
que con tu palabra hiciste todas las cosas,
y en tu sabiduría formaste al hombre,
para que dominase sobre tus criaturas,
y para regir el mundo con santidad y justicia,
y para administrar justicia con rectitud de corazón.

Dame la sabiduría asistente de tu trono
y no me excluyas del número de tus siervos,
porque siervo tuyo soy, hijo de tu sierva,
hombre débil y de pocos años,
demasiado pequeño para conocer el juicio y las leyes.

Pues, aunque uno sea perfecto
entre los hijos de los hombres,
sin la sabiduría, que procede de ti,
será estimado en nada.

Contigo está la sabiduría, conocedora de tus obras,
que te asistió cuando hacías el mundo,
y que sabe lo que es grato a tus ojos
y lo que es recto según tus preceptos.

Mándala de tus santos cielos,
y de tu trono de gloria envíala,
para que me asista en mis trabajos
y venga yo a saber lo que te es grato.

Porque ella conoce y entiende todas las cosas,
y me guiará prudentemente en mis obras,
y me guardará en su esplendor.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Mándame tu sabiduría, Señor, para que me asista en mis trabajos.

SALMO 116: INVITACIÓN UNIVERSAL A LA ALABANZA DIVINA

Ant. La fidelidad del Señor dura por siempre.

Alabad al Señor, todas las naciones,
+ aclamado, todos los pueblos.

Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. La fidelidad del Señor dura por siempre.

LECTURA: Is 1, 16-18

«Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones. Cesad de obrar mal, aprended a obrar bien; buscad el derecho, enderezad al oprimido; defended al huérfano, proteged a la viuda. Entonces, venid, y litigaremos —dice el Señor—. Aunque vuestros pecados sean como púrpura, blanquearán como nieve; aunque sea rojos como escarlata, quedarán como lana.»

RESPONSORIO BREVE

R/ Él me librará de la red del cazador.
V/ Él me librará de la red del cazador.

R/ Me cubrirá con sus plumas.
V/ Él me librará

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Él me librará de la red del cazador.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El publicano quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: “¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El publicano quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: “¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador.

PRECES

Glorifiquemos a Cristo, que, para hacer de nosotros criaturas nuevas, ha instituido el baño del bautismo y nos alimenta con su palabra y su cuerpo, y supliquémosle, diciendo:

Renuévanos con tu gracias, Señor

Señor Jesús, tú que eres manso y humilde de corazón, danos entrañas de misericordia, bondad y humildad,
— y haz que tengamos paciencia con todos.

Que sepamos ayudar a los necesitados y consolar a los que sufren,
— para imitarte a ti, el buen Samaritano.

Que María, la Virgen Madre, interceda por las vírgenes que se han consagrado a tu servicio,
— para que vivan su virginidad en bien de la Iglesia.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Concédenos la abundancia de tu misericordia
— y perdona la multitud de nuestros pecados y el castigo que por ellos merecemos.

Con la misma confianza que nos da nuestra fe, acudamos ahora al Padre, diciendo, como nos enseñó Cristo:
Padre nuestro…

ORACION

Llenos de alegría, al celebrar un año más la Cuaresma, te pedimos, Señor, vivir los sacramentos pascuales, y sentir en nosotros el gozo de su eficacia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.